jueves, 24 de octubre de 2019

Wii U: ¿El gran error de Nintendo o futura consola de culto?




En 2011, Nintendo vivía la que podríamos llamar su "edad de plata". La empresa fundada en Japón a finales del siglo XIX como fabricante de un juego de naipes tradicional del país asiático había sido entre los 80 y primera mitad de los 90 la indiscutible reina del mercado de los videojuegos, primero con NES (Nintendo Entertainment System) y después con Super Nintendo, "el cerebro de la bestia".







Sin embargo, Nintendo 64, y en especial Game Cube, quedaron muy por debajo de lo que se esperaba de ellas. La indiscutible calidad de su catálogo exclusivo (Zelda OOT y Majora´s Mask o Super Mario 64 en la primera, Wind Waker o la saga Metroid Prime en la segunda) contrastaba con la escasísima aportación de terceras compañías a estas máquinas, ya fuera por malas relaciones heredadas del pasado, o por formatos (cartucho en N64, mini DVD en GC) que no eran el estándar de otras consolas. Para colmo, la gran esperanza de la "gran N" para remontar el vuelo, Resident Evil 4, tendría también versión para la gran dominadora de la generación 128 bits, Playstation 2 de Sony.




Acabó saliendo hasta en Zeebo




En este contexto en que su antaño eterna rival SEGA ya había pasado a desarrolladora de juegos tras el injusto pero casi inevitable naufragio de Dreamcast, y la poderosa Microsoft iba de menos a más con su Xbox, Nintendo (donde Hiroshi Yamauchi, tras más de 50 años, dejó la presidencia en manos de Satoru Iwata) comprendió que su lucha ya debía ser otra. Captar nuevo público, gente normalmente ajena al videojuego.

Así, en 2006 nacía Wii (llamada originalmente "Revolution" en toda una declaración de intenciones) con un curioso mando llamado Wiimote que no se parecía a nada visto antes, con un sensor de movimiento que permitía emular diferentes juegos con un considerable grado de realismo, algo que sus competidoras rápidamente intentarían imitar. Además, abandonando su tradicional política de "consolas solo para jugar", se hizo una importante apuesta por las funciones online, lo que aumentó aún más la duración de los ya de por sí divertidos juegos multijugador como Mario Kart o Super Smash Bros.









Esas Navidades encontrarla era casi un milagro, y al final de su vida útil era el sistema más vendido de su historia con la friolera de 101 millones de unidades, lo que se unía a las ¡154! de Nintendo DS, que consolidaba su eterno reinado de las portátiles pese a que Kutaragi esta vez se había unido a la lucha con la también estupenda Playstation Portable o PSP.

Pero la sensación que daba la compañía en el cambio de década no era todo lo optimista que pudiera parecer. Pese a que algunas "third parties" por fin volvían al redil, y que de nuevo sus juegos propios seguían sorprendiendo, como Super Mario Galaxy 1 y 2 o Zelda Twilight Princess (originalmente planteado para GC) que recuperaba el estilo realista tras el polémico (pero no por ello menos elaborado) cell shading de WW, la imagen que iba asociada a Wii era la de formatos simples pero rentables como Wii Sports (el videojuego más vendido de la historia al ser incluído en cada pack de la consola) Wii Fit, Wii Play o Just Dance (que sorprendentemente sigue teniendo entregas nuevas a día de hoy pese a dejar de fabricarse Wii en 2013). Lo que se conoce como juegos "casuales".




¿Quien dijo que solo había juegos casuales?


Para recuperar a los "hardcore gamers" sin renunciar a su nueva filosofía, en el E3 de aquel 2011 se presentaba el tan rumoreado "project cafe": Wii U, que por fin tenía la capacidad de HD que muchos echaban en falta en su antecesora, y un mando con forma de tablet que abría todo un mundo de posibilidades. Con un año de ventaja (saldría en 2012, mientras que PS4 y XBox One lo harían al siguiente) todo era prometedor. ¿O no?

Aquella conferencia de la feria de electrónica de Los Ángeles se podría estudiar en las escuelas de marketing como ejemplo de como no se debe comunicar. El fallecido Iwata (que se había hecho muy popular por sus excentricidades en este tipo de eventos) se dedicó básicamente a mostrar las muchas opciones de aquel innovador mando, sin enseñar juegos (solo demos de entre otros un Zelda que jamás llegó a salir) lo que unido al nombre daba la impresión de ser una especie de periférico de la Wii original.






Pese al esfuerzo publicitario posterior (y curiosas iniciativas como los muñecos "amiibo") el público "casual" seguía sin entender aquello, y el "hardcore" no veía una mejora técnica significativa con respecto a PS3 o 360 (no digamos ya lo que habría de venir después) y las ventas rápidamente se estancaron y de nuevo las "third" se bajaron del carro. Solo 3DS mantuvo a flote la empresa en un difícil trienio 2012-14 donde ni Smash Bros 4, Mario Kart 8 o Bayonetta 2 impidieron que apenas vendiera algo más de 13 millones, la peor de su historia.








Tras un 2015 de transición, en 2016 se presentaba el "proyecto NX": Nintendo Switch, un híbrido entre consola y portátil que funcionaría con cartuchos. El anuncio de un nuevo Mario (lo que se echó de menos en Wii U) y tener como título de lanzamiento The Legend of Zelda: Breath of the wild fue suficiente para levantar la euforia entre los incondicionales, y en apenas su primer año ya había igualado en ventas a su antecesora.





Pero este último juego se pensó para Wii U (y de hecho también salió para ella) . Y entre los títulos más vendidos encontramos la secuela de uno de sus últimos juegos (Splatoon 2) y un remake como Mario Kart 8 Deluxe, cuya principal novedad es contar de serie con los personajes y circuitos DLC más algún nuevo personaje.

Es difícil saber qué pudo fallar en Wii U. Pero fue una consola que dio mucho de sí en poco tiempo, y no me cabe duda de que en un futuro no demasiado lejano será muy cotizada por los coleccionistas como lo que pudo ser y no fue, y como sin embargo sentó las primeras bases de un futuro prometedor.


viernes, 18 de octubre de 2019

Los finales más impactantes (SPOILERS)

Veréis como Thor se entere


Si algo nos enseñó Vengadores Endgame es que, en caso de un desastre global, una de las pocas cosas que sobrevivirían es Fortnite. El juego online gratuito de Epic Games, tras más de 2 años, goza aún de excelente salud, y en los úlimos días ha vuelto a saltar a la actualidad por su controvertido cambio de ciclo, en el que no se pudo jugar durante varios días debido a que un agujero negro se había tragado todo este peculiar universo. 

Aunque han sido numerosas las quejas, no se puede negar que ha sido una acertada publicidad en estos meses finales del año donde la actualidad videojueguil suele estar más centrada en el FIFA y en la cada vez más competitiva campaña prenavideña. Es por esto que hoy en Joróbate Flanders hablaremos de otros cambios de ciclo sorprendentes, tanto de videojuegos como de otros medios audiovisuales. Por supuesto, si no queréis spoilers, lo mejor es dejar de leer aquí mismo, y mientras os podéis entretener con este divertido vídeo de Youtube:








¿Estamos ya todos? Bien, pues ahora sí, empezamos con los finales más sorprendentes:


Lost 





A finales de la tercera temporada, los fans de Lost teníamos sentimientos encontrados. Aunque había tenido estupendos episodios, otros...no lo eran tanto, y el alargue a 6 temporadas (aunque más cortas) parecía excesivo. No ayudaba tampoco el hecho de que ya se anunciara que el doble episodio final, "A través del espejo", tuviese el enésimo flashback del doctor Jack Shepard (Matthew Fox) , cada vez más impopular entre el fandom y del que poco más quedaba ya por contar.

Pero algo extraño pasaba, digievolucionaban...   veíamos a un Jack con pésimo aspecto físico y problemas con las drogas y el alcohol, al que una noticia en el periódico de un fallecimiento reciente le había afectado especialmente. Algo que no parecía encajar en ningún lado por la ya de por sí algo caótica línea temporal de la serie. Y de repente, vemos que ya conocía a la ex-fugitiva Kate Austen (Evangeline Lilly) . ¿Qué estaba pasando?





Resulta que era un "flashforward" a 3 años después. Quien había muerto (como sabríamos tiempo después) era John Locke (Terry O´Quinn) , quien había ido a avisar a Jack de las nefastas consecuencias de que finalmente el plan para salir de la misteriosa isla del Pacífico que transcurría en el plano principal del episodio diese buen resultado, e intenta a toda costa volver allí.  A partir de aquí ya nunca estaríamos seguros de qué era lo que estábamos viendo, y eso añadió aún más interés a la recta final de Lost.



Interrumpimos este artículo debido a que la policía del humor ha irrumpido en la sede de Joróbate Flanders por el horrible chiste de Digimon



Tomb Raider





Uno de los primeros exponentes del paso al 3D en los videojuegos fue sin duda Tomb Raider, saga de aventuras con toques de Indiana Jones. Su protagonista, la millonaria arqueóloga Lara Croft, se convirtió en todo un fenómeno social más allá del mundillo, con cameo incluido de una de las modelos que le interpretaban para promocionarlo en un curioso episodio de la serie Compañeros. 

Pero, tras 4 años de lanzamientos consecutivos como si de un juego deportivo se tratara, la franquicia empezaba a dar inevitables síntomas de agotamiento. Quizá por esto, la cuarta entrega para PS y Dreamcast (donde conocemos a su antiguo mentor y posterior enemigo Werner Von Croy) se planteaba como final del personaje, quedando sepultada en el templo de Horus.






No obstante, Sony seguía queriendo exprimir la gallina de los huevos de oro, y en 2000 (ya con Playstation 2 en el mercado) Core y Eidos lanzaban Tomb Raider Chronicles. Pero esto parecía confirmar la muerte de Lara, ya que se muestra a varios de sus amigos rememorando pasadas misiones. Esto no fue sino un reciclaje de niveles que fueron descartados en los 4 juegos anteriores. No sería hasta 2003 cuando finalmente llegó el juego a las 128 bits.




Debido a las prisas por acabar, El ángel de la oscuridad fue un completo fracaso (lo que a su vez perjudicó a la secuela del film protagonizado por Angelina Jolie) y Core acabó quebrando, por lo que en adelante pasaría a estar desarrollado por Crystal Dinamics.

Tras 2 irregulares secuelas y un remake del juego original, finalmente en 2013 se optó por lo mismo que empezaba a estar de moda en Hollywood: un reboot. El nuevo Tomb Raider (con una Lara de aspecto más realista) era mucho más oscuro, centrado en misiones de supervivencia. Por fin, las críticas de público y prensa volvieron a ser positivas, contando ya con 2 secuelas también con buena aceptación, e incluso de nuevo tenemos una saga cinematográfica protagonizada esta vez por Inés Arrimadas  Alicia Vikander.





El imperio contraataca




Sí, de acuerdo. Todos sabéis de lo que voy a hablar. Hasta Los Simpson bromearon con ello hace ya 27 años. Pero poneros en la perspectiva del momento. 1980. Por fin, tras años de comics de cada vez más extraños argumentos y un especial de acción de gracias (que no navideño como se suele creer) que daría para artículo propio, por fin llega la esperadísima segunda parte del gran taquillazo de 3 años atrás, Star Wars, como aún se la conocía sin el "Una nueva esperanza". 

Tras casi 2 horas de metraje donde en su mayoría ha estado entrenando en un planeta pantanoso, finalmente llega la esperada batalla sobre la base de Bespin entre Luke Skywalker (Mark Hamill) y Darth Vader (David Prowse/James Earl Jones) . Y, tras cortarle este la mano (el accidente laboral más habitual entre los jedis) el lord sith intenta de nuevo acercarle al lado oscuro , no para unirse al imperio, sino para derrocar a Palpatine (Ian McDiarmid) . Y le suelta el bombazo. Algo que ni siquiera tenía Prowse en su guión.






Aquello supuso un impacto enorme entre los fans. Incluso (¿os suena?) hubo quien se negaba a creerlo y la consideraba una mucho peor película que la primera. Poco a poco la cosa cambió y acabó siendo aún hoy en día la favorita de la mayoría. Eran otros tiempos.

Como siempre, podéis sugerir más finales en los comentarios.

viernes, 11 de octubre de 2019

Revisitando Los Simpson. El hermano de otra serie






Como ya he dicho otras veces, me resultan algo repetitivos los debates sobre la calidad de Los Simpson. Al fin y al cabo, cada uno dejó de ver la serie en X temporada, y para él intrínsecamente esa temporada será la del declive. Pero en lo que sí podemos estar de acuerdo es en que la octava temporada marcó un punto de inflexión en la creación de Matt Groening.








En aquel año 1997 donde el diario Marca hizo una de las portadas más desafortunadas de su historia, en Escocia clonaban una oveja y Gary Kasparov era derrotado por una máquina, Los Simpson se convirtió en la serie animada con más episodios en prime time por encima de Los Picapiedra. 

El equipo entonces capitaneado por Bill Oakley y Josh Weinstein parecía estar abrumado por ello, con episodios que claramente mostraban incertidumbre por el futuro como Rasca, Pica y Poochie (el que estableció el nuevo record) o Las series secuela de Los Simpson, así como episodios experimentales que eran inimaginables en temporadas anteriores, alguno de los cuales ya vimos en Joróbate Flanders. Inclusive el polémico pasado de Seymour Skinner iba a conocerse originalmente en esta temporada.

Y en este periodo introspectivo parecía adecuado darle un final (o al menos un punto y aparte...) a un personaje nacido originalmente como un cameo de un episodio que se había vuelto cada vez más recurrente: Robert Underdunk Terwilliger, el actor secundario Bob.




Tenía que ponerlo





Después de 3 apariciones seguidas donde había parodiado El cabo del miedo, amañado unas elecciones, e incluso caer en la típica megalomanía de comic como ya hubiera hecho el otro gran villano de la serie Monty Burns poco antes, ¿qué más podía ya dar de sí el ex-payaso interpretado por Kelsey Grammer? La solución era sencilla y a la vez seguramente no se nos hubiera ocurrido: un capítulo homenaje a Frasier con cameo de David Hyde Pierce, el aún más estirado Niles Crane.






El episodio arranca con un especial de Krusty el payaso en la prisión de Springfield, donde se reencuentra con su antiguo compañero, quien una vez más enumera todos los delitos cometidos en episodios anteriores para horror de Bart Simpson, que teme que de nuevo intente vengarse de él.

Tras esto vemos que ahora Bob es un hombre religioso (¿una vaga conexión con el desarrollo de Michael Corleone en El padrino 3?) y el reverendo Timothy Lovejoy pide que le den la libertad condicional. Aunque, al contrario que 2 temporadas atrás, la gente se manifiesta en contra de ello, un emotivo discurso de Bob donde se muestra arrepentido de todo convence a todos, menos, por supuesto, a Bart.

Es aquí, tras una serie de deliciosos guiños a Frasier (desde el elegante apartamento donde pasa a vivir hasta una cortinilla de transición como las de la serie) donde conocemos a Cecil Terwilliger (Hyde Pierce) el hermano de Bob, importante ingeniero que le contrata como capataz de la construcción de una presa de agua. Pronto surgen viejas tensiones entre ellos, y es que Cecil era quien aspiraba a salir en el programa de Krusty, llevándose el puesto un Bob que le había acompañado al casting tras tirarle una tarta desvelando su estrafalario peinado que escondía tras un sombrero. Aquí vemos la ironía del personaje, resentido por algo que fue lo que en primer lugar convirtió a Bob en un psicópata 7 años atrás.







Aunque Bart no deja de buscar pruebas de que ha urdido otro de sus malvados planes (llegando a fastidiarle una cita con Edna Krabappel) poco a poco vemos que aparentemente el arrepentimiento de Bob es real, y sin embargo algo huele mal en el proyecto de Cecil, ya que el equipo que trabaja en una obra tan compleja como el de una presa de agua no son sino Cletus Spuckler y un primo suyo entre otros "rednecks" a cual más inepto.






Aunque, como tantas otras veces, Bart pide ayuda a su hermana Lisa, tampoco ella es capaz de encontrar nada que comprometa al actor secundario, y son descubiertos por este, quien, cada vez más furioso por la situación y por las deficiencias laborales, hace "lo que siempre debí hacer"... quejarse a Homer de que le espían, amenazando con represalias si volvían a hacerlo. Por supuesto, el inspector de seguridad del 7G no le da más importancia al tema, y los hermanos deciden ir al despacho de Bob, donde encuentran un maletín con 15 millones de dólares obtenidos con todo lo recortado en la obra, con materiales de muy mala calidad. ¿Finalmente Bob había vuelto a engañar a todos?



"¡A por él, Lisa!"



Pues no. Tras una breve persecución por el interior de la presa, aparece Cecil empuñando una pistola y dinamita, revelando quien fue él quien organizó la estafa, para posteriormente eliminar las pruebas volando la presa y culpar a Bob (quien había llegado a afirmar que deseaba que explotase en su desesperación por las chapuzas de Cletus y Merl) como venganza por no haber sido elegido actor secundario... pero sobre todo por el dinero. Además, deja encerrados dentro a los 3.








Esta vez, Bart y Lisa no tienen más remedio que aliarse con su antiguo enemigo para escapar de la crítica situación, y tras un nuevo guiño a Frasier (Cecil, con los ojos tapados, llama a Bart "Maris", la ex-esposa de Niles a la que jamás vimos la cara) el maletín con el dinero cae al mar para ira del ingeniero, quien tira al hijo mayor de Homer y Marge por el barranco mientras Bob intentaba desactivar la dinamita. Tras salvarse mutuamente la vida, parece que por fin se acabó la tensión entre ellos y pueden pasar página.







O eso creían. Los policías Lou y Eddie arrestan a Cecil, y en ese momento llega Clancy Wiggum, quien culpa injustamente a Bob. Pese a todas las evidencias (Lisa cuenta lo ocurrido, Cecil confiesa, etc) el actor secundario vuelve a ser detenido por sexta vez tras uno de los más brillantes diálogos de la historia de la serie, lo que hace resurgir su antiguo carácter vengativo. Aunque, de alguna forma, el estúpido y corrupto jefe de policía también resulta castigado, ya que la presa igualmente revienta por su pésima calidad provocando una riada que destruye su casa.








Quizá El hermano de otra serie no sea el mejor episodio de Bob, pero sí resulta uno de los más divertidos. El personaje de Cecil tiene carisma, hay algunos momentos de humor absurdo que funcionan bastante bien, y sobre todo, como ya he dicho, si eres fan de Frasier tienes que verlo aunque no conozcas Los Simpson.

Nunca sabremos si de verdad querían dar o no carpetazo al personaje (hoy día Grammer incluso hace cameos en capítulos no protagonizados por él) pero en cualquier caso es quizá el mejor representante junto con Más Homer será la caída y Milhouse dividido de lo que fue el desarrollo de personajes secundarios en la octava temporada.

Próximamente más reseñas en Joróbate Flanders.

viernes, 4 de octubre de 2019

Los personajes que querríamos ver en Smash Bros




Recientemente se presentó un nuevo DLC de Smash Bros Ultimate para Nintendo Switch. Entre ellos encontramos a "el héroe" de Dragon Quest (con diferentes diseños a elegir que inevitablemente evocan Dragon Ball al ser creados por Akira Toriyama) o lo que muchos esperábamos con ilusión tras aquel curioso anuncio sobre el cross-play Nintendo-Microsoft: Banjo y Kazooie, así como otros más variopintos como el pokemon Incineroar e incluso Terry Bogard de Final Fight.

Como antes o después será inevitable pasar de nuevo por caja, en Joróbate Flanders tenemos nuestras sugerencias sobre como hacer aún más atractivo este gran juego:



Young Link (Majora´s Mask)




Si todo título de The legend of Zelda es contingente, Majora´s Mask es necesario. Este giro oscuro a la saga cuando Nintendo 64 daba sus últimos coletazos resultó incomprendido en su día por la prensa especializada y buena parte de los incondicionales, pero con el tiempo fue ganando un estatus de juego de culto, y acabó recibiendo (facilitando eso sí el grabar las partidas, que podía ser algo engorroso) un remake en 3DS, algo de lo que ya hablamos en el artículo de juegos infravalorados.






¿Otro espadachín más? pensaréis. No exactamente. En este caso la idea sería, aprovechando la temática de las máscaras, darle una vuelta de tuerca a un concepto recuperado en esta quinta entrega tras desaparecer por dificultades técnicas en la versión portátil y su complemento de Wii U: el del Entrenador Pokemon. De esta forma, tendríamos a 3 personajes a la vez: el niño deku, con opción de planear y atacar en giro, el guerrero goron, con un fuerte puñetazo y giros como los de Sonic, y el guitarrista zora, que lanza aletas, da patadas acrobáticas y genera un escudo capaz de electrocutar a sus enemigos.




Dr. Ivo Robotnik/Eggman (Sonic)



¿Qué va a hacer de mi QUIEN?




En el último episodio de Smallville, un renacido Lex Luthor (Michael Rosenbaum) ya convertido en su archienemigo se reencuentra con Clark Kent (Tom Welling) en las ruinas de la mansión familiar, deseándole suerte para acabar con la amenaza para el planeta que es Darkseid, y es que "un villano es solo tan grande como su héroe".

12 años después de aquel teaser de Brawl para Wii que levantó nuestro hype, ya nos hemos acostumbrado a que Sonic sea uno más en el cada vez más gigantesco elenco de personajes de Smash Bros, siendo su smash final Super Sonic casi sinónimo de victoria si a tus rivales les quedan pocas vidas.






Y si Bowser y familia llevan tiempo aquí para hacer frente a Mario, ya va siendo hora de que el erizo azul se encuentre a su eterna nemesis, Eggman o Dr.Robotnik (llamadlo como queráis, ambas son válidas) en lo que podría ser una evolución del personaje de Baby Bowser: una nave (quizá la de Sonic Adventure 2) con todo tipo de armas y artilugios, como la clásica bola de demolición, un lanzallamas, etc, así como la posibilidad de elegir entre diferentes skins que representaran varias épocas de la franquicia de SEGA.

SMASH FINAL: Death Egg Robot.


F-Type (Stunt Race FX)


Aquí están todos listos para darse de hostias





¿Qué mejor momento para reclamar algo de Stunt Race FX que ahora que lo han incluido en los juegos de Super Nintendo de Switch? Si, ha envejecido mal, el framerate del modo dos jugadores lo hacía poco jugable... Pero ¿y lo que nos gustaba?

Los personajes derrochaban carisma, todas las melodías del juego son más que reconocibles y cualquiera de sus circuitos valdría para un buen escenario móvil, como ya ocurrió con Mario Kart y F-Zero.



Decidnos que no encajaría en Smash




Además, no es el primer caso de un vehículo en un juego de lucha. En el Fighters Megamix de Sega, aquel clásico juego de Saturn que agrupaba distintos personajes de la compañía, ya apareció como personaje secreto ¡Hornet! directamente llegado del "Player 1" de Daytona USA.



Que no coja ideas el coche de Street figher 2




SMASH FINAL: No puede ser otro que TRAILER, el gigantesco camión de las fases de bonus, y que tanta frustración nos causó ¿Saldría de él la idea de 18 Wheeler American Pro Trucker?

Como siempre, podéis sugerir más personajes en los comentarios.

Revisitando Star Wars. Hoy: Una nueva esperanza

1973. Tras el patinazo de su distopía de ciencia ficción THX 1138 y su primer gran éxito con American Graffiti (que marcó el inic...