viernes, 29 de noviembre de 2019

El comprador de Springfield. 20ª temporada de Cuéntame como pasó: ¿Esperando a Anna Allen?







2014 fue un año clave para el cine español. Con el aumento de la inversión de las cadenas privadas de televisión, el buen paso por taquilla de películas como 8 apellidos vascos o La isla mínima demostraron que (ya gusten más o menos, que a mi la primera ya tal) en nuestro país también se podía hacer cine comercial. Sin embargo, por lo que sea, no fue un buen año en premios internacionales. ¿Y como levantar el orgullo patrio-cinéfilo? Con noticias de relleno. Y la más llamativa era la asistencia de Anna Allen a los Oscar. ¿Pero quien era Anna Allen?







En la primera temporada de Cuéntame como pasó (sí, hubo un comienzo aunque pudiera parecer que lleva con nosotros desde el nacimiento de la televisión en España) esta actriz gerundense interpretaba a Marta Altamira, hija de una acomodada familia de jerifaltes del régimen de Franco que, lejos de seguir sus pasos, se convierte en una importante militante en contra de la dictadura, lo que a su vez inspira la conciencia política de Toni Alcántara (Pablo Rivero) hasta entonces un típico adolescente ingenuo al que solo le preocupaba tocar la guitarra para impresionar a las chicas.







Tras quedarse embarazada de Toni y después perderlo, y ser detenidos, Marta acaba siendo enviada a EEUU por su familia. Desde entonces Allen haría apariciones más o menos esporádicas en la serie entre las temporadas 6 y 10, cuando su personaje desaparece definitivamente tras conseguirle a Toni una entrevista exclusiva con Santiago Carrillo (con cameo del político) . 

Desde entonces hizo diferentes papeles en series y TV Movies como Acusados, Homicidios (ambas de T5, donde también participó varias veces en Pasapalabra) o la polémica Un burka por amor (Antena 3), donde curiosamente coincidió con Pepe Sancho, otro actor de Cuéntame con el que nunca había llegado a compartir plano. Hasta que en 2011 se le pierde la pista.

Parece ser que, sin que ninguno lo supiéramos, en esos años estaba desarrollando una ascendente carrera internacional, apareciendo en seriales de BBC y hasta iba a ser la nueva enemiga de Sheldon Cooper (Jim Parsons) en The big bang theory, así como fotos con estrellas (con una particular fijación con Matt Bomer) que compartía en sus redes sociales. Nadie encontraba nada de estos importantes trabajos, pero si lo decía IMDB sería cierto, ¿no? .



¿Es que nadie veía Neox?



Como Homer le dijo a Bart cuando le pilló falsificando las notas, "un insuficiente puede convertirse en sufi, te ha podido la codicia". Y el tema de los Oscar fue lo que destapó como Anna Allen (presuntamente mal asesorada por una representante) había dedicado a poner fotos trucadas o recortadas (como la invitación a la gala, que en realidad pertenecería a Lupita Nyong´o) para promocionarse así en España. La bola de nieve no hizo más que crecer en forma de memes y turbios detalles de su vida privada, y la actriz cerró sus perfiles despareciendo por completo de la vida pública durante casi un lustro.







Y cuando el tema parecía haber quedado en el olvido (las últimas noticias en 2016, que no pudieron demostrarse, indicaban que habría sido vista en Italia) saltó el bombazo cuando, en un brillante ejercicio metatelevisivo, Anna Allen hacía un cameo en la tercera temporada de la serie de Netflix Paquita Salas interpretando en un biopic a Clara Valle, personaje de Claudia Traisac (sí, Julia en Cuéntame) que a su vez era una parodia de toda esta historia, con un monólogo que era su particular forma de disculparse ante los espectadores. Con la segunda mitad de la T20 de Cuéntame cerca de estrenarse, no son pocos los que piden que vuelva a Cuéntame, pero, ¿podría funcionar?







El principal problema que esto tendría es el propio guión de la serie. En un episodio emitido poco antes del escándalo (2014 aproximadamente) Toni se dispone a viajar a Londres a visitar a su hijo, pero es retenido en el aeropuerto por Dávila (Alberto Alonso) el policía que le detuvo años atrás, quien ahora se encargaba de la seguridad del mismo.

Es allí cuando descubre el oscuro secreto de Marta, quien en realidad habría conseguido ser liberada no por los contactos de su familia convirtiéndose en confidente delatando a sus compañeros de partido. O simplemente se ignora esto como si no hubiera pasado, o su vuelta podría acabar rompiendo un personaje querido, como pasó con Miguel (Juan Echanove) cuando en su última temporada se convirtió en un arrogante nuevo rico, o que "el rana" (Javier Bódalo) amigo de la infancia de Carlitos (Ricardo Gómez) en el ficticio pueblo de Sagrillas, resultase ser un peligroso secuestrador, por no hablar de todas las amantes que resultó tener en secreto Desi (Roberto Cairo) .

Quizá vuelva Anna Allen a Cuéntame o no, el tiempo lo dirá. En cualquier caso, ahí estaré para verlo y comentarlo.

viernes, 22 de noviembre de 2019

Auge y caída de Skynet: la saga Terminator

Corre Sarah Connor
te persigue el cyborg...
Corre Sarah Connor, te persigue Terminator 2
("Cuidado con el cyborg", Ojete Calor)





Mucho tememos que esta vez no volverá




Los 80 fue una década compleja en todos los ámbitos, y el cine no iba a ser menos. Con una Disney que, lo crean o no, vivía años de gran declive, y con una competencia que no obstante tenía más éxito en los salones recreativos que en las taquillas, aquella fue fundamentalmente la época del cine de acción de pocas pretensiones y en ocasiones cierta carga propagandística. La era de Chuck Norris, de Cannon Films... y de Arnold Schwarzenegger.








Schwarzenegger no era un desconocido en 1984 cuando fue elegido en detrimento de Sylvester Stallone y (sí...) OJ Simpson. 2 años antes ya había vivido su primer gran éxito con Conan el bárbaro, cuya secuela se estrenaría pocos meses antes que la película que aquí nos ocupa. Pero sí fue un gran impulso para su director y guionista, un desconocido James Cameron que poco a poco se fue abriendo un hueco en la mesa de los grandes. 

Esta no era una de tantas películas de mero lucimiento del ex-Mister Universo (que de hecho, pasaba a ser el villano, el Terminator T-800 modelo 1.0.1) sino que sobre todo era una historia de terror sobre un futuro distópico que posiblemente era inevitable. La historia de supervivencia de Sarah Connor (Linda Hamilton) y el soldado Kyle Reese (Michael Biehn) quienes concebirían al futuro héroe de los pocos humanos supervivientes a la masacre de la computadora Skynet, John Connor. The Terminator fue uno de los grandes taquillazos del año para sorpresa incluso de su productora, Orion Pictures, y Schwarzenegger pasaría a convertir el "volveré" que decía su siniestro personaje cuando va a buscar a Connor y Reese en una comisaría en la coletilla por antonomasia del resto de su filmografía.

1991. Disney empieza a levantar cabeza con La sirenita y La bella y la bestia (con tortazo entre medias de la que durante muchos años sería su última secuela en no ser directa a vídeo) llega el principio del fin de Cannon por la salida de Menahem Golan, y surge otra productora independiente, Carolco, cuyo blockbuster de la temporada anterior, Desafío Total, había deslumbrado tanto en efectos especiales que fue directamente premiada para los Oscar sin más competencia. Una película protagonizada por... Arnold Schwarzenegger. Por su parte, Cameron se había consolidado como director con Aliens y The Abyss. Había llegado el momento de una secuela de Terminator.






Lo fácil aquí hubiera sido hacer un remake caro del original. Y en parte quizá lo sea, siendo que vemos que todavía existe Skynet cuando en la anterior se nos hablaba de que había quedado destruido por completo y el T-800 era una medida desesperada. Pero esta vez se abandonó el tono de terror por un estilo más puro de película de acción, decisión arriesgada que no obstante funcionó bien convirtiéndose en la favorita para muchos.

Esta vez la Sarah Connor típica "damisela en apuros" pasaba a convertirse en una de las grandes heroínas de la historia de la ficción, cambio de registro que Hamilton supo afrontar a la perfección aportando gran carisma a su personaje, además de la química entre el joven John Connor (Edward Furlong) y un Arnold que esta vez pasaba a ser el protector de la resistencia contra el T-1000 (Robert Patrick) un robot de acero líquido que podía transformarse en cualquier otra persona. Los efectos especiales resultaron incluso más impactantes que los de Desafío total, y todavía hoy mantienen mejor el tipo que películas más recientes. Sin olvidar claro está la otra gran frase icónica de "Chuache" y el emotivo final, que supongo que a estas alturas ya no se puede considerar spoiler.








Parecía el final ideal para el personaje. Esta vez se conseguía no solo vencer al robot enemigo sino que se había conseguido evitar el "juicio final" destruyendo las oficinas de Cyberdyne Systems antes de que pudieran desarrollar la inteligencia artificial que se volvería contra ellos al tomar conciencia de sí misma. Y posiblemente la intención de Cameron era la de haber utilizado el final alternativo , un epílogo en un apacible futuro donde un Connor ya adulto (Michael Edwards) tiene familia y es un importante político. Pero, ¿como renunciar a la gallina de los huevos de oro?






12 años y multitud de videojuegos después, C2 Pictures (la efímera heredera de la desaparecida Carolco, especializada en secuelas que nadie pidió) anunciaba Terminator 3. Aunque al principio había un inevitable hype, pronto se vio que aquello olía a chamusquina. No solo James Cameron (que había cambiado de registro  y ya tenía la mente puesta en otro mastodóntico proyecto) estaba ya desvinculado (siendo sustituido por Jonathan Mostow), sino que tampoco repetían Linda Hamilton (lo que supuso la desaparición fuera de plano de su personaje) ni un Furlong que tristemente sería otro niño prodigio que en adelante sería más noticia por motivos extracinematográficos. Solo quedaban un Schwarzenegger inmerso ya a su vez en su carrera política y un cameo de Earl Boen como el psicólogo Peter Silberman.

A grandes rasgos, el argumento de esta película es que T2 no había servido de nada, ya que el ejército de EEUU había desarollado su propio Skynet, por lo que los ataques nucleares simplemente no ocurrieron en 1997 sino en 2003, siendo imposible de destruir al extenderse como un virus. 

Un nuevo T-800 (el 850), que mató a John Connor (esta vez interpretado por Nick Stahl) en el futuro, es reprogramado y enviado por su viuda Kate Brewster (Claire Danes) para protegerles a ellos y sus lugartenientes de otra nueva máquina, el T-X (esta vez interpretado por una mujer, Kristanna Loken) una versión avanzada del 1000 que además puede programar otras máquinas que le ayuden, incluyendo otros terminators.

Terminator 3 tuvo una aceptable taquilla, pero fue masacrada por la crítica ante un guión que se sentía demasiado como un refrito de lo ya visto, además de una mayor comicidad que no terminaba de funcionar (y a Dios gracias que no dejaron esta escena...) aunque sería injusto negar que el T-X (pese a que todavía tenía menos diálogo que sus antecesores) resultaba una vez más de lo más amenazadora, y la calidad de alguna que otra espectacular escena, como la dramática explosión final que la serie Smallville reutilizaría en cierta ocasión.







Aún así se le dio otra oportunidad a la saga. Ya sin Arnold (que fue sustituido por un CGI aún no tan inquietantemente convincente como en la actualidad) nueva productora, y con un nuevo cambio en la dirección, esta vez se decidió 6 años después dar un giro de 180 grados a la saga.

En vez de repetir la fórmula de las 3 películas anteriores, esta vez teníamos una precuela ambientada por fin en ese terrible futuro que apenas habíamos podido ver en forma de flashback, con un Connor interpretado esta vez por Christian Bale (que venía de arrasar con El caballero oscuro) y Bryce Dallas Howard como Kate, además de Sam Worthington como Marcus Wright (un humano modificado por Skynet) y Helena Bonham Carter como la personificación humana de la IA. Estreno que a su vez estuvo acompañado por un spin off televisivo  de solo 2 temporadas protagonizado por Lena Headey, Cersei en Juego de tronos.






Aunque sobre el papel Terminator Salvation resultaba una película más interesante que su predecesora (y de hecho algunos fans todavía la defienden en la actualidad) le lastró el hecho de tener calificación PG-13, cuando por definición debía ser una película mucho más violenta, y por momentos se sentía casi más como una revisión de la saga Transformers. La taquilla, sin ser mala, quedó por debajo de las expectativas, y problemas financieros acabaron con los planes de secuelas. ¿Había quedado la franquicia definitivamente "terminada"?

Pues no. Tras el enésimo cambio de mano, pasaron otros 6 años antes del lanzamiento de Terminator Genisys (o Genesis, como se le conoció en nuestro país) . Esta película "reboot" arrancaba como si fuese un remake de la primera, ya que se nos mostraba por primera vez como Reese (esta vez interpretado por Jay Courtney) era enviado a 1984 por su hijo John (Jason Clarke) para salvar a Sarah (Emilia Clarke, curiosamente también conocida por Juego de tronos) , con Schwarzenegger de vuelta como el T-800.

Pero en el último momento, una de las máquinas (Matt Smith) había cambiado la historia. Ahora Skynet se alzaba en el 2015 como "Genisys", una popular aplicación para móviles, y otro T-800 había cuidado de Sarah desde su infancia, justificando así el envejecimiento de Arnold.







Dejando a un lado una vez más el tema de la calificación por edades, Terminator Genisys fue sobre todo una película cuyos distribuidores parecían empeñados en boicotearse a sí mismos, desvelando tanto en los trailers como en los posters el impactante giro del segundo acto cuando, tras destruir al T-800 original y a un nuevo T-1000 (Lee Byung Hun) se desvelaba al viajar en el tiempo al siglo XXI que John Connor había sido convertido en otro robot asesino, el T-3000.

En unas salas dominadas por los superhéroes de Marvel y DC, esta película, aún resultando en el fondo de lo más entretenida, pasó sin pena ni gloria, consiguiendo beneficios gracias fundamentalmente al público asiático. De nuevo quedó descartada la nueva franquicia, y se haría otro reinicio en su lugar. Así, este mes se estrenaba la sexta película, Terminator: destino oscuro.






Por fin regresó (aunque solo en labores de producción) un James Cameron cuyo Avatar 2 no para de retrasarse. En la dirección, Tim Miller, quien vuelve a demostrar tras Deadpool su solvencia para las escenas de acción, que vuelven a ser tan o más duras como las de las 2 primeras partes. Volvía Linda Hamilton, junto con una nueva protagonista femenina, Daniela Ramos (Natalia Reyes) , así como el próximo lanzamiento de un prometedor nuevo videojuego para PS4 y Xbox One que recuperará el tono distópico de Salvation. Y las críticas por fin vuelven a ser positivas. 

Pero el público no ha respondido, y posiblemente, esta vez sí, acabe definitivamente la saga Terminator. Y es que, tras 3 lustros de idas y venidas, la sensación generalizada (incluida para el que esto escribe, al que la película le gustó) es que esto llega demasiado tarde. Que quizá, si era inevitable rodarla, esta debió ser (aún con alguna decisión de guión controvertida que no spoilearé) en todo caso la Terminator 3 que debimos ver en su día. 

Como siempre, podéis comentar qué os ha parecido Destino oscuro en la caja de comentarios. Próximamente, más cine en Joróbate Flanders.

viernes, 15 de noviembre de 2019

Los multiplataformas más insólitos

Hay cosas que nunca cambian. Desde el patio de colegio a los foros y Twitter pasando por aquella mítica sección de Hobby Consolas que se llamaba el contrapunto, siempre habrá gente que discuta qué consola es la mejor, que casualmente suele ser la única que uno tiene. Costaba reconocer la envidia que sentíamos por tal o cual juego, y que saliese un multiplataforma era motivo de alegría.

Pero, incluso en esta categoría, inevitablemente unos títulos son más conocidos que otros. Y hoy en Joróbate Flanders hablaremos de estos últimos, juegos que quizá no sabías que salieron en determinadas consolas. Empezamos:


Street Fighter 2 (Master System)






La historia del videojuego en los 90, aún siendo extraordinaria, no habría sido la misma sin Capcom y Street Fighter 2. La secuela de una de las máquinas más peculiares fue desde su lanzamiento en 1991 toda una conmoción. Los salones recreativos se llenaban para probarlo. Con los años irían saliendo expansiones que permitían manejar a los 4 jefes finales, así como nuevos personajes. Y por supuesto, esta imparable moda no tardaría en llegar a las consolas de sobremesa.







La más popular fue sin duda la de Super Nintendo, ya que durante algún tiempo gozó de exclusividad, pero pronto los usuarios de SEGA Mega Drive contaron con su ansiada versión (que supuso a su vez el lanzamiento de un mando especial de 6 botones) .

También se unió 3DO (gente que aún debate en 2019 si SNES o MD era mejor: ahí tenéis la mejor versión doméstica) y a día de hoy resulta casi más sencillo decir en qué consolas no salió, ya que llegan hasta nuestros días, ya sea en forma de recopilatorios de la saga o un remake HD. Incluso la primera Game Boy lo tuvo. Y entre medias de todo esto hubo una versión exclusiva de un país. ¿Japón? ¿EEUU? Pues, por sorprendente que resulte, Brasil.

Ya hablé de esto en un artículo anterior, pero Master System fue durante mucho tiempo la consola más popular en dicho país gracias a la distribución de Tectoy. Incluso cuando en 1997 Saturn daba sus últimos coletazos en el mercado estadounidense y europeo, la 8 bits mantenía aún una sorprendente salud. Fue por ello que Capcom acabó licenciando una versión en un cartucho de 8 megas que solo podía ser jugado en Master System 3, revisión más potente que a su vez también se quedó en Brasil.






Desde luego, dista mucho de ser la mejor versión, y la selección de personajes es limitada, pero siendo que hablamos de una consola anterior en el tiempo al primer juego, resultaba una más que digna alternativa para la no poca gente que allí no pudiera permitirse otras consolas. En fin, podría ser peor.


Resident Evil (Game Boy)






Hoy en día muchos piensan que simplemente se limitaron a meterle una paleta de colores a lo que ya existía, pero lo cierto es que Game Boy Color en su momento resultaba una mejora considerable con respecto a su antecesora, como demuestran títulos tan extraordinarios como Wario Land 3 o The legend of Zelda: Oracle of ages/seasons. 

Con el impulso que supuso la llegada con un considerable retraso a Occidente de la saga Pokemon, la portátil de Nintendo vivió una segunda edad de oro, y numerosas third parties empezaron a lanzar spin off de sus sagas más importantes. Para los que fuimos nintenderos en esos años, aquella fue hasta la llegada de Game Cube la única forma de jugar a Tomb Raider o Metal Gear Solid.

Y por segunda vez toca hablar de Capcom, que quiso dar un ambicioso paso más allá: si ya habían sido capaces de embutir los 2 discos de Resident Evil 2 en uno de los cartuchos más caros de la historia de N64, ahora querían repetir hazaña porteando el primer juego a GBC. Aunque al principio se anunció para finales de 1999, el desarrollo, como es lógico, fue problemático y finalmente se canceló cuando ya iba nada menos que al 90%, siendo lanzado en su lugar el decepcionante RE Gaiden. Hoy día es fácil encontrar roms que permiten imaginar un poco lo que pudo haber sido.






After Burner 1 y 2 (Famicom/NES)





¿Recordáis el lanzamiento de Game Cube y Game Boy Advance? No eran pocos los que se echaban las manos a la cabeza ante el "sacrilegio" que resultaba ver en sus primeros meses de catálogo sendas adaptaciones de Sonic, de la mascota de SEGA, debido al prematuro adiós de Dreamcast. Pero lo cierto es que (adaptaciones de PC aparte) no era la primera vez que esto ocurría, ya que, ante la escasa implantación que tenía Master System en el mercado japonés, optaron por licenciar diversas franquicias a NES y PC Engine, algunas tan emblemáticas como Altered Beast (juego de lanzamiento de MD en 1988) Space Harrier, Shinobi, o el que aquí nos ocupa, el simulador aéreo After Burner.





Nótese que he mencionado en el encabezado los 2 nombres que tuvo la consola, y esto no es un error, ya que cada región tuvo una versión diferente. La versión americana que vemos arriba fue lanzada de forma alegal por Tengen ya que Nintendo America, con la gran acogida que había tenido la allí llamada SEGA Genesis, se negaba a distribuir estos juegos. Posteriormente Sunsoft editó para el mercado japonés After Burner 2, con algunas mejoras gráficas y jugables. De nuevo, resulta preferible jugar en Mega Drive o en emuladores de recreativa, pero en cualquier caso son unas curiosas piezas de coleccionista para incondicionales de SEGA.






Como siempre, podéis sugerir otros juegos en los comentarios.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Vegeta como síntoma: el declive de Dragon Ball Z




Año 1989. Aunque aquí apenas se empezaba a conocer para los espectadores vascos, andaluces y catalanes, en Japón uno de los mangas más populares del momento estaba a punto de terminar. Era el momento clave para ello. Son Goku por fin había conseguido ganar el torneo de las artes marciales (además de salvar la Tierra, sin que quedara claro realmente qué le importaba más) derrotando a la reencarnación del diabólico Piccolo Daimaoh. Tras rechazar el cargo de Kamisama o dios del planeta, partía con su prometida Chichi en la Nube Kinton hacia un desconocido destino.



De esta saga de relleno ya hablaremos otro día. O no.





Pero la Jump no estaba conforme con que Akira Toriyama acabara con la gallina de los huevos de oro tras solo 5 años. Así nació la etapa que en el anime pasaría a ser conocida por razones no demasiado claras como Dragon Ball Z. Esta "nueva serie" arrancaba 5 años después, con Goku convertido en el padre de Son Gohan (con el mismo nombre de su abuelo adoptivo), al que Chichi prohibe entrenar pese al gran potencial que parece tener su fuerza. Su sueño es que sea un importante científico.






Si algo ha caracterizado la obra de Toriyama (aparte de lo demasiado que a menudo sus personajes se parecen entre sí) es su gran amor por la cultura occidental. De esta forma, es habitual ver tanto en DB como sobre todo en Doctor Slump numerosos guiños al cine, en especial Star Wars. Así las cosas, inclusive cuando la serie dio un giro oscuro con la irrupción del mencionado Piccolo, esta saga no deja de ser en cierto modo un homenaje a Superman 2, con el primer enemigo de Goku, Pilaf, rescatando al malvado namekiano de siglos de encierro con la ingenua idea de que le deje dominar el mundo (o una parte al menos) como hiciera Lex Luthor (Gene Hackman) con el General Zod (Terence Stamp) .

Quizá por esto, aunque haya todo tipo de animales antropomórficos y seres extraños en este universo  (entre ellos uno de mis personajes preferidos, el Lobo Hombre) Toriyama decidió que Goku no era humano, sino uno de los pocos supervivientes de la raza guerrera de los saiyans, que trabajaban para el emperador Freezer conquistando planetas para que este pudiera venderlos hasta que el dios de la destrucción Lord Beerus le ordenó acabar con el planeta donde vivían, si bien el tirano galáctico temía que pudieran llegar a unirse contra él, sobre todo si era cierta la leyenda del guerrero que aparecía una vez cada 1000 años.







Uno de los otros supervivientes (puesto que estaba de misión) era Raditz, quien resulta ser el hermano de Goku, o como se llama realmente, Kakarot, a quien explica que los saiyans con un nivel bajo como él eran enviados de niños a planetas débiles para que pudieran conquistarlos, misión que había olvidado por un golpe en la cabeza.

Al negarle en ayudarles en su oscuro objetivo (ya que Freezer les había hecho creer que todo era culpa de un meteorito) Raditz secuestra a Gohan, lo que obligaba a una insólita alianza con Piccolo. Con gran esfuerzo consiguen derrotarle, pero Goku debe sacrificarse para ello, siendo resucitado un año después con las bolas de dragón. Pero lo más impactante no era todo esto... sino que Raditz era el más débil de sus camaradas. Aún Goku no había vuelto de su entrenamiento en el más allá con Kaio del Norte (o Kaito, como se le conoce en el doblaje castellano) cuando llega el príncipe saiyan Vegeta (cuyo nombre y el de su padre era el del propio planeta saiyan) y su lugarteniente Nappa. 

Esta sería una de las batallas más dramáticas de todo Dragon Ball, con las muertes de casi todos los "guerreros Z": Yamcha, Ten Shin Han, Chaoz y hasta Piccolo, que se redime salvando a un Gohan al que sometió a un duro ejercicio de supervivencia en el desierto. Se dice que el final del orgulloso Vegeta habría sido el de ser devorado por un Gohan convertido en "ohzaru" o mono gigante. Aunque esta transformación tuvo lugar, no solo no fue así sino que un Goku gravemente herido exige a su mejor amigo Krilin que le deje huir para poder pelear contra él una vez más.






Aunque las bolas de dragón de la Tierra habían dejado de existir (puesto que la vida de Piccolo iba unida a la de Kamisama) Vegeta sabía que procedían del planeta Namek, y decide partir hacia allí para conseguir ser inmortal, única forma con la que cree poder llegar a vencer algún día a Freezer. Pero una vez llega al planeta donde tienen el cuartel general, se entera que este se le ha adelantado, ya que el "scouter" con el que los saiyans miden la fuerza de sus enemigos también servía para escuchar conversaciones a distancia.






Freezer acaba matando a Vegeta y Krilin para ira de Goku, que se transforma así por primera vez en super saiyan. Aunque consigue vencerle para sorpresa de todos (entre ellos Kaito, que le había prohibido luchar contra él) aparentemente no puede escapar de la explosión de Namek que había provocado el demonio del frío. Otro punto de inflexión para Dragon Ball, otro momento para un agridulce pero acertado final. Pero tampoco esta vez Toriyama pudo hacerlo. Y además tuvo que resucitar a Vegeta, ya que a él iba unida en gran parte la cada vez mayor popularidad del manganime. 

¿Pero como se podía superar al emperador del mal, quien estaba considerado el más fuerte del universo (o al menos hasta que nació el concepto de los hakaishin y Zeno Sama)? Aunque parece ser que originalmente Akira pensó en la raza científica de los tsufurs (que originalmente habían vivido en el entonces llamado planeta Plant hasta que fueron expulsados por los saiyans) finalmente miró hacia el pasado, hacia la añorada por muchos "serie original".






Una vez había sido derrotado en la final del 21º torneo por Jackie Chun (quien resulta ser el mismísimo maestro Mutenroshi) Goku decide buscar la bola de 4 estrellas o "suhxinxu" , único recuerdo que le queda de su abuelo. Durante esta búsqueda, se topa con la Red Ribbon, gigantesca organización paramilitar liderada por el General Red, que quiere las bolas de dragón para ser más alto. En la primera de estas batallas, se encuentra con Nº8, un poderoso androide que sin embargo se niega a pelear, convirtiéndose en un buen amigo. ¿Y si el creador siguiera vivo? ¿Y si hubiera construido máquinas todavía más peligrosas?


No. Este no.



La saga de los androides arranca cuando un Freezer casi más robot que ser vivo llega con su padre, el Rey Cold, a la Tierra con tal de vengarse de un Goku que a su vez también había conseguido escapar gracias a las naves del comando Ginew, pero que aún no había llegado de un misterioso entrenamiento en el planeta Yadrat.






Cuando todo parece perdido, un desconocido adolescente que también tiene poderes de super saiyan derrota a ambos con desconcertante facilidad. Resulta ser Trunks, hijo de Vegeta y Bulma. Como si de una versión japonesa de Terminator se tratara, procedía de un futuro distópico en que las creaciones del Doctor Gero para vengar a la Red Ribbon prácticamente habían acabado con la raza humana. Ninguno de los guerreros Z pudo con ellos, y Goku ni siquiera había podido participar en la lucha debido a una enfermedad vírica del corazón supuestamente contraida en Namek, así que le lleva una medicina con la que poder salvarse cuando llegue el momento.

3 años después, los androides Nº19 y 20 empiezan a sembrar el caos en una ciudad. Aunque aparentemente Goku lleva las de ganar gracias a un intenso entrenamiento junto a Piccolo, no había tomado la medicina y cada vez está más debilitado, ya que además estos robots tienen el poder de absorber la fuerza de sus enemigos. Parecía un comienzo interesante, pero el siempre exigente editor de Jump Kazuhiko Torishima (en quien Toriyama se basó en su día para el malvado doctor Mashirito de Doctor Slump) no lo veía tan claro. No podía gustarle menos la idea de que Goku peleara contra "un gordo y un viejo".






De esta forma, se dio rápidamente carpetazo a esta saga convirtiendo a Vegeta en un super saiyan todavía más fuerte que Goku, que destruye rápidamente a 19 obligando a huir a 20, que se desvela como el mismísimo Doctor Gero, que para entonces ya habría muerto en la línea temporal de Trunks. Y es que, creando un grave problema de continuidad (ya que había mencionado claramente esos números antes) ahora se nos explicaba que el viaje en el tiempo cambió las cosas (por ejemplo, la enfermedad habría ocurrido antes de lo que lo hizo) y resultaba que los que habían arrasado todo eran Lapis y Lazuli, hermano y hermana delincuentes que habían sido transformados en los Nº17 y 18.







El hecho de que ahora los villanos fuesen 2 adolescentes tampoco sentó bien en Jump, y ahora se nos salía con que estos androides no eran tan malos como los que conoció Trunks (apalizan a Vegeta y los otros, sí, pero porque ellos atacaron primero) y de hecho 18 y Krilin se enamoran. Es entonces cuando de repente los guerreros Z empiezan a sentir el ki de un Goku todavía convaleciente, pero también el de Freezer y Cold. Una vez que un Piccolo ahora unido de nuevo con Kamisama llega al lugar, solo encuentra ropa tirada por el suelo de una ciudad fantasma. ¿Qué estaba ocurriendo?






Con la más acertada puesta en escena que jamás haya tenido un malo de Dragon Ball (solo comparable con Black Goku, curiosamente también relacionado con el futuro de Trunks) veíamos por primera vez a Cell, bio-androide creado con el ordenador de Gero a través de las células tanto de los guerreros Z como de sus enemigos con un robot en forma de abeja. Tras casi todo el año 1992 perdido, por fin Toriyama había dado en el clavo. O casi, porque de nuevo su editor le dejó claro que aquella solo debía ser una primera forma, por lo que absorbería a Nº17 y 18 alcanzando su "cuerpo perfecto" con ayuda de, como no, Vegeta, que quería un rival digno.







De nuevo Dragon Ball alcanzaba un momento de climax con un Gohan que era el primero en convertirse en super saiyan 2 destruyendo a Cell perfecto con un kame hame ha tras el sacrificio de su padre, que pide no ser resucitado al creer (no sin cierta razón) que era él quien atraía el mal. Vegeta, asqueado por ser también superado por un niño (que además le salva la vida) , decide dejar la lucha.

Y por tercera vez Toriyama tampoco pudo cerrar la serie. Esta vez se daría un salto temporal de nada menos que 7 años, a la adolescencia de un Gohan que ahora es un estudiante más en la escuela de Satan City, ciudad nombrada así en honor al inefable Mark o Mr.Satan, que se había atribuido los méritos de la victoria en el llamado "Cell Game". Con un hortera disfraz creado por Bulma, el hijo de Goku y Chichi se hace pasar por el superhéroe "gran saiyaman".






En principio la cosa no pintaba tan mal. Muchos años después, volvía por fin el torneo de artes marciales, con participación nada menos que de Goku (con un permiso de un día de la adivina Baba, hermana de Mutenroshi) Vegeta, Gohan, Piccolo, Krilin y Nº18, así como un nuevo torneo infantil que supuso un espectacular combate entre el pequeño Trunks y Son Goten, segundo hijo de Goku con un enorme parecido a él. También hacía su aparición Videl, hija de Satan que no es consciente de haber superado hace tiempo su fuerza, quien chantajea a Gohan al descubrir su identidad secreta. Ya sin Chaoz amañándolos, el sorteo deparaba nada menos que un Goku VS Vegeta en primera ronda.





Pero durante la batalla de Gohan contra un misterioso hombre llamado Kibito, los luchadores Yamu y Spopovich irrumpen absorbiendo su poder de super saiyan 2. Kibito resulta ser el ayudante del Dios Kaiyoshin del séptimo universo, quienes habían ido a vigilar a esos tipos, guerreros normales hasta que fueron poseidos por el brujo Babidi, que necesita energía para resucitar a Majin Boo, monstruo encerrado desde hacía siglos en una bola enterrada. Nacía así el concepto "síndrome de Boo", villanos que siempre han estado ahí, pero que irrumpen cuando el héroe tiene posibilidades de vencerlo.





El agotamiento de Toriyama empezó a hacerse palpable en esta última saga. El dibujo parecía perder algo de fuerza, y la escala de poder había perdido toda lógica, en una oleada de nuevas transformaciones, absorciones y fusiones. Y de nuevo, tras sacrificar a Vegeta (quien se autodestruía arrepentido por dejarse poseer por Babidi para ser más fuerte y tener su combate con Goku) volvía a resucitarle tras haber absorbido el monstruo a Goten, Trunks, Piccolo y Gohan. Tras vencer Goku con una genkidama, esta vez sí, Akira pudo cerrar en 1995 Dragon Ball tras 11 años, con un epílogo de nuevo en un torneo donde conoce a la reencarnación del monstruo, un niño de familia pobre llamado Oob, al que decide entrenar.








Pero todavía había Dragon Ball para rato. Si Akira no lo haría, sería Toei Animation. Apenas un año despues daba comienzo Dragon Ball GT (esta vez exclusivamente como anime) donde, aproximadamente 5 años después, Pilaf llega al reino celestial (¿recuerdan aquello de que solo se podía llegar con el bastón mágico?) para robar las bolas de dragón de la estrella negra, que había creado Kamisama antes de separarse de Piccolo Daimaoh, haciendo accidentalmente retroceder a Goku a la infancia, lo que le hace perder parte de su poder (como el shunkanido o movimiento instantáneo) . 

Pero lo peor no era esto, sino que había que buscarlas antes de un año por todo el universo o la Tierra desaparecería. Así, parten en la nave "Tako" de Bulma Goku, su nieta Pan, y Trunks. Esta serie duraría solo 64 episodios por su mala acogida, pero con el tiempo poco a poco se ha ido reivindicando en forma de cameos de sus protagonistas en la miniserie publicitaria Super Dragon Ball Heroes.






Un dato poco conocido es que, si bien Toriyama no se implicó personalmente en la creación de esta serie (que hoy día ha quedado fuera de canon) sí hizo algunas ilustraciones promocionales, y participó en los rediseños de algunos personajes. Creo que ya sabéis por donde voy, pero por si acaso me explico: tras tantos años de hartazgo de la serie, y de Vegeta en particular, esta fue su particular "venganza": desmitificarle con un ridículo bigote que era el hazmerreir del resto de personajes. Se rumorea que esta escena del 25º episodio parodió la reacción de la propia hija de Toriyama.



"Mire usted, señor Goku"



Parecía el final definitivo de Dragon Ball, pero 8 años después del episodio final de GT, con una película entre medias, llegaba, cuando ya pocos la esperaban, Dragon Ball Super, manganime esta vez sí guionizado por Toriyama y dibujado por Toyotaro, uno de los autores del fan-manga Dragon Ball AF. 

Y, al igual que con la serie, parece que se ha reconciliado también con el príncipe de los saiyans, ya que (aún teniendo de nuevo alguna escena cómica) Vegeta nunca ha sido tan importante como ahora, venciendo a un futuro hakaishin como Toppo o entrenando durante el torneo de los Universos 6 y 7 a Cabba, joven saiyan del primero muy parecido a él, así como conseguir por méritos propios el estado de super saiyan dios, cosa que no puede decir Goku. Y, sin ánimo de spoilear mucho, puede que la saga de Moro les acerque más que nunca en poder.






Aunque el anime terminó de nuevo abruptamente en el episodio 131, el manga de DB Super continúa. Como acabará es todavía un misterio, pero aquí estaremos en Joróbate Flanders para hablar de ello.

Y ojalá por fin Vegeta consiga ser el más fuerte.

viernes, 1 de noviembre de 2019

Los cartuchos piratas de Game Boy y sus extraños y desconocidos juegos (I)

La Nintendo Game Boy nos dio increíbles momentos. A muchos niños el poder jugar en la calle, o incluso el poder jugar en cualquier momento sin tener que esperar a que la televisión del salón quedara disponible (recordemos que rara era la casa con más de un televisor) era lo mejor que podía pasar, pero, muchas veces nos encontrábamos con que solo disponíamos de escasos títulos para nuestra “maquinita”. Ahora, gracias a internet conocemos la existencia de cartuchos flash, que nos ayudan a reproducir en nuestras antiguas consolas juegos que por el precio que están en el mercado nos resultaría imposible poder jugarlos, al menos para mucho de nuestros bolsillos, aunque en la época, desconocíamos completamente de su existencia.



He aquí un superviviente de la guerra


Los cartuchos, después de mucho llorar a los familiares, se terminaban comprando en grandes superficies, o en tiendas especializadas como Centro Mail, pero en pequeñas tiendas de electrónica de barrio, entre relojes Casio y pilas, encontrábamos cartuchos chinosos con portadas indicando “30 en 1” ¿Cómo no desearlos cuando ya llevábamos años solo con Tetris y Mario Land? Hoy, en Joróbate Flanders no vamos a entrar en el debate de la piratería, si no en juegos raros, curiosos o con cierta historia que conocimos gracias a estos cartuchos, como por ejemplo Bubble Ghost que ya comentamos aquí.


Catrap/Pitman




De la desconocida compañía Asmik, que estuvo publicando juegos hasta dos generaciones atrás de consolas, nos llega este juego de puzles originario del antiguo y por aquí bastante desconocido ordenador Sharp MZ. El objetivo era usar al protagonista, o en algunos niveles los dos protagonistas, para derrotar a todos los enemigos de la pantalla. Para ello iremos empujando bloques y subiendo escaleras para poder llegar a todos ellos. Aunque la premisa suene bastante simple, cada vez que pasaban los niveles eran mas puñeteros, y el juego era todo un adelantado a su época: ya tenia la opción de retroceder en el tiempo, mucho antes que Braid o Prince of Persia Las arenas del tiempo.



Chúpate esa, Ubisoft




Flipull/Plotting





Otro juego de puzles, siguiendo el patrón de que en occidente cambiaron el nombre del juego, aunque esta vez de la conocidísima Taito. La primera versión fue para arcade, y la idea del juego era llevarte por delante el máximo bloques del mismo color que lancemos. Lógicamente en Game Boy como ocurría con juegos del estilo, cambiábamos los colores por formas. Termino apareciendo para múltiples ordenadores de la época, también para la hermana casera de Game Boy, NES e incluso en el 2005 se pudo llegar a jugar en PS2 y XBOX con el recopilatorio Taito Legends compartiendo DVD con leyendas como Space Invaders, o con hermanos más jóvenes como Zoo Keeper.




¿Un proto Magical drop?


Dragon Ball Z: Goku Hishoden




No cabe duda de que en Joróbate Flanders somos grandes fans de las aventuras de Goku, pero es que ya lo éramos en la época ¿y como no íbamos a jugar a un juego de Dragon Ball, aunque este completamente en japonés y sea un RPG? El juego, desarrollado por la eterna Bandai y que como casi todos los juegos de la epoca, no salio de Japón, abarcaba desde el primer torneo de Goku adulto hasta la saga de los Saiyans con todo lujo de detalles, era un RPG por turnos, con bastante estrategia y todo intercalado con imágenes de la serie, que a pesar de ser en nuestra pequeña Game Boy, se veía de lujo.

Además, contaba con pequeños QTE para las defensas o para mejorar los ataques. La barrera del idioma era salvable, aprendiendo qué realizaba cada icono y para fans de la serie que conocen la obra de Toriyama punto por punto. También incluía pequeños minijuegos de entrenamiento, o de como Goku recorría el camino para llegar a Kaito. Llego a tener una secuela igual de buena que esta vez narraba la saga de Namek.



¡Incluso contaba con marcos para SGB!




Y ahora os preguntamos ¿Llegasteis a catar estos cartuchos pirata? ¿Qué juegos recordáis de ellos? Como siempre, esperamos vuestros comentarios.

Revisitando Star Wars. Hoy: Una nueva esperanza

1973. Tras el patinazo de su distopía de ciencia ficción THX 1138 y su primer gran éxito con American Graffiti (que marcó el inic...