lunes, 21 de enero de 2019

Cars 3 (SPOILERS)




Como ya he dejado claro en reseñas anteriores de Joróbate Flanders, Cars no es precisamente mi saga preferida de Pixar. La primera aún tenía partes interesantes para los que somos aficionados a las competiciones de motor, pero la segunda se convirtió en un extraño spin off de agentes secretos, como si no fuese ya lo bastante confuso un universo habitado solo por vehículos con inteligencia humana.

Así que no se puede decir que tuviese precisamente mucho entusiasmo a la hora de empezar a ver la tercera (¿y última?) entrega, sobre todo después de lo meh que me resultaron Monstruos University o en menor medida Buscando a Dory. Pero para mi sorpresa no podía estar más equivocado.






Esta película que casi podríamos llamar la verdadera Cars 2 (puesto que los eventos de la anterior son completamente obviados, y de hecho el personaje de Mate apenas sí tiene un par de escenas a lo largo de los casi 100 minutos de metraje) empieza con un Rayo McQueen que sigue arrasando en la Copa Pistón (según la wikipedia, lleva 7 seguidas, si bien ese dato nunca se menciona en el film) habiendo desarrollado en ese tiempo una intensa pero amistosa rivalidad con Cal Weathers (luego hablaré de este personaje) sobrino de "El Rey" y su sustituto al frente de la prestigiosa escudería Dinoco. 

Todo se tambalea cuando aparece el antagonista principal de la película, Jackson Storm, un Lykan HyperSport joven y modernizado que empieza a ganar todas las carreras. Rápidamente los vehículos de la vieja guardia empiezan a ser despedidos para dar paso a otros coches modificados, mientras que otros optan por retirarse, como Cal. En un intento desesperado por no quedarse descolgado en el último GP del año, Rayo sufre un gravísimo accidente. Justo lo mismo que acabó con la trayectoria de su antiguo director de equipo y mentor Doc Hudson.




Finalmente, animado por sus amigos y su novia Sally, McQueen decide seguir compitiendo. Su escudería Rust-Eze es absorbida por el multimillonario Sterling, que le somete a un duro entrenamiento para ponerse a la altura de los nuevos coches. Pero no es capaz de adaptarse a estos modernos métodos (que incluyen un simulador de circuitos) y su jefe le da un ultimatum: si no es capaz de ganar la primera carrera de la nueva temporada, se retiraría y convertiría en la "mascota" de sus productos.  

Tras esto, Rayo convence a su entrenadora Cruz Ramírez de prepararse a su manera, lo que supone correr en sitios poco convencionales como un bosque, un derby de demolición o una playa, lo que nos hace llegar a la parte que más me interesa de Cars 3. Y es que, aunque los paralelismos con la primera película son evidentes, vemos un tono algo más adulto de lo acostumbrado, que por momentos evoca a clásicos del cine deportivo como Rocky 3. No creo que sea casualidad que haya un personaje llamado Cal Weathers, como guiño a Carl, quien interpretara hasta la cuarta a Apollo Creed.



Aunque en el poster aparezca como rival de Rayo, no lo es


Durante este entrenamiento, Rayo descubre que Cruz siempre soñó con ser piloto, pero que no le dieron la oportunidad y por eso tuvo que ser entrenadora. Y, aunque durante toda la película intente huir del "fantasma" de Doc (que, debido al fallecimiento de su actor de doblaje Paul Newman, aparece en flashbacks con grabaciones de escenas eliminadas de la primera parte) acaba comprendiendo que, de hecho, entrenarle a él fue lo que le devolvió la ilusión en sus últimos años. 

Esto conduce a un inesperado final donde, tras una espectacular salida donde consigue ponerse entre los 10 primeros, McQueen decide abandonar para darle el relevo a Cruz, que es quien consigue ganar la carrera gracias a todo lo que ha aprendido de él, tras lo cual ficha por Dinoco, que a su vez compra Rust-Eze a Sterling, lo que permitirá a Rayo seguir en las carreras como director de equipo, como ya hiciera su añorado Hudson. 






Para acabar, destacar el curioso cameo del villano de la primera parte, Chick Hicks, que se ha convertido en un amargado presentador de televisión que no para de humillar a Rayo por vivir del pasado, siendo que él no para de presumir de su injusta victoria, con el trofeo de su única Copa Piston presidiendo el estudio. Una crítica a cierto tipo de ex-deportistas de lo más interesante. Película en definitiva, no perfecta (tiene algún bajón de ritmo) pero bastante mejor que sus antecesoras.

Próximamente, más Pixar en Joróbate Flanders. Dedicado a la memoria de Paul Newman. 

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