martes, 27 de agosto de 2019

El comprador de Springfield. El caso Spiderman





Parece ser que el verano se ha convertido en fecha de sobresaltos para los que somos aficionados a Marvel. Si el año pasado tuvimos el cese y posterior readmisión de James Gunn , la noticia que saltó hace una semana a las puertas de la feria D23 de Disney convulsionó tanto o más: la salida de Spiderman (Tom Holland) del universo cinematográfico, regresando a Sony. No seré yo quien busque culpables, y de las discrepancias económicas que han provocado esto ya se ha hablado largo y tendido, así que hoy en Joróbate Flanders explicaremos por qué precisamente el personaje más popular no forma parte oficialmente de la Casa de las ideas.






Durante mucho tiempo, el único éxito real que había habido en el cine de superhéroes había sido el Superman de Christopher Reeve, saga que cayó en declive con el paso del tiempo. De esta forma, los derechos habían estado devaluados, mientras que hasta ese momento de Spiderman solo había habido sendas series live action en EEUU y Japón. Y ambas franquicias cayeron en las manos de Cannon Films, productora de serie B que pretendía empezar a competir en las grandes ligas del cine pese a las grandes diferencias, a menudo no solo presupuestarias.

Por supuesto, Menahem Golan y Yoram Globus tenían un absoluto desconocimiento del comic que pretendían adaptar, por lo que su idea era la de un Peter Parker científico que se transformaba en araña por un accidente. Para este papel, sonaron nombres de lo más variopinto, desde un viejo conocido de la casa como Michael Dudikoff (El guerrero americano) hasta un joven Tom Cruise. 

También se planteaba la idea de que el doctor Otto Octavius fuese su mentor antes de convertirse en el malvado Octopus, y hasta se habló del desaparecido Stan Lee como el periodista JJ Jameson. Tras diversas reescrituras y cambios de director (entre ellos ni más ni menos que Tobe Hooper) unidos a los problemas financieros de la productora agravados tras los fracasos de Superman 4 y Masters del universo, la película quedó cancelada. Aún Golan tendría tiempo de producir una desastrosa película del Capitán América, pero esa es otra historia.







    
El siguiente proyecto sería ya en los 90. Esta vez estaría escrito y dirigido por James Cameron, sonando nombres como el de Leonardo DiCaprio como Peter y Arnold Schwarzenegger como Doc Ock. Tampoco esta vez pudo llevarse a cabo por una disputa legal entre Carolco (quien ya había producido la anterior película de Cameron, una tal Terminator 2) y Cannon, que seguía reclamando los derechos como suyos. Ambas productoras acabaron quebrando y Spiderman regresó a Marvel, que, también en una grave situación económica, optó por revenderlos a Sony.

Pero el culebrón estaba lejos de acabar, y de hecho alcanzó tintes esperpénticos cuando MGM, quien se había hecho con los derechos de las películas de Cannon, reclamó por tanto los de Spiderman, lo que provocó que a su vez Sony amenazara con producir su propia serie de películas de James Bond. De esta forma, hoy lo único que queda de lo que pudo ser aquello es este guión y la serie que supuestamente iba a ser la adaptación animada.







Finalmente Sony sería la que se llevó el gato al agua, y con un nuevo director, Sam Raimi, por fin pudo estrenarse Spiderman, protagonizada por Tobey McGuire. 2 años después llegó la que para muchos fue la adaptación definitiva del personaje, Spiderman 2 (donde por fin pudimos ver en pantalla a Octopus, interpretado por Alfred Molina) . Ambas fueron taquillazos, y con sus luces y sombras, justo es decir que marcaron el inicio del momento actual. Pero en 2007 volvieron los problemas.








Raimi tenía una concepción clásica del personaje, la de los comics de Lee y Steve Ditko. De esta forma, tras el Duende Verde (Willem Dafoe) y el mencionado Doc Ock, el siguiente villano sería Flint Marko, el Hombre de arena, interpretado por Thomas Haden Church, así como un nuevo Duende, Harry Osborn (James Franco) .

Ya el primero resultaba polémico (ya que de repente dieron el extraño giro argumental de que fuese él y no el atracador al que Peter dejó escapar el asesino de su tío Ben) aunque esto quedó en un segundo plano después de que Sony respondiera a las expectativas del sector más joven del fandom, imponiendo la presencia del villano/antihéroe Eddy Brock, Venom, al que interpretó Topher Grace, muy popular en aquel momento por la sitcom That´70s show. Spiderman 3 aún tuvo mejor taquilla que sus antecesoras, pero las críticas fueron muy negativas.

Raimi empezó a trabajar en una cuerta parte, supuestamente con John Malkovich como el Buitre, y Dylan Baker, que había hecho breves cameos como Curt Connors, convirtiéndose en el lagarto, así como Anne Hattaway como Felicia Hardy, quien al parecer no sería la gata negra sino una superheroína de creación original. Tras varias reescrituras de guión, finalmente Sony canceló Spiderman 4 ante la imposibilidad de llegar a la fecha anunciada de mayo de 2011.






Ante la necesidad de sacar una película cada varios años para que el personaje no regresara a Marvel, se anunció un reinicio dirigido por Marc Webb y protagonizado por Andrew Garfield. The amazing Spiderman, película mucho más oscura que la saga de Raimi, dividió a la crítica y el público, pero de nuevo funcionó razonablemente bien, y el productor Avi Arad empezó a desarrollar en torno a ella un ambicioso proyecto: su propio universo en torno al trepamuros que compitiese con Marvel y DC. De esta forma, el final de TAS 2 en 2014 daba pie a lo que sería una película sobre los 6 siniestros. Y entonces, llegó la Comic Con.






De entre todas las cosas que allí se anunciaron, lo más impactante resultaba el regreso (puesto que su contrato ya expiraba) de Robert Downey Jr como Tony Stark en la tercera parte de Capitán América (Chris Evans) , es decir, la adaptación cinematográfica de Civil War. Y para ello resultaba capital la presencia de Peter Parker, quien fue cambiando del bando de Iron Man al de Rogers a lo largo de la saga. Así, a finales de año fue filtrada una primera negociación fallida entre Disney y Sony, anunciándose en febrero de 2015 un segundo reinicio producido por ambas compañías, en una concepción más juvenil del personaje interpretada por Tom Holland, y Jon Watts como director. Spiderman Homecoming se convirtió en la película inicial más taquillera del UMC (siendo superada en 2018 por Black Panther), mientras que Lejos de casa es ya la primera producción Sony en entrar en el club de los 1000 millones.






Pero a su vez Sony ha seguido lanzando sus propios proyectos, como la película animada Spiderman: Un nuevo universo, o un spin off sobre Venom con Tom Hardy, siendo muy exitosos, sobre todo este último. Y quizá esto también haya influido decisivamente en que quieran volver a retomar su viejo proyecto del universo arácnido con el personaje ya revalorizado. En principio Tom Holland seguirá, pero será raro ver una tercera parte donde técnicamente las 2 primeras no han existido. Aunque quizá volvamos a tener sorpresa como ocurrió con Gunn.

Y como siempre, aquí estaremos en Joróbate Flanders para informar de ello.

martes, 20 de agosto de 2019

"...Pero no es Logan"





Hacia 2005, aunque aún quedaba lejos la idea de expandir a la gran pantalla su gigantesco universo del comic, Marvel ya era la indiscutible referencia del cine de acción. X Men y Spiderman causaban gran sensación en la crítica, y aunque la recepción del filosófico Hulk de Ang Lee o el videoclipero Daredevil fue más tibia, eran rentables en taquilla.







A DC, pese a ser también la pionera en las salas, no le iban tan bien las cosas. Superman iba de un proyecto descartado tras otro después de que la saga protagonizada por el fallecido Christopher Reeve acabara abruptamente en una cuarta parte de guión caótico y efectos especiales demasiado rudimentarios producida por Cannon Films, la marca por excelencia del cine B que tanto triunfaba en los videoclubs patrios en los 80.






Su sucesor natural no era otro que Batman. Pese a las dudas iniciales que había (sí, amigos, lo de juzgar por trailers o cambios con respecto al comic no es cosa de ahora, aunque internet lo haya acrecentado) la película que en 1989 dirigió Tim Burton y protagonizó Michael Keaton se convirtió en uno de los grandes éxitos del final de década. 

Pero la secuela (donde el director de Beetlejuice o Eduardo Manostijeras y productor de Pesadilla antes de Navidad se dejó llevar demasiado por su característico estilo) no gustó tanto (en especial al público infantil, que era en definitiva el que se buscaba en aquellos tiempos) siendo sustituido por Joel Schumacher, que se basó de forma tardía y fallida en el estilo cómico-hortera-sesentero de la mítica serie de Adam West en Batman Forever (protagonizada por Val Kilmer) y Batman y Robin (George Clooney) .







Aunque funcionaron mejor en taquilla que Batman Returns, gustaron tan poco (en especial la cuarta) que finalmente Warner canceló una quinta entrega (supuestamente con Harley Quinn como villana) para la que ya habían firmado los actores.

Tras otro sonoro fracaso como fue Catwoman (extraño spin off protagonizado por Halle Berry que se alejaba completamente de la franquicia original) y continuos rumores ya entonces de un Batman VS Superman, finalmente el Caballero oscuro regresaba de la mano de Christopher Nolan (Memento) con Batman Begins, con Christian Bale como el filántropo Bruce Wayne.






Aquello rompía no solo con las películas anteriores, sino con todo lo visto anteriormente en cuanto a historias de superhéroes se tratara. Girando en torno a la siempre recurrente idea de que "es el único que podría existir en la realidad", se intentaba buscar un cierto realismo dentro de lo posible. De esta forma, el Batmóvil y demás armas eran descartes del ejército, el Joker (último papel de Heath Ledger) era simplemente un loco con maquillaje, etc. Además, el tono era mucho más oscuro y había un mayor desarrollo de personajes. No pudo ser un enfoque más acertado.

Esto creó muchos nuevos fans. Gente que no acostumbraba a leer comics y que se sentía atraída por esta nueva fórmula. Esto por supuesto no es necesariamente malo, pero el problema es que ya solo exigían eso, fuese cual fuese el personaje. 

Mentiría si dijera que El hombre de acero (reinicio de Superman producido por Nolan y dirigido por Zack Snyder con Henry Cavill como Clark Kent) o BvS (Ben Affleck como un nuevo Batman más cercano al de videojuegos como la saga Arkham) no me resultan entretenidas. Pero no reconozco a Superman ahí. Puedo entender a un Bruce Wayne que se cuestione si su lucha merece la pena, pero no a Superman. Precisamente porque es todo lo opuesto a lo que ese otro personaje representa, y esto es lo que hacía atractiva la idea de tan desigual lucha.








Y desde entonces cada película de Marvel suele ser cuestionada por esos sectores por ser "demasiado divertida" (sic) o por tener "demasiados chistes" (bueno, con Thor Ragnarok les doy parte de razón). Incluso una de las más exitosas producciones del DCEU (Wonder Woman, dirigida por Patty Jenkins y protagonizada por Gal Gadot) fue criticada por alejarse ligeramente del estilo de sus predecesoras. 

Tampoco ayuda el continuo empeño de James Mangold (Logan, protagonizada por Hugh Jackman) en darse aires de ser poco menos que el nuevo gran visionario, olvidando que su película (muy buena, sí) es más convencional de lo que él considera (ese tercer acto con el clon...) y que antes ya dirigió Lobezno inmortal, con muchos de los elementos que ahora denosta, escena postcréditos inclusive.



Algunos sí queríamos lycra amarilla...



A todos nos gustan las grandes historias. Pero no todos pueden ser Logan o Batman, ni deberían serlo. Nos guste o no tal o cual película, intentemos verlas sin prejuicios. Dedicado a la memoria de Heath Ledger.

sábado, 17 de agosto de 2019

Series que deberían estar online (SPOILERS)

Si en el anterior artículo hice recomendaciones de los diferentes contenidos de la plataforma VoD, hoy el artículo es todo lo contrario: reivindicar producciones que, por uno u otro motivo, no es posible ver salvo en DVD o alguna reposición en horarios no siempre fáciles de seguir en la TDT. Comencemos:


Smallville




El tema estrella de Joróbate Flanders es sin duda las consolas mini el cine de superhéroes y el boom que vive en la última década. No obstante, en el terreno de las series el género ha ido siendo más inestable, siendo quizá aquí la Distinguida Competencia la que ha ido gozando de cierto dominio sobre Marvel.

Aunque ya en los 90 hubo diferentes series de DC, la que marcó la diferencia fue posiblemente Smallville, donde Tom Welling interpretó durante 10 temporadas a un joven e inexperto Clark Kent que todavía no sabe volar. Acostumbrado como estaba a las a menudo muy oscuras historias de los comics de X-Men, Superman, con su absoluta perfección, nunca había sido un personaje que me entusiasmara demasiado. Pero Smallville siempre me enganchaba cuando veía un capítulo suelto en TVE2 hasta que finalmente me decidí a seguirla desde el principio.






Tras unas 2 primeras temporadas fundamentalmente procedimentales (los capítulos solían consistir en Clark teniendo que luchar con algún ciudadano de a pie que adquiere algún extraño poder por culpa de la kryptonita) la historia arranca de verdad cuando Clark conoce al millonario científico Virgil Swann (último papel del mismísimo Christopher Reeve) , miembro junto a Lionel Luthor (John Glover) entre otros de Veritas, sociedad secreta conocedora de la existencia y desaparición de Krypton. A partir de ese momento (sin abandonar del todo la estructura de "monstruo de la semana") Clark tendría que hacer frente a villanos clásicos del comic como Zod (Callum Blue), Brainiac (James Marsters) o Doomsday (Sam Witver) .

Pero si hay un actor que destaque especialmente en esta serie es Michael Rosenbaum, quien interpreta a un Lex Luthor que intenta alejarse de la malvada influencia de su padre Lionel pero su obsesión con Clark (quien le salva la vida en el piloto) hace que inevitablemente se acabe volviendo todavía peor. En definitiva, si os gustan los superhéroes pero no conocéis los personajes de DC, aquí tenéis un buen punto de partida.








Me llamo Earl




De entre las muchas series que emitió La sexta en sus primeros años de emisión, una me llamó la atención especialmente por su argumento, que no se parecía a nada de lo que hubiera visto antes, al menos en una sitcom. Earl Hickey (Jason Lee) es un delincuente de poca monta que compra un billete de lotería con el dinero que acababa de robar. Una vez es premiado, es atropellado y lo pierde, y en el hospital es engañado por su esposa Joy (Jaime Pressly) para que firme el divorcio y poder irse con su amante, el "hombre cangrejo" Darnell Turner (Eddie Steeples) camarero con un misterioso pasado que es el mejor amigo de Earl. 

Tras esto, inspirado por una entrevista que ve en la tele, Earl decide intentar junto a su algo lento hermano Randy (Ethan Suplee) arreglar sus malas acciones para tener un mejor karma, del que siempre habla como si fuese una especie de ser o deidad. Una vez soluciona la primera de ellas (ayuda a recoger basura en la ruinosa pensión en que ahora vive) vuelve a encontrar el billete de lotería, lo que le reafirma en su objetivo.

Con un humor absurdo no exento de cierta crítica a esa otra parte de EEUU tan poco conocida (salvo por estereotipos como Cletus Spuckler en Los Simpson) Me llamo Earl se mantuvo durante 4 temporadas hasta que un descenso progresivo de audiencia hizo que la serie acabara de una forma un tanto abrupta con un "continuará". Después de que Netflix haya apostado por otros regresos como Las chicas Gilmore, es el momento de al menos una temporada final que permita cerrar todas las tramas.






24







El candidato a la presidencia ha sido atacado. Mi mujer y mi hija han sido secuestradas, y gente con la que trabajo podría estar implicada en ambos casos. Soy el agente federal Jack Bauer... este será el día más largo de mi vida. Con esta voz en off de Kiefer Sutherland arrancaba la primera temporada de 24, ambientada en la ficticia agencia gubernamental CTU (Counter Terrorist Unit) de Los Ángeles. 

¿En qué se diferencia esta de tantas otras series policiacas habidas y por haber? Aparte claro está del sensible momento en que se estrenó (6 de noviembre de 2001, menos de 2 meses después del 11-S) lo que resultaba clave era el ritmo. Cada temporada (como su nombre indica) es un día en la dura vida de Jack Bauer, con 24 capítulos por cada una (salvo la última, que se quedó en 12) . Había empezado una nueva era en las series. Si dejabas de ver un solo capítulo, ya estabas perdido.

Por otra parte, estaba el protagonista. Aunque Bauer salve siempre la situación, dista mucho de ser un héroe. Al contrario, es capaz de todo tipo de crueles torturas para resolver los casos, algo que normalmente solo hacían "los malos". Especialmente llamativo y polémico resultaba en ese sentido un episodio de la cuarta temporada donde pide ser cesado de la CTU para poder ir por su cuenta a por un secuaz que había sido liberado por un abogado activista. Una vez confiesa, Jack es readmitido.







Esto, por supuesto, generó mucho debate sobre la ideología de la serie, siendo que se emitía en una cadena declaradamente conservadora como Fox. Pero en 24 nada es lo que parece, y no fueron pocas las temporadas en que los verdaderos villanos estaban dentro del propio sistema estadounidense, lo que llegó a su punto más extremo en la T5 (la preferida del fandom) cuando el culpable de todo resulta ser el mismo presidente estadounidense Charles Logan (Gregory Itzin) que además es republicano. 

De nuevo, 24 terminó con un final abierto en la novena temporada (emitida 4 años después de la anterior después de que problemas presupuestarios tumbaran un proyecto de película) y el spin off 24 Legacy, aunque recuperó a otro carismático personaje como era Tony Almeida (Carlos Bernard) , no resolvió estas dudas. Dicen que Disney mantendrá la marca Fox en determinados proyectos. Ojalá este sea uno de ellos y por fin veamos el ¿último? día de Jack Bauer.






Como siempre, podéis sugerir otras series en los comentarios. Dedicado a la memoria de Christopher Reeve.

martes, 13 de agosto de 2019

Lo mejor que posiblemente te estés perdiendo de la televisión de pago

Mal que nos pese a veces por lo estancado que está el mercado físico, el VoD ha venido a España para quedarse. Hasta ese amigo al que no le gustaban las series españolas te ha mandado al Whatsapp el último chiste sobre Arturito (Enrique Arce) de La casa de papel, y los cameos de Paquita Salas ya poco tienen que envidiar a los que conseguía Santiago Segura en la etapa dorada (?) de Torrente.

Pero, ¿qué hacemos para matar el tiempo cuando, tras una maratón para evitar spoilers, resulta que ya se nos ha acabado la serie de turno hasta el año que viene? Hoy en Joróbate Flanders recomendaremos algunos contenidos que no por menos conocidos son menos interesantes.



Arrested Development





Aunque mucho se hablase de edad de oro de las series por el auge de Lost, la realidad es que si había un género que destacara en televisión en los 00s era el de los realitys, ya fuesen de gente anónima, o de famosos. Entre los segundos, uno de los más populares y polémicos en EEUU fue durante 4 temporadas (2002-2005) The Osbournes de MTV, que mostraba la vida familiar de Ozzy Osbourne.

Posiblemente esto contribuyó a que Fox apostara por una serie que aún hoy resulta de lo más arriesgada. Arrested Development es una sitcom en forma de falso documental donde se nos narra la turbulenta historia de los Bluth, que pierden toda su fortuna después de que el cabeza de familia George (Jeffrey Tambor) sea arrestado por, entre otros delitos, construir para el régimen de Saddam Hussein en Irak, por lo que tiene que hacerse cargo de la empresa familiar su hijo Michael (Jason Bateman) que, pese a ser el único responsable, a lo largo de los episodios va mostrándose como alguien muy manipulador.

Otros personajes destacables son su hermano Gob (Will Arnett) aspirante fracasado a mago con una gran rivalidad con Michael alimentada por su padre, su cuñado Tobias Funke (David Cross) psiquiatra inhabilitado que pretende ser actor, o la hija de este, Maeby (Alia Shawkat) cuyo nombre es un intraducible juego de palabras con "maybe", ya que en numerosos capítulos se insinúa la posibilidad de que pudiera ser adoptada. Sin olvidar claro está a la quizá gran antagonista de la serie, Lucille (Jessica Walter) esposa de George capaz de todo por mantener un ritmo de vida incompatible con la nueva situación de la familia.

A lo largo de las 5 temporadas (las brillantes 3 primeras en Fox, y las 2 últimas, más irregulares pero también con buenos momentos, exclusivas de Netflix) se suceden todo tipo de situaciones de humor negrísimo, referencias que no siempre se entienden a la primera y falsos avances del siguiente episodio que no obstante a menudo influyen de verdad en el desarrollo de la historia. Y en cierto modo, bromas aparte con las "predicciones" de Los Simpson, se intuye cierto paralelismo con la familia Trump, algo con lo que la propia serie jugaría en la tormentosa temporada final.

Todo ello aderezado por un narrador (Ron Howard, productor de la serie) que no se corta en opinar sobre lo que ocurre y hacer comentarios sarcásticos. Por último, destacar como anécdota que 15 de los 84 episodios fueron dirigidos por los hermanos Joe y Anthony Russo, hoy conocidos por su trabajo en el universo cinematográfico Marvel. Si os gusta el humor sin filtros, esta es vuestra serie.





Ilustres ignorantes




Lo creáis o no, Movistar+ no solo es fútbol, y poco a poco su canal básico Cero ha ido creando una parrilla más o menos interesante con series, documentales, entrevistas...y entre todo ello, encontramos uno de los supervivientes de lo que un día fue esa gran cadena que hoy algunos aún añoramos que fue Canal+.

Ilustres ignorantes (que empezó filmándose en un plató hasta que tomaron la acertada decisión de trasladarlo a teatro) es una tertulia humorística moderada (es un decir...) por Javier Coronas, con 2 colaboradores fijos (Javier Cansado y Pepe Colubi) y 2 invitados sobre un tema que es introducido por una película (o a veces un sketch protagonizado por alguno de los anteriores participantes) . 

Pero lo de menos es el tema, y quizá cuando mejor funciona es cuando menos interesante pudiera parecer a priori. Si por algo destaca este programa es por lo mucho que Cansado se va por las ramas con la historia de la humanidad (siendo su tema preferido los sumerios) las burradas de Colubi, o el "test picadito" que nunca es tan corto como le gustaría a Coronas, que, aunque interviene poco, siempre garantiza alguna de las mejores frases del día. Después de 11 años ha ido perdiendo inevitablemente algo de frescura, pero aún así todavía merece la pena echarle un vistazo de vez en cuando. Sobre todo si sale Pepín Tre.





The IT Crowd (Los informáticos)





Y volvemos a Netflix, en este caso con una serie inglesa. The IT Crowd está ambientada en la ficticia Industrias Reynholm, con un gigantesco edificio en Londres, en cuyo sótano está instalado el departamento de informática, con solo 3 personas: el vago Roy (Chris O´Dowd) cuya solución para todo es apagar y volver a encender, Maurice Moss (Richard Ayoade), típico nerd que en parte casi podría considerarse un "proto-Sheldon", y Richmond (Noel Fielding) gótico que rara vez sale de la sala de servidores. 

Su vida cambia cuando entra una nueva jefa, Jen (Katherine Parkinson) siendo un chiste recurrente a lo largo de las 4 temporadas (más un especial final) su nulo conocimiento de la informática (especialmente hilarante es el capítulo en que consiguen hacerle creer que una caja es todo internet) siendo elegida para el cargo a base de mentirle al señor Reynholm (Chris Morris) quien no sabe mucho más que ella. 

Si os gusta lo "friki" y el humor británico, aquí tenéis una gran serie. Recomiendo eso sí verla en VOS.







Como siempre, podéis recomendar otras series o programas en los comentarios.

martes, 6 de agosto de 2019

Los personajes no tan conocidos de Ibáñez

Como ya mencioné de pasada en un artículo anterior, si hubo algo que marcó a fuego mi afición por la lectura fue el suplemento de comics que el diario El País ofreció entre 1981 y 2009, El pequeño país. Los personajes iban cambiando con los años, unos me gustaban más, y otros...no tanto. Pero había una página a mitad de suplemento que siempre estaba ahí, y que se convirtió en mi preferida, 13 Rúe del percebe, con su humor surrealista lleno de detalles de fondo que no siempre se veían a la primera.

Con el tiempo, fui conociendo otros suplementos infantiles como Gente Menuda (ABC) o el más efímero MiniMundo, y con ellos otras historietas clásicas del gran Francisco Ibáñez como Pepe Goteria y Otilio, el Botones Sacarino, Rompetechos, y por supuesto Mortadelo y Filemón. Mi incipìente afán coleccionista me hizo buscar y adquirir los sucesivos especiales aniversario de los agentes de la TIA, y para mi sorpresa descubrí que la obra de Ibáñez era aún más grande de lo que pensaba. Y de eso trata el artículo de hoy en Joróbate Flanders, series que no crearon tanto impacto como las que todos conocemos, pero no por ello son menos interesantes.



Tete Cohete


"¡Eh, tíos! ¡Reciclad siempre! ¡Hasta hartaros!"






Hablar de la historia del comic español es hablar de la editorial Bruguera, que durante los años del régimen franquista gozó de una posición de casi monopolio con tantas revistas en los kioskos que a menudo tenían que repetir contenidos con tal de poder rellenarlas (sin tomarse pequeñas molestias como pagar derechos a los autores por ello) . En 1976 (ya con su máximo competidor hasta entonces, TBO, en un prolongado declive) este dominio empezó a tambalearse con Don Miki, la revista de editorial Montena que recopilaba comics italianos de personajes clásicos de Disney como Mickey Mouse o el pato Donald.




"¡Me he dejado la barba de Homer Simpson, hoho!"





De esta forma, Bruguera recurrió a otra de sus prácticas habituales que tanto traen de cabeza a los coleccionistas y estudiosos: cerrar revistas para luego relanzarlas. Esta vez lo hicieron nada más y nada menos que con la histórica Pulgarcito, adoptando el mismo formato de bolsillo con 100 páginas de Don Miki, encargando a varios dibujantes que hicieran un personaje que sirviese de imagen a esta nueva etapa.

El ganador fue Jan con el personaje homónimo, que abandonó apenas un año después para poder retomar Superlópez. La propuesta de Ibáñez, que también apareció en la revista, y es lo que aquí nos ocupa (sí, se me ha alargado la presentación, qué le vamos a hacer) era un personaje que no se parecía a nada de lo que había hecho antes: Tete cohete, un niño con gran afición a la mecánica que es capaz de convertir literalmente cualquier objeto que caiga en sus manos en un vehículo, con desastrosas consecuencias.

En un principio, parecía que Ibáñez (o quizá más bien Bruguera) apostaba fuerte por el personaje, llegando a ser presentado en un album de Mortadelo y Filemón. Sin embargo, al poco lo abandonó pasando a ser dibujado por otros autores, que le llegarían a incluir como co-protagonista en El año internacional de la juventud, una de las pocas historias largas que existen de Sacarino. Y en cambio curiosamente no lo hizo en El 35 aniversario, donde hay cameos de casi toda su trayectoria. ¿Puede que realmente no llegara nunca a gustarle el personaje? Posiblemente nunca lo sepamos.






Doña Pura y Doña Pera, vecinas de la escalera





Sí, también Ibáñez intentó apostar por un tipo de humor costumbrista en la que es su única serie protagonizada por mujeres, posiblemente buscando la réplica a las entrañables hermanas Gilda de Manuel Vázquez, por el que nunca ha ocultado su admiración, igual que la familia Trapisonda estaba claramente basada en la familia Cebolleta, o la propia evolución de Mortadelo y Filemón de la "agencia de información" a la TIA en Anacleto, agente secreto.

Las situaciones en que se veían envueltas estas 2 señoras (que suponía un desarrollo de las relaciones vecinales que quizá se echaba de menos en la 13 Rúe, donde cada personaje rara vez salía de su casa) estaban acompañados con pequeños chistes de fondo entre sus respectivas mascotas, un gato y un loro que suelta comentarios sarcásticos al estilo del perro de la Familia Trapisonda. Pero, por lo que sea, no debió ser demasiado popular, y solo existieron 4 páginas en 1964 en la revista Tío Vivo, no volviendo a aparecer hasta 28 años después en el ya mencionado album aniversario.




7 Rebolling Street







¿ANHQV o LQSA? No seré yo quien me moje, pero ya de alguna manera este debate existió antes en el mundo del tebeo.

A mediados de los 80, Bruguera estaba en horas muy bajas, con suspensiones de pagos. Varios autores dejaron la editorial, con la consecuencia de que no podrían retomar a sus personajes, ya que por contrato estaban obligados a renunciar a los derechos de autor sobre los mismos.

En este contexto, Ibáñez optó por reinventar una de sus series estrella, que reconozco que terminaría por incluso gustarme más que la original. 7 Rebolling Street, además de trasuntos de personajes ya conocidos como la señora de los animales, la patrona de la pensión, el veterinario o la portera, contaba con un banco, un bar y hasta ¡okupas drogadictos!  , así como un rascacielos al fondo al que le pasaban todo tipo de cosas extrañas.

Con el tiempo, Ibáñez acabó delegando en un equipo de dibujantes encargándose exclusivamente del guión (algo que también haría con los propios M&F una vez de vuelta en Ediciones B entre 1987-90)  pero, por suerte, el enorme éxito que en la actualidad han tenido los sucesivos recopilatorios de 13 Rúe permitió que al menos 7 Rebolling Street sí tuviese su pequeño homenaje en forma de Super Humor. Esperemos que algún día la renacida Bruguera haga lo propio con Chicha, Tato y Clodoveo, que, más allá de lo "ochentero" de sus protagonistas, quizá sea más tristemente atemporal que ninguna otra.



 Como siempre, podéis sugerir otros personajes en los comentarios. Dedicado a la memoria de Manuel Vázquez.

Revisitando Los Simpson. El hermano de otra serie

Como ya he dicho otras veces, me resultan algo repetitivos los debates sobre la calidad de Los Simpson. Al fin y al cabo, cada u...