viernes, 6 de diciembre de 2019

Revisitando Star Wars. Hoy: Una nueva esperanza





1973. Tras el patinazo de su distopía de ciencia ficción THX 1138 y su primer gran éxito con American Graffiti (que marcó el inicio del revival 50s que potenció Grease) ambas co-producidas con Francis Ford Coppola, un joven George Lucas se embarcó en un proyecto más ambicioso: llevar al cine Flash Gordon, un popular comic espacial de los años 30. Dino de Laurentiis se le adelantó en la adquisición de los derechos, y decidió crear su propia historia.

Los primeros guiones resultaron demasiado extraños y complejos, y Universal rápidamente se desvinculó del proyecto. Solo Twentieth Century Fox aceptó a cambio de unas condiciones de las que se arrepentirían después: George Lucas renunció a su salario de director a cambio de los derechos de merchandising, algo a lo que apenas se daba importancia en aquella época. 

También tuvo que crear su propio estudio de efectos especiales puesto que Fox había desmantelado el suyo en unos tiempos de crisis general y particular en Hollywood. La dificultad del rodaje se demuestra en un primer teaser muy rudimentario que hoy hubiera sido destrozado en redes sociales. Con un semidesconocido reparto (los cuales ninguno se tomaban en serio lo que consideraban una historia infantil sin sentido) donde destacaban principalmente los veteranos Alec Guinness y Peter Cushing, Star Wars (como simplemente se la conocía en ese momento, los "episodios" vendrían después) parecía abocada a ser otra de tantas películas de ciencia ficción olvidadas.








Tras la típica intro que se convertiría en el gran icono de la saga (junto al perder brazos en las batallas) la película arranca de golpe y porrazo con un espectacular plano de la pequeña nave diplomática Tantive IV siendo perseguida por uno de los gigantescos destructores espaciales del imperio galáctico. Tras un breve tiroteo, el lord sith Darth Vader (David Prowse/voz de James Earl Jones) asesina a uno de los oficiales y secuestra a la senadora Leia Organa (Carrie Fisher) princesa de Alderaan de quien tiene fundadas sospechas de colaborar con la Alianza Galáctica, la rebelión que pretende acabar con esta dictadura, no sin antes esconder esta algo dentro del androide astromecánico R2-D2 (Kenny Baker) quien es acompañado de muy mala gana a una cápsula de salvamento por C3PO (Anthony Daniels) , robot de protocolo. Suyo fue uno de los primeros diseños de Ralph McQuarrie, claramente inspirado en Metropolis.








La nave (ignorada por soldados imperiales al no haber seres vivos en la misma) aterriza en el desértico planeta que sobrevolaban en ese momento, Tatooine. Aunque ambos droides se separan tras una de sus eternas discusiones, acaban siendo secuestrados por los jawas, unas criaturas que se dedican a la chatarrería. Es así como conocemos al protagonista de la película, Luke Skywalker (Mark Hamill) cuyo estricto tío Owen Lars (Phil Brown) adquiere a 3PO y R2 para que le ayuden a trabajar en su granja. Pese a esto, se opone a que Luke ingrese en la academia de pilotos del imperio. No quiere que acabe como su padre, de quien oculta su pasado.






Mientras Luke se encarga de limpiar a sus 2 nuevos ayudantes, descubre parte de un mensaje holográfico grabado por Leia, quien pide ayuda a alguien llamado Obi Wan Kenobi. Sin posibilidad de ver el resto del mensaje, R2 huye en medio de la noche, y durante su búsqueda es atacado por los salvajes tuskens (o "moradores de las arenas" en la mayoría de doblajes españoles) sobreviviendo únicamente gracias al misterioso ermitaño Ben Kenobi (Alec Guinness) quien resulta ser para gran sorpresa Obi Wan, quien le cuenta a Skywalker como su padre Anakin formó parte de la ya olvidada orden de caballeros jedi hasta su muerte a manos de Darth Vader, quien había sido discípulo de Kenobi hasta caer en el lado oscuro de "la fuerza", el misterioso poder de los jedi. 

También descubrimos lo que había hecho Leia en la nave: había introducido los planos de la Estrella de la muerte (a la que, por cierto, solo llaman así una vez en toda la película), la secreta nueva estación espacial del Imperio con capacidad de destruir planetas.

 Es ahí donde vemos una reunión entre Vader y otros jerifaltes, y resulta una escena interesante (más allá de algunos confusos diálogos donde ya entonces George Lucas demostraba su poca destreza a la hora de desarrollar tramas políticas) ya que, al contrario de lo que pudiera parecer y de hecho así sería en el resto de la trilogía, este icónico personaje NO es el antagonista principal de Una nueva esperanza. Y es que, aunque años después Lucas aseguró que pensó en 9 películas desde el principio, la realidad es que, entre otras cosas, nunca previó la enorme popularidad que Vader adquiriría entre el fandom.



Sí, este es el verdadero malo


Así las cosas, quien por primera vez vea las películas, si lo hace de forma cronológica se quedaría confuso al comprobar como Vader pasa de mano derecha del emperador (quien, además, es mostrado en la novelización publicada meses antes del estreno como un débil títere de estos señores random de la estrella de la muerte) a ser una especie de lugarteniente del "gran moff" Wilhuff Tarkin (Peter Cushing) quien, tras anunciar la disolución del Senado, ordena que Leia sea torturada para descubrir donde se esconde el resto de líderes rebeldes.

También envía todo un destacamento de soldados a Tatooine, quienes atacan primero a los jawas y después a los tíos de Luke, buscando a 3PO y R2. Completamente solo, Luke, pese a sus reticencias iniciales, decide acompañar a Obi Wan a Alderaan, desplazándose al peligroso puerto Mos Eisley en busca de loos únicos pilotos que podrían ayudarles a huir del imperio: la pareja de contrabandistas formada por el corelliano Han Solo (Harrison Ford) y el wookie Chewbacca (Peter Mayhew) , propietarios de la obsoleta pero veloz nave Halcón milenario, a quien la importante recompensa ofrecida por Kenobi le puede ayudar a saldar la deuda que tiene con su jefe Jabba the Hutt. De los cambios que ha habido en estas escenas a lo largo de estos años ya se ha hablado largo y tendido en otras webs así que corramos un tupido velo.




¿Por qué tiene Han reliquias del templo jedi?




Tras un viaje en velocidad luz durante el cual Luke aprende sus primeras lecciones como jedi, el grupo llega a donde debería estar Alderaan. Pero solo hay meteoritos. Y es que Tarkin, pese a que Leia dijo donde supuestamente estaba la base de la Alianza, decide igualmente destruir el planeta. Y por si fuera poco, son descubiertos por el imperio y atraidos a la peligrosa estación por un rayo tractor. Mientras R2 busca la forma de desactivarlo, descubre el lugar donde la princesa está retenida, y Luke y Han parten en su búsqueda disfrazados de soldados imperiales que supuestamente habrían detenido a Chewie.




Lo siento, tenía que ponerlo




Mientras ocurre este peligroso rescate (que casi acaba con Luke, Han y Leia aplastados en un triturador de basura) Obi Wan, tras desactivar el campo de tracción (y he de concederle aquí a Lucas un acierto en las remasterizaciones, cambiando el inglés que originalmente había en los mandos por un idioma extraterrestre) se reencuentra con su viejo aprendiz en lo que sería el primer duelo de espadas laser de la saga. Cierto es que aún no resultaba demasiado espectacular, pero personalmente lo prefiero a lo cada vez más sobreactuados que se volverían en las precuelas.







Tras cumplir su parte de la misión, Luke y Han regresan con Leia a la nave, y desde ahí ven esta batalla. Una vez que Obi Wan ve a su nuevo padawan, decide rendirse ante Vader, desapareciendo por completo para extrañeza del sith. Y además, el conmocionado Luke empieza a oir su voz instándole a huir cuanto antes, lo que lleva a una corta intensa batalla contra la tropa de cazas "tie fighters" que salen en su búsqueda. Esto es una argucia de Tarkin y Vader, quienes ordenaron poner en el halcón milenario un rastreador con el que descubrir la base rebelde, que ya no estaba en Dantooine como dijo Leia sino en la tercera luna de Yavin. 






De inmediato, se inicia el ataque de la alianza contra la estrella de la muerte, que efectivamente tiene un único punto débil: un pequeño agujero al que la improbable posibilidad de acertar colapsaría toda la estación (¡gracias Rogue One por acabar con tantos chistes #ranciofacts sobre el tema!) algo para lo que apenas tienen media hora, ya que después el planeta sería destruido. La tímida ventaja rebelde inicial ante lo inesperado de este contraataque entre las trincheras de la estación es rápidamente neutralizada por el mismísimo Vader (al que su dominio de la fuerza le da unos extraordinarios reflejos como piloto) mientras que Tarkin se niega a ser evacuado. Uno tras otro van cayendo los soldados rebeldes, mientras que el primero que consigue llegar al agujero falla por poco.







Solo queda posibilidad para un último intento, que será para un un Luke que de nuevo oye a Obi Wan aconsejándole que "use la fuerza". De esta forma, siguiendo su entrenamiento en el halcón milenario, decide desactivar el ordenador que guía a las naves hasta el objetivo y disparar a ciegas según su instinto. Pero Vader ya le tiene a tiro. Cuando todo parece perdido, llega por sorpresa Han, que al principio había decidido volver a Tatooine tras cobrar la recompensa. Con el caza del sith a la deriva, Luke consigue, esta vez, sí, acertar y destruir una estación que ya había iniciado el ataque a Yavin. Pero, como veríamos después, este no sería ni mucho menos el fin del Imperio.






Ciertamente, Una nueva esperanza dista mucho de ser perfecta. Algunos diálogos resultan un tanto ridículos vistos ahora, y el tercer acto se siente demasiado precipitado tras la larga presentación de los personajes. Pero ante todo, resulta una divertida película que se convirtió en uno de los mayores éxitos de taquilla de su tiempo convirtiendo en millonario a Lucas y sentando las bases de la que sería una extraordinaria saga.

En el próximo artículo, El imperio contraataca.

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