viernes, 27 de marzo de 2020

Disney+ ya está aquí: pros y contras




De una forma un tanto accidentada, por fin llegó a España la plataforma de streaming más esperada (y temida por los padres, que tendrán que ver Frozen en bucle) Disney+. Pero antes que nada, empecemos, como le gusta a Manolito Gafotas, por el principio de los tiempos.

Tras algunos canales provisionales o "pop-up", en 2017 aparecía en Movistar+ de forma indefinida el nuevo canal Movistar Disney. Tras la desaparición años atrás de Disney Cinemagic, volvíamos a contar con una programación donde disfrutar tanto de los "clásicos" como de las producciones 3D de Pixar, así como algunas rarezas entre las que cabría destacar Sleepy Hollow o la adaptación cinematográfica que dio fin tras 4 temporadas (la duración estándar de las producciones de Disney Channel) a Patoaventuras.






Desde luego, resultaba una oferta interesante (y de hecho a ese canal le debo alguna de mis reseñas) pero inevitablemente se quedaba algo corto, cayendo en el problema endémico de los canales temáticos lineales: el exceso de reposiciones, teniendo que tirar de la app de Movistar, que no siempre tiene determinadas películas. En ese contexto, muchos recibimos con ilusión las primeras noticias en 2018 sobre el lanzamiento de su propia plataforma VoD tras la absorción de Fox.



Quien diga "Disney plas", ¡golpe de remo!



Según iban llegando noticias del lanzamiento en EEUU la cosa cada vez prometía más. ¡Series de Marvel! ¡De Star Wars! ¡Todas las temporadas de Los Simpson! (eso sí, salvo cierto episodio...) . 4 meses después (que en tiempo de Twitter equivalen a unos 130 años) D+ se encuentra ya en España y por fin hemos podido probarlo en Joróbate Flanders.






Lo primero que hay que destacar es que, tras un rápido registro y creación de perfil (admitiendo un total de 7, con 4 posibles usuarios a la vez) la interfaz resulta de lo más cómoda, pudiendo elegir entre los 5 tipos de contenido que nos ofrece esta plataforma: Disney, Pixar, Marvel, Star Wars y los documentales de National Geographic (que también tienen su contenido exclusivo, como una serie dirigida por Jeff Goldbum, el doctor Malcolm de Jurassic Park) , si bien hay que revisar bien la configuración ya que se han reportado algunos casos de usuarios que tenían por defecto el menú en español latino, apareciendo títulos de películas que pueden llevar a confusión como "la novicia rebelde". La oferta animada resulta de lo más completa, contando tanto con películas como con (por ejemplo) los cortos de Pixar, algunos de ellos inéditos.

Aún con la anunciada reducción de calidad debido al mayor consumo de internet por la cuarentena del coronavirus (que ha retrasado el lanzamiento en Francia) , las producciones en 4K (como las más modernas películas de Marvel) resultan todo un deleite visual, y algo que destaca sobre el resto de plataformas: la inclusión de making ofs, escenas eliminadas y otros extras, tanto de las respectivas ediciones físicas como exclusivos.

Eso sí, hay inconvenientes. Como ya venia ocurriendo en EEUU, Los Simpson, aunque ha gozado de una remasterización que la hace parecer casi una serie de estreno, cuenta a cambio con un recorte de imagen para pasar a 16:9 arruinando uno de los grandes encantos de la serie, los detalles visuales de fondo. Aunque contamos con 30 temporadas, esta última se encuentra aún sin castellano por estar todavía en emisión en Neox.

En cuanto a la oferta de Marvel, resulta algo incompleta, faltando tanto algunas de las películas del Universo Cinematográfico como (pese a que lo anunciamos aquí por error atendiendo a la oferta norteamericana, mil perdones) las grandes series animadas de los 90 (aunque parece que sí podrían incorporarse más adelante) así como algunas de las de Disney, como Pepper Ann.

Y claro, aún faltan por llegar muchas de las producciones exclusivas, siendo de momento lo más destacado una adaptación Live action de La dama y el vagabundo y la interesante serie The Mandalorian, que inexplicablemente será subida en episodios semanales pese a estar ya completamente doblada.






Dicho todo esto, ¿merece la pena abonarse a Disney+? Me es difícil mojarme, pero hay que tener una cosa clara: esto no es Netflix o HBO, aquí no hay gente arrastrando a analistas a un avión rumbo a Yemen. La factoría del ratón Mickey no ha querido poner todos sus huevos en la misma cesta así que esto no es ni más ni menos que lo que promete: una plataforma familiar, igual que (salvando las distancias) las consolas Nintendo son sobre todo para jugar a sus exclusivos. Tú decides si es o no lo que estás buscando.

Como siempre, podéis dar vuestra opinión en los comentarios.

viernes, 20 de marzo de 2020

Videojuegos de Star Wars (2)

Como algunos recordaréis, en su día complementé mis reseñas de la trilogía original de Star Wars con un epílogo dedicado a algunos de los videojuegos de esta franquicia. Como soy consciente que me dejé muchos grandes títulos en el tintero, hoy en Joróbate Flanders os ofrecemos la segunda parte.


Rogue Squadron (N64)





Tras el éxito (no tanto de crítica como de ventas) que tuvo Shadows of the empire (uno de los juegos de lanzamiento de Nintendo 64) LucasArts firmó una exclusividad de 3 títulos con la "gran N". Con aquella extraordinaria fase inicial de la batalla de Hoth siendo publicidad recurrente de lo "tecnológicamente superior" que era esta consola, el primero de ellos (que también apareció en PC) desarrollado por Factor 5 no podía sino ser un shooter basado en ese concepto.

En SW Rogue Squadron manejas a Luke Skywalker, que comanda junto a Wedge Antilles el grupo rebelde que da título al juego, en 16 niveles (divididos en 4 fases, cada una con su correspondiente cortinilla al estilo de las películas) donde puedes elegir entre varias de las naves de la Alianza, así como otras desbloqueables, como el Halcón milenario. 

Al cabo de un tiempo, se desvelaría la existencia de un código que ocultaba el Naboo Starfighter, la nave con la que el pequeño Anakin Skywalker destruye al ejército droide de la Federación de comercio. Todo ello, con un espectacular para la época apartado gráfico que le convirtió junto a Turok 2 en el primer juego compatible con el Expansion pak.  

Su éxito dio pie a una secuela espiritual basada en el Episodio I (que, como buena parte de los desarrollos estadounidenses de la etapa final de N64, no vio la luz en España) habiendo que esperar a GameCube para tener Rogue Squadron 2: Rogue Leader (que también tuvo una gran acogida) y Rebel Strike, con críticas más divididas debido a la escasa calidad de la nueva inclusión de misiones a pie. Posteriormente se trabajó en remakes y nuevas secuelas para Xbox360, quedando ambas canceladas.






Star Wars Force Unleashed (multiplataforma)




Conocido en nuestro país como "El poder de la fuerza" se trata de un hack and slash (con una gran implicación del mismísimo George Lucas) ambientado en la "purga jedi" ocurrida entre los Episodios III y IV lanzado para prácticamente cualquier sistema de los 2000, destacando más como es lógico en 360 y Playstation 3. Tras un breve primer nivel de aprendizaje donde controlas a Darth Vader, te encuentras con el verdadero protagonista del juego, Galen Marek, al que adiestra en secreto en el lado oscuro de la fuerza bajo el nombre en clave de "Starkiller", curiosamente el apellido que iba a tener Luke en el primer guión de Una nueva esperanza.

A lo largo de los diferentes niveles, vas descubriendo poco a poco las habilidades de la fuerza, al mismo tiempo que aparecen diferentes personajes famosos de la franquicia, como Shaak Ti o el mismísimo Emperador Palpatine. Esto te lleva a elegir entre 2 finales: si eliges el lado luminoso de la fuerza, el sacrificio en una batalla contra el lord sith permite a varios rebeldes escapar del Imperio naciendo así la Alianza, mientras que el lado oscuro acaba convirtiendo a Starkiller en otra máquina como Vader.

De nuevo tuvimos una secuela (protagonizada por un clon de Starkiller con su misma alma) así como un DLC que desarrollaba misiones posteriores al final "malo", y hasta una novela gráfica basada en esta interesante historia, si bien su inclusión dentro del canon resulta discutible, sobre todo a partir de la entrada de Disney y sus consiguientes cambios.






Star Wars: Jedi Fallen Order (Xbox One/PS4)





Para acabar, tenemos un juego post-LucasArts. Con la desaparición de este sello, la nueva LucasFilm dirigida por Kathleen Kennedy cedió la franquicia a la siempre controvertida Electronic Arts, que relanzó la saga Battlefront con 2 títulos que, sin ser necesariamente malos, dependían demasiado de los micropagos, el mal endémico del videojuego actual. En este contexto, Jedi Fallen Order fue lanzado sin demasiado ruido, apenas sí oyéndose su título en el E3 de 2018. Y sorprendentemente, estamos quizá ante el mejor título (con permiso de KOTOR) de la historia de Star Wars.

Desarrollado por Respawn Entertainment, JFO se trata de un juego de aventuras con toques "Metroidvania" con motor Unreal Engine 4 protagonizado por Cal Kestis (cuyo físico y voz en la VO es la de Cameron Monaghan, al que quizá conozcáis como los hermanos Jerome/Jeremiah Valeska, los "Joker" de la serie Gotham) un antiguo padawan jedi que trata de sobrevivir tras el fin de las Guerras Clon a la vez que va aprendiendo poco a poco los secretos de la orden con la ayuda de un droide llamado BD-1. Si un enemigo te mata, debes golpearle al menos una vez para recuperar habilidades perdidas.

Sus grandes ventas (que incluso sobrepasaron las expectativas de EA) demuestran que, aún con las luces y sombras de las actuales películas, Star Wars sigue siendo una franquicia más viva que nunca que aún puede dar mucho de sí.






Como siempre, podéis sugerir otros títulos en los comentarios. Y recordad, #yomequedoencasa.

viernes, 13 de marzo de 2020

El comprador de Springfield. Auge y ¿caída? del E3






Lo creáis o no, hubo un tiempo en que no existían las grandes ferias de videojuegos de la actualidad. Lo usual era que las principales compañías presentasen sus lanzamientos en eventos de electrónica como el CES de EEUU o el hoy extinto ECTS de Londres. En aquella época, las consolas eran vistas como un mero entretenimiento infantil, por lo que se veían relegados a un segundo o tercer plano. Desde 1991, SEGA (dirigida en EEUU por Tom Kalinske) renunció a acudir al CES descontentos por el trato recibido, y en 1994 numerosas compañías se asociaron para fundar la IDSA (hoy ESA) que un año después organizaba en Los Ángeles la primera edición del Electronic Entertainment Expo.







Aquel parecía el momento ideal para impulsar una feria de videojuegos. La generación de los 16 bits había alcanzado su canto del cisne (aunque en España se nos hiciera excesivamente corta quizá por el retardo de unos 2 años cada una en los respectivos lanzamientos de Mega Drive y Super Nintendo) y tocaba dar el abismal salto a las 32. 

Vimos una SEGA Saturn que con juegos como Daytona USA hacía impactantemente corta la barrera entre el arcade y las consolas, y por primera vez conocíamos de forma física el Project Reality de la "gran N", entonces conocida como Ultra 64, que pretendía saltar una generación (aunque con el handicap del cartucho) así como su primer gran fiasco en el mundo de las portátiles, Virtual Boy, que no llegó a Europa. También la demasiado adelantada a su tiempo 3DO en sus últimos coletazos hacía acto de presencia. 

Pero fue la que parecía casi el convidado de piedra a la fiesta del duopolio Nintendo-SEGA la que se llevó el gato al agua, y no sería la última vez. Sony, "la de los walkman", presentaba lo que un día pudo ser un periférico de SNES, Playstation, cuyos juegos de lanzamiento Ridge Racer y Battle Arena Toshinden también resultaban prometedores. 2 palabras del CEO de la filial americana Steve Race, "299 dólares" (Saturn valía 100 más, ¿os suena?) terminaron de desequlibrar la balanza entre los 2 sistemas con CD, mientras que N64 llegó demasiado tarde al mercado y se quedó sin apenas "third parties" que acompañaran a sus clásicas franquicias.




Por supuesto, esta primera edición fue todo un éxito, y Japón no tardaría en tener su propia feria, Tokio Game Show, originalmente celebrada 2 veces al año (otoño y primavera) y actualmente anual. Las revistas especializadas empezaron a marcar en rojo la fecha del E3, y todos esperábamos con impaciencia el ejemplar de turno con el reportaje de los próximos lanzamientos.

Muchos han sido los momentos memorables que se han vivido en estos más de 25 años de historia, desde el tatuaje con el que Peter Moore anunció que GTA IV estaría ya desde su lanzamiento en Xbox 360 (en la anterior generación PS2 tuvo una exclusividad temporal en la saga) a la larga ovación que despertó The legend of Zelda Twilight Princess para GameCube (con Shigeru Miyamoto espada y escudo en mano) pasando por la espectacular presentación de God of War en PS4. Otros fueron más sonrojantes, como la obsesión de Microsoft en vendernos Kinect, o... lo que fuera que quiso hacer Konami en 2010.

Inevitablemente, los tiempos cambian, y hoy con internet queremos toda la información para ayer. Y una vez más, Nintendo quiso innovar también en la comunicación a sus usuarios. Tras la desastrosa presentación en 2011 de Wii U de la que ya hemos hablado en anteriores artículos, ya no volverían a dar conferencias, al menos como las conocíamos. En el contexto de la presentación de 3DS (sucesora de la portátil más vendida de la historia, Nintendo DS) nacía en octubre de 2011 Nintendo Direct, retransmitido públicamente por streaming, y esa fue la fórmula con la que llegarían un año después.

Poco importaban las noticias que en aquel año se dieron, algunas tan llamativas como la exclusividad de Bayonetta 2. Muchos se tomaron poco menos que a broma esta decisión de Nintendo, que poco a poco se fue consolidando para desesperación de los CMs de cada país, que tienen que aguantar como cada 3 meses no les paran de preguntar en Twitter "¿nos llevas a salpicamas cuando es el próximo Direct?"





A finales de 2018, fue Sony la que por primera vez renunciaba a acudir al E3, y este miércoles se confirmó el temido secreto a voces: por precaución por la pandemia del coronavirus, la edición 2020 ha sido suspendida, y de inmediato Microsoft y UbiSoft han anunciado sus propios eventos online. Lo esperable y deseable es que en 2021 todo esto esté superado y pueda volver a celebrarse con normalidad, pero ¿quizá este triste suceso ha acelerado el que era un cambio inevitable? Solo el tiempo lo dirá.

Y aquí estaremos en Joróbate Flanders para hablar de ello. Mucho ánimo desde aquí a todos los afectados por la enfermedad.

viernes, 6 de marzo de 2020

Revisitando Los Simpson. El último resplandor del actor secundario Bob

"Sé que es irónico salir por televisión para censurarla, así que, ¡ahórrense el comentario!"




Una vez más analizamos en Joróbate Flanders un capítulo clásico de Los Simpson. Y de nuevo tenemos (y ya era la tercera temporada consecutiva) a Kelsey Grammer como el actor secundario Bob. En artículos anteriores recordamos como amañó unas elecciones  y como el desenmascarar a su supuestamente respetable hermano no le sirvió de nada. Pero, ¿qué hizo entre medias en la extraordinaria T7?






Siendo Bob Terwilliger alguien de tan profunda inteligencia, se había visto arrastrado de forma accidental a un programa infantil que era pura basura. El programa de Krusty el payaso. Esto le llevó (aprovechando sus problemas con el juego) a incriminarle en un atraco al Badulaque para quedarse con su programa (que para gusto de Lisa Simpson, aunque mantenía los violentos dibujos de Rasca y Pica, se convirtió en un espacio cultural bastante digno) hasta que Bart se fijó en que, al contrario que su ídolo, Bob sí tenía de verdad unos pies gigantescos de payaso.  Desde entonces su obsesión fue vengarse del hijo mayor de Marge y Homer, pero ¿qué pasaba con su antiguo jefe?

Por sorprendente que parezca, después de más de un lustro no se había profundizado apenas en la relación de Bob y Krusty, limitándose la cosa a un agradable reencuentro en la tercera temporada, así como ser el segundo uno de los ¿pocos? verdaderos votantes del primero por su ultraliberal política de recorte fiscal. Por fin, en la séptima temporada se cerraba el círculo con el capítulo que quizá pudimos haber visto ya en primer lugar hacía 4 temporadas.

El capítulo empieza con Bart, Lisa y Homer viendo las habituales humillaciones de Krusty a su actual compañero, el actor secundario Mel (quien curiosamente comparte voz en castellano con su predecesor, Antonio Esquivias) . 

Como no podía ser de otra forma, el inspector de la central nuclear no recuerda los anteriores crímenes de Bob (introduciendo una vez más el ya aburrido flashback de turno) y muestra su añoranza por su etapa. Esto no puede ser más irónico (y sí, no será lo único como después veremos) ya que el ver como sus compañeros de la prisión de mínima seguridad en la que ahora se encontraba se pasan el día viendo el show de Krusty aumenta cada vez más su odio al payaso y al medio televisivo en general, provocando un incidente con el CEO de Channel 6 (también encarcelado) quien resulta ser nada menos que Rupert Murdoch.

Tras todo un día de tedioso trabajo en la limpieza de una base militar donde habrá un espectáculo aéreo (la excusa para introducir a la familia Simpson en la trama), la cosa no hace sino empeorar cuando Bob oye por la noche (un compañero tiene un televisor en su celda, lo que refuerza aún más los sutiles chistes sobre lo privilegiados que son los reclusos de aquel lugar, entre los que se encuentra ahora todo un ex-alcalde de Springfield) a su admirada Vanessa Redgrave hacer de la típica abuela "moderna" de tantas y tantas sitcoms de las 90.

Y de paso el guionista Spike Feresten se permite aquí otro dardo a la cadena que lleva tantos años emitiendo Los Simpson en forma de la mítica sintonía de la Fox sonando al final.






Bob decide aprovechar otra de las maratonianas jornadas de trabajo para fugarse. Y es importante recalcar esto, ya que, si hoy la propia serie ha convertido en chiste recurrente lo mucho que lo consigue, esta era la primera vez que no salía mediante indultos o libertades condicionales, y no volvería a hacerlo hasta casualmente 7 temporadas después. 

Sea como fuere, llega el día de la exhibición aérea, donde se suceden todo tipo de divertidos gags, desde Homer confundiendo cerveza "gratis" con "sin alcohol" (otro de esos detalles intraducibles al castellano) a Milhouse Van Houten saltando por los aires en el asiento de un caza al que se había subido a jugar, mientras que el actor secundario empieza a espiar al militar al cargo de la base, el coronel Leslie "hap" Hapablap (cameo de R.Lee Ermey, el sargento Hartman de La chaqueta metálica) con tal de aprenderse sus peculiares frases (como "¡dulce enola gay!" o "le dejaré como un pañuelo de papel en una fiesta de mocos") para conseguir tener acceso a una sala restringida.






Mientras todos observan como los aviones del ejército forman la bandera americana en el cielo, aparece en la pantalla gigante Bob exigiendo la prohibición de la televisión en Springfield para indignación del mismo Homer que apenas un día antes le echaba de menos. Para ello, desvela lo que los espectadores ya sabíamos: si no se cumple su petición de inmediato, detonaría la bomba atómica que había conseguido robar de la base. Esta es evacuada de inmediato, pero Bart y Lisa quedan atrapados dentro.




En el segundo acto, sin abandonar por supuesto el humor, vemos como la reunión en un bunker (donde aparecen como representantes de las cadenas de televisión Steve Urkel o el cuarto doctor entre otros famosos personajes, y como no, Krusty) refleja una verdadera tensión más propia casi de otras futuras producciones de Fox.

Así las cosas, si en cierta ocasión le vimos huir de la ciudad ante la amenaza del coronavirus la gripe de Osaka, ahora vemos a un Joe "Diamond" Quimby inusualmente serio y responsable que muestra cara de desagrado por los desafortunados chistes del coronel Hapablap. Tras un desastroso operativo de búsqueda donde solo se consigue encontrar a un extraterrestre, un desorientado Abe Simpson que confunde un retrete portátil con un ascensor y, ejem... revistas para adultos, al corrupto alcalde no le queda más remedio que ceder a las exigencias de Bob.







Una vez más, es Lisa quien tiene la clave para salvar el día, ya que al oír a un militar hablar de la "voz aguda" del ex-payaso, se da cuenta de que su escondite no puede ser otro que el famoso zeppelin de la cerveza Duff, lo que le había dejado expuesto a helio durante horas.

Sin embargo, en esta ocasión parece llegar tarde ya que, mientras "zapea" para regodearse en su éxito, Bob ve como Krusty ha conseguido retomar su programa de forma muy precaria gracias a un equipo de emisiones de emergencia que encuentra mientras es desmantelado su plató, y decide detonar la bomba nuclear. Esta escena, de una magnífica animación, es de nuevo una referencia a una polémica campaña política, en este caso la reelección presidencial de Lyndon Johnson en 1964.




Y, no solo la bomba no funciona por ser demasiado antigua, sino que Bob vuelve a caer en una de las astutas trampas de distracción de Bart que permite a Lisa mandar un mensaje de aviso al jefe Clancy Wiggum. De inmediato hay cambio de planes: esta vez el actor secundario decide inmolarse (con Bart como rehén) contra la caseta en un desierto desde donde emite su otro archienemigo Krusty. En este tercer acto, el episodio vuelve a reconciliarse con el puro humor absurdo con una persecución de todo un ejército incapaz de atrapar a un Bob que pilota una réplica del primer avión de la historia tras estrellar un caza nada más intentar despegarlo en otra de sus eternas torpezas.






Tras un interminable vuelo, Bob llega a su objetivo, pero como es lógico solo consigue un aparatoso golpe y ser arrestado una vez más. En ese momento, llega de forma repentina el abuelo Simpson en moto imitando el vergonzoso gag de la sitcom de antes, terminando así de una forma extraña pero ingeniosa este capítulo.






Después del que analizamos de la sexta temporada, este es posiblemente mi segundo preferido de los episodios de Bob, gracias a su acertada mezcla de parodia de las películas de acción de la guerra fría y el característico humor de Los Simpson, además de que por una vez en esta "saga", Marge y Homer tienen un divertido segundo plano en sus sucesivos fallidos intentos de rescatar a sus hijos.  Próximamente, más Simpson en Joróbate Flanders.

El comprador de Springfield: Caída y resurección de Xbox. ¿La era del Game pass?

  Bienvenidos una vez más al espacio de noticias y opinión de Joróbate Flanders. Como pasa el tiempo. Estamos cada vez más cerca del fin del...