miércoles, 6 de noviembre de 2019

Vegeta como síntoma: el declive de Dragon Ball Z




Año 1989. Aunque aquí apenas se empezaba a conocer para los espectadores vascos, andaluces y catalanes, en Japón uno de los mangas más populares del momento estaba a punto de terminar. Era el momento clave para ello. Son Goku por fin había conseguido ganar el torneo de las artes marciales (además de salvar la Tierra, sin que quedara claro realmente qué le importaba más) derrotando a la reencarnación del diabólico Piccolo Daimaoh. Tras rechazar el cargo de Kamisama o dios del planeta, partía con su prometida Chichi en la Nube Kinton hacia un desconocido destino.



De esta saga de relleno ya hablaremos otro día. O no.





Pero la Jump no estaba conforme con que Akira Toriyama acabara con la gallina de los huevos de oro tras solo 5 años. Así nació la etapa que en el anime pasaría a ser conocida por razones no demasiado claras como Dragon Ball Z. Esta "nueva serie" arrancaba 5 años después, con Goku convertido en el padre de Son Gohan (con el mismo nombre de su abuelo adoptivo), al que Chichi prohibe entrenar pese al gran potencial que parece tener su fuerza. Su sueño es que sea un importante científico.






Si algo ha caracterizado la obra de Toriyama (aparte de lo demasiado que a menudo sus personajes se parecen entre sí) es su gran amor por la cultura occidental. De esta forma, es habitual ver tanto en DB como sobre todo en Doctor Slump numerosos guiños al cine, en especial Star Wars. Así las cosas, inclusive cuando la serie dio un giro oscuro con la irrupción del mencionado Piccolo, esta saga no deja de ser en cierto modo un homenaje a Superman 2, con el primer enemigo de Goku, Pilaf, rescatando al malvado namekiano de siglos de encierro con la ingenua idea de que le deje dominar el mundo (o una parte al menos) como hiciera Lex Luthor (Gene Hackman) con el General Zod (Terence Stamp) .

Quizá por esto, aunque haya todo tipo de animales antropomórficos y seres extraños en este universo  (entre ellos uno de mis personajes preferidos, el Lobo Hombre) Toriyama decidió que Goku no era humano, sino uno de los pocos supervivientes de la raza guerrera de los saiyans, que trabajaban para el emperador Freezer conquistando planetas para que este pudiera venderlos hasta que el dios de la destrucción Lord Beerus le ordenó acabar con el planeta donde vivían, si bien el tirano galáctico temía que pudieran llegar a unirse contra él, sobre todo si era cierta la leyenda del guerrero que aparecía una vez cada 1000 años.







Uno de los otros supervivientes (puesto que estaba de misión) era Raditz, quien resulta ser el hermano de Goku, o como se llama realmente, Kakarot, a quien explica que los saiyans con un nivel bajo como él eran enviados de niños a planetas débiles para que pudieran conquistarlos, misión que había olvidado por un golpe en la cabeza.

Al negarle en ayudarles en su oscuro objetivo (ya que Freezer les había hecho creer que todo era culpa de un meteorito) Raditz secuestra a Gohan, lo que obligaba a una insólita alianza con Piccolo. Con gran esfuerzo consiguen derrotarle, pero Goku debe sacrificarse para ello, siendo resucitado un año después con las bolas de dragón. Pero lo más impactante no era todo esto... sino que Raditz era el más débil de sus camaradas. Aún Goku no había vuelto de su entrenamiento en el más allá con Kaio del Norte (o Kaito, como se le conoce en el doblaje castellano) cuando llega el príncipe saiyan Vegeta (cuyo nombre y el de su padre era el del propio planeta saiyan) y su lugarteniente Nappa. 

Esta sería una de las batallas más dramáticas de todo Dragon Ball, con las muertes de casi todos los "guerreros Z": Yamcha, Ten Shin Han, Chaoz y hasta Piccolo, que se redime salvando a un Gohan al que sometió a un duro ejercicio de supervivencia en el desierto. Se dice que el final del orgulloso Vegeta habría sido el de ser devorado por un Gohan convertido en "ohzaru" o mono gigante. Aunque esta transformación tuvo lugar, no solo no fue así sino que un Goku gravemente herido exige a su mejor amigo Krilin que le deje huir para poder pelear contra él una vez más.






Aunque las bolas de dragón de la Tierra habían dejado de existir (puesto que la vida de Piccolo iba unida a la de Kamisama) Vegeta sabía que procedían del planeta Namek, y decide partir hacia allí para conseguir ser inmortal, única forma con la que cree poder llegar a vencer algún día a Freezer. Pero una vez llega al planeta donde tienen el cuartel general, se entera que este se le ha adelantado, ya que el "scouter" con el que los saiyans miden la fuerza de sus enemigos también servía para escuchar conversaciones a distancia.






Freezer acaba matando a Vegeta y Krilin para ira de Goku, que se transforma así por primera vez en super saiyan. Aunque consigue vencerle para sorpresa de todos (entre ellos Kaito, que le había prohibido luchar contra él) aparentemente no puede escapar de la explosión de Namek que había provocado el demonio del frío. Otro punto de inflexión para Dragon Ball, otro momento para un agridulce pero acertado final. Pero tampoco esta vez Toriyama pudo hacerlo. Y además tuvo que resucitar a Vegeta, ya que a él iba unida en gran parte la cada vez mayor popularidad del manganime. 

¿Pero como se podía superar al emperador del mal, quien estaba considerado el más fuerte del universo (o al menos hasta que nació el concepto de los hakaishin y Zeno Sama)? Aunque parece ser que originalmente Akira pensó en la raza científica de los tsufurs (que originalmente habían vivido en el entonces llamado planeta Plant hasta que fueron expulsados por los saiyans) finalmente miró hacia el pasado, hacia la añorada por muchos "serie original".






Una vez había sido derrotado en la final del 21º torneo por Jackie Chun (quien resulta ser el mismísimo maestro Mutenroshi) Goku decide buscar la bola de 4 estrellas o "suhxinxu" , único recuerdo que le queda de su abuelo. Durante esta búsqueda, se topa con la Red Ribbon, gigantesca organización paramilitar liderada por el General Red, que quiere las bolas de dragón para ser más alto. En la primera de estas batallas, se encuentra con Nº8, un poderoso androide que sin embargo se niega a pelear, convirtiéndose en un buen amigo. ¿Y si el creador siguiera vivo? ¿Y si hubiera construido máquinas todavía más peligrosas?


No. Este no.



La saga de los androides arranca cuando un Freezer casi más robot que ser vivo llega con su padre, el Rey Cold, a la Tierra con tal de vengarse de un Goku que a su vez también había conseguido escapar gracias a las naves del comando Ginew, pero que aún no había llegado de un misterioso entrenamiento en el planeta Yadrat.






Cuando todo parece perdido, un desconocido adolescente que también tiene poderes de super saiyan derrota a ambos con desconcertante facilidad. Resulta ser Trunks, hijo de Vegeta y Bulma. Como si de una versión japonesa de Terminator se tratara, procedía de un futuro distópico en que las creaciones del Doctor Gero para vengar a la Red Ribbon prácticamente habían acabado con la raza humana. Ninguno de los guerreros Z pudo con ellos, y Goku ni siquiera había podido participar en la lucha debido a una enfermedad vírica del corazón supuestamente contraida en Namek, así que le lleva una medicina con la que poder salvarse cuando llegue el momento.

3 años después, los androides Nº19 y 20 empiezan a sembrar el caos en una ciudad. Aunque aparentemente Goku lleva las de ganar gracias a un intenso entrenamiento junto a Piccolo, no había tomado la medicina y cada vez está más debilitado, ya que además estos robots tienen el poder de absorber la fuerza de sus enemigos. Parecía un comienzo interesante, pero el siempre exigente editor de Jump Kazuhiko Torishima (en quien Toriyama se basó en su día para el malvado doctor Mashirito de Doctor Slump) no lo veía tan claro. No podía gustarle menos la idea de que Goku peleara contra "un gordo y un viejo".






De esta forma, se dio rápidamente carpetazo a esta saga convirtiendo a Vegeta en un super saiyan todavía más fuerte que Goku, que destruye rápidamente a 19 obligando a huir a 20, que se desvela como el mismísimo Doctor Gero, que para entonces ya habría muerto en la línea temporal de Trunks. Y es que, creando un grave problema de continuidad (ya que había mencionado claramente esos números antes) ahora se nos explicaba que el viaje en el tiempo cambió las cosas (por ejemplo, la enfermedad habría ocurrido antes de lo que lo hizo) y resultaba que los que habían arrasado todo eran Lapis y Lazuli, hermano y hermana delincuentes que habían sido transformados en los Nº17 y 18.







El hecho de que ahora los villanos fuesen 2 adolescentes tampoco sentó bien en Jump, y ahora se nos salía con que estos androides no eran tan malos como los que conoció Trunks (apalizan a Vegeta y los otros, sí, pero porque ellos atacaron primero) y de hecho 18 y Krilin se enamoran. Es entonces cuando de repente los guerreros Z empiezan a sentir el ki de un Goku todavía convaleciente, pero también el de Freezer y Cold. Una vez que un Piccolo ahora unido de nuevo con Kamisama llega al lugar, solo encuentra ropa tirada por el suelo de una ciudad fantasma. ¿Qué estaba ocurriendo?






Con la más acertada puesta en escena que jamás haya tenido un malo de Dragon Ball (solo comparable con Black Goku, curiosamente también relacionado con el futuro de Trunks) veíamos por primera vez a Cell, bio-androide creado con el ordenador de Gero a través de las células tanto de los guerreros Z como de sus enemigos con un robot en forma de abeja. Tras casi todo el año 1992 perdido, por fin Toriyama había dado en el clavo. O casi, porque de nuevo su editor le dejó claro que aquella solo debía ser una primera forma, por lo que absorbería a Nº17 y 18 alcanzando su "cuerpo perfecto" con ayuda de, como no, Vegeta, que quería un rival digno.







De nuevo Dragon Ball alcanzaba un momento de climax con un Gohan que era el primero en convertirse en super saiyan 2 destruyendo a Cell perfecto con un kame hame ha tras el sacrificio de su padre, que pide no ser resucitado al creer (no sin cierta razón) que era él quien atraía el mal. Vegeta, asqueado por ser también superado por un niño (que además le salva la vida) , decide dejar la lucha.

Y por tercera vez Toriyama tampoco pudo cerrar la serie. Esta vez se daría un salto temporal de nada menos que 7 años, a la adolescencia de un Gohan que ahora es un estudiante más en la escuela de Satan City, ciudad nombrada así en honor al inefable Mark o Mr.Satan, que se había atribuido los méritos de la victoria en el llamado "Cell Game". Con un hortera disfraz creado por Bulma, el hijo de Goku y Chichi se hace pasar por el superhéroe "gran saiyaman".






En principio la cosa no pintaba tan mal. Muchos años después, volvía por fin el torneo de artes marciales, con participación nada menos que de Goku (con un permiso de un día de la adivina Baba, hermana de Mutenroshi) Vegeta, Gohan, Piccolo, Krilin y Nº18, así como un nuevo torneo infantil que supuso un espectacular combate entre el pequeño Trunks y Son Goten, segundo hijo de Goku con un enorme parecido a él. También hacía su aparición Videl, hija de Satan que no es consciente de haber superado hace tiempo su fuerza, quien chantajea a Gohan al descubrir su identidad secreta. Ya sin Chaoz amañándolos, el sorteo deparaba nada menos que un Goku VS Vegeta en primera ronda.





Pero durante la batalla de Gohan contra un misterioso hombre llamado Kibito, los luchadores Yamu y Spopovich irrumpen absorbiendo su poder de super saiyan 2. Kibito resulta ser el ayudante del Dios Kaiyoshin del séptimo universo, quienes habían ido a vigilar a esos tipos, guerreros normales hasta que fueron poseidos por el brujo Babidi, que necesita energía para resucitar a Majin Boo, monstruo encerrado desde hacía siglos en una bola enterrada. Nacía así el concepto "síndrome de Boo", villanos que siempre han estado ahí, pero que irrumpen cuando el héroe tiene posibilidades de vencerlo.





El agotamiento de Toriyama empezó a hacerse palpable en esta última saga. El dibujo parecía perder algo de fuerza, y la escala de poder había perdido toda lógica, en una oleada de nuevas transformaciones, absorciones y fusiones. Y de nuevo, tras sacrificar a Vegeta (quien se autodestruía arrepentido por dejarse poseer por Babidi para ser más fuerte y tener su combate con Goku) volvía a resucitarle tras haber absorbido el monstruo a Goten, Trunks, Piccolo y Gohan. Tras vencer Goku con una genkidama, esta vez sí, Akira pudo cerrar en 1995 Dragon Ball tras 11 años, con un epílogo de nuevo en un torneo donde conoce a la reencarnación del monstruo, un niño de familia pobre llamado Oob, al que decide entrenar.








Pero todavía había Dragon Ball para rato. Si Akira no lo haría, sería Toei Animation. Apenas un año despues daba comienzo Dragon Ball GT (esta vez exclusivamente como anime) donde, aproximadamente 5 años después, Pilaf llega al reino celestial (¿recuerdan aquello de que solo se podía llegar con el bastón mágico?) para robar las bolas de dragón de la estrella negra, que había creado Kamisama antes de separarse de Piccolo Daimaoh, haciendo accidentalmente retroceder a Goku a la infancia, lo que le hace perder parte de su poder (como el shunkanido o movimiento instantáneo) . 

Pero lo peor no era esto, sino que había que buscarlas antes de un año por todo el universo o la Tierra desaparecería. Así, parten en la nave "Tako" de Bulma Goku, su nieta Pan, y Trunks. Esta serie duraría solo 64 episodios por su mala acogida, pero con el tiempo poco a poco se ha ido reivindicando en forma de cameos de sus protagonistas en la miniserie publicitaria Super Dragon Ball Heroes.






Un dato poco conocido es que, si bien Toriyama no se implicó personalmente en la creación de esta serie (que hoy día ha quedado fuera de canon) sí hizo algunas ilustraciones promocionales, y participó en los rediseños de algunos personajes. Creo que ya sabéis por donde voy, pero por si acaso me explico: tras tantos años de hartazgo de la serie, y de Vegeta en particular, esta fue su particular "venganza": desmitificarle con un ridículo bigote que era el hazmerreir del resto de personajes. Se rumorea que esta escena del 25º episodio parodió la reacción de la propia hija de Toriyama.



"Mire usted, señor Goku"



Parecía el final definitivo de Dragon Ball, pero 8 años después del episodio final de GT, con una película entre medias, llegaba, cuando ya pocos la esperaban, Dragon Ball Super, manganime esta vez sí guionizado por Toriyama y dibujado por Toyotaro, uno de los autores del fan-manga Dragon Ball AF. 

Y, al igual que con la serie, parece que se ha reconciliado también con el príncipe de los saiyans, ya que (aún teniendo de nuevo alguna escena cómica) Vegeta nunca ha sido tan importante como ahora, venciendo a un futuro hakaishin como Toppo o entrenando durante el torneo de los Universos 6 y 7 a Cabba, joven saiyan del primero muy parecido a él, así como conseguir por méritos propios el estado de super saiyan dios, cosa que no puede decir Goku. Y, sin ánimo de spoilear mucho, puede que la saga de Moro les acerque más que nunca en poder.






Aunque el anime terminó de nuevo abruptamente en el episodio 131, el manga de DB Super continúa. Como acabará es todavía un misterio, pero aquí estaremos en Joróbate Flanders para hablar de ello.

Y ojalá por fin Vegeta consiga ser el más fuerte.

viernes, 1 de noviembre de 2019

Los cartuchos piratas de Game Boy y sus extraños y desconocidos juegos (I)

La Nintendo Game Boy nos dio increíbles momentos. A muchos niños el poder jugar en la calle, o incluso el poder jugar en cualquier momento sin tener que esperar a que la televisión del salón quedara disponible (recordemos que rara era la casa con más de un televisor) era lo mejor que podía pasar, pero, muchas veces nos encontrábamos con que solo disponíamos de escasos títulos para nuestra “maquinita”. Ahora, gracias a internet conocemos la existencia de cartuchos flash, que nos ayudan a reproducir en nuestras antiguas consolas juegos que por el precio que están en el mercado nos resultaría imposible poder jugarlos, al menos para mucho de nuestros bolsillos, aunque en la época, desconocíamos completamente de su existencia.



He aquí un superviviente de la guerra


Los cartuchos, después de mucho llorar a los familiares, se terminaban comprando en grandes superficies, o en tiendas especializadas como Centro Mail, pero en pequeñas tiendas de electrónica de barrio, entre relojes Casio y pilas, encontrábamos cartuchos chinosos con portadas indicando “30 en 1” ¿Cómo no desearlos cuando ya llevábamos años solo con Tetris y Mario Land? Hoy, en Joróbate Flanders no vamos a entrar en el debate de la piratería, si no en juegos raros, curiosos o con cierta historia que conocimos gracias a estos cartuchos, como por ejemplo Bubble Ghost que ya comentamos aquí.


Catrap/Pitman




De la desconocida compañía Asmik, que estuvo publicando juegos hasta dos generaciones atrás de consolas, nos llega este juego de puzles originario del antiguo y por aquí bastante desconocido ordenador Sharp MZ. El objetivo era usar al protagonista, o en algunos niveles los dos protagonistas, para derrotar a todos los enemigos de la pantalla. Para ello iremos empujando bloques y subiendo escaleras para poder llegar a todos ellos. Aunque la premisa suene bastante simple, cada vez que pasaban los niveles eran mas puñeteros, y el juego era todo un adelantado a su época: ya tenia la opción de retroceder en el tiempo, mucho antes que Braid o Prince of Persia Las arenas del tiempo.



Chúpate esa, Ubisoft




Flipull/Plotting





Otro juego de puzles, siguiendo el patrón de que en occidente cambiaron el nombre del juego, aunque esta vez de la conocidísima Taito. La primera versión fue para arcade, y la idea del juego era llevarte por delante el máximo bloques del mismo color que lancemos. Lógicamente en Game Boy como ocurría con juegos del estilo, cambiábamos los colores por formas. Termino apareciendo para múltiples ordenadores de la época, también para la hermana casera de Game Boy, NES e incluso en el 2005 se pudo llegar a jugar en PS2 y XBOX con el recopilatorio Taito Legends compartiendo DVD con leyendas como Space Invaders, o con hermanos más jóvenes como Zoo Keeper.




¿Un proto Magical drop?


Dragon Ball Z: Goku Hishoden




No cabe duda de que en Joróbate Flanders somos grandes fans de las aventuras de Goku, pero es que ya lo éramos en la época ¿y como no íbamos a jugar a un juego de Dragon Ball, aunque este completamente en japonés y sea un RPG? El juego, desarrollado por la eterna Bandai y que como casi todos los juegos de la epoca, no salio de Japón, abarcaba desde el primer torneo de Goku adulto hasta la saga de los Saiyans con todo lujo de detalles, era un RPG por turnos, con bastante estrategia y todo intercalado con imágenes de la serie, que a pesar de ser en nuestra pequeña Game Boy, se veía de lujo.

Además, contaba con pequeños QTE para las defensas o para mejorar los ataques. La barrera del idioma era salvable, aprendiendo qué realizaba cada icono y para fans de la serie que conocen la obra de Toriyama punto por punto. También incluía pequeños minijuegos de entrenamiento, o de como Goku recorría el camino para llegar a Kaito. Llego a tener una secuela igual de buena que esta vez narraba la saga de Namek.



¡Incluso contaba con marcos para SGB!




Y ahora os preguntamos ¿Llegasteis a catar estos cartuchos pirata? ¿Qué juegos recordáis de ellos? Como siempre, esperamos vuestros comentarios.

jueves, 24 de octubre de 2019

Wii U: ¿El gran error de Nintendo o futura consola de culto?




En 2011, Nintendo vivía la que podríamos llamar su "edad de plata". La empresa fundada en Japón a finales del siglo XIX como fabricante de un juego de naipes tradicional del país asiático había sido entre los 80 y primera mitad de los 90 la indiscutible reina del mercado de los videojuegos, primero con NES (Nintendo Entertainment System) y después con Super Nintendo, "el cerebro de la bestia".







Sin embargo, Nintendo 64, y en especial Game Cube, quedaron muy por debajo de lo que se esperaba de ellas. La indiscutible calidad de su catálogo exclusivo (Zelda OOT y Majora´s Mask o Super Mario 64 en la primera, Wind Waker o la saga Metroid Prime en la segunda) contrastaba con la escasísima aportación de terceras compañías a estas máquinas, ya fuera por malas relaciones heredadas del pasado, o por formatos (cartucho en N64, mini DVD en GC) que no eran el estándar de otras consolas. Para colmo, la gran esperanza de la "gran N" para remontar el vuelo, Resident Evil 4, tendría también versión para la gran dominadora de la generación 128 bits, Playstation 2 de Sony.




Acabó saliendo hasta en Zeebo




En este contexto en que su antaño eterna rival SEGA ya había pasado a desarrolladora de juegos tras el injusto pero casi inevitable naufragio de Dreamcast, y la poderosa Microsoft iba de menos a más con su Xbox, Nintendo (donde Hiroshi Yamauchi, tras más de 50 años, dejó la presidencia en manos de Satoru Iwata) comprendió que su lucha ya debía ser otra. Captar nuevo público, gente normalmente ajena al videojuego.

Así, en 2006 nacía Wii (llamada originalmente "Revolution" en toda una declaración de intenciones) con un curioso mando llamado Wiimote que no se parecía a nada visto antes, con un sensor de movimiento que permitía emular diferentes juegos con un considerable grado de realismo, algo que sus competidoras rápidamente intentarían imitar. Además, abandonando su tradicional política de "consolas solo para jugar", se hizo una importante apuesta por las funciones online, lo que aumentó aún más la duración de los ya de por sí divertidos juegos multijugador como Mario Kart o Super Smash Bros.









Esas Navidades encontrarla era casi un milagro, y al final de su vida útil era el sistema más vendido de su historia con la friolera de 101 millones de unidades, lo que se unía a las ¡154! de Nintendo DS, que consolidaba su eterno reinado de las portátiles pese a que Kutaragi esta vez se había unido a la lucha con la también estupenda Playstation Portable o PSP.

Pero la sensación que daba la compañía en el cambio de década no era todo lo optimista que pudiera parecer. Pese a que algunas "third parties" por fin volvían al redil, y que de nuevo sus juegos propios seguían sorprendiendo, como Super Mario Galaxy 1 y 2 o Zelda Twilight Princess (originalmente planteado para GC) que recuperaba el estilo realista tras el polémico (pero no por ello menos elaborado) cell shading de WW, la imagen que iba asociada a Wii era la de formatos simples pero rentables como Wii Sports (el videojuego más vendido de la historia al ser incluído en cada pack de la consola) Wii Fit, Wii Play o Just Dance (que sorprendentemente sigue teniendo entregas nuevas a día de hoy pese a dejar de fabricarse Wii en 2013). Lo que se conoce como juegos "casuales".




¿Quien dijo que solo había juegos casuales?


Para recuperar a los "hardcore gamers" sin renunciar a su nueva filosofía, en el E3 de aquel 2011 se presentaba el tan rumoreado "project cafe": Wii U, que por fin tenía la capacidad de HD que muchos echaban en falta en su antecesora, y un mando con forma de tablet que abría todo un mundo de posibilidades. Con un año de ventaja (saldría en 2012, mientras que PS4 y XBox One lo harían al siguiente) todo era prometedor. ¿O no?

Aquella conferencia de la feria de electrónica de Los Ángeles se podría estudiar en las escuelas de marketing como ejemplo de como no se debe comunicar. El fallecido Iwata (que se había hecho muy popular por sus excentricidades en este tipo de eventos) se dedicó básicamente a mostrar las muchas opciones de aquel innovador mando, sin enseñar juegos (solo demos de entre otros un Zelda que jamás llegó a salir) lo que unido al nombre daba la impresión de ser una especie de periférico de la Wii original.






Pese al esfuerzo publicitario posterior (y curiosas iniciativas como los muñecos "amiibo") el público "casual" seguía sin entender aquello, y el "hardcore" no veía una mejora técnica significativa con respecto a PS3 o 360 (no digamos ya lo que habría de venir después) y las ventas rápidamente se estancaron y de nuevo las "third" se bajaron del carro. Solo 3DS mantuvo a flote la empresa en un difícil trienio 2012-14 donde ni Smash Bros 4, Mario Kart 8 o Bayonetta 2 impidieron que apenas vendiera algo más de 13 millones, la peor de su historia.








Tras un 2015 de transición, en 2016 se presentaba el "proyecto NX": Nintendo Switch, un híbrido entre consola y portátil que funcionaría con cartuchos. El anuncio de un nuevo Mario (lo que se echó de menos en Wii U) y tener como título de lanzamiento The Legend of Zelda: Breath of the wild fue suficiente para levantar la euforia entre los incondicionales, y en apenas su primer año ya había igualado en ventas a su antecesora.





Pero este último juego se pensó para Wii U (y de hecho también salió para ella) . Y entre los títulos más vendidos encontramos la secuela de uno de sus últimos juegos (Splatoon 2) y un remake como Mario Kart 8 Deluxe, cuya principal novedad es contar de serie con los personajes y circuitos DLC más algún nuevo personaje.

Es difícil saber qué pudo fallar en Wii U. Pero fue una consola que dio mucho de sí en poco tiempo, y no me cabe duda de que en un futuro no demasiado lejano será muy cotizada por los coleccionistas como lo que pudo ser y no fue, y como sin embargo sentó las primeras bases de un futuro prometedor.


viernes, 18 de octubre de 2019

Los finales más impactantes (SPOILERS)

Veréis como Thor se entere


Si algo nos enseñó Vengadores Endgame es que, en caso de un desastre global, una de las pocas cosas que sobrevivirían es Fortnite. El juego online gratuito de Epic Games, tras más de 2 años, goza aún de excelente salud, y en los úlimos días ha vuelto a saltar a la actualidad por su controvertido cambio de ciclo, en el que no se pudo jugar durante varios días debido a que un agujero negro se había tragado todo este peculiar universo. 

Aunque han sido numerosas las quejas, no se puede negar que ha sido una acertada publicidad en estos meses finales del año donde la actualidad videojueguil suele estar más centrada en el FIFA y en la cada vez más competitiva campaña prenavideña. Es por esto que hoy en Joróbate Flanders hablaremos de otros cambios de ciclo sorprendentes, tanto de videojuegos como de otros medios audiovisuales. Por supuesto, si no queréis spoilers, lo mejor es dejar de leer aquí mismo, y mientras os podéis entretener con este divertido vídeo de Youtube:








¿Estamos ya todos? Bien, pues ahora sí, empezamos con los finales más sorprendentes:


Lost 





A finales de la tercera temporada, los fans de Lost teníamos sentimientos encontrados. Aunque había tenido estupendos episodios, otros...no lo eran tanto, y el alargue a 6 temporadas (aunque más cortas) parecía excesivo. No ayudaba tampoco el hecho de que ya se anunciara que el doble episodio final, "A través del espejo", tuviese el enésimo flashback del doctor Jack Shepard (Matthew Fox) , cada vez más impopular entre el fandom y del que poco más quedaba ya por contar.

Pero algo extraño pasaba, digievolucionaban...   veíamos a un Jack con pésimo aspecto físico y problemas con las drogas y el alcohol, al que una noticia en el periódico de un fallecimiento reciente le había afectado especialmente. Algo que no parecía encajar en ningún lado por la ya de por sí algo caótica línea temporal de la serie. Y de repente, vemos que ya conocía a la ex-fugitiva Kate Austen (Evangeline Lilly) . ¿Qué estaba pasando?





Resulta que era un "flashforward" a 3 años después. Quien había muerto (como sabríamos tiempo después) era John Locke (Terry O´Quinn) , quien había ido a avisar a Jack de las nefastas consecuencias de que finalmente el plan para salir de la misteriosa isla del Pacífico que transcurría en el plano principal del episodio diese buen resultado, e intenta a toda costa volver allí.  A partir de aquí ya nunca estaríamos seguros de qué era lo que estábamos viendo, y eso añadió aún más interés a la recta final de Lost.



Interrumpimos este artículo debido a que la policía del humor ha irrumpido en la sede de Joróbate Flanders por el horrible chiste de Digimon



Tomb Raider





Uno de los primeros exponentes del paso al 3D en los videojuegos fue sin duda Tomb Raider, saga de aventuras con toques de Indiana Jones. Su protagonista, la millonaria arqueóloga Lara Croft, se convirtió en todo un fenómeno social más allá del mundillo, con cameo incluido de una de las modelos que le interpretaban para promocionarlo en un curioso episodio de la serie Compañeros. 

Pero, tras 4 años de lanzamientos consecutivos como si de un juego deportivo se tratara, la franquicia empezaba a dar inevitables síntomas de agotamiento. Quizá por esto, la cuarta entrega para PS y Dreamcast (donde conocemos a su antiguo mentor y posterior enemigo Werner Von Croy) se planteaba como final del personaje, quedando sepultada en el templo de Horus.






No obstante, Sony seguía queriendo exprimir la gallina de los huevos de oro, y en 2000 (ya con Playstation 2 en el mercado) Core y Eidos lanzaban Tomb Raider Chronicles. Pero esto parecía confirmar la muerte de Lara, ya que se muestra a varios de sus amigos rememorando pasadas misiones. Esto no fue sino un reciclaje de niveles que fueron descartados en los 4 juegos anteriores. No sería hasta 2003 cuando finalmente llegó el juego a las 128 bits.




Debido a las prisas por acabar, El ángel de la oscuridad fue un completo fracaso (lo que a su vez perjudicó a la secuela del film protagonizado por Angelina Jolie) y Core acabó quebrando, por lo que en adelante pasaría a estar desarrollado por Crystal Dinamics.

Tras 2 irregulares secuelas y un remake del juego original, finalmente en 2013 se optó por lo mismo que empezaba a estar de moda en Hollywood: un reboot. El nuevo Tomb Raider (con una Lara de aspecto más realista) era mucho más oscuro, centrado en misiones de supervivencia. Por fin, las críticas de público y prensa volvieron a ser positivas, contando ya con 2 secuelas también con buena aceptación, e incluso de nuevo tenemos una saga cinematográfica protagonizada esta vez por Inés Arrimadas  Alicia Vikander.





El imperio contraataca




Sí, de acuerdo. Todos sabéis de lo que voy a hablar. Hasta Los Simpson bromearon con ello hace ya 27 años. Pero poneros en la perspectiva del momento. 1980. Por fin, tras años de comics de cada vez más extraños argumentos y un especial de acción de gracias (que no navideño como se suele creer) que daría para artículo propio, por fin llega la esperadísima segunda parte del gran taquillazo de 3 años atrás, Star Wars, como aún se la conocía sin el "Una nueva esperanza". 

Tras casi 2 horas de metraje donde en su mayoría ha estado entrenando en un planeta pantanoso, finalmente llega la esperada batalla sobre la base de Bespin entre Luke Skywalker (Mark Hamill) y Darth Vader (David Prowse/James Earl Jones) . Y, tras cortarle este la mano (el accidente laboral más habitual entre los jedis) el lord sith intenta de nuevo acercarle al lado oscuro , no para unirse al imperio, sino para derrocar a Palpatine (Ian McDiarmid) . Y le suelta el bombazo. Algo que ni siquiera tenía Prowse en su guión.






Aquello supuso un impacto enorme entre los fans. Incluso (¿os suena?) hubo quien se negaba a creerlo y la consideraba una mucho peor película que la primera. Poco a poco la cosa cambió y acabó siendo aún hoy en día la favorita de la mayoría. Eran otros tiempos.

Como siempre, podéis sugerir más finales en los comentarios.

viernes, 11 de octubre de 2019

Revisitando Los Simpson. El hermano de otra serie






Como ya he dicho otras veces, me resultan algo repetitivos los debates sobre la calidad de Los Simpson. Al fin y al cabo, cada uno dejó de ver la serie en X temporada, y para él intrínsecamente esa temporada será la del declive. Pero en lo que sí podemos estar de acuerdo es en que la octava temporada marcó un punto de inflexión en la creación de Matt Groening.








En aquel año 1997 donde el diario Marca hizo una de las portadas más desafortunadas de su historia, en Escocia clonaban una oveja y Gary Kasparov era derrotado por una máquina, Los Simpson se convirtió en la serie animada con más episodios en prime time por encima de Los Picapiedra. 

El equipo entonces capitaneado por Bill Oakley y Josh Weinstein parecía estar abrumado por ello, con episodios que claramente mostraban incertidumbre por el futuro como Rasca, Pica y Poochie (el que estableció el nuevo record) o Las series secuela de Los Simpson, así como episodios experimentales que eran inimaginables en temporadas anteriores, alguno de los cuales ya vimos en Joróbate Flanders. Inclusive el polémico pasado de Seymour Skinner iba a conocerse originalmente en esta temporada.

Y en este periodo introspectivo parecía adecuado darle un final (o al menos un punto y aparte...) a un personaje nacido originalmente como un cameo de un episodio que se había vuelto cada vez más recurrente: Robert Underdunk Terwilliger, el actor secundario Bob.




Tenía que ponerlo





Después de 3 apariciones seguidas donde había parodiado El cabo del miedo, amañado unas elecciones, e incluso caer en la típica megalomanía de comic como ya hubiera hecho el otro gran villano de la serie Monty Burns poco antes, ¿qué más podía ya dar de sí el ex-payaso interpretado por Kelsey Grammer? La solución era sencilla y a la vez seguramente no se nos hubiera ocurrido: un capítulo homenaje a Frasier con cameo de David Hyde Pierce, el aún más estirado Niles Crane.






El episodio arranca con un especial de Krusty el payaso en la prisión de Springfield, donde se reencuentra con su antiguo compañero, quien una vez más enumera todos los delitos cometidos en episodios anteriores para horror de Bart Simpson, que teme que de nuevo intente vengarse de él.

Tras esto vemos que ahora Bob es un hombre religioso (¿una vaga conexión con el desarrollo de Michael Corleone en El padrino 3?) y el reverendo Timothy Lovejoy pide que le den la libertad condicional. Aunque, al contrario que 2 temporadas atrás, la gente se manifiesta en contra de ello, un emotivo discurso de Bob donde se muestra arrepentido de todo convence a todos, menos, por supuesto, a Bart.

Es aquí, tras una serie de deliciosos guiños a Frasier (desde el elegante apartamento donde pasa a vivir hasta una cortinilla de transición como las de la serie) donde conocemos a Cecil Terwilliger (Hyde Pierce) el hermano de Bob, importante ingeniero que le contrata como capataz de la construcción de una presa de agua. Pronto surgen viejas tensiones entre ellos, y es que Cecil era quien aspiraba a salir en el programa de Krusty, llevándose el puesto un Bob que le había acompañado al casting tras tirarle una tarta desvelando su estrafalario peinado que escondía tras un sombrero. Aquí vemos la ironía del personaje, resentido por algo que fue lo que en primer lugar convirtió a Bob en un psicópata 7 años atrás.







Aunque Bart no deja de buscar pruebas de que ha urdido otro de sus malvados planes (llegando a fastidiarle una cita con Edna Krabappel) poco a poco vemos que aparentemente el arrepentimiento de Bob es real, y sin embargo algo huele mal en el proyecto de Cecil, ya que el equipo que trabaja en una obra tan compleja como el de una presa de agua no son sino Cletus Spuckler y un primo suyo entre otros "rednecks" a cual más inepto.






Aunque, como tantas otras veces, Bart pide ayuda a su hermana Lisa, tampoco ella es capaz de encontrar nada que comprometa al actor secundario, y son descubiertos por este, quien, cada vez más furioso por la situación y por las deficiencias laborales, hace "lo que siempre debí hacer"... quejarse a Homer de que le espían, amenazando con represalias si volvían a hacerlo. Por supuesto, el inspector de seguridad del 7G no le da más importancia al tema, y los hermanos deciden ir al despacho de Bob, donde encuentran un maletín con 15 millones de dólares obtenidos con todo lo recortado en la obra, con materiales de muy mala calidad. ¿Finalmente Bob había vuelto a engañar a todos?



"¡A por él, Lisa!"



Pues no. Tras una breve persecución por el interior de la presa, aparece Cecil empuñando una pistola y dinamita, revelando quien fue él quien organizó la estafa, para posteriormente eliminar las pruebas volando la presa y culpar a Bob (quien había llegado a afirmar que deseaba que explotase en su desesperación por las chapuzas de Cletus y Merl) como venganza por no haber sido elegido actor secundario... pero sobre todo por el dinero. Además, deja encerrados dentro a los 3.








Esta vez, Bart y Lisa no tienen más remedio que aliarse con su antiguo enemigo para escapar de la crítica situación, y tras un nuevo guiño a Frasier (Cecil, con los ojos tapados, llama a Bart "Maris", la ex-esposa de Niles a la que jamás vimos la cara) el maletín con el dinero cae al mar para ira del ingeniero, quien tira al hijo mayor de Homer y Marge por el barranco mientras Bob intentaba desactivar la dinamita. Tras salvarse mutuamente la vida, parece que por fin se acabó la tensión entre ellos y pueden pasar página.







O eso creían. Los policías Lou y Eddie arrestan a Cecil, y en ese momento llega Clancy Wiggum, quien culpa injustamente a Bob. Pese a todas las evidencias (Lisa cuenta lo ocurrido, Cecil confiesa, etc) el actor secundario vuelve a ser detenido por sexta vez tras uno de los más brillantes diálogos de la historia de la serie, lo que hace resurgir su antiguo carácter vengativo. Aunque, de alguna forma, el estúpido y corrupto jefe de policía también resulta castigado, ya que la presa igualmente revienta por su pésima calidad provocando una riada que destruye su casa.








Quizá El hermano de otra serie no sea el mejor episodio de Bob, pero sí resulta uno de los más divertidos. El personaje de Cecil tiene carisma, hay algunos momentos de humor absurdo que funcionan bastante bien, y sobre todo, como ya he dicho, si eres fan de Frasier tienes que verlo aunque no conozcas Los Simpson.

Nunca sabremos si de verdad querían dar o no carpetazo al personaje (hoy día Grammer incluso hace cameos en capítulos no protagonizados por él) pero en cualquier caso es quizá el mejor representante junto con Más Homer será la caída y Milhouse dividido de lo que fue el desarrollo de personajes secundarios en la octava temporada.

Próximamente más reseñas en Joróbate Flanders.

viernes, 4 de octubre de 2019

Los personajes que querríamos ver en Smash Bros




Recientemente se presentó un nuevo DLC de Smash Bros Ultimate para Nintendo Switch. Entre ellos encontramos a "el héroe" de Dragon Quest (con diferentes diseños a elegir que inevitablemente evocan Dragon Ball al ser creados por Akira Toriyama) o lo que muchos esperábamos con ilusión tras aquel curioso anuncio sobre el cross-play Nintendo-Microsoft: Banjo y Kazooie, así como otros más variopintos como el pokemon Incineroar e incluso Terry Bogard de Final Fight.

Como antes o después será inevitable pasar de nuevo por caja, en Joróbate Flanders tenemos nuestras sugerencias sobre como hacer aún más atractivo este gran juego:



Young Link (Majora´s Mask)




Si todo título de The legend of Zelda es contingente, Majora´s Mask es necesario. Este giro oscuro a la saga cuando Nintendo 64 daba sus últimos coletazos resultó incomprendido en su día por la prensa especializada y buena parte de los incondicionales, pero con el tiempo fue ganando un estatus de juego de culto, y acabó recibiendo (facilitando eso sí el grabar las partidas, que podía ser algo engorroso) un remake en 3DS, algo de lo que ya hablamos en el artículo de juegos infravalorados.






¿Otro espadachín más? pensaréis. No exactamente. En este caso la idea sería, aprovechando la temática de las máscaras, darle una vuelta de tuerca a un concepto recuperado en esta quinta entrega tras desaparecer por dificultades técnicas en la versión portátil y su complemento de Wii U: el del Entrenador Pokemon. De esta forma, tendríamos a 3 personajes a la vez: el niño deku, con opción de planear y atacar en giro, el guerrero goron, con un fuerte puñetazo y giros como los de Sonic, y el guitarrista zora, que lanza aletas, da patadas acrobáticas y genera un escudo capaz de electrocutar a sus enemigos.




Dr. Ivo Robotnik/Eggman (Sonic)



¿Qué va a hacer de mi QUIEN?




En el último episodio de Smallville, un renacido Lex Luthor (Michael Rosenbaum) ya convertido en su archienemigo se reencuentra con Clark Kent (Tom Welling) en las ruinas de la mansión familiar, deseándole suerte para acabar con la amenaza para el planeta que es Darkseid, y es que "un villano es solo tan grande como su héroe".

12 años después de aquel teaser de Brawl para Wii que levantó nuestro hype, ya nos hemos acostumbrado a que Sonic sea uno más en el cada vez más gigantesco elenco de personajes de Smash Bros, siendo su smash final Super Sonic casi sinónimo de victoria si a tus rivales les quedan pocas vidas.






Y si Bowser y familia llevan tiempo aquí para hacer frente a Mario, ya va siendo hora de que el erizo azul se encuentre a su eterna nemesis, Eggman o Dr.Robotnik (llamadlo como queráis, ambas son válidas) en lo que podría ser una evolución del personaje de Baby Bowser: una nave (quizá la de Sonic Adventure 2) con todo tipo de armas y artilugios, como la clásica bola de demolición, un lanzallamas, etc, así como la posibilidad de elegir entre diferentes skins que representaran varias épocas de la franquicia de SEGA.

SMASH FINAL: Death Egg Robot.


F-Type (Stunt Race FX)


Aquí están todos listos para darse de hostias





¿Qué mejor momento para reclamar algo de Stunt Race FX que ahora que lo han incluido en los juegos de Super Nintendo de Switch? Si, ha envejecido mal, el framerate del modo dos jugadores lo hacía poco jugable... Pero ¿y lo que nos gustaba?

Los personajes derrochaban carisma, todas las melodías del juego son más que reconocibles y cualquiera de sus circuitos valdría para un buen escenario móvil, como ya ocurrió con Mario Kart y F-Zero.



Decidnos que no encajaría en Smash




Además, no es el primer caso de un vehículo en un juego de lucha. En el Fighters Megamix de Sega, aquel clásico juego de Saturn que agrupaba distintos personajes de la compañía, ya apareció como personaje secreto ¡Hornet! directamente llegado del "Player 1" de Daytona USA.



Que no coja ideas el coche de Street figher 2




SMASH FINAL: No puede ser otro que TRAILER, el gigantesco camión de las fases de bonus, y que tanta frustración nos causó ¿Saldría de él la idea de 18 Wheeler American Pro Trucker?

Como siempre, podéis sugerir más personajes en los comentarios.

viernes, 27 de septiembre de 2019

Revisitando Los Simpson: $pringfield o como aprendí a amar el juego legalizado






¿Reccordáis Eurovegas? La de ríos de tinta que corrieron sobre el tema, y hasta inspiró la menos exitosa entrega de Torrente. Finalmente el faraónico proyecto de Sheldon Adelson no salió adelante, pero si alguien levantara hoy tras un coma de 7 años, pensaría todo lo contrario. Y es que, poniendo al día aquella vieja leyenda, se podría decir que una ardilla puede hoy cruzar la Península Ibérica saltando entre casas y casas de apuestas, y la mayoría de equipos de fútbol están patrocinados (ya sea o no en la camiseta) por webs de este tipo. Llega el momento de analizar en Joróbate Flanders un episodio de Los Simpson que, además de divertir (como siempre lo hacía la mítica quinta temporada) nos instruía sobre la cara B de estos tentadores negocios:








Un flashback inicia la trama. En un cine de Springfield vemos un noticiario  según el cual, mediante peculiares industrias como la del "coche acuático", este pueblo de desconocido estado vivía en los años 50 (si bien no se especifica directamente, se hace referencia a Amos`n´ Andy, sitcom de la época) el mayor auge económico de la historia hasta el punto de construir carreteras de oro, lo que escandaliza a un joven Abraham Simpson que sale del cine con su buen amigo Jasper Beardley.

De ahí pasamos a la "actualidad" (es decir, a finales de 1993 cuando se emitió el capítulo) . El escenario y los personajes son los mismos, pero de la euforia de los años del baby boom pasamos a una Springfield en absoluta decadencia. Kent Brockman atribuye el origen de esta grave crisis al cierre de una base militar, pero también podría haber influido, como pasara con Ogdenville, la reciente estafa sufrida con el monorrail.

Por consejo de Waylon Smithers, varios empleados (entre ellos, Lenny Leonard y Carl Carlsson) son despedidos de la central nuclear de Monty Burns, librándose el inepto Homer (del que, por supuesto, el malvado multimillonario tampoco se acuerda esta vez) al parecer por el aspecto que le daban las gafas que llevaba en ese momento, que no son suyas sino que le han caído en el retrete al ex-secretario de estado de EEUU Henry Kissinger, que había ido a visitar la planta.






Una vez más, asistimos a una de las muestras de la corrupción del alcalde Joe "Diamond" Quimby y la aparente ignorancia de los ciudadanos de Springfield ante ello, ya que su anuncio de huida de la ciudad (con la excusa de ser elegido allí alcalde para después traerles a todos con él) es aplaudida (con la excepción del doctor Julius Hibbert, ¿pista de su ideología política?) y hasta la siempre sensata Lisa Simpson le dona sus ahorros para ello.

Es entonces cuando el director Seymour Skinner sugiere que la salvación de la ciudad puede ser legalizar el juego, idea que es aceptada (no así lo que él pretendía, que era que parte de las ganancias fuesen a la escuela primaria) hasta por el reverendo Timothy Lovejoy (que, en una de las frases más brillantes y lapidarias de la historia de la serie, asegura que "cuando algo es aprobado por el Gobierno, pierde la condición de inmoral") y, para sorpresa de todos, Marge.








El segundo acto empieza también con un cruelmente divertido flashback de la infancia de Burns (curiosamente esta vez en color...quizá en la escena inicial buscaban con el blanco y negro crear aún más contraste entre la idílica situación del pasado, y la precaria posterior) quien ha decidido diseñar y construir su propio casino para aumentar aún más su patrimonio y poder, y Homer es contratado como croupier del blackjack. Las escenas donde le vemos ejercer uno más de sus muchos nuevos empleos resultan de lo más simpático, si bien se echa de menos la aparición de James Bond que finalmente pudimos ver en la séptima temporada, 2 después. También cabe destacar que por primera vez haría su aparición un secundario habitual en las temporadas actuales, Rich Texan o "el tejano rico", que en esa época parecía ser un político, ya que Homer le llama "senador".







La locura por el juego llega hasta el punto de que Bart monta con éxito otro casino junto con sus amigos en la casa árbol después de que le echaran cuando acababa de ganar un premio especial en una máquina tragaperras, mientras que la siempre inestable salud mental de Monty Burns parece resentirse, convirtiéndose en una caricatura de los últimos años de Howard Hughes: se recluye en su despacho del casino dejándose una barba cada vez más larga, así como las uñas de las manos y los pies, se obsesiona con su higiene, y hasta está empeñado en que la maqueta que ha construido (a la que llama "Alce Pulcro") es un avión de verdad.






Un día, Marge va a recoger a Homer. Tras una breve y absurda discusión (Homer le echa en cara que vaya al casino pese a estar en contra, algo que como ya vimos es completamente falso) ella se encuentra una moneda y de inmediato desarrolla una fuerte adicción, hasta el punto que Barney Gumble tiene que salvar a Maggie de un tigre en un momento de distracción. Como es habitual cada vez que no está, el 742 de Evergreen Terrace se convierte en un caos, y además Lisa está disgustada por la posibilidad de que su madre no vuelva a tiempo de ayudarle a coser un disfraz del estado de Florida para un concurso del colegio. Bart, ajeno a todo esto, engaña a Robert Goulet (con cameo del cantante y actor en la VO) para que actúe en su casino en lugar del de Burns.






Aunque Lisa consigue convencer a Homer (quien sigue empeñado en que su mujer está molesta por la legalización del juego) de intentar hablar con Marge, las ganancias de esta le hacen despreocuparse. Tras llegar a altas horas de la noche, se da cuenta de la situación que vive la familia, y promete dejar el juego. Pero no tarda en recaer, y llega el día del concurso, por lo que finalmente es Homer quien intenta ayudar con el disfraz, que como no podía ser de otra manera, es espantoso y ni siquiera el nombre está bien escrito.






Las lágrimas de Lisa por fin hacen reaccionar a Homer, quien empieza a gritar por todo el casino haciendo accidentalmente ganar a todo el mundo. Burns, que ve esto en las cámaras de seguridad, se asusta, y Smithers decide enviarle de nuevo a su antiguo trabajo del sector 7G. El oir hablar de la central nuclear hace a su vez despertar de su letargo a Monty y decide volver a su antiguo negocio...en su supuesto avión.







El final resulta solo agridulce, ya que, si bien Marge no volvería al casino (que fue demolido 5 temporadas después) numerosos capítulos posteriores evidenciarían que nunca llegará a estar curada del todo, lo que hace aún más duro y real el mensaje que se nos transmite. La nota humorística del final la pone el hecho de que, pese a todo, Lisa (junto a Ralph Wiggum) gane un premio por "claramente no haber sido ayudados por sus padres".




Próximamente, más episodios de Los Simpson en Joróbate Flanders. Dedicado a la memoria de Robert Goulet y Michael Mendel.

Vegeta como síntoma: el declive de Dragon Ball Z

Año 1989. Aunque aquí apenas se empezaba a conocer para los espectadores vascos , andaluces y catalanes,  en Japón uno de los mang...