martes, 20 de agosto de 2019

"...Pero no es Logan"





Hacia 2005, aunque aún quedaba lejos la idea de expandir a la gran pantalla su gigantesco universo del comic, Marvel ya era la indiscutible referencia del cine de acción. X Men y Spiderman causaban gran sensación en la crítica, y aunque la recepción del filosófico Hulk de Ang Lee o el videoclipero Daredevil fue más tibia, eran rentables en taquilla.







A DC, pese a ser también la pionera en las salas, no le iban tan bien las cosas. Superman iba de un proyecto descartado tras otro después de que la saga protagonizada por el fallecido Christopher Reeve acabara abruptamente en una cuarta parte de guión caótico y efectos especiales demasiado rudimentarios producida por Cannon Films, la marca por excelencia del cine B que tanto triunfaba en los videoclubs patrios en los 80.






Su sucesor natural no era otro que Batman. Pese a las dudas iniciales que había (sí, amigos, lo de juzgar por trailers o cambios con respecto al comic no es cosa de ahora, aunque internet lo haya acrecentado) la película que en 1989 dirigió Tim Burton y protagonizó Michael Keaton se convirtió en uno de los grandes éxitos del final de década. 

Pero la secuela (donde el director de Beetlejuice o Eduardo Manostijeras y productor de Pesadilla antes de Navidad se dejó llevar demasiado por su característico estilo) no gustó tanto (en especial al público infantil, que era en definitiva el que se buscaba en aquellos tiempos) siendo sustituido por Joel Schumacher, que se basó de forma tardía y fallida en el estilo cómico-hortera-sesentero de la mítica serie de Adam West en Batman Forever (protagonizada por Val Kilmer) y Batman y Robin (George Clooney) .







Aunque funcionaron mejor en taquilla que Batman Returns, gustaron tan poco (en especial la cuarta) que finalmente Warner canceló una quinta entrega (supuestamente con Harley Quinn como villana) para la que ya habían firmado los actores.

Tras otro sonoro fracaso como fue Catwoman (extraño spin off protagonizado por Halle Berry que se alejaba completamente de la franquicia original) y continuos rumores ya entonces de un Batman VS Superman, finalmente el Caballero oscuro regresaba de la mano de Christopher Nolan (Memento) con Batman Begins, con Christian Bale como el filántropo Bruce Wayne.






Aquello rompía no solo con las películas anteriores, sino con todo lo visto anteriormente en cuanto a historias de superhéroes se tratara. Girando en torno a la siempre recurrente idea de que "es el único que podría existir en la realidad", se intentaba buscar un cierto realismo dentro de lo posible. De esta forma, el Batmóvil y demás armas eran descartes del ejército, el Joker (último papel de Heath Ledger) era simplemente un loco con maquillaje, etc. Además, el tono era mucho más oscuro y había un mayor desarrollo de personajes. No pudo ser un enfoque más acertado.

Esto creó muchos nuevos fans. Gente que no acostumbraba a leer comics y que se sentía atraída por esta nueva fórmula. Esto por supuesto no es necesariamente malo, pero el problema es que ya solo exigían eso, fuese cual fuese el personaje. 

Mentiría si dijera que El hombre de acero (reinicio de Superman producido por Nolan y dirigido por Zack Snyder con Henry Cavill como Clark Kent) o BvS (Ben Affleck como un nuevo Batman más cercano al de videojuegos como la saga Arkham) no me resultan entretenidas. Pero no reconozco a Superman ahí. Puedo entender a un Bruce Wayne que se cuestione si su lucha merece la pena, pero no a Superman. Precisamente porque es todo lo opuesto a lo que ese otro personaje representa, y esto es lo que hacía atractiva la idea de tan desigual lucha.








Y desde entonces cada película de Marvel suele ser cuestionada por esos sectores por ser "demasiado divertida" (sic) o por tener "demasiados chistes" (bueno, con Thor Ragnarok les doy parte de razón). Incluso una de las más exitosas producciones del DCEU (Wonder Woman, dirigida por Patty Jenkins y protagonizada por Gal Gadot) fue criticada por alejarse ligeramente del estilo de sus predecesoras. 

Tampoco ayuda el continuo empeño de James Mangold (Logan, protagonizada por Hugh Jackman) en darse aires de ser poco menos que el nuevo gran visionario, olvidando que su película (muy buena, sí) es más convencional de lo que él considera (ese tercer acto con el clon...) y que antes ya dirigió Lobezno inmortal, con muchos de los elementos que ahora denosta, escena postcréditos inclusive.



Algunos sí queríamos lycra amarilla...



A todos nos gustan las grandes historias. Pero no todos pueden ser Logan o Batman, ni deberían serlo. Nos guste o no tal o cual película, intentemos verlas sin prejuicios. Dedicado a la memoria de Heath Ledger.

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