viernes, 29 de mayo de 2020

Clone Wars: un final satisfactorio (SPOILERS)






Año 2008. La Selección Española gana la Eurocopa y Lewis Hamilton inaugura su extraordinario palmarés en la Fórmula 1 mientras que las salas de cine viven un gran momento en cuanto a estrenos. 

Iron Man y Hulk habían dado el pistoletazo de salida al universo cinematográfico de Marvel, si bien era la Distinguida Competencia la que reinaría ese verano con la extraordinaria El caballero oscuro. Por su parte Disney (que aún no poseía la primera) arrasaba con el entrañable robot Wall-E y el arqueólogo Indiana Jones regresaba 20 años después con la controvertida El reino de la calavera de cristal. 

En toda esa vorágine muy pocos prestaron apenas atención a la séptima película de la otra saga de George Lucas, Star Wars: The clone wars, que esta vez contaba con una pecularidad: por primera vez no era un live action sino animación 3D. A partir de aquí empiezan los SPOILERS, así que si no queréis enteraros de nada, es mejor dejar de leer, y mientras podéis ver este divertido sketch ruso.




Aunque el trailer tenga temas de John Williams, no esperéis oír ninguno en la película. Emosido engañado



Tras una larga batalla entre el ejército clon de la república y los droides separatistas, Anakin Skywalker es enviado a Tatooine a rescatar a Rotta, el hijo de Jabba el Hutt, en manos del conde Dooku, que pretende hacerse con el acceso a las rutas del clan mafioso.

Aunque no era del todo mala (la pelea entre Anakin y un Dooku de nuevo doblado como en la trilogía de precuelas por Christopher Lee es muy emocionante, y se da un cierto desarrollo a la legión 501 del Capitán Rex) las críticas fueron muy negativas por personajes como el "huttito" (sí, así le llaman) o Ziro (tío de Jabba que al contrario que él sabe inglés) y en especial por una nueva incorporación a las filas de los jedi.

Y es que a Anakin, que apenas acaba de completar su entrenamiento, se le asigna por primera vez una aprendiz padawan, la joven togruta Ahsoka Tano, que es presentada aquí como un personaje muy infantil y repelente a la que le gusta usar apodos como "Skyguay" o "r2ito". De esta forma, fue junto con Solo el mayor fiasco en taquilla de la franquicia Star Wars, con una recaudación de menos de 70 millones.






Lo que yo al menos desconocía en aquel momento (y no lo supe hasta que Antena 3 emitió los 3 ó 4 primeros episodios en prime time como si fuese un largometraje) es que aquel era el episodio piloto de la segunda serie de Cartoon Network tras la hoy injustamente olvidada primera producción en animación tradicional de Genndy Tartakovsky. Aunque al principio inevitablemente el tono de la película seguía ahí, poco a poco TCW fue evolucionando. 

La caída de Anakin al lado oscuro iba siendo más progresiva y acertada que en las películas, destacando especialmente, como ya comenté en otro artículo, el arco de 3 episodios de la tercera temporada "La ciudadela", donde varios oficiales son liberados de una prisión separatista entre los que se encuentra el futuro gran moff imperial Wilhuff Tarkin, con quien desarrolla una relación de amistad y respeto pese a sus ideas contrarias a la orden jedi que de hecho ya entonces comparte en cierto modo Skywalker. A su vez, Ahsoka iba siendo cada vez más madura convirtiéndose en una gran jedi.

Por otro lado, se iba ampliando el lore de la saga con personajes que desconocíamos los que no estábamos familiarizados con el "universo expandido", como el sindicato criminal Sol negro o las Hermanas de la noche, secta de Dathomir dedicada a la magia negra a quien resulta pertener Asajj Ventress, asesina personal de Dooku.

Lo más impactante fue cuando, de nuevo en la T3, estas brujas le devolvían su cuerpo mutilado a Maul, el antiguo aprendiz del lord sith Darth Sidious. Un personaje que apenas tenía diálogos en La amenaza fantasma se convertiría en quizá el villano más interesante, usando a cualquier bando para su único interés, el caos.






Y, cuando mejor estaba la cosa, de pronto llegó la absorción de Lucasfilm por parte de Disney, que supuso el abrupto final de la serie en una corta T6 en que Rex empieza a ser consciente de la maligna orden 66 a la vez que Yoda asume la inevitable caída de la orden jedi. 

Aunque las 4 temporadas de Star Wars Rebels (transcurrida entre La venganza de los sith y Una nueva esperanza) fueron una dignísima alternativa (permitiéndonos ver una batalla entre Tano y su antiguo maestro ya convertido en Darth Vader) había demasiadas dudas en el aire. ¿Como sobrevivió la ex-padawan? ¿Como pudo Rex rebelarse contra la única razón de ser de los clones? Y por fin, Disney+ nos dio la respuesta con una temporada final. ¿Ha estado a la altura?

La cosa empezó bien con los asedios del borde exterior de los que tanto habíamos oído hablar a lo largo de los años. En esta batalla (que supone la caída definitiva de uno de los antagonistas recurrentes de la serie, el almirante Trench) se nos presenta a la "remesa mala" de clones, un batallón defectuoso pero activo que pese a tener todo cliché del cine bélico (o quizá precisamente por ello) resultan bastante carismáticos.







Por encima de todo, esta ha sido sin duda la temporada de Ahsoka, cuya trama de 8 episodios (la más larga de la serie) empieza cuando se nos muestra intentando ganarse la vida en los bajos fondos de Coruscant tras haber abandonado años atrás a los jedi al final de la T5, conociendo a 2 hermanas que han caído en la delincuencia tras perder a su familia en una batalla por las calles de la ciudad, de lo que culpan a los jedi. 

La opinión de una de ellas de lo que estos deberían ser (y no en lo que las guerras clon les ha convertido, si es que realmente no fueron siempre así) es lo que anima a Tano a acompañar a la mandaloriana Bo-Katan a rescatar su planeta de la tiranía de Maul, enviando Anakin a parte de la 501 (Rex entre ellos) para que le ayuden. 

Todo esto ocurre a la vez que los hechos de La venganza de los sith, lo que le da una especial tensión y emotividad a la historia, así como una sensible mejora de la animación, con Ray Park retomando el personaje de Maul para la captura de movimientos de la pelea de espadas láser. Una breve aparición final de Vader cierra (esta vez definitivamente) TCW tras 7 temporadas.





Clone Wars ha sido una serie que (sobre todo a partir de la tercera temporada) se convirtió en mi producto preferido de Star Wars junto con El imperio contraataca.  Después de que la T6 se quedara a medio camino de lo que pudo haber sido, este ha sido el mejor y más coherente final que se le podía dar. 

Y lo más importante, la consolidación definitiva dentro de la franquicia de un cada vez mejor personaje que aún puede dar mucho de sí en el futuro.

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