viernes, 30 de noviembre de 2018

Toy Story 2: el clásico Pixar que casi no fue

Woody: dando rabia hasta en posters desde 1995


1990. Se acaba el monopolio televisivo en España, nuestra selección ni siquiera consigue alcanzar los célebres cuartos de final en el Mundial de Italia y Disney sufre un considerable revés en taquilla.





La ambiciosa secuela de Los rescatadores (primera película realizada completamente con medios digitales) pese a su calidad y sus buenas críticas, no recaudó lo esperado (en un año particularmente complicado con films como Rocky 5 o Solo en casa) quedando como la gran olvidada de lo que se conocería como la "segunda edad de oro" de la factoría a principios de década, estrenada entre la película que la inició (La sirenita) y la que la consolidó, La bella y la bestia. Por contra, hubo otra que, sin ser tampoco un taquillazo, sí resultó relativamente rentable.





Patoaventuras: la película (que no era sino un episodio largo que cerraba esta clásica serie tras 4 temporadas) marcaría el camino a seguir en secuelas. La filial encargada de ella, DisneyToon Studios, empezaría a lanzar desde 1994 como churros películas directas a vídeo con una animación mucho más modesta que sus antecesoras. En ocasiones, ni siquiera se molestaban en ocultar su objetivo de testear pilotos de series que podían o no salir a la luz, adoptando estructuras episódicas donde las historias no tenían relación alguna entre sí, como El mundo mágico de Bella o La Cenicienta 2. 





En este contexto, no es de extrañar que, tras el éxito arrollador en 1995 de Toy Story, Pixar empezara a trabajar de inmediato en una secuela, para la que se reciclarían algunas ideas descartadas de la primera parte, como el excéntrico coleccionista Al McWhiggin (si os fijáis, su tienda ya aparece mencionada en el anuncio de Buzz Lightyear) así como una escena eliminada en que Andy tiraba a Woody en una pesadilla de este.





Con el estudio ya inmerso en la "guerra de los insectos" esta producción simultánea empezó a ser problemática. Y todo se puso peor cuando de pronto Michael Eisner decidió que se estrenara en cines. Aunque John Lasseter no estaba contento con el resultado y decidió rehacerla por completo, la fecha de estreno prevista para noviembre de 1999 era inamovible. Tenían 9 meses para acabarla, lo que llegó a causar síndrome del túnel carpiano a algunos animadores.




Toy Story 2 es sobre todo el inicio de lo que marcaría la historia de la 3: Woody empieza a cuestionarse el inevitable futuro de los juguetes después de que por vez primera Andy no le lleve al "campamento de vaqueros" tras romperle accidentalmente un brazo. Tras ser robado por el mencionado Al, conoce a Jessie, Perdigón y "Oloroso Pete" o Capataz, las raras figuras de la serie que coprotagonizaban en los 50. Ahí surge el dilema para el cowboy de trapo: ¿acabar en el mejor de los casos olvidado en un desván, o ser para siempre apreciado por los niños, aunque sea detrás de la vitrina de un museo en Japón?

Normalmente la 3 es considerada mejor. Quizá así lo sea. Pero en su día esta fue mi película de animación favorita, y conocer su complicada historia (que marcó el inicio de las tensiones que casi hacen romper a Disney y Pixar) me hace valorarla aún más. Además, me encantan sus geniales referencias a películas como Jurassic Park o Star Wars. Esta última a su vez daría pie al spin off Buzz Lightyear: Guardianes del espacio, con 2 temporadas y una película, ambas en animación 2D.





Proximamente, reseña de Cars 2.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vegeta como síntoma: el declive de Dragon Ball Z

Año 1989. Aunque aquí apenas se empezaba a conocer para los espectadores vascos , andaluces y catalanes,  en Japón uno de los mang...