viernes, 17 de mayo de 2019

Grandes juegos basados en películas

Tocamos hoy en Joróbate Flanders un tema delicado: el de mezclar cine y videojuegos. Desde que en 1982 a Howard Scott Warshaw se le dieran solo 5 semanas para acabar su ambiciosa adaptación de E.T el extraterrestre para Atari 2600 (agravando una crisis que por otro lado era inevitable, recomiendo ver el documental al respecto)  han sido tristemente habituales los desarrollos ventajistas primando no la calidad sino el llegar a tiempo al estreno del film de turno. De vez en cuando, no obstante, surgen de aquí algunas inesperadas joyas, de las cuales hablaremos en este artículo:


Goldeneye 007





Tras 6 años sin una nueva película (algunos dicen que por fatiga en la taquilla, pero más bien influyeron los conflictos legales por los derechos del personaje creado por Ian Fleming) por fin en 1995 regresaba a los cines el agente 007 James Bond, esta vez interpretado por Pierce Brosnan. Para esto se encargó a Rare (en ese momento second party de Nintendo) lo que en principio debía ser un sencillo plataformas 2D para SNES, pero Martin Hollis prefirió subir la apuesta: un shooter 3D para la siguiente consola aún en desarrollo: Nintendo 64, algo que daría más tiempo del previsto para trabajar en ello por sus constantes retrasos.

En un tiempo en que los juegos en primera persona eran meros clones de Doom o juegos "sobre raíles"  el de Goldeneye fue un concepto completamente innovador para la época donde, lejos de matar a todo el que se cruzara, primaba el sigilo para cumplir las misiones. Si ya de por sí se contaba con 17 fases (más 2 desbloqueables) en 3 niveles de dificultad, la vida del juego se alargaba aún más con un adictivo modo multijugador para 4 jugadores donde, además de los protagonistas y antagonistas de la película (Bond, Natalya, Trevelyan, etc) se contaba con otros villanos clásicos de la franquicia como Tiburón, recuperándose algunos niveles posteriormente para la "secuela espiritual" Perfect Dark.






Tras su gran éxito (juego de 1998 en la feria ECTS) la licencia pasaría a Black Ops (bajo distribución de Electronic Arts), que desarrolló para Playstation el mediocre El mañana nunca muere (que esta vez era en tercera persona) mientras que la tercera parte (El mundo nunca es suficiente) que retomó el estilo anterior y fue multiplataforma (con la versión de N64 desarrollada por Eurocom) , fue sensiblemente superior, pero no llegó a los niveles de Goldeneye y pasó sin pena ni gloria en un mercado que ya había dado paso a la siguiente generación. También Eurocom sería la que desarrollaría un remake ya en 2010, que tampoco terminó de alcanzar el éxito esperado.


X Men Orígenes: Lobezno





¿Qué se puede decir de la primera película en solitario del personaje interpretado por Hugh Jackman que no se haya dicho ya? El guión daba demasiados bandazos, los efectos especiales no eran mucho mejores que la versión inacabada que se filtró, Deadpool (Ryan Reynolds) era una especie de Sylar de Heroes que encima era mudo...total, que el anunciado spin off de Magneto se vio sustituido por una precuela más convencional. Por esto sorprende encontrar un juego que de hecho resulta incluso ser mejor que su película.

Con multitud de versiones para prácticamente toda consola de la época, las más destacables eran por supuesto las de PS3 y Xbox 360, que fue desarrollada por Raven Software. X Men Origins (que solo se basaba parcialmente en la película, recogiendo también elementos del comic, como los centinelas de Bolivar Trask o Wakanda) era un Hack and slash donde podías perder partes del cuerpo y regenerarlas gracias al poder curativo de Logan. Los combates iban aumentando la barra de furia, lo que permitía usar técnicas más poderosas.  Aunque hoy en día haya caído en el olvido por títulos más importantes como la saga Batman Arkham (que, al igual que este, usa el motor Unreal Engine), merece la pena echarle un vistazo.








Quest for Camelot



Cuando pides una figura de la Bella y la Bestia por Aliexpress



Antes de que Dreamworks diera con la tecla de forma casi accidental con Shrek (cuenta la leyenda que trabajar en esa película era un "castigo" por no hacer bien tu trabajo en El príncipe de Egipto) muchas fueron las compañías que intentaron competir sin éxito con Disney haciendo su mismo tipo de películas. Uno de los patinazos más sonoros se lo dio Warner con Quest for Camelot (o "La espada mágica", como se le conoció en España) pese a su extraordinario reparto de voces en la VO, con Cary Elwes, Gary Oldman o Jane Seymour entre otros.

En este caso el juego apareció para Game Boy Color (aunque también era compatible con la Game Boy clásica y estaba adaptado para Super Game Boy). También se estaba preparando una versión para Nintendo 64 que finalmente fue descartada por la baja taquilla de la pelicula.

El juego, desarrollado por la extinta y polemica Titus (recordemos que es la culpable de semejante joya), fue para muchos que nos quedamos con ganas de más tras el remake de Zelda Link's Awakening y hasta la llegada de las dos partes de Zelda Oracle por parte de Capcom una buena forma de quitarnos el gusanillo.

 A pesar de no llegar a la altura de calidad de estos juegos mencionados, el juego resulto ser de lo más entretenido, con gran variedad de escenarios, un sistema de objetos muy similar al visto en Zelda y una longitud más que aceptable para ser un cartucho de Game Boy Color, sin contar que este SI que llego traducido. Lo unico malo del juego son algunos momentos de recolección de objetos en que resultaban un poco repetitivos.

 Por aquel entonces aun era raro que llegaran los juegos traducidos






Super Star Wars







Pero si hay una franquicia que se ha prodigado especialmente en el mundo de los videojuegos, esta es Star Wars. Ya en 1983 hubo un más que aceptable juego para Atari 2600, a la que seguirían el resto de consolas que vendrían después. No en vano, George Lucas también impulsó esta industria con la hoy extinta LucasArts.

Si tuviese que destacar uno en concreto, me quedaría con el primero al que recuerdo haber jugado, Super Star Wars, desarrollado junto a Sculptured Software para SNES, que adaptaba de una forma un tanto libre (poniendo a los jawas como villanos, por ejemplo) la primera película, Una nueva esperanza, viendo la evolución de Luke Skywalker desde un granjero que apenas sabe disparar un blaster a todo un maestro jedi, en una acertada mezcla de géneros, combinando fases de plataformas en scroll lateral con otras de vuelo (algunas incluso en primera persona) o avanzar con un vehículo volador por el desierto de Tatooine.

Además, según superes los niveles (todos ellos bastante difíciles, y encima no se puede guardar la partida, solo avanzar con passwords) puedes ir eligiendo a otros personajes como Han Solo o Leia Organa, y tanto la intro como la BSO son los de la película. Posteriormente fueron lanzadas 2 secuelas (basadas, como es natural, en El imperio contraataca y El retorno del jedi) más desafiantes todavía y otro juego basado en una saga de Lucas, Indiana Jones Greatest Adventures, que resumía en un solo cartucho las 3 películas rodadas hasta entonces.






Como siempre, podéis sugerir más juegos en los comentarios.

martes, 14 de mayo de 2019

Revisitando Los Simpson. 22 cortometrajes sobre Springfield

De las pocas veces que hemos visto el título del episodio en pantalla (sin contar los subtítulos de turno)


Como ya hemos visto, la 7 fue una temporada muy especial dentro de Los Simpson por como se intentó en cierto modo retomar el estilo de sitcom familiar de las 3 primeras. Pero también se empezaba a experimentar (algo que se notaría especialmente en la 8) y en el artículo de hoy de Joróbate Flanders hablaremos de uno de los máximos referentes de este segundo tipo de episodios.






Quizá no pocos estéis viendo esta parodia de la serie 90s de Garfield por primera vez. Antena 3, en su eterno empeño por cortar cualquier intro o ending, ya sean especiales o no, en raras ocasiones nos ha permitido ver este epílogo del episodio "La tapadera" de la cuarta temporada, donde idearon todo tipo de estrategias para alargar (como este ya mítico gag del sofá) el excesivamente corto guión original de Adam I. Lapidus (siendo el único trabajo en la serie del hoy productor de comedias adolescentes como Zack y Cody o Phil del futuro, lo que en su día hizo especular a los fans con que fuera un pseudónimo de algún otro guionista) .

El gag gustó, y durante los 3 años siguientes se intentó repetir la fórmula con algún otro personaje, pero nunca había forma de encontrarle hueco. De esta forma, los entonces productores ejecutivos Bill Oakley y Josh Weinstein decidieron idear un capítulo formado por pequeñas mini-historias de diversos personajes de las que se ocuparían nada menos que 11 guionistas, incluyendo a ellos 2 y el mismísimo Matt Groening por primera vez (y hasta la fecha, última sin contar la película) desde "Coronel Homer" en la 3.






El episodio empieza con unos Bart Simpson y Milhouse Van Houten durante su enésima gamberrada (en este caso, escupir a coches desde un puente) que se preguntan si alguna vez ocurre algo interesante en Springfield (como si uno tuviera tiempo de aburrirse en un pueblo así teniendo en cuenta que el primero venía, entre otras cosas, de sobrevivir a una explosión nuclear en esta misma temporada) . Una vez se aburren de esto, se establece ya desde el principio la peculiar estructura de este capítulo, donde, aún sin una conexión real, las historias parecen entrecuzarse entre sí: de esta forma, los 2 niños van al Badulaque, donde Sanjay Nahasapeemapetilon intenta convencer a su hermano Apu de ir a una fiesta. Finalmente este acepta, y cierra por primera vez durante 5 minutos su tienda para frustración de Hans Topo.








En el transistor que hay en el Badulaque se escucha un programa que también está oyendo Marge, lo que nos lleva a la segunda historia ambientada en el 742 de Evergreen Terrace, donde Bart tira un chicle que acaba cayendo en el pelo de Lisa. Los remedios caseros de su madre solo empeoran las cosas, recibiendo un ataque de abejas, una de las cuales ataca a su vez a Waylon Smithers (en un paseo en tandem con su jefe Montgomery Burns), quien resulta ser alérgico. El dueño de la central nuclear le "ayuda" a su manera (es decir, obligándole a seguir siendo el único que pedalea) y ambos caen inconscientes a las puertas del hospital donde trabaja el "doctor" Nick Riviera.






El comité de disciplina del hospital (en un nuevo cameo de Phil Hartman como el director) reprende a Riviera por sus peculiares métodos que han causado numerosas denuncias cuando Abe Simpson enloquece, bisturí en mano. El doctor Nick intenta tranquilizarle mediante descargas eléctricas, y esto provoca a su vez apagones en la taberna regentada por Moe Syslack, quien por primera vez ha conseguido que Barney Gumble le pague 2000 de los más de 14.000 millones de dólares que debe en cervezas, siendo a continuación atracado por Snake Jailbird, quien dice que así podrá pagar sus deudas universitarias (en un episodio posterior veríamos razones diferentes para dedicarse al robo) .

Aunque la siguiente historia no tiene ninguna conexión aparente, es sin duda la más celebrada de "22 cortometrajes sobre Springfield". El director de la escuela primaria de Springfield Seymour Skinner invita a comer a supernintendo Gary Chalmers. El plato que tenía preparado se quema, y decide ir al Krustyburger a por hamburguesas, diciendo que es una receta suya llamada "jamones al vapor", forzando al límite esa extraña facilidad de este por otra parte sensato personaje en creerse las mentiras de Seymour mientras la casa de su madre Agnes se incendia.







Un camión de bomberos se dirige allí, y esto hace que veamos por primera vez tras casi la mitad de episodio a Homer, quien está paseando al Pequeño ayudante de Santa Claus mientras lleva en brazos a Maggie, que se queda atrapada en un expendedor de periódicos. Después de que todos sus intentos por sacarla fracasen, Homer decide arrancar directamente la máquina.

En uno de los periódicos se ve de nuevo publicidad del Krustyburger, y esto nos lleva a lo más parecido a una trama del capítulo, una parodia de Pulp Fiction que arranca con los policías Wiggum, Lou y Eddie hablando en una cafetería de las diferencias entre este ficticio restaurante y McDonalds, que sí tiene presencia en el vecino Shelbyville. Cuando se disponen a salir, vemos pasar al mexicano Hombre Abeja, quien en su vida real se ve envuelto en un surrealista accidente similar a los de su serie que arrasa su casa, por lo que su mujer le pide el divorcio.







Esta intenta hacer autostop, pero el coche pasa de largo. Es de nuevo Snake, quien atropella a Clancy Wiggum. Este le persigue (eso sí, solo por "intercambiar los datos del seguro", sin darse cuenta de quien es y de su último delito) y empiezan a forcejear hasta caer en la armería de Springfield, donde son secuestrados por su loco dueño Herman. que así reaparecía en la serie una temporada después de montar un negocio de piratería de pantalones vaqueros en la "choza del coche" de Homer.  ¿Intentaban convertirle en el nuevo villano recurrente de la serie? Quizá nunca lo sepamos, y es una pena, ya que hubiera podido dar mucho juego.

Sea como fuere, una de las rosquillas que llevaba Wiggum cae a una alcantarilla llegando a Evergreen Terrace, y más concretamente a la casa de los Flanders, donde Ned descubre el gran secreto del reverendo Timothy Lovejoy: tiene la extraña manía de llevar a su perro a hacer sus necesidades a su jardín. Una temporada después conoceríamos por fin el motivo de esta animadversión a quien precisamente es el mayor creyente de Springfield.





Tras una breve historia de Cletus Spuckler (que, como los jamones al vapor, es introducida sin más) vemos de nuevo a Milhouse, que va en coche con su padre Kirk. Este para en la tienda de comics para que pueda ir al baño, pero Cliff Albertson le obliga a comprar algo para ello. Su padre le saca a rastras creyendo que solo quería parar a por comics, y entra en la tienda de Herman, siendo también capturado hasta que Milhouse le golpea accidentalmente con un mazo medieval. Mientras Wiggum escapa, se cruza con Lisa, que va a la peluquería desesperada por el problema con el chicle. Esto permite aparecer a numerosos personajes que no tuvieron cabida en el resto del episodio, como Lionel Hutz (también doblado por Hartman) .






Aunque al principio Lisa está contenta con su nuevo corte de pelo (reapareciendo de paso el peluquero que protagonizara en el pasado uno de los cortos del Tracey Ullman Show) Nelson Muntz suelta su característica risa haciendo que vuelva a sentirse avergonzada. Nelson sigue riéndose de más gente hasta que por primera vez se encuentra con la horma de su zapato: un hombre de gran estatura con un coche demasiado pequeño. 

El matón no consigue huir de este señor, que le persigue con el coche para que vaya saludando a la gente con los pantalones bajados. Y así volvemos al origen de todo: Bart y Milhouse, de nuevo en el puente, le tiran ketchup a la vez que finalmente se convencen de que sí pasan cosas interesantes en Springfield, mientras que, rompiendo la cuarta pared, el científico John Frink se lamenta de no haber llegado a tiempo de contar su historia.






Curioso capítulo este "22 cortometrajes sobre Springfield". No hay una gran historia o un conflicto que resolver: simplemente los habitantes de este peculiar pueblo de desconocido estado siendo ellos mismos. Pero eso es lo que le convierte en una brillante rareza dentro de Los Simpson, el haber alcanzado un nivel en que prácticamente todos los personajes llegaran a ser tan queridos por todos (cada uno en su estilo) para que podamos apreciar y disfrutar con un experimento así. Posiblemente no sea el mejor de la T7, pero sí mi preferido en tanto es posiblemente el más divertido.

Próximamente más reseñas en Joróbate Flanders.

domingo, 5 de mayo de 2019

Grandes rarezas de la historia de los videojuegos

Si en artículos anteriores de Joróbate Flanders hemos hablado de diversos videojuegos, unos buenos y otros...no tanto, ahora toca centrarse en algo fundamental como es el hardware. En las guerras de formatos, como en todo, siempre ha habido vencedores y vencidos, pero entre medias hubo otras máquinas que, como vinieron, se fueron. No fueron exitazos pero tampoco se puede decir que no dejaran cierto legado. De estas grandes olvidadas hablaremos hoy:


WonderSwan (Bandai)





Este fue el primer y último proyecto del gran Gunpei Yokoi (creador de Game&Watch, Game Boy y la saga Metroid) tras abandonar Nintendo en 1995, que no pudo llegar a ver completado tras su trágica muerte 2 años después. 

Con una batería de solo una pila, pantalla panorámica (adaptable según el tipo de juego) y potencia 16 bits, esta interesante consola no llegó a salir de Japón, debido quizá al reducido mercado de su catálogo, formado en buena parte por adaptaciones de animes como One Piece o Digimon, aunque también contaba con títulos como Pocket Fighter o Guilty Gear.

Compitiendo a buen ritmo con Game Boy Color y Neo Geo Pocket Color entre 1999 y 2001, GBA le redujo rápidamente a un segundo plano. Además, Nintendo fue capaz de retomar las buenas relaciones rotas tiempo atrás con Squaresoft (hoy Square Enix) haciéndole perder así su gran exclusividad: la franquicia Final Fantasy, de la que tuvo varios remakes de las primeras entregas.









Tras 4 años y 2 revisiones (WonderSwan Color y SwanCrystal) Bandai se retiraba con algo más de 3 millones de máquinas vendidas y cierto estatus de consola de culto.


GP32 (Game Park)



Esta consola creada en Corea de Sur por la extinta compañía Game Park casi merecería artículo propio. Con una potencia de 32 bits (al igual que GBA) su catálogo fue de lo más exiguo, con tan solo 28 juegos.

Pero esto era lo de menos. El principal encanto de esta consola no era tal o cual juego, sino su orientación al software libre. De esta forma, surgieron en torno a ella todo tipo de desarrollos independientes, así como la posibilidad de emular recreativas, y funciones multimedia como MP3, DivX o Linux.






Aunque no llegó nunca a un mercado tan importante como el de EEUU, sí tuvo cierta implantación en países europeos como Portugal, Italia y España, donde fue distribuida por Virgin Play con 3 años de retraso (2004) a un precio de 199 €.


3DO (The 3DO Company)






En 1991, Trip Hawkins, uno de los fundadores de Electronic Arts, se asoció con varias compañías como Goldstar (actual LG) o Panasonic con una idea revolucionaria: crear una consola “estándar” siguiendo el modelo de los ordenadores o reproductores de vídeo. 


Pronto sufrieron el mal endémico de las consolas pioneras del CD-Rom: La invasión de los FMV, videojuegos que más bien eran películas interactivas donde avanzabas pulsando el botón correcto, con títulos como Wing Commander 3 (que contaba con un magnífico reparto con Mark Hamill, Malcolm McDowell, Tim Curry y John Rhys-Davies entre otros) y un remake del mítico Dragon´s Lair de Don Bluth. 

Pero no mucha gente recuerda que también fue la primera consola en tener una versión del juego de PC Alone in the dark, el primer Need for speed, la adaptación más fiel a la recreativa que en ese momento podía existir del legendario Street Fighter 2, y el simpático plataformas Gex, posteriormente adaptado a Playstation y Saturn. Incluso había ya entonces rumores de que Hideo Kojima estaba trabajando para desarrollar una ambiciosa tercera parte de su éxito de MSX, Metal Gear.







Pero, dejando a un lado absurdas decisiones en el diseño como la no inclusión de un segundo puerto de mando (había que conectarlos entre sí), rápidamente naufragó por su elevado precio, 699$, a día de hoy posiblemente la consola más cara de la historia junto con Neo-Geo teniendo en cuenta la inflación. El proyecto de una segunda consola fue cancelado, y 3DO Company pasó a ser third party hasta su desaparición en 2002. De todas las revisiones que salieron, en España solo llegamos a conocer la de Goldstar en 1995, que se anunciaba en revistas con la posibilidad de financiarla.

Como siempre, podéis sugerir más consolas en los comentarios. Dedicado a la memoria de Gunpei Yokoi.


miércoles, 1 de mayo de 2019

Parecía que sí: videojuegos que decepcionaron

Antes de servicios como Playstation Network, y de que los títulos bajen de precio casi desde el momento del lanzamiento, hubo un tiempo en que no teníamos tanto acceso como ahora a videojuegos. Y cuando por fin llegaba el momento, teníamos que fiarnos de las revistas o de los vídeos promocionales, y no siempre era oro lo que relucía. No, no voy a hablar de los típicos juegos como Spice World o Superman 64 que todos sabíamos ya desde el principio lo que había, sino de aquellos títulos en los que de verdad habían grandes expectativas y se quedaron en un "parecía que sí".



Rise of the robots





Con el éxito de Street Fighter 2, muchas fueron las compañías que intentaron replicarlo sin demasiada fortuna. A priori, el más prometedor parecía Rise of the robots, juego protagonizado por un cyborg en un futuro distópico programado por Team Warner y distribuido por Acclaim cuyas versiones más conocidas fueron en SNES y SEGA Mega Drive, aunque también fue adaptado para consolas que ya de por sí darían para artículo propio como Amiga CD32, Philips CD-í o 3DO. El aspecto gráfico resultaba bastante bueno para la época y, en un tiempo en que apenas estábamos saliendo de los tiempos en que las músicas de los videojuegos eran meros bucles, se anunciaba nada menos que una BSO interpretada por Brian May.

Pero quizá fue demasiado ambicioso. Eso sería lo único que cabría explicar un control excesivamente tosco y lento, con unas animaciones que dan la impresión de que estuvieras viendo una serie de Netflix en un día que la conexión va mal, así como una IA nefasta que hacía muy fácil vencer a los enemigos (que tampoco eran muchos) repitiendo determinados movimientos, y un modo multijugador donde el primer jugador solo podía elegir al prota. Además, casi no hay temas de May. Pues vaya.








Daikatana




Hablar de shooters en la década de los 90 es hablar de ID Software. Al pionero Wolfenstein 3D le siguieron títulos no menos míticos como Doom o Quake y sus respectivas secuelas. Pero en 1996, uno de sus fundadores, John Romero, la abandonó para crear otra empresa, Ion Storm, donde empezó a trabajar en un ambicioso proyecto personal, Daikatana. Desde el principio surgieron problemas: no solo se retrasó su lanzamiento previsto inicialmente para 1997, sino que el juego y Romero en particular se ganaron una muy mala imagen por un desafortunado anuncio "teaser" donde solo se podía leer "John Romero´s about to make you his bitch". 

Tras un infernal e interminable proceso de desarrollo, finalmente llegó para PC (siendo versionado también en Nintendo 64 y Game boy color) ya en 2000, viéndose eclipsado por un juego mucho más avanzado como Quake 3. El fracaso de ventas, unido a las pérdidas que habían supuesto de por sí tanto retraso acabaron con Ion Storm, que desapareció en 2005. Para el recuerdo queda el análisis que le hizo Hobby Consolas: "Daicastaña". Chistazo.









Dragon Ball Final Bout




Cuando hoy en día tenemos merchandising incluso antes de salir la serie o película de turno (llegando a generar a veces inoportunos spoilers) cuesta creer hasta qué punto pilló desapercibido en 1990 el lanzamiento en las incipientes televisiones autonómicas de Dragon Ball. El manga aún tardaría 2 años en llegar (¿quien no recuerda aquellas fotocopias de portadas random de los tomos japoneses?) , y el mercado se llenó de productos de escasa calidad como los posters de Matutano o los cromos de Colecciones Este, ambos con dibujos no oficiales.








¿Y a qué viene este prólogo? Sirve para contextualizar lo que en su día supuso para los que fuimos niños en los 90 la saga Super Butouden en SNES, y Bu yu retsuden o L´appel du destin en MD. No eran juegos excesivamente buenos (aunque tampoco malos) pero el hecho de recrear las batallas que veíamos cada día en la tele (incluyendo la doble pantalla y la posibilidad de volar) ya eran suficiente aliciente para que se vendieran como churros hasta el punto de que algunos estaban dispuestos a pagar precios desorbitados por las ediciones en japonés más el correspondiente periférico para poderlos jugar en una consola PAL.

Dicho esto, ahora imaginad como estábamos ante la posibilidad de ver algo así en 3D gracias al salto de 16 a 32 bits. Y adaptando una nueva serie como GT de la que apenas sabíamos lo poco que nos llegaba con cuentagotas en los comics de la "serie roja", con una nueva transformación a super saiyan ¡nivel 4! de Son Goku, y un misterioso villano, Ohzaru Baby, tan grande que a duras penas cabía en la pantalla. La envidia de los que no teníamos Playstation.








Tras esta impresionante intro que subía aún más el "hype" nos encontrábamos con la triste realidad. Quizá en el fondo Final Bout no era mala idea. Pero sufría el mal endémico de muchos juegos de lucha de su tiempo: controles duros, unos saltos lentos como si estuvieras en la luna y una selección de personajes escasa, con demasiados "Gokus". Además, carecía de modo historia. Curiosamente, donde gozó de más éxito fue en EEUU (donde DBZ no empezó a popularizarse hasta ya bien entrada la década de los 2000) lo que obligó a relanzarlo en 2004 (ya con PS2 y Xbox en el mercado) para acabar con la especulación que había generado tras un discreto lanzamiento inicial en 1997.







Si se os ocurren más juegos, podéis sugerirlos en los comentarios.

domingo, 28 de abril de 2019

Revisitando Los Simpson: El actor secundario Bob vuelve a las andadas

"Un buen ´mahoke" para todos"


Llegó por fin el día de las que se presentan como las más reñidas elecciones de la historia de la democracia. Por supuesto, Joróbate Flanders no es un aburrido blog de politólogos, así que afrontamos esta decisiva cita a nuestra manera: analizando el episodio de más aguda crítica política de la historia de Los Simpson, que forma parte de otra de las temporadas más míticas de la serie, la sexta.




Bueno, aparte de este


El capítulo, como tantas veces ocurre (o lo hacía en esta época, ya que ahora se ha convertido en un gag recurrente el hecho de que ni vaya) empieza con Homer Simpson sin dar ni golpe en su puesto de inspector de seguridad del 7-G de la central nuclear de Springfield. 

La sutil diferencia es lo que de inmediato marca el tono de la historia: en un contexto (1994) en que el partido republicano ganó las elecciones al congreso de mitad de mandato por primera vez en varias décadas y por lo tanto tenían grandes expectativas de echar de la Casa Blanca a Bill Clinton (lo que finalmente no ocurrió) vemos como el cabeza de la familia de Evergreen Terrace se pasa el día escuchando el programa de Birch Barlow, un personaje que satiriza al polémico periodista conservador Rush Limbaugh, a quien quizá conozcáis de sus numerosos cameos en Padre de familia. Esto escandaliza a sus compañeros Carl Carlsson y Lenny Leonard (aunque luego en un episodio de la T15 salió con un tatuaje de la campaña de Bob Dole, precisamente el rival de Clinton en 1996) .





Evidentemente, esto no obedece a un repentino interés de Homer en la situación de su país, sino que Barlow resulta ser otro adicto a los donuts como él, algo que se ve irónicamente reforzado en el doblaje español con la voz de Carlos Ysbert, quien le dobla desde hace ya 18 años. Por su parte, la progresista Lisa también lo escucha mientras toma notas para un trabajo escolar, que, siendo que no vuelve a ser mencionado en todo el capítulo, parece ser un mero hilo conductor para uno de esos deliciosos momentos absurdos que tanto abundaban desde la T4: Bart dice estar haciendo un "trabajo de fuegos artificiales" como si se lo inventara sobre la marcha, cuando de hecho es cierto que Seymour Skinner le ha encargado esto, dejándole en evidencia ante unos directores chinos de visita en EEUU al prohibírselo Marge.



"Mal alumno" "Uh...mal director"



En una de estas veces que Homer está escuchando el programa para desesperación de Lisa (como digo, debió acabar rápido su estudio) esta reconoce en una llamada telefónica a Barlow la característica aguda voz de Robert Terwilliger (Kelsey Grammer) el malvado actor secundario Bob. Tras la entonces inevitable y algo innecesaria escena en que nos resumen sus crímenes anteriores, el antiguo humorista empieza, como en la temporada anterior  a recurrir a una de sus más peligrosas armas: su verborrea, esta vez en forma de proclamas republicanas (el propio Grammer lo es) que le presentan como un preso político ante la opinión pública, que exige su indulto al alcalde Joe "Diamond" Quimby hasta que este lo concede, lo que nos sirve a su vez para conocer por primera vez su nombre completo.







En el segundo acto vemos por primera vez el castillo tenebroso que sirve como sede al partido republicano en Springfield, quien decide por sugerencia, como no, de Barlow, presentar al actor a la alcaldía contra Quimby. Toda la parte de la campaña electoral resulta de lo más brillante, desde frases tan brutales como "(Quimby) es el menos malo de 2 malísimos" a Bob teniendo que aguantar una de las interminables historias del Abuelo Simpson (como siempre, los pequeños detalles que van estableciendo el conflicto sin darnos cuenta, como ya veremos) pasando por un anuncio electoral que satiriza los de George Bush en 1988, recurriendo Quimby a casi literalmente intentar dar pena.









El debate electoral moderado por Larry King (segundo cameo de este en la serie) ya hace sospechar que algo huele mal en todo el asunto: mientras que Barlow hace preguntas durísimas a Quimby, busca el chiste fácil de Bob a base de dar nombres de falsos concejales que supuestamente han cuestionado su nula experiencia política. Tampoco ayuda por otro lado el pésimo aspecto físico de Joe debido a un repentino resfriado, lo que de nuevo es una referencia a una verdadera campaña: dice la leyenda que en 1960 los que oyeron debatir a Richard Nixon y John F. Kennedy por la radio dieron por ganador al primero, mientras que los que por primera vez lo vieron en la incipiente televisión consideraron que lo había hecho el demócrata deslumbrados por su buena imagen.







Llega el día de los comicios, donde Krusty, en una nueva muestra de su falta de escrúpulos, vota a Bob con tal de pagar menos impuestos sin importarle que su antiguo compañero le hiciera ir injustamente a la cárcel. El actor secundario gana de forma arrolladora, y le vemos dar un peculiar "discurso" que es la enésima parodia que hace Los Simpson a la legendaria película Ciudadano Kane.






Por supuesto, de inmediato el alcalde Terwilliger empieza su segundo plan de venganza contra Bart Simpson, recurriendo esta vez a técnicas de guerra psicológica: no solo le hace volver a preescolar sino que su familia será desahuciada en pocos días del 742 de Evergreen Terrace, que será demolido para la construcción de la "autopista Matlock" que prometió a Abe y sus amigos.

Lisa, extrañada porque un ex-presidiario ganase (y otro sacase pocos votos, en otra genial frase) decide investigar un posible fraude electoral junto a Bart, recibiendo la inesperada ayuda de Waylon Smithers, quien traiciona a su amado jefe Monty Burns por primera vez porque, según explica, la política de Bob va contra su "estilo de vida". Como pista, le dice a Lisa que busquen a alguien llamado Edgar Neubauer.







No obstante, ese nombre no aparece en la guía telefónica, y cuando los 2 hermanos ya están prácticamente resignados a una precaria nueva vida, descubren por casualidad una lápida en el cementerio de Springfield: Neubauer había fallecido en 1909. Poco a poco ven que otros nombres figuran en la supuesta lista de votantes (pese a que las elecciones debían ser secretas) , incluyendo algunas mascotas como el gato Bola de Nieve I, lo que enfurece a Lisa.



"Muy bien, Bob, esto ya es personal" "¿Antes no? ¡Intentó matarme!"



Aunque Bart y Lisa consiguen llevar a juicio al nuevo alcalde, su autoridad intimida a toda la sala, empezando por el inefable abogado Lionel Hutz (Phil Hartman) . Cuando el juez Snyder (que aún era amarillo y no afroamericano) está a punto de dar el caso por cerrado, Lisa recurre a la arrogancia de Bob acusando a Barlow de ser el verdadero culpable en la sombra, lo que enfurece al ex-payaso hasta el punto de que lo confiesa todo siendo detenido de inmediato, por lo que la autopista Matlock es cancelada para enfado de Abe, Bart vuelve al cuarto curso, y Bob es encarcelado de nuevo, aunque incluso aquí los guionistas Bill Oakley y Josh Weinstein se permiten hacer una sutil crítica: si antes estaba en una prisión que claramente hacía referencia a la isla de Alcatraz, ahora, como político, está en una de mínima seguridad que ni tiene puertas.






Aunque, para la mayor parte del fandom, El cabo del miedo es el mejor capítulo del personaje, yo me quedo con El actor secundario Bob vuelve a las andadas. Cada chiste funciona mejor que el anterior, la crítica tanto a republicanos como a demócratas es de lo más ácida y acertada, y por lo general resulta divertido de ver. Junto con la primera parte de Quien disparó al señor Burns, diría que es mi preferido de la T6.

Próximamente en Joróbate Flanders, más episodios de Los Simpson.

domingo, 21 de abril de 2019

Personajes que me caen mal (SPOILERS)

Abrimos el melón de la controversia en Joróbate Flanders. En el artículo de hoy hablaré de personajes de ficción que, por uno u otro motivo no me caen bien que digamos. Empecemos:



Ciclope (X-Men)



I´m George Clooney´s Batman!


Antes que nada, quiero dejar una cosa clara. Por supuesto que no voy a hablar del Cíclope del comic  sino su encarnación cinematográfica interpretada por Tim Pocock (X-Men Origins) , Tye Sheridan (X-Men: Apocalipsis) y James Marsden en el resto.

Un mal endémico de esta franquicia ha sido el de presentar unos personajes cuya caracterización dista mucho de como los conocíamos (cuando no se les daba directamente un nulo desarrollo, rebajándolos a meros cameos para que los fans dijesen "mira, es fulanito" y recibieran miradas de desaprobación del resto de la sala de cine por ser el típico listo) . Y nunca esta sensación ha sido tan palpable como en este personaje clave en tanto es el miembro fundador del equipo (algo, que por supuesto, también obviaron las precuelas) y su líder en las batallas.


Mimimimimimi




El Cíclope del comic es un superhéroe con una de las más complejas historias: pasó su infancia en un orfanato (y aún tardaríamos en saber lo que le pasó a su padre...Marvel, que es todo chistes) y desde que se manifestaron en su adolescencia es incapaz de controlar su poder, uno de los más peligrosos que existen: Lanzar rayos ópticos a través de los ojos, que le obligan a llevar día y noche unas gafas hechas de rubí, el único material capaz de contenerlos, por lo que durante mucho tiempo fue incapaz de confesarle su amor a Jean Grey.

Aunque lo de este poder y la relación con la telépata (interpretada por Famke Janssen) están presentes en la película, esto es lo único que le hace reconocible. En su lugar tenemos a un tío cuya mayor parte de diálogos consisten en discutir con Lobezno (Hugh Jackman) por sus celos.

El propio Bryan Singer debió darse cuenta que no funcionaba y se pasó casi toda la secuela poseído (¡hola, Ojo de halcón!) y posteriormente Marsden le siguió en su marcha a la Distinguida Competencia, quedando su esperado papel de La decisión final relegado a un corto cameo donde se reencuentra con una Jean ya transformada en Fenix con erótico trágico resultado. La escena de Coloso (Daniel Cudmore) robándole la tele como pista de lo que le había ocurrido es toda una analogía visual de lo que ha sido el bueno de Scott Summers en la saga.

Solo queda esperar que, en una hipótetica introducción de Deadpool en el UMC aprovechen el personaje de Cable (Josh Brolin) para desarrollar mejor al personaje en el futuro reinicio, puesto que es su futuro hijo. Quien sabe si incluso La era de Apocalipsis no pueda ser el próximo evento cinematográfico o de las futuras series de Disney+.




No bromeaba, esta escena existió


Mary Margaret Blanchard/Blancanieves (Once upon a time)





Llegamos a uno de mis placeres culpables seriéfilos. Once Upon a time (o "Érase una vez" en el doblaje español) me enganchó en una estupenda primera temporada que mezclaba toques de típico drama con historias fantásticas llenas de guiños a Lost, ya que los protagonistas eran personajes de cuento transportados al mundo real por Regina (Lana Parrilla) , la reina malvada de Blancanieves (Ginnifer Goodwin) . De esta forma, el piloto nos narra la clásica historia de como intentó matarla por envidiar su belleza. 

Pero estábamos en los 2000, y lo de hacer antagonistas que sencillamente sean malos sin más ya no tiene cabida. ¿Quien quiere personajes como el Joker? Así que no solo le dieron un pasado a Regina donde las circunstancias le hicieron ser como era, sino que, en un creativo giro (o estúpido, según se mire) muchas eran provocadas por Blancanieves y su marido David Nolan (Josh Dallas), el Príncipe Encantador, como desvelar su amor secreto provocando su muerte, mientras que su alter ego sin memoria de Storybrooke, Mary Margaret, era insoportablemente ñoño, siendo apodada "pavanieves" por los seguidores de la serie.



Qué bien resisten el paso del tiempo los efectos especiales




Leonard Hofstadter (The big bang theory)





Y acabamos con una sitcom que está a punto de despedirse esta semana tras 12 temporadas, The big bang theory, y más concretamente su co-protagonista interpretado por Johnny Galecki. 

Aunque Leonard no es tan diferente de su pandilla de "frikis", él siempre suelta comentarios o miradas que muestran vergüenza de ellos, como si fuese el quaterback del instituto pidiendo los deberes al empollón, hasta el punto de cargarse un importante trabajo científico en el Polo Norte con tal de no estar varios meses con el también doctor Sheldon Cooper (Jim Parsons) mientras que su obsesivo enamoramiento de su vecina Penny (Kaley Cuoco) le lleva, entre otras cosas, a tratar de boicotear una de las citas que esta tiene con otro de sus amigos, el vendedor de comics Stuart Bloom (Kevin Sussman) .



Sí, hubo un tiempo en que Stuart ligaba





Pero lo peor ocurrió al principio de la séptima temporada, con Leonard en una expedición en un barco en el Mar del Norte, donde básicamente se dedica a montar fiestas y presumir de novia enseñando a sus compañeros "Simio en serie", una cutre película de Serie B donde Penny aparece desnuda en la ducha, y cuando vuelve decide ocultárselo a Sheldon para pasar más tiempo con ella. No contento con todo esto, luego descubrimos en el final de la octava que besó a otra chica en el barco.

¿Que por qué lo cuenta después de tanto tiempo? Esa es otra: tras aceptar Penny por fin una de sus insistentes proposiciones matrimoniales parten a toda prisa a Las Vegas (sin avisar a amigos o familia, dicho sea de paso), y de repente ahora es Leonard el que de alguna forma parece buscar razones para no hacerlo.



Como casí no hay vídeos de TBBT en castellano, pongo esto





Podéis pensar que en menor o mayor medida ninguno de los personajes de TBBT son buenas personas, y razón no os falta. Incluso hubo épocas en que Amy Farrah Fowler (Mayim Bialik) ideaba diferentes formas de manipular a Sheldon para que le hiciera más caso. Pero el tema no es ese sino que supuestamente Leonard es el modelo a seguir, el personaje con el que debemos identificarnos. Y resulta ser una persona miserable que en otro tipo de serie reconozco que sería un excelente villano. Pero, como digo, siendo lo que es, no puedo evitar que sea el personaje que a día de hoy peor me cae.

Si se os ocurren otros, podéis sugerirlos en los comentarios. 

martes, 16 de abril de 2019

Revisitando Los Simpson: Bart el soplón




Como ya expliqué en artículos anteriores, aunque yo personalmente prefiera el alocado ritmo de gags de la 5, la T7 es considerada por muchos la mejor temporada de Los Simpson. Así que empezamos esta nueva serie de Joróbate Flanders analizando uno de dicha temporada que, aunque no es de los más recordados, resulta de lo más interesante y divertido:

Una de las grandes ironías de la serie es como Bart Simpson admira profundamente a Herschel "Krusty el payaso" Krustowsky, que es (y no solo en su aspecto físico) la viva imagen de Homer, de un padre del que se avergüenza. Aunque en 30 temporadas han sido numerosos los episodios protagonizados por el amargado humorista (y hasta videojuegos) este episodio llamado Bart el soplón quizá es el que más desarrolla la relación entre estos personajes.

Como no podía ser de otra forma, el capítulo empieza con algo que nada tiene que ver con el argumento. En este caso, la típica trama cliché (que ya había sido parodiada antes) en que la familia Simpson debe pasar la noche en una casa abandonada para cobrar una herencia. Por supuesto, esto no se convierte en un segundo especial Halloween a destiempo (tiempo habría para eso...) sino, que en un simpático e inesperado giro, han pasado una agradable noche ya que resulta ser mucho más cómoda y apacible que su famosa vivienda del 742 de Evergreen Terrace.



"Un profesional con máscara de mono sigue siendo un profesional"



Cada uno recibe 100$, y aunque Bart y Lisa ya quieren gastarlo, Marge decide que lo mejor es ingresarlo en el banco. Aunque en sí la escena no daría juego, los guionistas John Swartzwelder y Bob Kushell juegan al contraste haciendo que aburridos banqueros que hablan de términos ininteligibles para el espectador medio lo hagan mientras usan disfraces de diferentes animales, algo que en cierto modo evoca aquella mítica escena del "día del sombrero gracioso" que Marge instauró en la central nuclear de Monty Burns.

De esta forma, Bart elige una cuenta que incluye un talonario con motivos del accidente del dirigible Hindenburg (algo que, como veremos, parece ser una pista de lo que habría de ocurrir en el episodio) y no para de dar cheques con pequeñas cantidades a sus amigos, algo que posteriormente usa como argucia para conseguir un autógrafo de Krusty.

Para su sorpresa e indignación, el cheque no tiene firma sino un sello, y va a protestar al banco. Y aquí tenemos una nueva conexión con el pasado, remontándonos nada menos que a la primera temporada: si en una ocasión Homer fue culpable directo del injusto encarcelamiento de Krusty, esta vez es el mismo Bart, su fan número 1, el que ha desvelado involuntariamente un oscuro secreto: una cuenta secreta en un paraíso fiscal. Aunque esta vez no es detenido, le es embargado la mayor parte del sueldo hasta saldar su deuda. De esta forma, su programa se vuelve más aburrido que nunca y el Krustyburger, en uno de esos gags que funcionan de puro absurdo, se convierte en "haciendaburger", teniendo que pasar por una larga burocracia para una simple comida familiar.







Bart intenta disculparse con Krusty después de que su mansión y sus bienes hayan sido subastados, pero este, borracho, le rechaza, tras lo cual empieza a volar demasiado bajo con su propio avión, que se estrella contra una montaña, dando por hecho el jefe de policia Clancy Wiggum su muerte ya que solo se encuentran sus zapatos, grandes zapatos, grandes zapatos, grandes zapatooooos (perdón, tenía que decirlo) .






Puede parecer hoy que la resolución del episodio sea obvia, y quizá lo sea. Pero pensemos que, tan solo una temporada atrás, ya vimos despedirse a Murphy Encías Sangrantes (Ron Taylor) , así que tenía sentido que, después de que Lisa tuviera que asumir la pérdida de su modelo a seguir, Bart pasara por este mismo duro periodo (aunque Krusty desde luego diste mucho de ser alguien "modelo") . Quien sabe si incluso se lo plantearon y luego cambiaron de idea. En cualquier caso, podéis decir en los comentarios si recordáis lo que pensastéis la primera vez que vistéis el capítulo.

Sea como fuere, incluso aquí la serie se permite mantener toques de surrealismo en forma de un funeral oficiado por Troy McClure (Phil Hartman) que no deja de ser el mismo de siempre y un improvisado discurso del humorista Bob Newhart (interpretado por sí mismo, al que conoceréis como el profesor Protón de la sitcom The big bang theory) que a lo que había ido era a despedir a otra persona y apenas sí sabe quien es Krusty.



Y, curiosamente, acabó protagonizando un episodio similar




De repente, Bart no para de ver a un hombre con un extraño parecido a Krusty. Aunque Lisa cree que son alucinaciones provocadas por el sentimiento de culpa, decide ayudar a buscarle. Siempre que lo ha visto, ha sido en situaciones relacionadas con el mar, así que van al puerto a preguntarle al Capitán McCallister, que al único payaso que conoce es a "Pete el guapo". Pero en una pared con varios cheques sin fondos, Bart reconoce en el del marinero Rory B. Bellows una firma parecida a la del autógrafo que sí consiguió Milhouse Van Houten.


"Oh, no, ahora se pasará horas bailando"



Bart y Lisa van a interrogar a "Rory" antes de que zarpe su barco. Aunque este niega ser Krusty, le delatan rasgos físicos que de nuevo ya habíamos visto antes en otros episodios, como su peculiar marca de nacimiento en forma de toro o la cicatriz de su operación de marcapasos. Pese a todo, es feliz con su nueva vida, y se niega a volver, aunque finalmente consiguen convencerle. 

¿Por sus jóvenes fans como los 2 hermanos? No, tampoco aquí iban a tirar por lo fácil. Bart parece haber comprendido por fin la baja catadura moral de su ídolo (o quizá siempre lo supo) y, junto a Lisa, apela a la fama fácil y la respetabilidad que eso atrae. De esta forma, Krusty regresa, no sin antes "matar" a Bellows haciendo explotar su barco para cobrar un sustancioso seguro de vida con el que poder pagar por fin lo que debe.





Quizá este no sea el mejor episodio de una, como ya he dicho, extraordinaria temporada. Pero sí es mi preferido de Krusty y uno de los más divertidos, y a veces solo pido eso.

Próximamente, más episodios de Los Simpson en Joróbate Flanders.

Grandes juegos basados en películas

Tocamos hoy en Joróbate Flanders un tema delicado: el de mezclar cine y videojuegos. Desde que en 1982 a Howard Scott Warshaw se le dieran s...