viernes, 22 de noviembre de 2019

Auge y caída de Skynet: la saga Terminator

Corre Sarah Connor
te persigue el cyborg...
Corre Sarah Connor, te persigue Terminator 2
("Cuidado con el cyborg", Ojete Calor)





Mucho tememos que esta vez no volverá




Los 80 fue una década compleja en todos los ámbitos, y el cine no iba a ser menos. Con una Disney que, lo crean o no, vivía años de gran declive, y con una competencia que no obstante tenía más éxito en los salones recreativos que en las taquillas, aquella fue fundamentalmente la época del cine de acción de pocas pretensiones y en ocasiones cierta carga propagandística. La era de Chuck Norris, de Cannon Films... y de Arnold Schwarzenegger.








Schwarzenegger no era un desconocido en 1984 cuando fue elegido en detrimento de Sylvester Stallone y (sí...) OJ Simpson. 2 años antes ya había vivido su primer gran éxito con Conan el bárbaro, cuya secuela se estrenaría pocos meses antes que la película que aquí nos ocupa. Pero sí fue un gran impulso para su director y guionista, un desconocido James Cameron que poco a poco se fue abriendo un hueco en la mesa de los grandes. 

Esta no era una de tantas películas de mero lucimiento del ex-Mister Universo (que de hecho, pasaba a ser el villano, el Terminator T-800 modelo 1.0.1) sino que sobre todo era una historia de terror sobre un futuro distópico que posiblemente era inevitable. La historia de supervivencia de Sarah Connor (Linda Hamilton) y el soldado Kyle Reese (Michael Biehn) quienes concebirían al futuro héroe de los pocos humanos supervivientes a la masacre de la computadora Skynet, John Connor. The Terminator fue uno de los grandes taquillazos del año para sorpresa incluso de su productora, Orion Pictures, y Schwarzenegger pasaría a convertir el "volveré" que decía su siniestro personaje cuando va a buscar a Connor y Reese en una comisaría en la coletilla por antonomasia del resto de su filmografía.

1991. Disney empieza a levantar cabeza con La sirenita y La bella y la bestia (con tortazo entre medias de la que durante muchos años sería su última secuela en no ser directa a vídeo) llega el principio del fin de Cannon por la salida de Menahem Golan, y surge otra productora independiente, Carolco, cuyo blockbuster de la temporada anterior, Desafío Total, había deslumbrado tanto en efectos especiales que fue directamente premiada para los Oscar sin más competencia. Una película protagonizada por... Arnold Schwarzenegger. Por su parte, Cameron se había consolidado como director con Aliens y The Abyss. Había llegado el momento de una secuela de Terminator.






Lo fácil aquí hubiera sido hacer un remake caro del original. Y en parte quizá lo sea, siendo que vemos que todavía existe Skynet cuando en la anterior se nos hablaba de que había quedado destruido por completo y el T-800 era una medida desesperada. Pero esta vez se abandonó el tono de terror por un estilo más puro de película de acción, decisión arriesgada que no obstante funcionó bien convirtiéndose en la favorita para muchos.

Esta vez la Sarah Connor típica "damisela en apuros" pasaba a convertirse en una de las grandes heroínas de la historia de la ficción, cambio de registro que Hamilton supo afrontar a la perfección aportando gran carisma a su personaje, además de la química entre el joven John Connor (Edward Furlong) y un Arnold que esta vez pasaba a ser el protector de la resistencia contra el T-1000 (Robert Patrick) un robot de acero líquido que podía transformarse en cualquier otra persona. Los efectos especiales resultaron incluso más impactantes que los de Desafío total, y todavía hoy mantienen mejor el tipo que películas más recientes. Sin olvidar claro está la otra gran frase icónica de "Chuache" y el emotivo final, que supongo que a estas alturas ya no se puede considerar spoiler.








Parecía el final ideal para el personaje. Esta vez se conseguía no solo vencer al robot enemigo sino que se había conseguido evitar el "juicio final" destruyendo las oficinas de Cyberdyne Systems antes de que pudieran desarrollar la inteligencia artificial que se volvería contra ellos al tomar conciencia de sí misma. Y posiblemente la intención de Cameron era la de haber utilizado el final alternativo , un epílogo en un apacible futuro donde un Connor ya adulto (Michael Edwards) tiene familia y es un importante político. Pero, ¿como renunciar a la gallina de los huevos de oro?






12 años y multitud de videojuegos después, C2 Pictures (la efímera heredera de la desaparecida Carolco, especializada en secuelas que nadie pidió) anunciaba Terminator 3. Aunque al principio había un inevitable hype, pronto se vio que aquello olía a chamusquina. No solo James Cameron (que había cambiado de registro  y ya tenía la mente puesta en otro mastodóntico proyecto) estaba ya desvinculado (siendo sustituido por Jonathan Mostow), sino que tampoco repetían Linda Hamilton (lo que supuso la desaparición fuera de plano de su personaje) ni un Furlong que tristemente sería otro niño prodigio que en adelante sería más noticia por motivos extracinematográficos. Solo quedaban un Schwarzenegger inmerso ya a su vez en su carrera política y un cameo de Earl Boen como el psicólogo Peter Silberman.

A grandes rasgos, el argumento de esta película es que T2 no había servido de nada, ya que el ejército de EEUU había desarollado su propio Skynet, por lo que los ataques nucleares simplemente no ocurrieron en 1997 sino en 2003, siendo imposible de destruir al extenderse como un virus. 

Un nuevo T-800 (el 850), que mató a John Connor (esta vez interpretado por Nick Stahl) en el futuro, es reprogramado y enviado por su viuda Kate Brewster (Claire Danes) para protegerles a ellos y sus lugartenientes de otra nueva máquina, el T-X (esta vez interpretado por una mujer, Kristanna Loken) una versión avanzada del 1000 que además puede programar otras máquinas que le ayuden, incluyendo otros terminators.

Terminator 3 tuvo una aceptable taquilla, pero fue masacrada por la crítica ante un guión que se sentía demasiado como un refrito de lo ya visto, además de una mayor comicidad que no terminaba de funcionar (y a Dios gracias que no dejaron esta escena...) aunque sería injusto negar que el T-X (pese a que todavía tenía menos diálogo que sus antecesores) resultaba una vez más de lo más amenazadora, y la calidad de alguna que otra espectacular escena, como la dramática explosión final que la serie Smallville reutilizaría en cierta ocasión.







Aún así se le dio otra oportunidad a la saga. Ya sin Arnold (que fue sustituido por un CGI aún no tan inquietantemente convincente como en la actualidad) nueva productora, y con un nuevo cambio en la dirección, esta vez se decidió 6 años después dar un giro de 180 grados a la saga.

En vez de repetir la fórmula de las 3 películas anteriores, esta vez teníamos una precuela ambientada por fin en ese terrible futuro que apenas habíamos podido ver en forma de flashback, con un Connor interpretado esta vez por Christian Bale (que venía de arrasar con El caballero oscuro) y Bryce Dallas Howard como Kate, además de Sam Worthington como Marcus Wright (un humano modificado por Skynet) y Helena Bonham Carter como la personificación humana de la IA. Estreno que a su vez estuvo acompañado por un spin off televisivo  de solo 2 temporadas protagonizado por Lena Headey, Cersei en Juego de tronos.






Aunque sobre el papel Terminator Salvation resultaba una película más interesante que su predecesora (y de hecho algunos fans todavía la defienden en la actualidad) le lastró el hecho de tener calificación PG-13, cuando por definición debía ser una película mucho más violenta, y por momentos se sentía casi más como una revisión de la saga Transformers. La taquilla, sin ser mala, quedó por debajo de las expectativas, y problemas financieros acabaron con los planes de secuelas. ¿Había quedado la franquicia definitivamente "terminada"?

Pues no. Tras el enésimo cambio de mano, pasaron otros 6 años antes del lanzamiento de Terminator Genisys (o Genesis, como se le conoció en nuestro país) . Esta película "reboot" arrancaba como si fuese un remake de la primera, ya que se nos mostraba por primera vez como Reese (esta vez interpretado por Jay Courtney) era enviado a 1984 por su hijo John (Jason Clarke) para salvar a Sarah (Emilia Clarke, curiosamente también conocida por Juego de tronos) , con Schwarzenegger de vuelta como el T-800.

Pero en el último momento, una de las máquinas (Matt Smith) había cambiado la historia. Ahora Skynet se alzaba en el 2015 como "Genisys", una popular aplicación para móviles, y otro T-800 había cuidado de Sarah desde su infancia, justificando así el envejecimiento de Arnold.







Dejando a un lado una vez más el tema de la calificación por edades, Terminator Genisys fue sobre todo una película cuyos distribuidores parecían empeñados en boicotearse a sí mismos, desvelando tanto en los trailers como en los posters el impactante giro del segundo acto cuando, tras destruir al T-800 original y a un nuevo T-1000 (Lee Byung Hun) se desvelaba al viajar en el tiempo al siglo XXI que John Connor había sido convertido en otro robot asesino, el T-3000.

En unas salas dominadas por los superhéroes de Marvel y DC, esta película, aún resultando en el fondo de lo más entretenida, pasó sin pena ni gloria, consiguiendo beneficios gracias fundamentalmente al público asiático. De nuevo quedó descartada la nueva franquicia, y se haría otro reinicio en su lugar. Así, este mes se estrenaba la sexta película, Terminator: destino oscuro.






Por fin regresó (aunque solo en labores de producción) un James Cameron cuyo Avatar 2 no para de retrasarse. En la dirección, Tim Miller, quien vuelve a demostrar tras Deadpool su solvencia para las escenas de acción, que vuelven a ser tan o más duras como las de las 2 primeras partes. Volvía Linda Hamilton, junto con una nueva protagonista femenina, Daniela Ramos (Natalia Reyes) , así como el próximo lanzamiento de un prometedor nuevo videojuego para PS4 y Xbox One que recuperará el tono distópico de Salvation. Y las críticas por fin vuelven a ser positivas. 

Pero el público no ha respondido, y posiblemente, esta vez sí, acabe definitivamente la saga Terminator. Y es que, tras 3 lustros de idas y venidas, la sensación generalizada (incluida para el que esto escribe, al que la película le gustó) es que esto llega demasiado tarde. Que quizá, si era inevitable rodarla, esta debió ser (aún con alguna decisión de guión controvertida que no spoilearé) en todo caso la Terminator 3 que debimos ver en su día. 

Como siempre, podéis comentar qué os ha parecido Destino oscuro en la caja de comentarios. Próximamente, más cine en Joróbate Flanders.

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