miércoles, 8 de enero de 2020

Revisitando Los Simpson. Los expedientes Springfield

He aquí el que fue mi primer fondo de escritorio



Hacia el final de la octava temporada de Los Simpson (más concretamente, el episodio "Las series secuela...") los guionistas, a través de la siempre genial interpretación del añorado Phil Hartman de la vieja gloria del cine Troy McClure, poco menos que reconocían abiertamente lo que comentábamos en artículos anteriores sobre la misma: su incertidumbre ante el futuro, el no estar seguros de poder mantener la línea de contínua brillantez que duraba desde la T3. 

Se habían convertido no solo en la serie de animación más longeva dentro del horario de prime time, sino en el salvavidas de una Fox que no vivía su mejor momento. Quizá por eso, el hoy productor ejecutivo Al Jean pensó que sería una buena idea mezclar su serie con el otro gran éxito de la cadena, poniéndose a ello junto a Mike Reiss. Curiosamente, Matt Groening esta vez aparentemente sí dio el visto bueno después de que por primera y única vez su nombre no apareciera en los títulos de crédito 2 años antes en otro crossover, pero ya hablaremos de ese tema en otro momento.



No, no nos referimos a Melrose Place. Para algo parecido ya habría tiempo años después



El capítulo empieza (lo que hace suponer que no se debe considerar parte del canon de la serie) con un prólogo del primero de los divertidos cameos con que cuenta Los expedientes Springfield: nada menos que Leonard Nimoy, el mítico Spock de Star Trek, haciendo de sí mismo como el narrador de la historia del mismo.






Es viernes en Springfield, y como siempre, Homer decide escaquearse de su trabajo de inspector del 7-G de la central nuclear para irse al bar de Moe. Como si de "22 cortometrajes..." se tratara, vemos como se cruzan entre sí pequeños gags de como diversos personajes afrontan el fin de semana, como Waylon Smithers y Monty Burns, Jasper Beardly, Milhouse Van Houten (en toda una predicción de los DLCs) el siempre sufridor Hans Topo y hasta una nota de humor absurdo en forma de cameo de un Donkey Kong en declive.







Tras una borrachera particularmente severa (tumbando al mismísimo Barney Gumble) Homer decide volver a pie a su casa, perdiéndose en un tenebroso bosque en medio de la noche. Tras uno de los gags que más memes protagoniza hoy en día, ve para su terror lo que parece ser un pacífico extraterrestre. Por supuesto, ni su familia ni sus amigos le creen, mientras que no queda muy claro si el jefe de policía Clancy Wiggum se ríe de él o simplemente no tiene ganas de trabajar.







La historia de Homer llega a oídos del FBI, y es aquí cuando aparecen David Duchovny y Gillian Anderson poniendo voz a sus personajes de Fox Mulder y Dana Scully en la serie Expediente X, quienes le someten a diferentes pruebas e interrogatorios para descubrir si dice la verdad (y que pierda algo de peso), pero lo único que queda en evidencia una vez más son los turbios negocios que Moe Syslack oculta bajo su ruinosa taberna, por lo que finalmente abandonan el pueblo después de que en el bosque solo vean a un perdido y desorientado Abe Simpson al que su propio hijo había ignorado la noche anterior.







Pero por fin, un Homer hundido encuentra en Bart a alguien que le cree, y van juntos de acampada al bosque (atentos al divertido detalle de que literalmente todas las herramientas pertenecen a Ned Flanders, incluida una cámara de vídeo con una etiqueta de "feliz cumpleaños" que da a entender que ni siquiera pudo llegar a estrenarla) . Pequeño tirón de orejas eso sí por una vez a los traductores españoles, que cambiaron la parodia a un famoso anuncio de Budweiser de los 90 al estilo de Sabrina o El príncipe de Bel Air, pese a que también se emitió aquí.







Finalmente, el supuesto alien aparece de nuevo. Aunque Homer le asusta con sus gritos al quemarse la pierna con su propia fogata, Bart consigue una primera prueba en forma de grabación, poniendo fin a la historia. O eso creía Nimoy, que decide abandonar la narración pese a que aún queda todo el tercer acto, dejando en su lugar a Jeremy Freedman, el "adolescente de los granos", que esta vez ejerce de regidor.






El vídeo de Homer y Bart es emitido en el informativo de Kent Brockman, lo que provoca en Springfield una gran fiebre por la vida extraterrestre pese a que en el fondo nadie aún le cree, como claramente se da a entender en las camisetas que venden en una improvisada feria instalada en el bosque donde volvemos a ver a "Spock", Mulder y Scully, y hasta el wookie Chewbacca.





Finalmente el "extraterrestre" aparece por tercera vez, pero Lenny Leonard y Willie McDougal entre otros deciden lincharle pese a su mensaje pacifista, y finalmente Lisa desvela la verdad: en realidad se trataba de Burns, que todos los viernes se sometía a un doloroso tratamiento de longevidad desarollado por Nick Riviera. Una vez recuperado, resurge su clásica maldad y amenaza a todo Springfield con grandes penalidades hasta que el entrañable doctor Nick le pone una inyección que vuelve a confundirle haciéndole cantar "good morning starshine" a lo que se unen todos los personajes del episodio cogidos de la mano poniéndole fin, esta vez sí.






Visto con perspectiva, Los expedientes Springfield puede parecer una mera estrategia publicitaria, y quizá lo sea. Pero esto demuestra como Los Simpson estaba en un punto álgido donde incluso eran capaces de sacar petróleo de una premisa así, y posiblemente sea aún hoy en día mi preferido de la serie por sus referencias a la ciencia ficción y su sucesión de brillantes diálogos y gags.

Próximamente, más revisitando Los Simpson en Joróbate Flanders. Dedicado a la memoria de Leonard Nimoy.

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