viernes, 22 de mayo de 2020

El comprador de Springfield. Snyder cut: ¿y ahora qué?





Durante mucho tiempo, las franquicias del cine de superhéroes fueron autoconclusivas entre sí. Pese a algún guiño puntual como JJ Jameson mencionando al Doctor Extraño en Spiderman 2 (ni Los Simpson, oye) personajes como el trepamuros, Superman, Batman, los X-Men... vivían en sus respectivos mundos, y nadie se planteaba siquiera la idea de un crossover como los que cada vez eran más habituales en el mundo del comic. 

Solo Fox había hecho tímidos intentos con Elektra (spin off de Daredevil protagonizado por Jennifer Garner) o la introducción de Silver Surfer (Lawrence Fishburne) en la secuela de los 4 fantásticos, pero la taquilla no respondió.

Todo cambió cuando en 2008 Robert Downey Jr protagonizó la primera parte de Iron Man. Un corto cameo de Samuel L Jackson como Nick Furia causó sensación entre el fandom de Marvel. Meses después Edward Nolton interpretó a Bruce Banner en la infravalorada El increíble Hulk, y esta vez era el millonario Tony Stark el que aparecía en una escena a modo de epílogo antes de los créditos confirmando que aquello ya no eran meros guiños como pudieran serlo los entrañables cameos de Stan Lee: había empezado una nueva forma de entender el género.







Apenas 2 años antes, el intento de DC de retomar la antigua saga de Superman bajo la dirección de Bryan Singer no había respondido a las grandes expectativas, mientras que el muy personal Batman de Christopher Nolan se había convertido en todo un fenómeno de masas.

En 2012 (mismo año que se estrenó la primera Vengadores) esta trilogía ponía punto final con La leyenda renace, mientras que en 2013 se iniciaba una nueva franquicia de Superman, esta vez dirigida por Zack Snyder (300, Watchmen) y protagonizada por Henry Cavill como Clark Kent, en una historia de origen donde debía enfrentarse al malvado general kryptoniano Zod (Michael Shannon)

La crítica y el público se dividió. Algunos no entendían el ritmo lento de la película, lo particularmente violentas que resultaban algunas escenas de acción, y la personalidad sombría de un Clark más cercano al caballero oscuro que al justiciero que todos conocíamos. 

Pero en cualquier caso, sus más de 600 millones recaudados convirtieron a El hombre de acero en una película rentable, y pronto se confirmó que la siguiente (a estrenar en 2016) no sería una secuela al uso: finalmente veríamos en la gran pantalla el enfrentamiento entre Batman y Superman, lo que obligó a Marvel a replantear como iba a ser la tercera entrega del Capitán América.






Aquella fue una producción controvertida, empezando por el casting. Aunque, dado el final de la última película, era de esperar que Christian Bale no retomaría el papel de Bruce Wayne, a muchos no les convencía que esta vez le interpretara Ben Affleck, con el recuerdo de la mencionada Daredevil aún presente. 

Para el papel del corrupto empresario Lex Luthor sonaron con fuerza nombres tan llamativos como Bryan Cranston o Joaquin Phoenix (sí...) siendo finalmente elegido Jesse Eisenberg (La red social) quien originalmente se había presentado para el papel del periodista Jimmy Olsen, compañero y amigo de Kent. 

Quizá Batman v Superman: El amanecer de la justicia no fuese tan mala película como se dijo. El problema es que Warner se había empeñado en abarcar en una única producción todo lo que Marvel había tardado un lustro en desarrollar. De esta forma, veíamos un cierto protagonismo de Gal Gadot como Wonder Woman unido a cameos de Jason Momoa (Aquaman) Ezra Miller (Flash) y Ray Fisher (Cyborg) , superhéroes a los que Luthor había estado vigilando. 

El argumento se volvió por momentos demasiado complejo e ininteligible, y tampoco ayudaba toda la tijera que se había metido en el metraje original de 4 horas. La taquilla, aún siendo buena, no respondía a lo esperado, y finalmente hubo que estrenar meses después el montaje extendido, que sería la primera película "R" de DC. 

Aún menos gustó meses después Escuadrón Suicida (David Ayer) donde se introducía al nuevo Joker interpretado por Jared Leto, y sí lo hizo ya en 2017 Wonder Woman, precuela dirigida por Patty Jenkins. Todo estaba listo para recibir en cines a La liga de la justicia.







Los problemas que hasta entonces había tenido la Distinguida Competencia no hicieron sino acrecentarse. Snyder tuvo que abandonar la producción debido al fallecimiento de su hija, y en su lugar fue designado Joss Whedon. La elección no era nada casual: Warner quería una película "segura" que garantizara la supervivencia del DCEU. Quería a sus Vengadores. 




Si bien Liga de la justicia fue una película entretenida y menos densa que sus antecesoras, se notaba demasiado lo caótico de un rodaje que había empezado de una manera para ser todo lo contrario, y una vez más se habían eliminado escenas importantes de cara a dejarla a las 2 horas de duración exigidas, siendo que en su origen se había incluso anunciado que estaría dividida en 2 partes, quedando la secuela paralizada tras la decepcionante taquilla conseguida.

La polémica saltó cuando se reveló que de hecho el trabajo de Snyder estaba mucho más avanzado de lo que se creía. De inmediato se inició en Twitter la campaña #ReleaseTheSnyderCut, a la que incluso se sumaron algunos actores, pero pasaron los años, Cavill y Affleck se desvincularon de Warner, y todo apuntaba a que jamás vería la luz.

Cuando esta semana HBO Now anunció "Zack Snyder´s Justice League" muchos creyeron que se trataría de un documental narrando esta conflictiva producción. Pero sorprendentemente, se tratará de la película que pudo haber sido, incluyendo la aparición de Darkseid. 

Personalmente tengo sentimientos encontrados con todo esto. A mi ya me gustó la película de Whedon, y aunque entiendo que algunos quisieran poder ver esto y resulta agradable comprobar de nuevo (como con el cambio de diseño de Sonic o la readmisión de James Gunn en Guardianes de la galaxia 3, si es que sale algún día) que Hollywood empieza a darse cuenta que sus verdaderos jefes son el público, puede resultar peligrosa la sensación de poder por parte de un sector tóxico del fandom introducido en este movimiento que acosó a la gente que trabajó en la película. 

Por otra parte, este parece ser un nuevo paso (como el reestreno de Vengadores Endgame) hacia un nuevo mundo en que el cine se acerque a los videojuegos, y no precisamente para bien: el no saber ya si el film que veremos será el que luego aparezca en formato físico o en plataformas de streaming. El cine con DLCs.

En Joróbate Flanders no sabemos si el "Snyder cut" gustará o no. Lo más posible es que la leyenda haya crecido tanto que sea imposible que consiga satisfacer el hype por muy buena que sea. Pero en cualquier caso, aquí estaremos para analizarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

El comprador de Springfield. Snyder cut: ¿y ahora qué?

Durante mucho tiempo, las franquicias del cine de superhéroes fueron autoconclusivas entre sí. Pese a algún guiño puntual como JJ...