viernes, 27 de diciembre de 2019

Revisitando Star Wars (y 4) . Los videojuegos

No, este no ha salido. De momento



Con el doble o nada que fue el estreno como película independiente de El imperio contraataca, George Lucas amasó una gran fortuna que le permitió diversificar sus negocios. Una de las filiales más destacadas hasta su desaparición en 2013 fue LucasArts, compañía productora de algunos clásicos en el campo de las aventuras gráficas para ordenador como Maniac Mansion, Grim Fandango o la saga Monkey Island. Y por supuesto, en Joróbate Flanders no podíamos dejar de hablar en este mes de Star Wars de algunos de los videojuegos más destacados de la franquicia espacial.







El primer juego (llamado simplemente "Star Wars", puesto que está basado en Una nueva esperanza) fue lanzado en 1983 para recreativa y posteriormente porteado para Atari 2600 y 5200 (con su correspondiente anuncio estrambótico) que simulaba el ataque a la Estrella de la muerte en una perspectiva 3D sencilla pero ciertamente interesante para la época. Posteriormente salieron El imperio contraataca (donde simplemente debías destruir un AT-AT) y El retorno del jedi, matamarcianos donde asumías el papel de Lando Calrissian pilotando el Halcón milenario en el ataque a Endor.







Con la llegada de las 8 bits, los juegos lógicamente se fueron volviendo más ambiciosos. Fueron 3 los juegos que aparecieron para la NES de Nintendo, entre los que cabe destacar la rareza que encabeza este párrafo, Star Wars (basado de nuevo en el episodio IV) juego de Namco exclusivo para Famicom en Japón de 1987 donde (con algunas licencias) se adaptaba más o menos fielmente la película, mezclando partes de acción plataformeras con fases de vuelo tanto en primera como tercera persona. Se podría decir que fue por así decirlo el predecesor del que sería uno de los juegos clásicos de la siguiente generación, Super Star Wars, franquicia de la que ya hablé en un artículo anterior. También la Master System de SEGA tuvo su propio juego.







Y por supuesto, con aquel gigantesco salto que fue el paso de 16 a 32 bits, los juegos de Star Wars no iban a quedarse atrás, siendo desde ese momento cuando aparecieron posiblemente los títulos más destacados de la saga. Veamos algunos de ellos.


Star Wars: Shadows of the empire (N64)







Aunque no fue hasta bien entrados los 90 que de verdad Lucas empezó a trabajar en una trilogía de precuelas, el universo SW se mantuvo vivo a base de novelas y comics que contaban el pasado y futuro de los protagonistas. Una saga que fue particularmente popular (siendo considerado casi como el "episodio VII" oficioso de la época) fue Sombras del imperio, historia transcurrida entre los eventos de la quinta y sexta películas donde el Príncipe Xizor (líder de otra de las bandas mafiosas que pueblan este universo, el Sol Negro) trata de asesinar al aprendiz de jedi Luke Skywalker para así usurpar la posición de Darth Vader dentro del imperio galáctico incriminándole ante Palpatine, que le quiere vivo. 





Tras un espectacular prólogo ambientado en la batalla de Hoth, el juego pasa a adoptar una típica estructura de shooter en tercera persona protagonizado por uno de los pocos supervivientes de aquella dura victoria imperial, el contrabandista corelliano Dash Rendar, a lo largo de 4 fases donde luchas contra Boba Fett, los hombres de Jabba el Hutt (ya que Xizor es el único que tiene una cierta autoridad sobre él) y finalmente el propio palacio del villano en Coruscant, donde Leia Organa se encuentra secuestrada. Aunque hubo algunas críticas por el control y la cámara, fue junto a Super Mario 64 y Turok uno de los títulos más destacados del lanzamiento de Nintendo 64.



Star Wars: Battlefront (PS2/Xbox)





Desarrollado por la extinta Pandemic Studios, este juego aprovechaba la moda que en los 2000 hubo por el género bélico (bebiendo sobre todo de Battlefield 1942) para narrar desde el punto de vista de los soldados rasos de los 4 bandos de las 2 trilogías las batallas más importantes de la saga: Naboo, Hoth, Endor, Geonosis, etc, ya sea a pie o en alguno de los diferentes vehículos espaciales, incluyendo (si eliges al imperio) los AT-AT. 

Tras elegir el tipo de soldado que quieres y el punto de mapa donde empezar, debes capturar el resto de territorios, y a veces cumplir alguna misión adicional, contando cada planeta con determinados handicaps. Por ejemplo, en Endor los rebeldes serán ayudados por los nativos ewoks, mientras que en Tatooine los salvajes tuskens tratarán de atacar a cualquiera de los 2 bandos. 

Aunque el modo historia resulta breve, hay que tener en cuenta este fue de los primeros títulos orientados fundamentalmente al juego online en consolas que tan asentado estaba ya en el mundo del PC. Tanto este como su secuela tuvieron críticas positivas, pero la anunciada tercera parte tuvo varios retrasos hasta ser cancelado, siendo reiniciada la franquicia en 2015 con opiniones más divididas por Electronic Arts.








Caballeros de la antigua república (Xbox)




Como consola estadounidense que es, era inevitable que Xbox tuviese determinadas exclusividades en cuanto a Star Wars. Tras el mediocre juego de lanzamiento Star Wars Obi Wan, la canadiense BioWare (por entonces aún independiente de EA) lanzó casi 2 años después Caballeros de la antigua república (o KOTOR, como es popularmente conocido por sus siglas en inglés) .

Esto no se parecía a ningún juego de SW visto hasta la fecha (y eso que veníamos hasta de juegos de carreras...) . Ambientado en la gran guerra jedi-sith milenios antes de los hechos de La amenaza fantasma, este era un ARPG con toques de Dungeons and Dragons donde tus decisiones a lo largo de la partida podían encaminarte a estar en el lado luminoso de la fuerza o el oscuro. 

Su enorme éxito de ventas y críticas fue un impulso para Microsoft tras un mal comienzo en la generación 128 bits y a su vez dio pie a una colección de comics parcialmente basada en el mismo y una secuela (esta vez desarrollada por Obsidian) que también funcionó muy bien, pero extrañamente tampoco tuvo más continuidad.

¿Sería verdad lo que apuntaba Chris Avellone (diseñador de esta última) de que Lucas no estaba de acuerdo con que en una hipotética tercera parte se hiciera una profundización en la zona gris alejada de sus películas? Quizá nunca lo sepamos, pero teniendo en cuenta lo poco o casi nada que se ha mantenido (sin spoilear) de las ideas similares que planteó Rian Johnson en Los últimos jedi, la cosa da qué pensar.







Como siempre, podéis sugerir más juegos en los comentarios. Joróbate Flanders les desea un feliz 2020.

viernes, 20 de diciembre de 2019

Revisitando Star Wars. El retorno del jedi






Hoy en día estamos acostumbrados desde la saga de Batman Begins a que el reparto de las películas o inclusive el mismo título no aparezcan hasta ya los créditos finales. Pero en los 70-80, esto no era tan habitual. Aunque los sindicatos aceptaron que George Lucas también quisiera innovar en ese sentido con el Episodio IV de Star Wars, en El imperio contraataca tuvo una importante multa que incluso casi le cuesta el estreno en cines. 

Al abandonar por ello el sindicato de directores, Lucas no pudo contar con su primera opción para dirigir la tercera parte, que parecía a priori la más obvia: Steven Spielberg, con quien venía de hacer otro sorprendente taquillazo con En busca del arca perdida. Tras sopesar diferentes opciones (algunas de ellas tan variopintas como David Cronenberg o David Lynch) finalmente el designado fue Richard Marquand, mientras que Lawrence Kasdan permanecía como co-guionista.




Sí, así pudo haber sido la película más familiar de la primera trilogía





El título fue también motivo de controversia. Aunque Lucas quería desde el principio "Return of the jedi" inicialmente le consiguieron convencer de que la palabra "revenge" tenía más fuerza. A pocas semanas del estreno, cuando ya había un teaser y posters (que hoy día son una pieza de coleccionista muy valiosa) finalmente Lucas retomó el título original, ya que los jedi no buscan venganza. 

Por otra parte, durante el rodaje, buscando tranquilidad (y de paso, evitar los sobrecostes que hubo con "el imperio...") se usó el título falso "Blue Harvest", que supuestamente sería una película de terror de serie B. Años después, Seth Macfarlane homenajearía a esto en su primer especial de Padre de familia sobre la saga. El 25 de mayo de 1983 volvía por ¿última? vez a las salas de cine la ya saga más exitosa de la historia en una tercera parte que sería con el paso de los años la que más sufriría los caprichos posteriores de su creador.







Como no podía ser de otra manera, El retorno del jedi empieza de nuevo con el ya clásico plano de la flota de destructores imperiales. De uno de ellos sale una nave más pequeña, la llamada Lanzadera T-4a o "imperial" , vehículo personal de Darth Vader (David Prowse/James Earl Jones) que se dirige a las obras de una nueva Estrella de la muerte. Aunque en apenas 2 años el proyecto ha avanzado considerablemente (sobre todo si tenemos en cuenta que para la anterior se necesitaron cerca de 20) el sith ordena redoblar esfuerzos, ya que el propio Emperador Palpatine (Ian Mcdiarmid) irá a visitarla para terror de los oficiales que dirigen esta ambiciosa construcción.






Tras esto, la acción se traslada (en lo que será casi una primera mini-película antes del acto principal) al planeta Tatooine. Sin señales de Chewbacca (Peter Mayhew) y Lando Calrissian (Billy Dee Williams) desde que salieron a rescatar a Han Solo (Harrison Ford) Luke Skywalker (Mark Hamill) manda a sus 2 droides C3PO (Anthony Daniels) y R2D2 (Kenny Baker) en una misión diplomática al palacio de Jabba Desilijic Tiure (voz de Larry Ward) líder del imperio mafioso de los Hutt que prácticamente gobierna el planeta con mano de hierro. 

Luke ofrece a los robots como regalo a cambio de Han, y aunque el monstruoso Jabba decide no negociar (mostrando como tiene a Han, aún convertido en carbonita, como parte de su colección de arte), pasa a usar a 3PO como traductor, destinando a R2 a ser camarero de su nave-barcaza (ya que evidentemente, un droide astromecánico capaz de hackear cualquier instalación imperial no sería útil para sus negocios... pero divago) . 

Además. un misterioso cazarrecompensas entrega a Chewbacca (y si también tenía recompensa, ¿por qué Boba Fett no se lo llevó antes?) . Mientras es llevado a los calabozos observamos por otra parte la primera revelación ¿inesperada o no? (poned en los comentarios si recordáis como vistéis esa escena por primera vez) de que Calrissian se ha infiltrado como uno de los guardias de Jabba.






Llega la noche, y el cazarrecompensas se infiltra de nuevo en el palacio (o quizá le habían acogido, siendo que aparentemente también Fett lleva más de un año viviendo ahí) descongelando a Han. Y es que resulta ser nada menos que la princesa Leia Organa (Carrie Fisher) volviendo a recuperar el que fuera su propio plan de rescate tiempo atrás en la primera estrella de la muerte. Pero no tardan en ser descubiertos de nuevo por Jabba, que la convierte en su esclava personal.



"¡Pues vaya un rescate! ¡Si se entra hay que tener un plan para salir!"



Al ¿día siguiente? (en estas películas nunca queda muy claro el paso del tiempo) llega a Tatooine el mismo Luke que una vez había jurado no volver allí. Esta posiblemente resulta una de las escenas quizá más infravaloradas de toda la saga. Con apenas unas pocas palabras aparentemente tranquilas y algo de uso de la fuerza, se nos explica que 1: ya es todo un caballero jedi y 2: muestra por ello una cierta arrogancia que podría llegar a encaminarle al lado oscuro. Mucho más sutil que "esa" escena años después en El ataque de los clones.







Jabba sigue sin querer negociar y hace caer a Luke por una trampilla hacia la guarida del peligroso Rancor. Completamente desarmado, está a punto de ser devorado hasta que consigue llevarle hasta una trampa haciendo que le caiga encima una puerta. El perder a su "mascota" solo sirve para enfurecer del todo al Hutt, que envía a Luke, Han y Chewie a una aún más dolorosa muerte a manos del llamado Sarlacc

Ya en el trampolín que conduce al agujero donde vive el monstruo, Skywalker insta por última vez a Jabba a liberarles, a lo que responde con su desagradable risa. Y entonces se desvela el que desde el principio había sido su enrevesado plan: R2 había escondido durante todo este tiempo en su interior la nueva espada láser de filo verde que había construido él mismo en sustitución del de su padre Anakin perdido en la batalla de Bespin. Fett es devorado por el Sarlacc, mientras que Leia aprovecha la confusión para asesinar a Jabba con sus propias cadenas y un Han todavía ciego por culpa de la hibernación salva a su viejo "amigo" Lando. Finalmente, la barcaza es destruida.







De nuevo, Luke decide no presentarse por el momento en la reunión de la Alianza Rebelde, y en su lugar viaja a Dagobah para despedirse de un agonizante Yoda (Frank Oz) . Aunque este reconoce que ya no tiene nada más que enseñarle, le ordena que la última fase de su entrenamiento es la de vencer a Darth Vader y al Emperador. Además, le confirma que efectivamente el primero es Anakin y le pide que enseñe los caminos de la fuerza, ya que de nuevo insiste en que "hay otro".

Tras fallecer Yoda, Luke vuelve a hablar con el espíritu de Obi Wan Kenobi (Alec Guinness) quien le revela otro secreto: ese "otro" es su hermana melliza, de quien separaron al nacer. Rápidamente comprende que es Leia, de ahí aquella conexión sentida en Bespin. Mientras tanto, Palpatine llega a la Estrella de la muerte, y le explica a Vader que no es necesario buscar a Luke, puesto que sabe que será él quien vaya hacia él. El ver hasta qué punto el lord sith ha llevado en todo momento el control de la situación hace renunciar a Vader a sus ambiciones personales.







Pero los rebeldes no se han quedado de brazos cruzados todo ese tiempo, y una vez que Luke vuelve, su líder, la ex-senadora de Chandrila Mon Mothma (Caroline Blakiston) explica como espías bothan han descubierto la nueva estación imperial y su localización en el planeta Endor, donde se ubica su único punto débil: un potente escudo que impide acceder a ella sin autorización del Imperio. Para esto, han conseguido robar una lanzadera "antigua pero válida". Esta nave estará tripulada por Luke, Han, Leia, R2 y 3PO, mientas que Lando se une al ataque aéreo liderado por el Almirante Ackbar (Eric Bauersfield) a bordo del Halcón Milenario.

Nada más llegar, son descubiertos por tropas de asalto, lo que desencadena otra de las escenas épicas de la película, la persecución a bordo de una especie de motos voladoras, los Speeders. Luke finalmente decide de nuevo utilizar la espada láser para hacerles frente, mientras que Leia se estrella y es encontrada por Wicket W. Warrick (Warwick Davis, quien 5 años después se haría popular por otra producción de Lucas) miembro de la salvaje tribu nativa de Endor, los ewoks, que para buena parte del fandom son hoy poco menos que el proto-Jar Jar Binks, pero eso sería en cierto modo negar la fama que tuvieron en su día entre el público infantil, con 2 TV Movies y una serie animada.







Aunque Luke, Han y Chewie consiguen reunirse de nuevo tras esta escaramuza, la glotonería del wookie juega una mala pasada al caer en una obvia trampa de los ewoks, que pretenden sacrificarles a su "dios", nada menos que 3PO. Gracias a una combinación de su rudimentario conocimiento del idioma que hablan y la telekinesis de la fuerza, Skywalker consigue salvar la situación y pasan a ser aceptados en la tribu, por lo que les ayudarán contra el Imperio.




La última referencia a Padre de familia. Lo prometo





Mientras 3PO narra las batallas de Yavin y Bespin a sus "súbditos", Luke se despide de Leia tras revelarle su pasado, que aparentemente ya conocía (¿y por qué le besó entonces?) y, sabiendo que saben que está ahí, protege a sus amigos entregándose al Imperio, no para luchar contra Darth Vader, sino para intentar que abandone el lado oscuro, ya que siente que todavía existe el bien en él. Vader se niega a creer esto diciendo que el nombre de Anakin "no significa nada para él", y obedece al Emperador llevándole ante su presencia.




"Oh, un arma jedi" "Pero señor, usted también tenía una y..." "Calla, que ya se habían creído lo de las 9 películas"


Ya a bordo de la Estrella de la muerte, Palpatine le explica a Luke que fue él quien permitió que se hicieran con la lanzadera y la localización de Endor. De esta forma, cuando Han y Leia inician el ataque a la base del escudo, se encuentran con todo un batallón de soldados y tanques AT-ST (que se distinguen de los AT-AT por su menor tamaño y tener 2 patas en vez de 4) . Además, las tropas aéreas de Ackbar y Wedge Antilles (Denis Lawson) se topan con otra desagradable sorpresa: pese a no estar acabada, la estación espacial ya tiene su armamento en funcionamiento, incluyendo su mortífero laser capaz de destruir planetas, por lo que no les queda más remedio que ganar tiempo intentando un no menos arriesgado ataque a los superdestructores, ya que Lando insiste en que Han conseguirá cumplir su parte.





Mientras tanto, la batalla terrestre ha dado un inesperado giro gracias a la intervención de los ewoks, que, como si de una metáfora de Vietnam se tratara, consiguen hacer frente a las tropas de asalto con los pocos medios de los que disponen. Sin embargo, ahora las puertas del bunker están bloqueadas, y R2 es alcanzado por uno de los pocos disparos certeros de estos soldados en toda la saga mientras intentaba hackearlo. Cuando Han y Leia se encuentran acorralados de nuevo, llega Chewbacca, que ha conseguido abordar uno de los tanques. Gracias a ello, el antiguo contrabandista se hace pasar por oficial para conseguir que le abran y así poder volar la instalación.

Pero Luke sigue en la Estrella de la muerte, y toda la destrucción le hace perder el control luchando de forma cada vez más agresiva contra Vader, sobre todo después de que este descubre la verdad sobre Leia y amenaza con atraer a ella al lado oscuro si Luke se sigue negando a ello, haciéndole perder la mano derecha como le pasó a él. Esto le hace detenerse de nuevo, y Palpatine decide matarle con el máximo poder de los sith, la capacidad de lanzar rayos eléctricos a través de los dedos. Es aquí cuando por fin desparece Darth Vader y resurge Anakin Skywalker, que arroja al Emperador a través del hueco del ascensor de la base.






En sus últimos momentos, Anakin se quita el casco para poder ver por primera vez a su hijo con sus propios ojos. Pero no es la cara de David Prowse la que vemos, sino la de Sebastian Shaw. Según explicaría el actor y ex-culturista en el documental español "I am your father", el hecho de revelar detalles del final en una entrevista tuvo como consecuencia por parte de Lucas el rodar aquella escena cumbre sin ni siquiera él saberlo. Aunque los autores del documental le dieron la oportunidad de hacerlo 30 años después, Lucasfilm prohibió la difusión de esa "nueva" escena, así que, si bien entiendo las críticas por el cambio en la escena final por Hayden Christensen en la edición DVD de 2004, justo es decir que en cierto modo no deja de ser lo mismo que le pasó a Prowse.

Volviendo a la película propiamente dicha, Luke se lleva su cuerpo en otra lanzadera imperial a tiempo de eludir la destrucción de la segunda Estrella de la muerte a manos de Lando Calrissian, y tras quemar la armadura de Vader, se une a su hermana y sus amigos en la celebración por la caída del Imperio. Al menos, de momento...






Aún hoy en día El retorno del jedi tiene opiniones de todos los tipos. A algunos les gustó que Lucas volviese al tono aventurero tras el pesimismo de "El imperio...", mientras que otros no compartían ese mayor tono infantil que, no obstante, era muy frecuente en el cine de los 80. Pero ante todo, tiene un digno final y resulta una vez más bastante divertida de ver. Esperemos que El ascenso de Skywalker pueda estar a la altura.

Próximamente, más cine en Joróbate Flanders.

viernes, 13 de diciembre de 2019

Revisitando Star Wars. El imperio contraataca






En 1977, para sorpresa general, Star Wars se convirtió en el fenómeno del año, permitiendo a su creador George Lucas amasar una gran fortuna gracias entre otras cosas al merchandising, aquello que Fox tanto infravaloraba. Aunque, como ya explicamos, aquella era una película más o menos autoconclusiva, la secuela se hizo inevitable, pero para aquello tuvieron que pasar 3 años, en los que los comics, las novelas y un tanto estrambótico especial de acción de gracias (que no navideño) contribuyeron a mitigar un poco la espera, así como un reestreno de la primera película donde por primera vez se introdujo para confusión del incipiente fandom la frase "episodio IV, una nueva esperanza".






Ah, sí, ahí empezó "ese" personaje




Al contrario que la anterior, El imperio contraataca (donde Lucas pasó a ser productor y co-guionista junto a Leigh Brackett y Lawrence Kasdan, dirigiendo Irvin Kershner) fue una película completamente producida por LucasFilm, pasando Fox a ser distribuidora. De nuevo aquel fue un rodaje bastante complejo que creó problemas con el presupuesto que obligaron a pedir ayuda a esta última sin perder los derechos de distribución, lo que supuso el adiós de Alan Ladd Jr como presidente, posiblemente el único que había creído en Lucas desde el principio, provocando que se llevara su nuevo proyecto a Paramount.







El imperio contraataca arranca de forma parecida a Una nueva esperanza, con un destructor patrullando la galaxia. Pero ahora vemos tras de él por primera vez el superdestructor, de tamaño todavía más gigantesco. Es en él donde vemos a Darth Vader (David Prowse/James Earl Jones) ya sí convertido no solo en el antagonista principal, sino quizá el verdadero centro de la película.

Tras la batalla que acabó con la estrella de la muerte, su obsesión es encontrar a Luke Skywalker (Mark Hamill) que es el único capaz de derrotarle gracias a su latente poder de la fuerza que aún no controla pero que puede llegar a rivalizar con el suyo propio. Después de un primer ataque que se nos narra en la intro, la alianza rebelde huyó de Yavin IV estableciéndose en el helado planeta Hoth.

Luke está investigando el planeta cuando encuentra uno de los droides de reconocimiento que Vader ha enviado (sí, este universo es un pañuelo) y se acerca a observarlo creyendo que es un meteorito, pero es atacado por uno de los posiblementes pocos seres vivos del planeta, una especie de oso polar llamado wampa. Esta escena sirvió para justificar las cicatrices que tenía Hamill tras un grave accidente de tráfico.




"Tienes que buscar a Yoda, mi maestro. Bueno, lo fue cuando era niño y luego estuvo Liam Neeson. Es una historia complicada"




Aunque Luke consigue escapar de su cautiverio gracias a que consigue atraer su espada láser, su transporte tauntaun es devorado por el wampa, por lo que queda inconsciente, no sin antes tener una nueva visión de Obi Wan Kenobi (Alec Guinness) que le ordena viajar a Dagobah, donde conocerá a un maestro jedi llamado Yoda. Tras este ¿sueño? llega Han Solo (Harrison Ford) que, pese a que había decidido de nuevo huir para saldar su deuda con Jabba el hutt, finalmente va en busca de su amigo al darse cuenta que todavía no había vuelto de la misión de reconocimiento. Con la noche, el frío empeora todavía más y Han pierde también a su tauntaun, por lo que tienen que usar su cuerpo como refugio hasta que son rescatados por la mañana por Wedge Antilles (Denis Lawson) y su Escuadrón Pícaro.



¿He mencionado ya que Akira Toriyama es fan de la saga?




Tras una algo incómoda hoy escena romántica, Han empieza de nuevo a discutir con Leia Organa (Carrie Fisher) por su decisión de abandonar a la rebelión. Leia sabe que necesitan su destreza como piloto, pero Han piensa que ella está enamorada. Esto se interrumpe cuando C3PO (Anthony Daniels) y R2D2 (Kenny Baker) reconocen el droide que encontró Luke como parte del imperio. Han y Chewbacca (Peter Mayhew) deciden volver a buscarlo, y explota delatando su posición. 

Vader ordena de inmediato el ataque a Hoth, pero el almirante Ozzel (Michael Sheard) quien inicialmente era reacio al mismo pensando que el planeta estaba deshabitado, se precipita al sacar sus naves del hiperespacio provocando que la Alianza pueda preparar una rápida evacuación. Ozzel es estrangulado por Vader con la fuerza desde una pantalla, siendo ascendido a su puesto el capitán Firmus Piett (Kenneth Colley) .



La batalla de todos los videojuegos de Star Wars




Aunque un primer batallón de naves rebeldes consiguen huir dañando uno de los destructores, pronto se ven en clara inferioridad ante Vader, que decide atacar en tierra con los casi indestructibles tanques AT-AT. Solo Luke (que había perdido a su compañero) llega a derribar uno gracias al arpón de su snowspeeder en una de las escenas más icónicas de la saga, que se convertiría en fase recurrente de los diferentes videojuegos de la franquicia.

Posteriormente, su nave es alcanzada también, y Luke se ve obligado a usar de nuevo la fuerza usando su espada para abrir un agujero con el que poder colocar una granada en otro de los tanques. Pero ya es demasiado tarde para cambiar el curso de la batalla, y el escudo que protege la base es derribado, por lo que Vader está a punto de aterrizar. El bombardeo bloquea una de las puertas impidiendo a Leia llegar a su transporte, por lo que no le queda más remedio que huir en un halcón milenario a medio reparar sin posibilidad de usar la velocidad de la luz. Por su parte, Luke decide no ir al punto de reunión (sí, lo de ir por su cuenta ya viene de lejos) y se va junto a R2 en busca de Yoda.





Tras una larga persecución que les lleva a meterse en un campo de asteroides y donde casi son devorados por un monstruo gigante, Han recuerda a un viejo "amigo", Lando Calrissian (Billy Dee Williams) contrabandista como él que había sido el propietario original del Halcón hasta que Han se lo ganó en un juego de cartas llamado "sabacc".

Aparentemente, Lando está reinsertado y se encuentra dirigiendo una mina de gas en el planeta Bespin, a donde se dirigen, sin saber que Vader había enviado tras ellos a varios cazarrecompensas: además, uno de ellos era otro viejo conocido de Han, el mandaloriano Boba Fett (voz de Jason Wingreet en la edición original, Temuera Morrison tras la remasterización de 2004) que trabajaba para Jabba, convirtiéndose en uno de los personajes más populares pese a su escaso metraje y aún menos líneas de dálogo. Aunque aparentemente Han y Leia son muy bien recibidos, algo no parece encajar, ya que 3PO es destruido y rescatado de un vertedero por Chewie.

Mientras tanto, Vader es llamado por el emperador Palpatine, quien aquí ya se muestra como un personaje muy diferente al de la primera novela que también conoce el poder del lado oscuro de la fuerza, y le ordena a su discípulo Vader que intente atraer también a Luke.

Este sería uno de los cambios más polémicos, ya que, si bien en su día fue interpretado por la actriz Marjorie Eaton (doblada a su vez por Clive Revill) , en la mencionada edición en DVD la escena fue editada por completo pasando a aparecer Ian McDiarmid (quien interpretaría al político lord sith tanto en el EpVI como en las precuelas) con un nuevo diálogo que dejaba ya implícito cierto giro que veremos después. Para las nuevas generaciones que no conozcan los montajes inalterados, este era el diálogo original.







Mientras tanto, Luke llega a Dagobah, que resulta ser un planeta pantanoso formado en su práctica totalidad por selvas, por lo que su caza Ala-X acaba hundido en una ciénaga. Mientras establece su campamento, empieza a ser molestado por una extraña criatura verde (marioneta manejada por Frank Oz, histórico de las producciones de Jim Henson) con una especie de dislexia que le hace desordenar palabras, que le asegura que puede presentarle a Yoda. Aunque Skywalker le sigue a regañadientes, rápidamente empieza a perder la paciencia, y entonces resulta que su misterioso anfitrión es el mismo Yoda. 

Aunque este se niega a entrenarle ante el fracaso de lo que fue su primera prueba, el espíritu de Obi Wan finalmente le convence de hacerlo. Durante el entrenamiento, Yoda le muestra a Luke el inmenso poder de la fuerza (rescatando la nave con una sola mano pese a su baja estatura y edad avanzada) y le hace enfrentarse a su propio lado oscuro en una cueva donde ve una visión de Darth Vader con su cara.







Durante su meditación, Luke experimenta por primera vez otro de los misteriosos poderes jedi, predecir el futuro. De esta forma, ve como Han y Leia podrían estar en peligro y decide abandonar el entrenamiento en contra de los deseos de Yoda y Obi Wan, que piensan que es demasiado inexperto aún para enfrentarse a Vader, por lo que corre peligro de caer también en el lado oscuro como su anterior discípulo, siendo que según Kenobi es la única esperanza de la galaxía. Sin embargo,Yoda asegura que aún "hay otro".

Efectivamente, la comida ofrecida por Lando es una trampa. Boba había seguido al halcón milenario en su nave Slave I avisando al imperio, por lo que Vader se encontraba ya antes que ellos en la Ciudad de las Nubes. Con este trato, el imperio haría la vista gorda con los negocios de Lando. Han es torturado, pero extrañamente no recibe ninguna pregunta. El sith sabe que Luke ha descubierto que está ahí, y lo que quiere es usarles como una trampa para atraerle.

Además, congela al ex-contrabandista corelliano en carbonita para que Fett pueda entregarlo a Jabba, haciendo que Leia finalmente confiese lo que siente por él. Esto iba a ser la despedida de un Ford que no quería hacer otra película, pero finalmente Lucas le convenció. Por último, pese a que Leia y Chewie iban a quedarse en Bespin en una especie de arresto domiciliario, finalmente ordena que sean llevados a su nave, lo que termina de desencantar a un ya arrepentido Lando que organiza una fuga junto a sus hombres. Aunque consiguen escapar, es tarde para atrapar al cazarrecompensas, que huye a Tatooine.






Finalmente, Luke llega a Cloud City, donde se enfrenta a Vader en una desigual batalla de espadas laser en la que acaba perdiendo la mano derecha. Tras ello, intenta atraerle al lado oscuro, no para servir al imperio, sino para gobernarlo juntos deponiendo a Palpatine, mostrando así la naturaleza traidora de los sith. Además, le rebela lo que de verdad le pasó a su padre Anakin, quien Luke aún cree que fue Vader quien lo mató. Una escena que en el rodaje solo conocía Mark Hamill, leyendo Prowse otro diálogo completamente distinto que luego sería doblado por Jones. La escena que Los Simpson hizo que dejara de ser considerada spoiler.







Luke, que se niega a creerlo, rechaza la oferta y se arroja al vacío del complejo minero, siendo rescatado por una Leia que resulta ser también sensible a la fuerza, obligando a volver a Lando cuando ya estaban a punto de salir del planeta. 

Aunque el halcón milenario fue reparado (previsiblemente para volver a quedárselo él) la hipervelocidad sigue sin funcionar, y es que 3PO había ignorado la advertencia de R2, que había descubierto al hackear el ordenador central que había sido desactivada por los hombres del almirante Piett. Cuando Vader (que seguía comunicándose mentalmente con Luke) ya está a punto de abordar la nave, el droide astromecánico consigue volver a poner en marcha el reactor en el último momento. Aunque Piett teme represalias por ello, Vader se limita a marcharse decepcionado, llegando así a la agridulce escena final, donde Lando va en busca de Han (y por alguna razón, va vestido como él) mientras que a Luke le es implantada una mano mecánica y observa el espacio junto a Leia y sus 2 droides.






Aunque por supuesto fue otro taquillazo en aquel mismo 1980 donde el Flash Gordon que inicialmente ambicionaba Lucas se la pegó, El imperio contraataca fue muy mal recibida en su día por crítica y público.

No gustaba el ritmo más lento que el de su antecesora, o lo abierta que quedaba la trama de Han o el destino de Bespin. Inclusive no pocos querían creer (¿os suena?) que finalmente se desvelaría que Vader estaba mintiendo acerca del pasado de Luke. El paso del tiempo hizo que esta percepción girara 180 grados haciendo que ahora sea considerada como lo que posiblemente sea, la mejor película de la saga Star Wars.

Próximamente, El retorno del jedi.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Revisitando Star Wars. Hoy: Una nueva esperanza





1973. Tras el patinazo de su distopía de ciencia ficción THX 1138 y su primer gran éxito con American Graffiti (que marcó el inicio del revival 50s que potenció Grease) ambas co-producidas con Francis Ford Coppola, un joven George Lucas se embarcó en un proyecto más ambicioso: llevar al cine Flash Gordon, un popular comic espacial de los años 30. Dino de Laurentiis se le adelantó en la adquisición de los derechos, y decidió crear su propia historia.

Los primeros guiones resultaron demasiado extraños y complejos, y Universal rápidamente se desvinculó del proyecto. Solo Twentieth Century Fox aceptó a cambio de unas condiciones de las que se arrepentirían después: George Lucas renunció a su salario de director a cambio de los derechos de merchandising, algo a lo que apenas se daba importancia en aquella época. 

También tuvo que crear su propio estudio de efectos especiales puesto que Fox había desmantelado el suyo en unos tiempos de crisis general y particular en Hollywood. La dificultad del rodaje se demuestra en un primer teaser muy rudimentario que hoy hubiera sido destrozado en redes sociales. Con un semidesconocido reparto (los cuales ninguno se tomaban en serio lo que consideraban una historia infantil sin sentido) donde destacaban principalmente los veteranos Alec Guinness y Peter Cushing, Star Wars (como simplemente se la conocía en ese momento, los "episodios" vendrían después) parecía abocada a ser otra de tantas películas de ciencia ficción olvidadas.








Tras la típica intro que se convertiría en el gran icono de la saga (junto al perder brazos en las batallas) la película arranca de golpe y porrazo con un espectacular plano de la pequeña nave diplomática Tantive IV siendo perseguida por uno de los gigantescos destructores espaciales del imperio galáctico. Tras un breve tiroteo, el lord sith Darth Vader (David Prowse/voz de James Earl Jones) asesina a uno de los oficiales y secuestra a la senadora Leia Organa (Carrie Fisher) princesa de Alderaan de quien tiene fundadas sospechas de colaborar con la Alianza Galáctica, la rebelión que pretende acabar con esta dictadura, no sin antes esconder esta algo dentro del androide astromecánico R2-D2 (Kenny Baker) quien es acompañado de muy mala gana a una cápsula de salvamento por C3PO (Anthony Daniels) , robot de protocolo. Suyo fue uno de los primeros diseños de Ralph McQuarrie, claramente inspirado en Metropolis.








La nave (ignorada por soldados imperiales al no haber seres vivos en la misma) aterriza en el desértico planeta que sobrevolaban en ese momento, Tatooine. Aunque ambos droides se separan tras una de sus eternas discusiones, acaban siendo secuestrados por los jawas, unas criaturas que se dedican a la chatarrería. Es así como conocemos al protagonista de la película, Luke Skywalker (Mark Hamill) cuyo estricto tío Owen Lars (Phil Brown) adquiere a 3PO y R2 para que le ayuden a trabajar en su granja. Pese a esto, se opone a que Luke ingrese en la academia de pilotos del imperio. No quiere que acabe como su padre, de quien oculta su pasado.






Mientras Luke se encarga de limpiar a sus 2 nuevos ayudantes, descubre parte de un mensaje holográfico grabado por Leia, quien pide ayuda a alguien llamado Obi Wan Kenobi. Sin posibilidad de ver el resto del mensaje, R2 huye en medio de la noche, y durante su búsqueda es atacado por los salvajes tuskens (o "moradores de las arenas" en la mayoría de doblajes españoles) sobreviviendo únicamente gracias al misterioso ermitaño Ben Kenobi (Alec Guinness) quien resulta ser para gran sorpresa Obi Wan, quien le cuenta a Skywalker como su padre Anakin formó parte de la ya olvidada orden de caballeros jedi hasta su muerte a manos de Darth Vader, quien había sido discípulo de Kenobi hasta caer en el lado oscuro de "la fuerza", el misterioso poder de los jedi. 

También descubrimos lo que había hecho Leia en la nave: había introducido los planos de la Estrella de la muerte (a la que, por cierto, solo llaman así una vez en toda la película), la secreta nueva estación espacial del Imperio con capacidad de destruir planetas.

 Es ahí donde vemos una reunión entre Vader y otros jerifaltes, y resulta una escena interesante (más allá de algunos confusos diálogos donde ya entonces George Lucas demostraba su poca destreza a la hora de desarrollar tramas políticas) ya que, al contrario de lo que pudiera parecer y de hecho así sería en el resto de la trilogía, este icónico personaje NO es el antagonista principal de Una nueva esperanza. Y es que, aunque años después Lucas aseguró que pensó en 9 películas desde el principio, la realidad es que, entre otras cosas, nunca previó la enorme popularidad que Vader adquiriría entre el fandom.



Sí, este es el verdadero malo


Así las cosas, quien por primera vez vea las películas, si lo hace de forma cronológica se quedaría confuso al comprobar como Vader pasa de mano derecha del emperador (quien, además, es mostrado en la novelización publicada meses antes del estreno como un débil títere de estos señores random de la estrella de la muerte) a ser una especie de lugarteniente del "gran moff" Wilhuff Tarkin (Peter Cushing) quien, tras anunciar la disolución del Senado, ordena que Leia sea torturada para descubrir donde se esconde el resto de líderes rebeldes.

También envía todo un destacamento de soldados a Tatooine, quienes atacan primero a los jawas y después a los tíos de Luke, buscando a 3PO y R2. Completamente solo, Luke, pese a sus reticencias iniciales, decide acompañar a Obi Wan a Alderaan, desplazándose al peligroso puerto Mos Eisley en busca de loos únicos pilotos que podrían ayudarles a huir del imperio: la pareja de contrabandistas formada por el corelliano Han Solo (Harrison Ford) y el wookie Chewbacca (Peter Mayhew) , propietarios de la obsoleta pero veloz nave Halcón milenario, a quien la importante recompensa ofrecida por Kenobi le puede ayudar a saldar la deuda que tiene con su jefe Jabba the Hutt. De los cambios que ha habido en estas escenas a lo largo de estos años ya se ha hablado largo y tendido en otras webs así que corramos un tupido velo.




¿Por qué tiene Han reliquias del templo jedi?




Tras un viaje en velocidad luz durante el cual Luke aprende sus primeras lecciones como jedi, el grupo llega a donde debería estar Alderaan. Pero solo hay meteoritos. Y es que Tarkin, pese a que Leia dijo donde supuestamente estaba la base de la Alianza, decide igualmente destruir el planeta. Y por si fuera poco, son descubiertos por el imperio y atraidos a la peligrosa estación por un rayo tractor. Mientras R2 busca la forma de desactivarlo, descubre el lugar donde la princesa está retenida, y Luke y Han parten en su búsqueda disfrazados de soldados imperiales que supuestamente habrían detenido a Chewie.




Lo siento, tenía que ponerlo




Mientras ocurre este peligroso rescate (que casi acaba con Luke, Han y Leia aplastados en un triturador de basura) Obi Wan, tras desactivar el campo de tracción (y he de concederle aquí a Lucas un acierto en las remasterizaciones, cambiando el inglés que originalmente había en los mandos por un idioma extraterrestre) se reencuentra con su viejo aprendiz en lo que sería el primer duelo de espadas laser de la saga. Cierto es que aún no resultaba demasiado espectacular, pero personalmente lo prefiero a lo cada vez más sobreactuados que se volverían en las precuelas.







Tras cumplir su parte de la misión, Luke y Han regresan con Leia a la nave, y desde ahí ven esta batalla. Una vez que Obi Wan ve a su nuevo padawan, decide rendirse ante Vader, desapareciendo por completo para extrañeza del sith. Y además, el conmocionado Luke empieza a oir su voz instándole a huir cuanto antes, lo que lleva a una corta intensa batalla contra la tropa de cazas "tie fighters" que salen en su búsqueda. Esto es una argucia de Tarkin y Vader, quienes ordenaron poner en el halcón milenario un rastreador con el que descubrir la base rebelde, que ya no estaba en Dantooine como dijo Leia sino en la tercera luna de Yavin. 






De inmediato, se inicia el ataque de la alianza contra la estrella de la muerte, que efectivamente tiene un único punto débil: un pequeño agujero al que la improbable posibilidad de acertar colapsaría toda la estación (¡gracias Rogue One por acabar con tantos chistes #ranciofacts sobre el tema!) algo para lo que apenas tienen media hora, ya que después el planeta sería destruido. La tímida ventaja rebelde inicial ante lo inesperado de este contraataque entre las trincheras de la estación es rápidamente neutralizada por el mismísimo Vader (al que su dominio de la fuerza le da unos extraordinarios reflejos como piloto) mientras que Tarkin se niega a ser evacuado. Uno tras otro van cayendo los soldados rebeldes, mientras que el primero que consigue llegar al agujero falla por poco.







Solo queda posibilidad para un último intento, que será para un un Luke que de nuevo oye a Obi Wan aconsejándole que "use la fuerza". De esta forma, siguiendo su entrenamiento en el halcón milenario, decide desactivar el ordenador que guía a las naves hasta el objetivo y disparar a ciegas según su instinto. Pero Vader ya le tiene a tiro. Cuando todo parece perdido, llega por sorpresa Han, que al principio había decidido volver a Tatooine tras cobrar la recompensa. Con el caza del sith a la deriva, Luke consigue, esta vez, sí, acertar y destruir una estación que ya había iniciado el ataque a Yavin. Pero, como veríamos después, este no sería ni mucho menos el fin del Imperio.






Ciertamente, Una nueva esperanza dista mucho de ser perfecta. Algunos diálogos resultan un tanto ridículos vistos ahora, y el tercer acto se siente demasiado precipitado tras la larga presentación de los personajes. Pero ante todo, resulta una divertida película que se convirtió en uno de los mayores éxitos de taquilla de su tiempo convirtiendo en millonario a Lucas y sentando las bases de la que sería una extraordinaria saga.

En el próximo artículo, El imperio contraataca.

viernes, 29 de noviembre de 2019

El comprador de Springfield. 20ª temporada de Cuéntame como pasó: ¿Esperando a Anna Allen?







2014 fue un año clave para el cine español. Con el aumento de la inversión de las cadenas privadas de televisión, el buen paso por taquilla de películas como 8 apellidos vascos o La isla mínima demostraron que (ya gusten más o menos, que a mi la primera ya tal) en nuestro país también se podía hacer cine comercial. Sin embargo, por lo que sea, no fue un buen año en premios internacionales. ¿Y como levantar el orgullo patrio-cinéfilo? Con noticias de relleno. Y la más llamativa era la asistencia de Anna Allen a los Oscar. ¿Pero quien era Anna Allen?







En la primera temporada de Cuéntame como pasó (sí, hubo un comienzo aunque pudiera parecer que lleva con nosotros desde el nacimiento de la televisión en España) esta actriz gerundense interpretaba a Marta Altamira, hija de una acomodada familia de jerifaltes del régimen de Franco que, lejos de seguir sus pasos, se convierte en una importante militante en contra de la dictadura, lo que a su vez inspira la conciencia política de Toni Alcántara (Pablo Rivero) hasta entonces un típico adolescente ingenuo al que solo le preocupaba tocar la guitarra para impresionar a las chicas.







Tras quedarse embarazada de Toni y después perderlo, y ser detenidos, Marta acaba siendo enviada a EEUU por su familia. Desde entonces Allen haría apariciones más o menos esporádicas en la serie entre las temporadas 6 y 10, cuando su personaje desaparece definitivamente tras conseguirle a Toni una entrevista exclusiva con Santiago Carrillo (con cameo del político) . 

Desde entonces hizo diferentes papeles en series y TV Movies como Acusados, Homicidios (ambas de T5, donde también participó varias veces en Pasapalabra) o la polémica Un burka por amor (Antena 3), donde curiosamente coincidió con Pepe Sancho, otro actor de Cuéntame con el que nunca había llegado a compartir plano. Hasta que en 2011 se le pierde la pista.

Parece ser que, sin que ninguno lo supiéramos, en esos años estaba desarrollando una ascendente carrera internacional, apareciendo en seriales de BBC y hasta iba a ser la nueva enemiga de Sheldon Cooper (Jim Parsons) en The big bang theory, así como fotos con estrellas (con una particular fijación con Matt Bomer) que compartía en sus redes sociales. Nadie encontraba nada de estos importantes trabajos, pero si lo decía IMDB sería cierto, ¿no? .



¿Es que nadie veía Neox?



Como Homer le dijo a Bart cuando le pilló falsificando las notas, "un insuficiente puede convertirse en sufi, te ha podido la codicia". Y el tema de los Oscar fue lo que destapó como Anna Allen (presuntamente mal asesorada por una representante) había dedicado a poner fotos trucadas o recortadas (como la invitación a la gala, que en realidad pertenecería a Lupita Nyong´o) para promocionarse así en España. La bola de nieve no hizo más que crecer en forma de memes y turbios detalles de su vida privada, y la actriz cerró sus perfiles despareciendo por completo de la vida pública durante casi un lustro.







Y cuando el tema parecía haber quedado en el olvido (las últimas noticias en 2016, que no pudieron demostrarse, indicaban que habría sido vista en Italia) saltó el bombazo cuando, en un brillante ejercicio metatelevisivo, Anna Allen hacía un cameo en la tercera temporada de la serie de Netflix Paquita Salas interpretando en un biopic a Clara Valle, personaje de Claudia Traisac (sí, Julia en Cuéntame) que a su vez era una parodia de toda esta historia, con un monólogo que era su particular forma de disculparse ante los espectadores. Con la segunda mitad de la T20 de Cuéntame cerca de estrenarse, no son pocos los que piden que vuelva a Cuéntame, pero, ¿podría funcionar?







El principal problema que esto tendría es el propio guión de la serie. En un episodio emitido poco antes del escándalo (2014 aproximadamente) Toni se dispone a viajar a Londres a visitar a su hijo, pero es retenido en el aeropuerto por Dávila (Alberto Alonso) el policía que le detuvo años atrás, quien ahora se encargaba de la seguridad del mismo.

Es allí cuando descubre el oscuro secreto de Marta, quien en realidad habría conseguido ser liberada no por los contactos de su familia convirtiéndose en confidente delatando a sus compañeros de partido. O simplemente se ignora esto como si no hubiera pasado, o su vuelta podría acabar rompiendo un personaje querido, como pasó con Miguel (Juan Echanove) cuando en su última temporada se convirtió en un arrogante nuevo rico, o que "el rana" (Javier Bódalo) amigo de la infancia de Carlitos (Ricardo Gómez) en el ficticio pueblo de Sagrillas, resultase ser un peligroso secuestrador, por no hablar de todas las amantes que resultó tener en secreto Desi (Roberto Cairo) .

Quizá vuelva Anna Allen a Cuéntame o no, el tiempo lo dirá. En cualquier caso, ahí estaré para verlo y comentarlo.

viernes, 22 de noviembre de 2019

Auge y caída de Skynet: la saga Terminator

Corre Sarah Connor
te persigue el cyborg...
Corre Sarah Connor, te persigue Terminator 2
("Cuidado con el cyborg", Ojete Calor)





Mucho tememos que esta vez no volverá




Los 80 fue una década compleja en todos los ámbitos, y el cine no iba a ser menos. Con una Disney que, lo crean o no, vivía años de gran declive, y con una competencia que no obstante tenía más éxito en los salones recreativos que en las taquillas, aquella fue fundamentalmente la época del cine de acción de pocas pretensiones y en ocasiones cierta carga propagandística. La era de Chuck Norris, de Cannon Films... y de Arnold Schwarzenegger.








Schwarzenegger no era un desconocido en 1984 cuando fue elegido en detrimento de Sylvester Stallone y (sí...) OJ Simpson. 2 años antes ya había vivido su primer gran éxito con Conan el bárbaro, cuya secuela se estrenaría pocos meses antes que la película que aquí nos ocupa. Pero sí fue un gran impulso para su director y guionista, un desconocido James Cameron que poco a poco se fue abriendo un hueco en la mesa de los grandes. 

Esta no era una de tantas películas de mero lucimiento del ex-Mister Universo (que de hecho, pasaba a ser el villano, el Terminator T-800 modelo 1.0.1) sino que sobre todo era una historia de terror sobre un futuro distópico que posiblemente era inevitable. La historia de supervivencia de Sarah Connor (Linda Hamilton) y el soldado Kyle Reese (Michael Biehn) quienes concebirían al futuro héroe de los pocos humanos supervivientes a la masacre de la computadora Skynet, John Connor. The Terminator fue uno de los grandes taquillazos del año para sorpresa incluso de su productora, Orion Pictures, y Schwarzenegger pasaría a convertir el "volveré" que decía su siniestro personaje cuando va a buscar a Connor y Reese en una comisaría en la coletilla por antonomasia del resto de su filmografía.

1991. Disney empieza a levantar cabeza con La sirenita y La bella y la bestia (con tortazo entre medias de la que durante muchos años sería su última secuela en no ser directa a vídeo) llega el principio del fin de Cannon por la salida de Menahem Golan, y surge otra productora independiente, Carolco, cuyo blockbuster de la temporada anterior, Desafío Total, había deslumbrado tanto en efectos especiales que fue directamente premiada para los Oscar sin más competencia. Una película protagonizada por... Arnold Schwarzenegger. Por su parte, Cameron se había consolidado como director con Aliens y The Abyss. Había llegado el momento de una secuela de Terminator.






Lo fácil aquí hubiera sido hacer un remake caro del original. Y en parte quizá lo sea, siendo que vemos que todavía existe Skynet cuando en la anterior se nos hablaba de que había quedado destruido por completo y el T-800 era una medida desesperada. Pero esta vez se abandonó el tono de terror por un estilo más puro de película de acción, decisión arriesgada que no obstante funcionó bien convirtiéndose en la favorita para muchos.

Esta vez la Sarah Connor típica "damisela en apuros" pasaba a convertirse en una de las grandes heroínas de la historia de la ficción, cambio de registro que Hamilton supo afrontar a la perfección aportando gran carisma a su personaje, además de la química entre el joven John Connor (Edward Furlong) y un Arnold que esta vez pasaba a ser el protector de la resistencia contra el T-1000 (Robert Patrick) un robot de acero líquido que podía transformarse en cualquier otra persona. Los efectos especiales resultaron incluso más impactantes que los de Desafío total, y todavía hoy mantienen mejor el tipo que películas más recientes. Sin olvidar claro está la otra gran frase icónica de "Chuache" y el emotivo final, que supongo que a estas alturas ya no se puede considerar spoiler.








Parecía el final ideal para el personaje. Esta vez se conseguía no solo vencer al robot enemigo sino que se había conseguido evitar el "juicio final" destruyendo las oficinas de Cyberdyne Systems antes de que pudieran desarrollar la inteligencia artificial que se volvería contra ellos al tomar conciencia de sí misma. Y posiblemente la intención de Cameron era la de haber utilizado el final alternativo , un epílogo en un apacible futuro donde un Connor ya adulto (Michael Edwards) tiene familia y es un importante político. Pero, ¿como renunciar a la gallina de los huevos de oro?






12 años y multitud de videojuegos después, C2 Pictures (la efímera heredera de la desaparecida Carolco, especializada en secuelas que nadie pidió) anunciaba Terminator 3. Aunque al principio había un inevitable hype, pronto se vio que aquello olía a chamusquina. No solo James Cameron (que había cambiado de registro  y ya tenía la mente puesta en otro mastodóntico proyecto) estaba ya desvinculado (siendo sustituido por Jonathan Mostow), sino que tampoco repetían Linda Hamilton (lo que supuso la desaparición fuera de plano de su personaje) ni un Furlong que tristemente sería otro niño prodigio que en adelante sería más noticia por motivos extracinematográficos. Solo quedaban un Schwarzenegger inmerso ya a su vez en su carrera política y un cameo de Earl Boen como el psicólogo Peter Silberman.

A grandes rasgos, el argumento de esta película es que T2 no había servido de nada, ya que el ejército de EEUU había desarollado su propio Skynet, por lo que los ataques nucleares simplemente no ocurrieron en 1997 sino en 2003, siendo imposible de destruir al extenderse como un virus. 

Un nuevo T-800 (el 850), que mató a John Connor (esta vez interpretado por Nick Stahl) en el futuro, es reprogramado y enviado por su viuda Kate Brewster (Claire Danes) para protegerles a ellos y sus lugartenientes de otra nueva máquina, el T-X (esta vez interpretado por una mujer, Kristanna Loken) una versión avanzada del 1000 que además puede programar otras máquinas que le ayuden, incluyendo otros terminators.

Terminator 3 tuvo una aceptable taquilla, pero fue masacrada por la crítica ante un guión que se sentía demasiado como un refrito de lo ya visto, además de una mayor comicidad que no terminaba de funcionar (y a Dios gracias que no dejaron esta escena...) aunque sería injusto negar que el T-X (pese a que todavía tenía menos diálogo que sus antecesores) resultaba una vez más de lo más amenazadora, y la calidad de alguna que otra espectacular escena, como la dramática explosión final que la serie Smallville reutilizaría en cierta ocasión.







Aún así se le dio otra oportunidad a la saga. Ya sin Arnold (que fue sustituido por un CGI aún no tan inquietantemente convincente como en la actualidad) nueva productora, y con un nuevo cambio en la dirección, esta vez se decidió 6 años después dar un giro de 180 grados a la saga.

En vez de repetir la fórmula de las 3 películas anteriores, esta vez teníamos una precuela ambientada por fin en ese terrible futuro que apenas habíamos podido ver en forma de flashback, con un Connor interpretado esta vez por Christian Bale (que venía de arrasar con El caballero oscuro) y Bryce Dallas Howard como Kate, además de Sam Worthington como Marcus Wright (un humano modificado por Skynet) y Helena Bonham Carter como la personificación humana de la IA. Estreno que a su vez estuvo acompañado por un spin off televisivo  de solo 2 temporadas protagonizado por Lena Headey, Cersei en Juego de tronos.






Aunque sobre el papel Terminator Salvation resultaba una película más interesante que su predecesora (y de hecho algunos fans todavía la defienden en la actualidad) le lastró el hecho de tener calificación PG-13, cuando por definición debía ser una película mucho más violenta, y por momentos se sentía casi más como una revisión de la saga Transformers. La taquilla, sin ser mala, quedó por debajo de las expectativas, y problemas financieros acabaron con los planes de secuelas. ¿Había quedado la franquicia definitivamente "terminada"?

Pues no. Tras el enésimo cambio de mano, pasaron otros 6 años antes del lanzamiento de Terminator Genisys (o Genesis, como se le conoció en nuestro país) . Esta película "reboot" arrancaba como si fuese un remake de la primera, ya que se nos mostraba por primera vez como Reese (esta vez interpretado por Jay Courtney) era enviado a 1984 por su hijo John (Jason Clarke) para salvar a Sarah (Emilia Clarke, curiosamente también conocida por Juego de tronos) , con Schwarzenegger de vuelta como el T-800.

Pero en el último momento, una de las máquinas (Matt Smith) había cambiado la historia. Ahora Skynet se alzaba en el 2015 como "Genisys", una popular aplicación para móviles, y otro T-800 había cuidado de Sarah desde su infancia, justificando así el envejecimiento de Arnold.







Dejando a un lado una vez más el tema de la calificación por edades, Terminator Genisys fue sobre todo una película cuyos distribuidores parecían empeñados en boicotearse a sí mismos, desvelando tanto en los trailers como en los posters el impactante giro del segundo acto cuando, tras destruir al T-800 original y a un nuevo T-1000 (Lee Byung Hun) se desvelaba al viajar en el tiempo al siglo XXI que John Connor había sido convertido en otro robot asesino, el T-3000.

En unas salas dominadas por los superhéroes de Marvel y DC, esta película, aún resultando en el fondo de lo más entretenida, pasó sin pena ni gloria, consiguiendo beneficios gracias fundamentalmente al público asiático. De nuevo quedó descartada la nueva franquicia, y se haría otro reinicio en su lugar. Así, este mes se estrenaba la sexta película, Terminator: destino oscuro.






Por fin regresó (aunque solo en labores de producción) un James Cameron cuyo Avatar 2 no para de retrasarse. En la dirección, Tim Miller, quien vuelve a demostrar tras Deadpool su solvencia para las escenas de acción, que vuelven a ser tan o más duras como las de las 2 primeras partes. Volvía Linda Hamilton, junto con una nueva protagonista femenina, Daniela Ramos (Natalia Reyes) , así como el próximo lanzamiento de un prometedor nuevo videojuego para PS4 y Xbox One que recuperará el tono distópico de Salvation. Y las críticas por fin vuelven a ser positivas. 

Pero el público no ha respondido, y posiblemente, esta vez sí, acabe definitivamente la saga Terminator. Y es que, tras 3 lustros de idas y venidas, la sensación generalizada (incluida para el que esto escribe, al que la película le gustó) es que esto llega demasiado tarde. Que quizá, si era inevitable rodarla, esta debió ser (aún con alguna decisión de guión controvertida que no spoilearé) en todo caso la Terminator 3 que debimos ver en su día. 

Como siempre, podéis comentar qué os ha parecido Destino oscuro en la caja de comentarios. Próximamente, más cine en Joróbate Flanders.

viernes, 15 de noviembre de 2019

Los multiplataformas más insólitos

Hay cosas que nunca cambian. Desde el patio de colegio a los foros y Twitter pasando por aquella mítica sección de Hobby Consolas que se llamaba el contrapunto, siempre habrá gente que discuta qué consola es la mejor, que casualmente suele ser la única que uno tiene. Costaba reconocer la envidia que sentíamos por tal o cual juego, y que saliese un multiplataforma era motivo de alegría.

Pero, incluso en esta categoría, inevitablemente unos títulos son más conocidos que otros. Y hoy en Joróbate Flanders hablaremos de estos últimos, juegos que quizá no sabías que salieron en determinadas consolas. Empezamos:


Street Fighter 2 (Master System)






La historia del videojuego en los 90, aún siendo extraordinaria, no habría sido la misma sin Capcom y Street Fighter 2. La secuela de una de las máquinas más peculiares fue desde su lanzamiento en 1991 toda una conmoción. Los salones recreativos se llenaban para probarlo. Con los años irían saliendo expansiones que permitían manejar a los 4 jefes finales, así como nuevos personajes. Y por supuesto, esta imparable moda no tardaría en llegar a las consolas de sobremesa.







La más popular fue sin duda la de Super Nintendo, ya que durante algún tiempo gozó de exclusividad, pero pronto los usuarios de SEGA Mega Drive contaron con su ansiada versión (que supuso a su vez el lanzamiento de un mando especial de 6 botones) .

También se unió 3DO (gente que aún debate en 2019 si SNES o MD era mejor: ahí tenéis la mejor versión doméstica) y a día de hoy resulta casi más sencillo decir en qué consolas no salió, ya que llegan hasta nuestros días, ya sea en forma de recopilatorios de la saga o un remake HD. Incluso la primera Game Boy lo tuvo. Y entre medias de todo esto hubo una versión exclusiva de un país. ¿Japón? ¿EEUU? Pues, por sorprendente que resulte, Brasil.

Ya hablé de esto en un artículo anterior, pero Master System fue durante mucho tiempo la consola más popular en dicho país gracias a la distribución de Tectoy. Incluso cuando en 1997 Saturn daba sus últimos coletazos en el mercado estadounidense y europeo, la 8 bits mantenía aún una sorprendente salud. Fue por ello que Capcom acabó licenciando una versión en un cartucho de 8 megas que solo podía ser jugado en Master System 3, revisión más potente que a su vez también se quedó en Brasil.






Desde luego, dista mucho de ser la mejor versión, y la selección de personajes es limitada, pero siendo que hablamos de una consola anterior en el tiempo al primer juego, resultaba una más que digna alternativa para la no poca gente que allí no pudiera permitirse otras consolas. En fin, podría ser peor.


Resident Evil (Game Boy)






Hoy en día muchos piensan que simplemente se limitaron a meterle una paleta de colores a lo que ya existía, pero lo cierto es que Game Boy Color en su momento resultaba una mejora considerable con respecto a su antecesora, como demuestran títulos tan extraordinarios como Wario Land 3 o The legend of Zelda: Oracle of ages/seasons. 

Con el impulso que supuso la llegada con un considerable retraso a Occidente de la saga Pokemon, la portátil de Nintendo vivió una segunda edad de oro, y numerosas third parties empezaron a lanzar spin off de sus sagas más importantes. Para los que fuimos nintenderos en esos años, aquella fue hasta la llegada de Game Cube la única forma de jugar a Tomb Raider o Metal Gear Solid.

Y por segunda vez toca hablar de Capcom, que quiso dar un ambicioso paso más allá: si ya habían sido capaces de embutir los 2 discos de Resident Evil 2 en uno de los cartuchos más caros de la historia de N64, ahora querían repetir hazaña porteando el primer juego a GBC. Aunque al principio se anunció para finales de 1999, el desarrollo, como es lógico, fue problemático y finalmente se canceló cuando ya iba nada menos que al 90%, siendo lanzado en su lugar el decepcionante RE Gaiden. Hoy día es fácil encontrar roms que permiten imaginar un poco lo que pudo haber sido.






After Burner 1 y 2 (Famicom/NES)





¿Recordáis el lanzamiento de Game Cube y Game Boy Advance? No eran pocos los que se echaban las manos a la cabeza ante el "sacrilegio" que resultaba ver en sus primeros meses de catálogo sendas adaptaciones de Sonic, de la mascota de SEGA, debido al prematuro adiós de Dreamcast. Pero lo cierto es que (adaptaciones de PC aparte) no era la primera vez que esto ocurría, ya que, ante la escasa implantación que tenía Master System en el mercado japonés, optaron por licenciar diversas franquicias a NES y PC Engine, algunas tan emblemáticas como Altered Beast (juego de lanzamiento de MD en 1988) Space Harrier, Shinobi, o el que aquí nos ocupa, el simulador aéreo After Burner.





Nótese que he mencionado en el encabezado los 2 nombres que tuvo la consola, y esto no es un error, ya que cada región tuvo una versión diferente. La versión americana que vemos arriba fue lanzada de forma alegal por Tengen ya que Nintendo America, con la gran acogida que había tenido la allí llamada SEGA Genesis, se negaba a distribuir estos juegos. Posteriormente Sunsoft editó para el mercado japonés After Burner 2, con algunas mejoras gráficas y jugables. De nuevo, resulta preferible jugar en Mega Drive o en emuladores de recreativa, pero en cualquier caso son unas curiosas piezas de coleccionista para incondicionales de SEGA.






Como siempre, podéis sugerir otros juegos en los comentarios.

Revisitando Los Simpson: segunda temporada

Seguimos con el revisionado cronológico de Los Simpson en Joróbate Flanders analizando en esta ocasión la segunda temporada. ...