martes, 20 de agosto de 2019

"...Pero no es Logan"





Hacia 2005, aunque aún quedaba lejos la idea de expandir a la gran pantalla su gigantesco universo del comic, Marvel ya era la indiscutible referencia del cine de acción. X Men y Spiderman causaban gran sensación en la crítica, y aunque la recepción del filosófico Hulk de Ang Lee o el videoclipero Daredevil fue más tibia, eran rentables en taquilla.







A DC, pese a ser también la pionera en las salas, no le iban tan bien las cosas. Superman iba de un proyecto descartado tras otro después de que la saga protagonizada por el fallecido Christopher Reeve acabara abruptamente en una cuarta parte de guión caótico y efectos especiales demasiado rudimentarios producida por Cannon Films, la marca por excelencia del cine B que tanto triunfaba en los videoclubs patrios en los 80.






Su sucesor natural no era otro que Batman. Pese a las dudas iniciales que había (sí, amigos, lo de juzgar por trailers o cambios con respecto al comic no es cosa de ahora, aunque internet lo haya acrecentado) la película que en 1989 dirigió Tim Burton y protagonizó Michael Keaton se convirtió en uno de los grandes éxitos del final de década. 

Pero la secuela (donde el director de Beetlejuice o Eduardo Manostijeras y productor de Pesadilla antes de Navidad se dejó llevar demasiado por su característico estilo) no gustó tanto (en especial al público infantil, que era en definitiva el que se buscaba en aquellos tiempos) siendo sustituido por Joel Schumacher, que se basó de forma tardía y fallida en el estilo cómico-hortera-sesentero de la mítica serie de Adam West en Batman Forever (protagonizada por Val Kilmer) y Batman y Robin (George Clooney) .







Aunque funcionaron mejor en taquilla que Batman Returns, gustaron tan poco (en especial la cuarta) que finalmente Warner canceló una quinta entrega (supuestamente con Harley Quinn como villana) para la que ya habían firmado los actores.

Tras otro sonoro fracaso como fue Catwoman (extraño spin off protagonizado por Halle Berry que se alejaba completamente de la franquicia original) y continuos rumores ya entonces de un Batman VS Superman, finalmente el Caballero oscuro regresaba de la mano de Christopher Nolan (Memento) con Batman Begins, con Christian Bale como el filántropo Bruce Wayne.






Aquello rompía no solo con las películas anteriores, sino con todo lo visto anteriormente en cuanto a historias de superhéroes se tratara. Girando en torno a la siempre recurrente idea de que "es el único que podría existir en la realidad", se intentaba buscar un cierto realismo dentro de lo posible. De esta forma, el Batmóvil y demás armas eran descartes del ejército, el Joker (último papel de Heath Ledger) era simplemente un loco con maquillaje, etc. Además, el tono era mucho más oscuro y había un mayor desarrollo de personajes. No pudo ser un enfoque más acertado.

Esto creó muchos nuevos fans. Gente que no acostumbraba a leer comics y que se sentía atraída por esta nueva fórmula. Esto por supuesto no es necesariamente malo, pero el problema es que ya solo exigían eso, fuese cual fuese el personaje. 

Mentiría si dijera que El hombre de acero (reinicio de Superman producido por Nolan y dirigido por Zack Snyder con Henry Cavill como Clark Kent) o BvS (Ben Affleck como un nuevo Batman más cercano al de videojuegos como la saga Arkham) no me resultan entretenidas. Pero no reconozco a Superman ahí. Puedo entender a un Bruce Wayne que se cuestione si su lucha merece la pena, pero no a Superman. Precisamente porque es todo lo opuesto a lo que ese otro personaje representa, y esto es lo que hacía atractiva la idea de tan desigual lucha.








Y desde entonces cada película de Marvel suele ser cuestionada por esos sectores por ser "demasiado divertida" (sic) o por tener "demasiados chistes" (bueno, con Thor Ragnarok les doy parte de razón). Incluso una de las más exitosas producciones del DCEU (Wonder Woman, dirigida por Patty Jenkins y protagonizada por Gal Gadot) fue criticada por alejarse ligeramente del estilo de sus predecesoras. 

Tampoco ayuda el continuo empeño de James Mangold (Logan, protagonizada por Hugh Jackman) en darse aires de ser poco menos que el nuevo gran visionario, olvidando que su película (muy buena, sí) es más convencional de lo que él considera (ese tercer acto con el clon...) y que antes ya dirigió Lobezno inmortal, con muchos de los elementos que ahora denosta, escena postcréditos inclusive.



Algunos sí queríamos lycra amarilla...



A todos nos gustan las grandes historias. Pero no todos pueden ser Logan o Batman, ni deberían serlo. Nos guste o no tal o cual película, intentemos verlas sin prejuicios. Dedicado a la memoria de Heath Ledger.

sábado, 17 de agosto de 2019

Series que deberían estar online (SPOILERS)

Si en el anterior artículo hice recomendaciones de los diferentes contenidos de la plataforma VoD, hoy el artículo es todo lo contrario: reivindicar producciones que, por uno u otro motivo, no es posible ver salvo en DVD o alguna reposición en horarios no siempre fáciles de seguir en la TDT. Comencemos:


Smallville




El tema estrella de Joróbate Flanders es sin duda las consolas mini el cine de superhéroes y el boom que vive en la última década. No obstante, en el terreno de las series el género ha ido siendo más inestable, siendo quizá aquí la Distinguida Competencia la que ha ido gozando de cierto dominio sobre Marvel.

Aunque ya en los 90 hubo diferentes series de DC, la que marcó la diferencia fue posiblemente Smallville, donde Tom Welling interpretó durante 10 temporadas a un joven e inexperto Clark Kent que todavía no sabe volar. Acostumbrado como estaba a las a menudo muy oscuras historias de los comics de X-Men, Superman, con su absoluta perfección, nunca había sido un personaje que me entusiasmara demasiado. Pero Smallville siempre me enganchaba cuando veía un capítulo suelto en TVE2 hasta que finalmente me decidí a seguirla desde el principio.






Tras unas 2 primeras temporadas fundamentalmente procedimentales (los capítulos solían consistir en Clark teniendo que luchar con algún ciudadano de a pie que adquiere algún extraño poder por culpa de la kryptonita) la historia arranca de verdad cuando Clark conoce al millonario científico Virgil Swann (último papel del mismísimo Christopher Reeve) , miembro junto a Lionel Luthor (John Glover) entre otros de Veritas, sociedad secreta conocedora de la existencia y desaparición de Krypton. A partir de ese momento (sin abandonar del todo la estructura de "monstruo de la semana") Clark tendría que hacer frente a villanos clásicos del comic como Zod (Callum Blue), Brainiac (James Marsters) o Doomsday (Sam Witver) .

Pero si hay un actor que destaque especialmente en esta serie es Michael Rosenbaum, quien interpreta a un Lex Luthor que intenta alejarse de la malvada influencia de su padre Lionel pero su obsesión con Clark (quien le salva la vida en el piloto) hace que inevitablemente se acabe volviendo todavía peor. En definitiva, si os gustan los superhéroes pero no conocéis los personajes de DC, aquí tenéis un buen punto de partida.








Me llamo Earl




De entre las muchas series que emitió La sexta en sus primeros años de emisión, una me llamó la atención especialmente por su argumento, que no se parecía a nada de lo que hubiera visto antes, al menos en una sitcom. Earl Hickey (Jason Lee) es un delincuente de poca monta que compra un billete de lotería con el dinero que acababa de robar. Una vez es premiado, es atropellado y lo pierde, y en el hospital es engañado por su esposa Joy (Jaime Pressly) para que firme el divorcio y poder irse con su amante, el "hombre cangrejo" Darnell Turner (Eddie Steeples) camarero con un misterioso pasado que es el mejor amigo de Earl. 

Tras esto, inspirado por una entrevista que ve en la tele, Earl decide intentar junto a su algo lento hermano Randy (Ethan Suplee) arreglar sus malas acciones para tener un mejor karma, del que siempre habla como si fuese una especie de ser o deidad. Una vez soluciona la primera de ellas (ayuda a recoger basura en la ruinosa pensión en que ahora vive) vuelve a encontrar el billete de lotería, lo que le reafirma en su objetivo.

Con un humor absurdo no exento de cierta crítica a esa otra parte de EEUU tan poco conocida (salvo por estereotipos como Cletus Spuckler en Los Simpson) Me llamo Earl se mantuvo durante 4 temporadas hasta que un descenso progresivo de audiencia hizo que la serie acabara de una forma un tanto abrupta con un "continuará". Después de que Netflix haya apostado por otros regresos como Las chicas Gilmore, es el momento de al menos una temporada final que permita cerrar todas las tramas.






24







El candidato a la presidencia ha sido atacado. Mi mujer y mi hija han sido secuestradas, y gente con la que trabajo podría estar implicada en ambos casos. Soy el agente federal Jack Bauer... este será el día más largo de mi vida. Con esta voz en off de Kiefer Sutherland arrancaba la primera temporada de 24, ambientada en la ficticia agencia gubernamental CTU (Counter Terrorist Unit) de Los Ángeles. 

¿En qué se diferencia esta de tantas otras series policiacas habidas y por haber? Aparte claro está del sensible momento en que se estrenó (6 de noviembre de 2001, menos de 2 meses después del 11-S) lo que resultaba clave era el ritmo. Cada temporada (como su nombre indica) es un día en la dura vida de Jack Bauer, con 24 capítulos por cada una (salvo la última, que se quedó en 12) . Había empezado una nueva era en las series. Si dejabas de ver un solo capítulo, ya estabas perdido.

Por otra parte, estaba el protagonista. Aunque Bauer salve siempre la situación, dista mucho de ser un héroe. Al contrario, es capaz de todo tipo de crueles torturas para resolver los casos, algo que normalmente solo hacían "los malos". Especialmente llamativo y polémico resultaba en ese sentido un episodio de la cuarta temporada donde pide ser cesado de la CTU para poder ir por su cuenta a por un secuaz que había sido liberado por un abogado activista. Una vez confiesa, Jack es readmitido.







Esto, por supuesto, generó mucho debate sobre la ideología de la serie, siendo que se emitía en una cadena declaradamente conservadora como Fox. Pero en 24 nada es lo que parece, y no fueron pocas las temporadas en que los verdaderos villanos estaban dentro del propio sistema estadounidense, lo que llegó a su punto más extremo en la T5 (la preferida del fandom) cuando el culpable de todo resulta ser el mismo presidente estadounidense Charles Logan (Gregory Itzin) que además es republicano. 

De nuevo, 24 terminó con un final abierto en la novena temporada (emitida 4 años después de la anterior después de que problemas presupuestarios tumbaran un proyecto de película) y el spin off 24 Legacy, aunque recuperó a otro carismático personaje como era Tony Almeida (Carlos Bernard) , no resolvió estas dudas. Dicen que Disney mantendrá la marca Fox en determinados proyectos. Ojalá este sea uno de ellos y por fin veamos el ¿último? día de Jack Bauer.






Como siempre, podéis sugerir otras series en los comentarios. Dedicado a la memoria de Christopher Reeve.

martes, 13 de agosto de 2019

Lo mejor que posiblemente te estés perdiendo de la televisión de pago

Mal que nos pese a veces por lo estancado que está el mercado físico, el VoD ha venido a España para quedarse. Hasta ese amigo al que no le gustaban las series españolas te ha mandado al Whatsapp el último chiste sobre Arturito (Enrique Arce) de La casa de papel, y los cameos de Paquita Salas ya poco tienen que envidiar a los que conseguía Santiago Segura en la etapa dorada (?) de Torrente.

Pero, ¿qué hacemos para matar el tiempo cuando, tras una maratón para evitar spoilers, resulta que ya se nos ha acabado la serie de turno hasta el año que viene? Hoy en Joróbate Flanders recomendaremos algunos contenidos que no por menos conocidos son menos interesantes.



Arrested Development





Aunque mucho se hablase de edad de oro de las series por el auge de Lost, la realidad es que si había un género que destacara en televisión en los 00s era el de los realitys, ya fuesen de gente anónima, o de famosos. Entre los segundos, uno de los más populares y polémicos en EEUU fue durante 4 temporadas (2002-2005) The Osbournes de MTV, que mostraba la vida familiar de Ozzy Osbourne.

Posiblemente esto contribuyó a que Fox apostara por una serie que aún hoy resulta de lo más arriesgada. Arrested Development es una sitcom en forma de falso documental donde se nos narra la turbulenta historia de los Bluth, que pierden toda su fortuna después de que el cabeza de familia George (Jeffrey Tambor) sea arrestado por, entre otros delitos, construir para el régimen de Saddam Hussein en Irak, por lo que tiene que hacerse cargo de la empresa familiar su hijo Michael (Jason Bateman) que, pese a ser el único responsable, a lo largo de los episodios va mostrándose como alguien muy manipulador.

Otros personajes destacables son su hermano Gob (Will Arnett) aspirante fracasado a mago con una gran rivalidad con Michael alimentada por su padre, su cuñado Tobias Funke (David Cross) psiquiatra inhabilitado que pretende ser actor, o la hija de este, Maeby (Alia Shawkat) cuyo nombre es un intraducible juego de palabras con "maybe", ya que en numerosos capítulos se insinúa la posibilidad de que pudiera ser adoptada. Sin olvidar claro está a la quizá gran antagonista de la serie, Lucille (Jessica Walter) esposa de George capaz de todo por mantener un ritmo de vida incompatible con la nueva situación de la familia.

A lo largo de las 5 temporadas (las brillantes 3 primeras en Fox, y las 2 últimas, más irregulares pero también con buenos momentos, exclusivas de Netflix) se suceden todo tipo de situaciones de humor negrísimo, referencias que no siempre se entienden a la primera y falsos avances del siguiente episodio que no obstante a menudo influyen de verdad en el desarrollo de la historia. Y en cierto modo, bromas aparte con las "predicciones" de Los Simpson, se intuye cierto paralelismo con la familia Trump, algo con lo que la propia serie jugaría en la tormentosa temporada final.

Todo ello aderezado por un narrador (Ron Howard, productor de la serie) que no se corta en opinar sobre lo que ocurre y hacer comentarios sarcásticos. Por último, destacar como anécdota que 15 de los 84 episodios fueron dirigidos por los hermanos Joe y Anthony Russo, hoy conocidos por su trabajo en el universo cinematográfico Marvel. Si os gusta el humor sin filtros, esta es vuestra serie.





Ilustres ignorantes




Lo creáis o no, Movistar+ no solo es fútbol, y poco a poco su canal básico Cero ha ido creando una parrilla más o menos interesante con series, documentales, entrevistas...y entre todo ello, encontramos uno de los supervivientes de lo que un día fue esa gran cadena que hoy algunos aún añoramos que fue Canal+.

Ilustres ignorantes (que empezó filmándose en un plató hasta que tomaron la acertada decisión de trasladarlo a teatro) es una tertulia humorística moderada (es un decir...) por Javier Coronas, con 2 colaboradores fijos (Javier Cansado y Pepe Colubi) y 2 invitados sobre un tema que es introducido por una película (o a veces un sketch protagonizado por alguno de los anteriores participantes) . 

Pero lo de menos es el tema, y quizá cuando mejor funciona es cuando menos interesante pudiera parecer a priori. Si por algo destaca este programa es por lo mucho que Cansado se va por las ramas con la historia de la humanidad (siendo su tema preferido los sumerios) las burradas de Colubi, o el "test picadito" que nunca es tan corto como le gustaría a Coronas, que, aunque interviene poco, siempre garantiza alguna de las mejores frases del día. Después de 11 años ha ido perdiendo inevitablemente algo de frescura, pero aún así todavía merece la pena echarle un vistazo de vez en cuando. Sobre todo si sale Pepín Tre.





The IT Crowd (Los informáticos)





Y volvemos a Netflix, en este caso con una serie inglesa. The IT Crowd está ambientada en la ficticia Industrias Reynholm, con un gigantesco edificio en Londres, en cuyo sótano está instalado el departamento de informática, con solo 3 personas: el vago Roy (Chris O´Dowd) cuya solución para todo es apagar y volver a encender, Maurice Moss (Richard Ayoade), típico nerd que en parte casi podría considerarse un "proto-Sheldon", y Richmond (Noel Fielding) gótico que rara vez sale de la sala de servidores. 

Su vida cambia cuando entra una nueva jefa, Jen (Katherine Parkinson) siendo un chiste recurrente a lo largo de las 4 temporadas (más un especial final) su nulo conocimiento de la informática (especialmente hilarante es el capítulo en que consiguen hacerle creer que una caja es todo internet) siendo elegida para el cargo a base de mentirle al señor Reynholm (Chris Morris) quien no sabe mucho más que ella. 

Si os gusta lo "friki" y el humor británico, aquí tenéis una gran serie. Recomiendo eso sí verla en VOS.







Como siempre, podéis recomendar otras series o programas en los comentarios.

martes, 6 de agosto de 2019

Los personajes no tan conocidos de Ibáñez

Como ya mencioné de pasada en un artículo anterior, si hubo algo que marcó a fuego mi afición por la lectura fue el suplemento de comics que el diario El País ofreció entre 1981 y 2009, El pequeño país. Los personajes iban cambiando con los años, unos me gustaban más, y otros...no tanto. Pero había una página a mitad de suplemento que siempre estaba ahí, y que se convirtió en mi preferida, 13 Rúe del percebe, con su humor surrealista lleno de detalles de fondo que no siempre se veían a la primera.

Con el tiempo, fui conociendo otros suplementos infantiles como Gente Menuda (ABC) o el más efímero MiniMundo, y con ellos otras historietas clásicas del gran Francisco Ibáñez como Pepe Goteria y Otilio, el Botones Sacarino, Rompetechos, y por supuesto Mortadelo y Filemón. Mi incipìente afán coleccionista me hizo buscar y adquirir los sucesivos especiales aniversario de los agentes de la TIA, y para mi sorpresa descubrí que la obra de Ibáñez era aún más grande de lo que pensaba. Y de eso trata el artículo de hoy en Joróbate Flanders, series que no crearon tanto impacto como las que todos conocemos, pero no por ello son menos interesantes.



Tete Cohete


"¡Eh, tíos! ¡Reciclad siempre! ¡Hasta hartaros!"






Hablar de la historia del comic español es hablar de la editorial Bruguera, que durante los años del régimen franquista gozó de una posición de casi monopolio con tantas revistas en los kioskos que a menudo tenían que repetir contenidos con tal de poder rellenarlas (sin tomarse pequeñas molestias como pagar derechos a los autores por ello) . En 1976 (ya con su máximo competidor hasta entonces, TBO, en un prolongado declive) este dominio empezó a tambalearse con Don Miki, la revista de editorial Montena que recopilaba comics italianos de personajes clásicos de Disney como Mickey Mouse o el pato Donald.




"¡Me he dejado la barba de Homer Simpson, hoho!"





De esta forma, Bruguera recurrió a otra de sus prácticas habituales que tanto traen de cabeza a los coleccionistas y estudiosos: cerrar revistas para luego relanzarlas. Esta vez lo hicieron nada más y nada menos que con la histórica Pulgarcito, adoptando el mismo formato de bolsillo con 100 páginas de Don Miki, encargando a varios dibujantes que hicieran un personaje que sirviese de imagen a esta nueva etapa.

El ganador fue Jan con el personaje homónimo, que abandonó apenas un año después para poder retomar Superlópez. La propuesta de Ibáñez, que también apareció en la revista, y es lo que aquí nos ocupa (sí, se me ha alargado la presentación, qué le vamos a hacer) era un personaje que no se parecía a nada de lo que había hecho antes: Tete cohete, un niño con gran afición a la mecánica que es capaz de convertir literalmente cualquier objeto que caiga en sus manos en un vehículo, con desastrosas consecuencias.

En un principio, parecía que Ibáñez (o quizá más bien Bruguera) apostaba fuerte por el personaje, llegando a ser presentado en un album de Mortadelo y Filemón. Sin embargo, al poco lo abandonó pasando a ser dibujado por otros autores, que le llegarían a incluir como co-protagonista en El año internacional de la juventud, una de las pocas historias largas que existen de Sacarino. Y en cambio curiosamente no lo hizo en El 35 aniversario, donde hay cameos de casi toda su trayectoria. ¿Puede que realmente no llegara nunca a gustarle el personaje? Posiblemente nunca lo sepamos.






Doña Pura y Doña Pera, vecinas de la escalera





Sí, también Ibáñez intentó apostar por un tipo de humor costumbrista en la que es su única serie protagonizada por mujeres, posiblemente buscando la réplica a las entrañables hermanas Gilda de Manuel Vázquez, por el que nunca ha ocultado su admiración, igual que la familia Trapisonda estaba claramente basada en la familia Cebolleta, o la propia evolución de Mortadelo y Filemón de la "agencia de información" a la TIA en Anacleto, agente secreto.

Las situaciones en que se veían envueltas estas 2 señoras (que suponía un desarrollo de las relaciones vecinales que quizá se echaba de menos en la 13 Rúe, donde cada personaje rara vez salía de su casa) estaban acompañados con pequeños chistes de fondo entre sus respectivas mascotas, un gato y un loro que suelta comentarios sarcásticos al estilo del perro de la Familia Trapisonda. Pero, por lo que sea, no debió ser demasiado popular, y solo existieron 4 páginas en 1964 en la revista Tío Vivo, no volviendo a aparecer hasta 28 años después en el ya mencionado album aniversario.




7 Rebolling Street







¿ANHQV o LQSA? No seré yo quien me moje, pero ya de alguna manera este debate existió antes en el mundo del tebeo.

A mediados de los 80, Bruguera estaba en horas muy bajas, con suspensiones de pagos. Varios autores dejaron la editorial, con la consecuencia de que no podrían retomar a sus personajes, ya que por contrato estaban obligados a renunciar a los derechos de autor sobre los mismos.

En este contexto, Ibáñez optó por reinventar una de sus series estrella, que reconozco que terminaría por incluso gustarme más que la original. 7 Rebolling Street, además de trasuntos de personajes ya conocidos como la señora de los animales, la patrona de la pensión, el veterinario o la portera, contaba con un banco, un bar y hasta ¡okupas drogadictos!  , así como un rascacielos al fondo al que le pasaban todo tipo de cosas extrañas.

Con el tiempo, Ibáñez acabó delegando en un equipo de dibujantes encargándose exclusivamente del guión (algo que también haría con los propios M&F una vez de vuelta en Ediciones B entre 1987-90)  pero, por suerte, el enorme éxito que en la actualidad han tenido los sucesivos recopilatorios de 13 Rúe permitió que al menos 7 Rebolling Street sí tuviese su pequeño homenaje en forma de Super Humor. Esperemos que algún día la renacida Bruguera haga lo propio con Chicha, Tato y Clodoveo, que, más allá de lo "ochentero" de sus protagonistas, quizá sea más tristemente atemporal que ninguna otra.



 Como siempre, podéis sugerir otros personajes en los comentarios. Dedicado a la memoria de Manuel Vázquez.

miércoles, 31 de julio de 2019

La casa de papel: la vuelta al cole (SPOILERS)

"¡Voy a atracar el banco de España! ¡Mira qué cara de malo!"



El 2 de mayo de 2017 no fue un día de muchas noticias relevantes. PP y PNV llegaron a un acuerdo para los presupuestos de ese año, Francia se encontraba en la campaña de la segunda vuelta electoral, y en la capital de España se disputó una de las 2 semifinales de la Champions League, donde el Real Madrid derrotó al Atlético de Madrid.

 Antena 3, que tenía en aquellos momentos los derechos de la máxima competición futbolística de clubes, aprovechó el gran arrastre de audiencia que un derby podía acarrear para por fin estrenar su gran apuesta de la temporada, que llevaba meses anunciándose, un thriller aún más ambicioso que la recientemente cancelada Vis a vis (que luego retomaría Fox España, pero ese es otro tema) : La casa de papel, protagonizada por un grupo de atracadores dirigidos por el misterioso "profesor" (Álvaro Morte) , que se enamora de Raquel Murillo (Itziar Ituño) la inspectora de policía encargada de evitar su plan de robar miles de millones impresos por ellos mismos en la fábrica nacional de moneda y timbre .





Como era de esperar, la audiencia de aquel piloto se disparó hasta el 25% de share, estabilizándose después en una media cercana al 15. Pero llegó el verano, y la serie se paralizó a falta de tan solo 6 episodios. Cuando se retomó, pasó de martes a jueves, sufriendo la dura competencia de GH, llegando a caer a un 9,8% en el penúltimo episodio, si bien el final parecía cerrado por lo que al menos sus seguidores no se quedaban colgados como con, ejem, otras series. O eso creíamos.








Una vez acabó, La casa de papel pasó a Netflix. No era la primera serie española que pasaba por la plataforma: Velvet había llegado a ser lo más visto en España, y ya empezaban a impulsar sus propios proyectos. Pero la sorpresa saltó cuando el éxito que no había tenido en nuestro país lo había encontrado fuera. 

Ya fuese por su tensión continua (cercana casi, salvando las distancias, a 24) , por lo internacional de los nombres en clave de los personajes (Tokio, Berlín, Río, etc) o por la peculiar estética con esas máscaras de Dalí con las que se confunden con sus rehenes, Money Heist (que es como se la conoce internacionalmente) se convirtió en un fenómeno social que nunca antes habíamos conocido. Raro era el día que no aparecían noticias relacionadas con la serie: gente que se vestía así en manifestaciones, tifos de equipos de fútbol, polémica con los contenidos en Turquía...

Así, en 2018, La casa de papel fue la segunda producción nacional en ganar el Emmy, algo que solo había conseguido Antonio Mercero en los 70 con La cabina, y Netflix anunció que produciría en exclusiva una tercera temporada (o segunda, según se mire) lo que generó todo tipo de reacciones. Yo he de reconocer que estaba entre los escépticos. Como ya he dicho, el final ya me parecía perfecto, y no veía la forma de seguir, a no ser que hicieran un spin off con nuevos personajes. Por otra parte, me preocupaba como podrían adaptarse a la reducción de minutos de los episodios, algo que fue muy problemático en las temporadas 3 y 4 de Vis a vis. Por suerte, no podía estar más equivocado.







Han pasado 2 años del exitoso atraco, y cada uno ha ido por su lado. Tokio (Úrsula Corberó) se aburre de la apacible vida que lleva con su novio Río (Miguel Herrán) y se va a una fiesta en un pequeño pueblo. El teléfono satélite con el que contactan resulta estar controlado por las autoridades y el hacker es arrestado, siendo sometido a todo tipo de torturas por Alicia Sierra, interpretada por una Najwa Nimri que, pese a interpretar en esta ocasión a una inspectora de policía, recuerda mucho en su actuación y en los modos de su personaje a la villana Zulema Zahir de la ya mencionada Vis a vis.


No, de momento no hay reencuentro


Tokio pide ayuda al profesor, que siendo consciente de la situación en que se encuentra (puesto que la detención no ha sido anunciada pese a lo importante que resulta) decide reunir a la banda para someter al estado al chantaje definitivo: retoma para exigir su inmediata liberación el más peligroso plan original de su fallecido hermano Andrés de Fonollosa "Berlín" de robar las reservas de oro del Banco de España. De esta forma, los flashbacks explicando cada detalle justifican el regreso del actor Pedro Alonso.

El mayor presupuesto del que ahora cuenta la serie ya se palpa en el primer capítulo, desde el asalto militar para dar caza a los 2 fugitivos a la espectacular escena final en Callao donde, desde un zeppelin, sueltan como distracción miles de billetes a una población que en su mayoría apoya a "los Dalís" (haciendo un brillante uso de ruptura de cuarta pared con el simbolismo que ha generado la propia serie) y la duración de los 8 episodios (que van entre 40 minutos y una hora) permite mantener la acción intacta sin tanta escena de relleno como había antes, además de nuevos y carismáticos personajes como "Palermo" (Rodrigo de la Serna) un antiguo amigo argentino de Berlín que ocupa su lugar.

Eso sí, la ya anunciada T4 (aún sin fecha) supone un final abierto y algo abrupto. Pero no me cabe duda de que la resolución estará a la altura, por lo que merece la pena esperar. Y aquí estaremos en Joróbate Flanders para contarlo. Dedicado a la memoria de Antonio Mercero y Eduardo Gómez.

jueves, 25 de julio de 2019

El comprador de Springfield. Especial Comic-Con

La pasada semana se celebró en San Diego la tradicional Comic-Con. Lo que durante años era algo que la mayoría (al menos fuera de EEUU) solo conocíamos de las menciones en un capítulo al año de The big bang theory ahora ya es una de las fechas clave de Hollywood en tanto el cine de superhéroes es hoy el que copa las taquillas. Y de eso toca ocuparnos en este especial de nuestro noticiario de Joróbate Flanders.







En primer lugar, tras meses y meses de intensa publicidad y un reestreno con escena cartoniana de Hulk (Mark Ruffalo) como único "atractivo", vimos como Vengadores: Endgame hizo historia al superar los casi 3000 millones de recaudación que en su día hizo Avatar (que ojo, también tuvo su reestreno) siendo la película más taquillera de la historia del cine.

Por supuesto, hay muchos matices que hacer a esto, como la inflación. Sería injusto también negar el legado que dejó la película de James Cameron, guste más o menos (en mi caso, aún no la he visto) , y en el fondo, no deja de ser un mero pique publicitario entre 2 películas de la misma factoría. Dicho esto, sería hipócrita negar que yo recibí con agrado la noticia por lo que representa, la confirmación de que este ha dejado de ser un género "de frikis" para tener la misma valoración y respetabilidad que otros tipos de película.








Pero, una vez estrenada Spiderman: lejos de casa (Tom Holland) toca ya pensar en la nueva era post-Thanos (Josh Brolin) , la fase 4. No esperábamos grandes sorpresas más allá de lo ya conocido, pero vaya si la hubo: Marvel, de alguna manera, ha querido cerrar el círculo con un reinicio del personaje que supuso el primer éxito cinematográfico de su historia, Blade, que esta vez estará protagonizada por el oscarizado Mahershala Ali.

El hecho de tener a un mapache parlante como miembro destacado de los Vengadores ha demostrado que cualquier cosa es ya posible en este cada vez más grande universo cinematográfico, y no me cabe duda que una peli de terror sobre vampiros será el enésimo melocotonazo. Por otro lado, es inevitable pensar que la elección del protagonista ha terminado ya de sepultar el proyecto de universo televisivo de Netflix, ya que se da la casualidad de que Ali interpretó al mafioso Cottonmouth en la primera temporada de Luke Cage. 



¿Te rieh?




Pero por supuesto, esto no significa ni mucho menos que Marvel renuncie a la pequeña pantalla. Si algo caracterizó a este panel de la comic-con fueron todo tipo de series para la futura plataforma Disney+ de lo más variopintas, desde una comedia protagonizada por Loki (Tom Hiddleston) a los "what if?", los comics donde el Vigilante nos narraba como habrían trascurrido los acontecimientos si determinados eventos clave no hubiesen ocurrido.

Pero la que más me llama la atención es una que, al igual que Blade, no conocíamos hasta ahora. Estoy hablando de Falcon and the Winter soldier, que además de por supuesto contar con Anthony Mackie y Sebastian Stan, tendrá el por lo menos para el que esto escribe el más esperado antagonista: nada menos que Helmut Zemo (Daniel Bruhl) el ex-militar sokoviano que, sin ningún tipo de don o habilidad especial, puso más en jaque que nadie a los héroes más poderosos, aparte de ser posiblemente el único aún con vida en conocer el código que controla a Bucky, del que aparentemente está curado...¿o no?.







Y no podíamos terminar este artículo sin hablar de la serie que da nombre a este blog, que era la gran incógnita tras el decepcionante panel del E3. Como ya dije, era de esperar que Disney no iba a dejar de apostar por esa permanente gallina de los huevos de oro que son Los Simpson, y su primer movimiento en ese sentido también ha sido de lo más sorpresivo, ya que 2 años después de su cancelación han decidido retomar la colección en DVD con la decimonovena temporada, la última aún animada en 4:3 antes de pasar al HD.

La primera pregunta parece obvia: si esta vez hay por fin una continuidad, ¿publicarán una nueva edición de la T20 ya con audiocomentarios y manteniendo el estilo de las otras, o se limitarían a relanzar aquella mediocre edición aniversario que salió hace casi 10 años? Por otro, ni esa (debido a lo mucho que ya entonces tardó Antena 3 en estrenarla) ni la 18 han visto a día de hoy la luz en España. Siendo que Disney ha completado series que aquí nunca fueron demasiado populares como Once upon a time o Lost (sí, asumidlo) hay una pequeña esperanza de que cambien la política de Fox con una tan mítica como la de Matt Groening. El tiempo dirá.

Si creéis que me he dejado algo en el tintero, podéis ponerlo en la caja de comentarios. Próximamente, más noticias en Joróbate Flanders. Dedicado a la memoria de Rutger Hauer.

miércoles, 17 de julio de 2019

Grandes rarezas de la historia de los videojuegos (3)

No, de momento no hablaré de Stadia



Tras la gran acogida que tuvo el artículo anterior, aquí tenéis la tercera parte del repaso de Joróbate Flanders a consolas poco conocidas:



PSX (Sony)







Antes de que os volváis locos al leer el encabezado, dejad que lo explique. Cuando Sony empezó a trabajar en su propia consola tras romper con Nintendo, el nombre provisional era Playstation X. Aunque finalmente se acortó, durante años las revistas especializadas la siguieron llamando PSX.

En diciembre de 2003 (cuando ya se había extendido el decir PSone, que era el nombre de la revisión de tamaño reducido de la máquina) Sony de pronto, para mayor confusión, decidió recuperar la marca PSX para un lujoso reproductor-grabador de DVD, así como editor de vídeo y audio, opción de reproducción de DVD-R, compatibilidad con la futura PSP... todo un gran centro de entretenimiento multimedia que además llevaba una PS2 integrada. 

Aunque en su día el lanzamiento tuvo cierto revuelo en los medios, el hype se evaporó de inmediato ante el elevado precio de lanzamiento (79.000 yenes, unos 657 euros) que no justificaban por el hecho de tener más opciones el cambiar una consola que ya era muy buena . No pasaron ni 2 años (febrero de 2005) antes de que Sony dejara de fabricarla sin haber salido en ningún otro país, convirtiéndose junto a Pocket Station (no confundir con PSP) en su primer gran patinazo dentro del mercado de los videojuegos.






Playdia (Bandai)

Bandai, ¡qué fail!





Después de la gran lucha que mantuvieron SNES y MD por el trono de las 16 bits, muchas fueron las compañías que intentaron competir en la siguiente generación ante las mayores opciones que daba el CD. Y de nuevo encontramos a una juguetera, en este caso Bandai, tan popular en los 90 por sus licencias como Dragon Ball, Power Rangers o Los caballeros del zodiaco.

Al igual que pasara con por ejemplo WonderSwan, la mayoría de juegos (que a su vez solían ser a menudo títulos interactivos FMV, como era tristemente habitual en la mayoría de los primeros sistemas con CD) eran licencias japonesas como Sailor Moon, Ultraman, Hello Kitty o Nintama Rantaro entre otros. 

Si por algo se recuerda esta consola en la actualidad (que, de nuevo, solo duró un par de años en el mercado y fue exclusiva del país nipón) es sin duda por Dragon Ball Shin Saiyajin Zetsumetsu Keikaku (algo así como "el plan para destruir a los saiyans"), adaptación una vez más a película interactiva en 2 partes del RPG Dragon Ball Z Gaiden de Famicom que narraba una historia original (al contrario que juegos anteriores, que se limitaban a adaptar la saga del momento) donde Goku, Vegeta y compañía debían hacer frente al dr.Raichi, un científico tsufur (los nativos del planeta Vegeta) que crea clones aparentemente invencibles de los enemigos anteriores tanto del anime como de algunas películas. 

A su vez estos juegos fueron adaptados a OVA (película directa a vídeo, al contrario que las otras de la serie de Toriyama, que sí se estrenaron en cines en Japón) y posteriormente fue remakeada como extra de DB Raging Blast 2 para PS3 y Xbox360. Una gran pieza de coleccionista para incondicionales.





SEGA Pico (SEGA)






Cuando de pequeño leía el Pequeño País (valga la redundancia) me gustaba ver la publicidad que casi siempre había en contraportada de los ordenadores Vtech (¡todavía existen!), que te hacían ver como algo apetecible lo que no querríamos en nuestras consolas: juegos educativos.

Y a SEGA se le ocurrió en 1993 mezclar ambos mundos con el lanzamiento de su quizá más desconocida consola, Pico, con licencias de Disney, de diversos manganimes, y hasta algún que otro Sonic exclusivo, que se manejaban tanto con un mando como con el llamado "bolígrafo mágico".

Aunque en Occidente pasó sin pena ni gloria, en Japón si tuvo una más que digna acogida manteniéndose a la venta hasta nada menos que 2005, cuando la compañía ya hacía 4 años que había pasado a ser third party.  Esta colaboración con otras compañías supuso que Pico tenga el honor de ser a día de hoy la única consola no-Nintendo en tener juegos (educativos, claro) nada menos que de Pokemon.







Panasonic Q (Panasonic)


Falta que lo anuncie George Clooney para parecer una cafetera




Desde siempre, la política de Nintendo (aunque antes de Wii quisieran competir con la tecnología más potente) ha sido la de hacer "consolas para jugar". De esta forma, no sorprendía ya que, cuando por fin dieron el salto al formato óptico con Game Cube, lo hicieran a su manera, con los mini DVD.

Realmente, esto no se puede comparar a la controvertida elección del cartucho en N64, ya que los juegos que aprovechaban al máximo su capacidad poco o nada tenían que envidiar a los de PS2, como demuestra por ejemplo Resident Evil 4, debiéndose atribuir su fracaso en ventas más bien a lo tarde que salió, con la consola de Sony ya consolidada y a las puertas de la primera Xbox.

Pero, en definitiva, la apuesta de PS2 por el DVD había sido el empujón que permitió a dicho formato dar el relevo al VHS que el laser disc no pudo lograr. Y Nintendo decidió ceder la licencia de GC a Panasonic (la compañía que junto a IBM había colaborado con la "gran N" en su desarrollo) para lanzar en Japón Panasonic Q (más conocida simplemente como Q) que era una revisión de la consola que tenía reproductor de DVD (pasando a tener bandeja frontal de discos, en vez de la carga vertical con la que contaba la original) y otras funciones multimedia como reproducción de MP3.

Como pasó con PSX, la acogida fue muy escasa, y finalmente se canceló su lanzamiento internacional dejando de fabricarse en 2003, lo que probablemente demuestra que, aunque Game Cube hubiera tenido DVD desde el principio, Nintendo ya salió derrotada antes de empezar en la sexta generación, mientras que, salvo el injusto fiasco de Wii U, ahora sí ha vuelto a encontrar su camino gracias a apostar por nuevas formas de jugar.






Como siempre, podéis sugerir más consolas en los comentarios.

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