martes, 20 de agosto de 2019

"...Pero no es Logan"





Hacia 2005, aunque aún quedaba lejos la idea de expandir a la gran pantalla su gigantesco universo del comic, Marvel ya era la indiscutible referencia del cine de acción. X Men y Spiderman causaban gran sensación en la crítica, y aunque la recepción del filosófico Hulk de Ang Lee o el videoclipero Daredevil fue más tibia, eran rentables en taquilla.







A DC, pese a ser también la pionera en las salas, no le iban tan bien las cosas. Superman iba de un proyecto descartado tras otro después de que la saga protagonizada por el fallecido Christopher Reeve acabara abruptamente en una cuarta parte de guión caótico y efectos especiales demasiado rudimentarios producida por Cannon Films, la marca por excelencia del cine B que tanto triunfaba en los videoclubs patrios en los 80.






Su sucesor natural no era otro que Batman. Pese a las dudas iniciales que había (sí, amigos, lo de juzgar por trailers o cambios con respecto al comic no es cosa de ahora, aunque internet lo haya acrecentado) la película que en 1989 dirigió Tim Burton y protagonizó Michael Keaton se convirtió en uno de los grandes éxitos del final de década. 

Pero la secuela (donde el director de Beetlejuice o Eduardo Manostijeras y productor de Pesadilla antes de Navidad se dejó llevar demasiado por su característico estilo) no gustó tanto (en especial al público infantil, que era en definitiva el que se buscaba en aquellos tiempos) siendo sustituido por Joel Schumacher, que se basó de forma tardía y fallida en el estilo cómico-hortera-sesentero de la mítica serie de Adam West en Batman Forever (protagonizada por Val Kilmer) y Batman y Robin (George Clooney) .







Aunque funcionaron mejor en taquilla que Batman Returns, gustaron tan poco (en especial la cuarta) que finalmente Warner canceló una quinta entrega (supuestamente con Harley Quinn como villana) para la que ya habían firmado los actores.

Tras otro sonoro fracaso como fue Catwoman (extraño spin off protagonizado por Halle Berry que se alejaba completamente de la franquicia original) y continuos rumores ya entonces de un Batman VS Superman, finalmente el Caballero oscuro regresaba de la mano de Christopher Nolan (Memento) con Batman Begins, con Christian Bale como el filántropo Bruce Wayne.






Aquello rompía no solo con las películas anteriores, sino con todo lo visto anteriormente en cuanto a historias de superhéroes se tratara. Girando en torno a la siempre recurrente idea de que "es el único que podría existir en la realidad", se intentaba buscar un cierto realismo dentro de lo posible. De esta forma, el Batmóvil y demás armas eran descartes del ejército, el Joker (último papel de Heath Ledger) era simplemente un loco con maquillaje, etc. Además, el tono era mucho más oscuro y había un mayor desarrollo de personajes. No pudo ser un enfoque más acertado.

Esto creó muchos nuevos fans. Gente que no acostumbraba a leer comics y que se sentía atraída por esta nueva fórmula. Esto por supuesto no es necesariamente malo, pero el problema es que ya solo exigían eso, fuese cual fuese el personaje. 

Mentiría si dijera que El hombre de acero (reinicio de Superman producido por Nolan y dirigido por Zack Snyder con Henry Cavill como Clark Kent) o BvS (Ben Affleck como un nuevo Batman más cercano al de videojuegos como la saga Arkham) no me resultan entretenidas. Pero no reconozco a Superman ahí. Puedo entender a un Bruce Wayne que se cuestione si su lucha merece la pena, pero no a Superman. Precisamente porque es todo lo opuesto a lo que ese otro personaje representa, y esto es lo que hacía atractiva la idea de tan desigual lucha.








Y desde entonces cada película de Marvel suele ser cuestionada por esos sectores por ser "demasiado divertida" (sic) o por tener "demasiados chistes" (bueno, con Thor Ragnarok les doy parte de razón). Incluso una de las más exitosas producciones del DCEU (Wonder Woman, dirigida por Patty Jenkins y protagonizada por Gal Gadot) fue criticada por alejarse ligeramente del estilo de sus predecesoras. 

Tampoco ayuda el continuo empeño de James Mangold (Logan, protagonizada por Hugh Jackman) en darse aires de ser poco menos que el nuevo gran visionario, olvidando que su película (muy buena, sí) es más convencional de lo que él considera (ese tercer acto con el clon...) y que antes ya dirigió Lobezno inmortal, con muchos de los elementos que ahora denosta, escena postcréditos inclusive.



Algunos sí queríamos lycra amarilla...



A todos nos gustan las grandes historias. Pero no todos pueden ser Logan o Batman, ni deberían serlo. Nos guste o no tal o cual película, intentemos verlas sin prejuicios. Dedicado a la memoria de Heath Ledger.

sábado, 17 de agosto de 2019

Series que deberían estar online (SPOILERS)

Si en el anterior artículo hice recomendaciones de los diferentes contenidos de la plataforma VoD, hoy el artículo es todo lo contrario: reivindicar producciones que, por uno u otro motivo, no es posible ver salvo en DVD o alguna reposición en horarios no siempre fáciles de seguir en la TDT. Comencemos:


Smallville




El tema estrella de Joróbate Flanders es sin duda las consolas mini el cine de superhéroes y el boom que vive en la última década. No obstante, en el terreno de las series el género ha ido siendo más inestable, siendo quizá aquí la Distinguida Competencia la que ha ido gozando de cierto dominio sobre Marvel.

Aunque ya en los 90 hubo diferentes series de DC, la que marcó la diferencia fue posiblemente Smallville, donde Tom Welling interpretó durante 10 temporadas a un joven e inexperto Clark Kent que todavía no sabe volar. Acostumbrado como estaba a las a menudo muy oscuras historias de los comics de X-Men, Superman, con su absoluta perfección, nunca había sido un personaje que me entusiasmara demasiado. Pero Smallville siempre me enganchaba cuando veía un capítulo suelto en TVE2 hasta que finalmente me decidí a seguirla desde el principio.






Tras unas 2 primeras temporadas fundamentalmente procedimentales (los capítulos solían consistir en Clark teniendo que luchar con algún ciudadano de a pie que adquiere algún extraño poder por culpa de la kryptonita) la historia arranca de verdad cuando Clark conoce al millonario científico Virgil Swann (último papel del mismísimo Christopher Reeve) , miembro junto a Lionel Luthor (John Glover) entre otros de Veritas, sociedad secreta conocedora de la existencia y desaparición de Krypton. A partir de ese momento (sin abandonar del todo la estructura de "monstruo de la semana") Clark tendría que hacer frente a villanos clásicos del comic como Zod (Callum Blue), Brainiac (James Marsters) o Doomsday (Sam Witver) .

Pero si hay un actor que destaque especialmente en esta serie es Michael Rosenbaum, quien interpreta a un Lex Luthor que intenta alejarse de la malvada influencia de su padre Lionel pero su obsesión con Clark (quien le salva la vida en el piloto) hace que inevitablemente se acabe volviendo todavía peor. En definitiva, si os gustan los superhéroes pero no conocéis los personajes de DC, aquí tenéis un buen punto de partida.








Me llamo Earl




De entre las muchas series que emitió La sexta en sus primeros años de emisión, una me llamó la atención especialmente por su argumento, que no se parecía a nada de lo que hubiera visto antes, al menos en una sitcom. Earl Hickey (Jason Lee) es un delincuente de poca monta que compra un billete de lotería con el dinero que acababa de robar. Una vez es premiado, es atropellado y lo pierde, y en el hospital es engañado por su esposa Joy (Jaime Pressly) para que firme el divorcio y poder irse con su amante, el "hombre cangrejo" Darnell Turner (Eddie Steeples) camarero con un misterioso pasado que es el mejor amigo de Earl. 

Tras esto, inspirado por una entrevista que ve en la tele, Earl decide intentar junto a su algo lento hermano Randy (Ethan Suplee) arreglar sus malas acciones para tener un mejor karma, del que siempre habla como si fuese una especie de ser o deidad. Una vez soluciona la primera de ellas (ayuda a recoger basura en la ruinosa pensión en que ahora vive) vuelve a encontrar el billete de lotería, lo que le reafirma en su objetivo.

Con un humor absurdo no exento de cierta crítica a esa otra parte de EEUU tan poco conocida (salvo por estereotipos como Cletus Spuckler en Los Simpson) Me llamo Earl se mantuvo durante 4 temporadas hasta que un descenso progresivo de audiencia hizo que la serie acabara de una forma un tanto abrupta con un "continuará". Después de que Netflix haya apostado por otros regresos como Las chicas Gilmore, es el momento de al menos una temporada final que permita cerrar todas las tramas.






24







El candidato a la presidencia ha sido atacado. Mi mujer y mi hija han sido secuestradas, y gente con la que trabajo podría estar implicada en ambos casos. Soy el agente federal Jack Bauer... este será el día más largo de mi vida. Con esta voz en off de Kiefer Sutherland arrancaba la primera temporada de 24, ambientada en la ficticia agencia gubernamental CTU (Counter Terrorist Unit) de Los Ángeles. 

¿En qué se diferencia esta de tantas otras series policiacas habidas y por haber? Aparte claro está del sensible momento en que se estrenó (6 de noviembre de 2001, menos de 2 meses después del 11-S) lo que resultaba clave era el ritmo. Cada temporada (como su nombre indica) es un día en la dura vida de Jack Bauer, con 24 capítulos por cada una (salvo la última, que se quedó en 12) . Había empezado una nueva era en las series. Si dejabas de ver un solo capítulo, ya estabas perdido.

Por otra parte, estaba el protagonista. Aunque Bauer salve siempre la situación, dista mucho de ser un héroe. Al contrario, es capaz de todo tipo de crueles torturas para resolver los casos, algo que normalmente solo hacían "los malos". Especialmente llamativo y polémico resultaba en ese sentido un episodio de la cuarta temporada donde pide ser cesado de la CTU para poder ir por su cuenta a por un secuaz que había sido liberado por un abogado activista. Una vez confiesa, Jack es readmitido.







Esto, por supuesto, generó mucho debate sobre la ideología de la serie, siendo que se emitía en una cadena declaradamente conservadora como Fox. Pero en 24 nada es lo que parece, y no fueron pocas las temporadas en que los verdaderos villanos estaban dentro del propio sistema estadounidense, lo que llegó a su punto más extremo en la T5 (la preferida del fandom) cuando el culpable de todo resulta ser el mismo presidente estadounidense Charles Logan (Gregory Itzin) que además es republicano. 

De nuevo, 24 terminó con un final abierto en la novena temporada (emitida 4 años después de la anterior después de que problemas presupuestarios tumbaran un proyecto de película) y el spin off 24 Legacy, aunque recuperó a otro carismático personaje como era Tony Almeida (Carlos Bernard) , no resolvió estas dudas. Dicen que Disney mantendrá la marca Fox en determinados proyectos. Ojalá este sea uno de ellos y por fin veamos el ¿último? día de Jack Bauer.






Como siempre, podéis sugerir otras series en los comentarios. Dedicado a la memoria de Christopher Reeve.

martes, 13 de agosto de 2019

Lo mejor que posiblemente te estés perdiendo de la televisión de pago

Mal que nos pese a veces por lo estancado que está el mercado físico, el VoD ha venido a España para quedarse. Hasta ese amigo al que no le gustaban las series españolas te ha mandado al Whatsapp el último chiste sobre Arturito (Enrique Arce) de La casa de papel, y los cameos de Paquita Salas ya poco tienen que envidiar a los que conseguía Santiago Segura en la etapa dorada (?) de Torrente.

Pero, ¿qué hacemos para matar el tiempo cuando, tras una maratón para evitar spoilers, resulta que ya se nos ha acabado la serie de turno hasta el año que viene? Hoy en Joróbate Flanders recomendaremos algunos contenidos que no por menos conocidos son menos interesantes.



Arrested Development





Aunque mucho se hablase de edad de oro de las series por el auge de Lost, la realidad es que si había un género que destacara en televisión en los 00s era el de los realitys, ya fuesen de gente anónima, o de famosos. Entre los segundos, uno de los más populares y polémicos en EEUU fue durante 4 temporadas (2002-2005) The Osbournes de MTV, que mostraba la vida familiar de Ozzy Osbourne.

Posiblemente esto contribuyó a que Fox apostara por una serie que aún hoy resulta de lo más arriesgada. Arrested Development es una sitcom en forma de falso documental donde se nos narra la turbulenta historia de los Bluth, que pierden toda su fortuna después de que el cabeza de familia George (Jeffrey Tambor) sea arrestado por, entre otros delitos, construir para el régimen de Saddam Hussein en Irak, por lo que tiene que hacerse cargo de la empresa familiar su hijo Michael (Jason Bateman) que, pese a ser el único responsable, a lo largo de los episodios va mostrándose como alguien muy manipulador.

Otros personajes destacables son su hermano Gob (Will Arnett) aspirante fracasado a mago con una gran rivalidad con Michael alimentada por su padre, su cuñado Tobias Funke (David Cross) psiquiatra inhabilitado que pretende ser actor, o la hija de este, Maeby (Alia Shawkat) cuyo nombre es un intraducible juego de palabras con "maybe", ya que en numerosos capítulos se insinúa la posibilidad de que pudiera ser adoptada. Sin olvidar claro está a la quizá gran antagonista de la serie, Lucille (Jessica Walter) esposa de George capaz de todo por mantener un ritmo de vida incompatible con la nueva situación de la familia.

A lo largo de las 5 temporadas (las brillantes 3 primeras en Fox, y las 2 últimas, más irregulares pero también con buenos momentos, exclusivas de Netflix) se suceden todo tipo de situaciones de humor negrísimo, referencias que no siempre se entienden a la primera y falsos avances del siguiente episodio que no obstante a menudo influyen de verdad en el desarrollo de la historia. Y en cierto modo, bromas aparte con las "predicciones" de Los Simpson, se intuye cierto paralelismo con la familia Trump, algo con lo que la propia serie jugaría en la tormentosa temporada final.

Todo ello aderezado por un narrador (Ron Howard, productor de la serie) que no se corta en opinar sobre lo que ocurre y hacer comentarios sarcásticos. Por último, destacar como anécdota que 15 de los 84 episodios fueron dirigidos por los hermanos Joe y Anthony Russo, hoy conocidos por su trabajo en el universo cinematográfico Marvel. Si os gusta el humor sin filtros, esta es vuestra serie.





Ilustres ignorantes




Lo creáis o no, Movistar+ no solo es fútbol, y poco a poco su canal básico Cero ha ido creando una parrilla más o menos interesante con series, documentales, entrevistas...y entre todo ello, encontramos uno de los supervivientes de lo que un día fue esa gran cadena que hoy algunos aún añoramos que fue Canal+.

Ilustres ignorantes (que empezó filmándose en un plató hasta que tomaron la acertada decisión de trasladarlo a teatro) es una tertulia humorística moderada (es un decir...) por Javier Coronas, con 2 colaboradores fijos (Javier Cansado y Pepe Colubi) y 2 invitados sobre un tema que es introducido por una película (o a veces un sketch protagonizado por alguno de los anteriores participantes) . 

Pero lo de menos es el tema, y quizá cuando mejor funciona es cuando menos interesante pudiera parecer a priori. Si por algo destaca este programa es por lo mucho que Cansado se va por las ramas con la historia de la humanidad (siendo su tema preferido los sumerios) las burradas de Colubi, o el "test picadito" que nunca es tan corto como le gustaría a Coronas, que, aunque interviene poco, siempre garantiza alguna de las mejores frases del día. Después de 11 años ha ido perdiendo inevitablemente algo de frescura, pero aún así todavía merece la pena echarle un vistazo de vez en cuando. Sobre todo si sale Pepín Tre.





The IT Crowd (Los informáticos)





Y volvemos a Netflix, en este caso con una serie inglesa. The IT Crowd está ambientada en la ficticia Industrias Reynholm, con un gigantesco edificio en Londres, en cuyo sótano está instalado el departamento de informática, con solo 3 personas: el vago Roy (Chris O´Dowd) cuya solución para todo es apagar y volver a encender, Maurice Moss (Richard Ayoade), típico nerd que en parte casi podría considerarse un "proto-Sheldon", y Richmond (Noel Fielding) gótico que rara vez sale de la sala de servidores. 

Su vida cambia cuando entra una nueva jefa, Jen (Katherine Parkinson) siendo un chiste recurrente a lo largo de las 4 temporadas (más un especial final) su nulo conocimiento de la informática (especialmente hilarante es el capítulo en que consiguen hacerle creer que una caja es todo internet) siendo elegida para el cargo a base de mentirle al señor Reynholm (Chris Morris) quien no sabe mucho más que ella. 

Si os gusta lo "friki" y el humor británico, aquí tenéis una gran serie. Recomiendo eso sí verla en VOS.







Como siempre, podéis recomendar otras series o programas en los comentarios.

martes, 6 de agosto de 2019

Los personajes no tan conocidos de Ibáñez

Como ya mencioné de pasada en un artículo anterior, si hubo algo que marcó a fuego mi afición por la lectura fue el suplemento de comics que el diario El País ofreció entre 1981 y 2009, El pequeño país. Los personajes iban cambiando con los años, unos me gustaban más, y otros...no tanto. Pero había una página a mitad de suplemento que siempre estaba ahí, y que se convirtió en mi preferida, 13 Rúe del percebe, con su humor surrealista lleno de detalles de fondo que no siempre se veían a la primera.

Con el tiempo, fui conociendo otros suplementos infantiles como Gente Menuda (ABC) o el más efímero MiniMundo, y con ellos otras historietas clásicas del gran Francisco Ibáñez como Pepe Goteria y Otilio, el Botones Sacarino, Rompetechos, y por supuesto Mortadelo y Filemón. Mi incipìente afán coleccionista me hizo buscar y adquirir los sucesivos especiales aniversario de los agentes de la TIA, y para mi sorpresa descubrí que la obra de Ibáñez era aún más grande de lo que pensaba. Y de eso trata el artículo de hoy en Joróbate Flanders, series que no crearon tanto impacto como las que todos conocemos, pero no por ello son menos interesantes.



Tete Cohete


"¡Eh, tíos! ¡Reciclad siempre! ¡Hasta hartaros!"






Hablar de la historia del comic español es hablar de la editorial Bruguera, que durante los años del régimen franquista gozó de una posición de casi monopolio con tantas revistas en los kioskos que a menudo tenían que repetir contenidos con tal de poder rellenarlas (sin tomarse pequeñas molestias como pagar derechos a los autores por ello) . En 1976 (ya con su máximo competidor hasta entonces, TBO, en un prolongado declive) este dominio empezó a tambalearse con Don Miki, la revista de editorial Montena que recopilaba comics italianos de personajes clásicos de Disney como Mickey Mouse o el pato Donald.




"¡Me he dejado la barba de Homer Simpson, hoho!"





De esta forma, Bruguera recurrió a otra de sus prácticas habituales que tanto traen de cabeza a los coleccionistas y estudiosos: cerrar revistas para luego relanzarlas. Esta vez lo hicieron nada más y nada menos que con la histórica Pulgarcito, adoptando el mismo formato de bolsillo con 100 páginas de Don Miki, encargando a varios dibujantes que hicieran un personaje que sirviese de imagen a esta nueva etapa.

El ganador fue Jan con el personaje homónimo, que abandonó apenas un año después para poder retomar Superlópez. La propuesta de Ibáñez, que también apareció en la revista, y es lo que aquí nos ocupa (sí, se me ha alargado la presentación, qué le vamos a hacer) era un personaje que no se parecía a nada de lo que había hecho antes: Tete cohete, un niño con gran afición a la mecánica que es capaz de convertir literalmente cualquier objeto que caiga en sus manos en un vehículo, con desastrosas consecuencias.

En un principio, parecía que Ibáñez (o quizá más bien Bruguera) apostaba fuerte por el personaje, llegando a ser presentado en un album de Mortadelo y Filemón. Sin embargo, al poco lo abandonó pasando a ser dibujado por otros autores, que le llegarían a incluir como co-protagonista en El año internacional de la juventud, una de las pocas historias largas que existen de Sacarino. Y en cambio curiosamente no lo hizo en El 35 aniversario, donde hay cameos de casi toda su trayectoria. ¿Puede que realmente no llegara nunca a gustarle el personaje? Posiblemente nunca lo sepamos.






Doña Pura y Doña Pera, vecinas de la escalera





Sí, también Ibáñez intentó apostar por un tipo de humor costumbrista en la que es su única serie protagonizada por mujeres, posiblemente buscando la réplica a las entrañables hermanas Gilda de Manuel Vázquez, por el que nunca ha ocultado su admiración, igual que la familia Trapisonda estaba claramente basada en la familia Cebolleta, o la propia evolución de Mortadelo y Filemón de la "agencia de información" a la TIA en Anacleto, agente secreto.

Las situaciones en que se veían envueltas estas 2 señoras (que suponía un desarrollo de las relaciones vecinales que quizá se echaba de menos en la 13 Rúe, donde cada personaje rara vez salía de su casa) estaban acompañados con pequeños chistes de fondo entre sus respectivas mascotas, un gato y un loro que suelta comentarios sarcásticos al estilo del perro de la Familia Trapisonda. Pero, por lo que sea, no debió ser demasiado popular, y solo existieron 4 páginas en 1964 en la revista Tío Vivo, no volviendo a aparecer hasta 28 años después en el ya mencionado album aniversario.




7 Rebolling Street







¿ANHQV o LQSA? No seré yo quien me moje, pero ya de alguna manera este debate existió antes en el mundo del tebeo.

A mediados de los 80, Bruguera estaba en horas muy bajas, con suspensiones de pagos. Varios autores dejaron la editorial, con la consecuencia de que no podrían retomar a sus personajes, ya que por contrato estaban obligados a renunciar a los derechos de autor sobre los mismos.

En este contexto, Ibáñez optó por reinventar una de sus series estrella, que reconozco que terminaría por incluso gustarme más que la original. 7 Rebolling Street, además de trasuntos de personajes ya conocidos como la señora de los animales, la patrona de la pensión, el veterinario o la portera, contaba con un banco, un bar y hasta ¡okupas drogadictos!  , así como un rascacielos al fondo al que le pasaban todo tipo de cosas extrañas.

Con el tiempo, Ibáñez acabó delegando en un equipo de dibujantes encargándose exclusivamente del guión (algo que también haría con los propios M&F una vez de vuelta en Ediciones B entre 1987-90)  pero, por suerte, el enorme éxito que en la actualidad han tenido los sucesivos recopilatorios de 13 Rúe permitió que al menos 7 Rebolling Street sí tuviese su pequeño homenaje en forma de Super Humor. Esperemos que algún día la renacida Bruguera haga lo propio con Chicha, Tato y Clodoveo, que, más allá de lo "ochentero" de sus protagonistas, quizá sea más tristemente atemporal que ninguna otra.



 Como siempre, podéis sugerir otros personajes en los comentarios. Dedicado a la memoria de Manuel Vázquez.

miércoles, 31 de julio de 2019

La casa de papel: la vuelta al cole (SPOILERS)

"¡Voy a atracar el banco de España! ¡Mira qué cara de malo!"



El 2 de mayo de 2017 no fue un día de muchas noticias relevantes. PP y PNV llegaron a un acuerdo para los presupuestos de ese año, Francia se encontraba en la campaña de la segunda vuelta electoral, y en la capital de España se disputó una de las 2 semifinales de la Champions League, donde el Real Madrid derrotó al Atlético de Madrid.

 Antena 3, que tenía en aquellos momentos los derechos de la máxima competición futbolística de clubes, aprovechó el gran arrastre de audiencia que un derby podía acarrear para por fin estrenar su gran apuesta de la temporada, que llevaba meses anunciándose, un thriller aún más ambicioso que la recientemente cancelada Vis a vis (que luego retomaría Fox España, pero ese es otro tema) : La casa de papel, protagonizada por un grupo de atracadores dirigidos por el misterioso "profesor" (Álvaro Morte) , que se enamora de Raquel Murillo (Itziar Ituño) la inspectora de policía encargada de evitar su plan de robar miles de millones impresos por ellos mismos en la fábrica nacional de moneda y timbre .





Como era de esperar, la audiencia de aquel piloto se disparó hasta el 25% de share, estabilizándose después en una media cercana al 15. Pero llegó el verano, y la serie se paralizó a falta de tan solo 6 episodios. Cuando se retomó, pasó de martes a jueves, sufriendo la dura competencia de GH, llegando a caer a un 9,8% en el penúltimo episodio, si bien el final parecía cerrado por lo que al menos sus seguidores no se quedaban colgados como con, ejem, otras series. O eso creíamos.








Una vez acabó, La casa de papel pasó a Netflix. No era la primera serie española que pasaba por la plataforma: Velvet había llegado a ser lo más visto en España, y ya empezaban a impulsar sus propios proyectos. Pero la sorpresa saltó cuando el éxito que no había tenido en nuestro país lo había encontrado fuera. 

Ya fuese por su tensión continua (cercana casi, salvando las distancias, a 24) , por lo internacional de los nombres en clave de los personajes (Tokio, Berlín, Río, etc) o por la peculiar estética con esas máscaras de Dalí con las que se confunden con sus rehenes, Money Heist (que es como se la conoce internacionalmente) se convirtió en un fenómeno social que nunca antes habíamos conocido. Raro era el día que no aparecían noticias relacionadas con la serie: gente que se vestía así en manifestaciones, tifos de equipos de fútbol, polémica con los contenidos en Turquía...

Así, en 2018, La casa de papel fue la segunda producción nacional en ganar el Emmy, algo que solo había conseguido Antonio Mercero en los 70 con La cabina, y Netflix anunció que produciría en exclusiva una tercera temporada (o segunda, según se mire) lo que generó todo tipo de reacciones. Yo he de reconocer que estaba entre los escépticos. Como ya he dicho, el final ya me parecía perfecto, y no veía la forma de seguir, a no ser que hicieran un spin off con nuevos personajes. Por otra parte, me preocupaba como podrían adaptarse a la reducción de minutos de los episodios, algo que fue muy problemático en las temporadas 3 y 4 de Vis a vis. Por suerte, no podía estar más equivocado.







Han pasado 2 años del exitoso atraco, y cada uno ha ido por su lado. Tokio (Úrsula Corberó) se aburre de la apacible vida que lleva con su novio Río (Miguel Herrán) y se va a una fiesta en un pequeño pueblo. El teléfono satélite con el que contactan resulta estar controlado por las autoridades y el hacker es arrestado, siendo sometido a todo tipo de torturas por Alicia Sierra, interpretada por una Najwa Nimri que, pese a interpretar en esta ocasión a una inspectora de policía, recuerda mucho en su actuación y en los modos de su personaje a la villana Zulema Zahir de la ya mencionada Vis a vis.


No, de momento no hay reencuentro


Tokio pide ayuda al profesor, que siendo consciente de la situación en que se encuentra (puesto que la detención no ha sido anunciada pese a lo importante que resulta) decide reunir a la banda para someter al estado al chantaje definitivo: retoma para exigir su inmediata liberación el más peligroso plan original de su fallecido hermano Andrés de Fonollosa "Berlín" de robar las reservas de oro del Banco de España. De esta forma, los flashbacks explicando cada detalle justifican el regreso del actor Pedro Alonso.

El mayor presupuesto del que ahora cuenta la serie ya se palpa en el primer capítulo, desde el asalto militar para dar caza a los 2 fugitivos a la espectacular escena final en Callao donde, desde un zeppelin, sueltan como distracción miles de billetes a una población que en su mayoría apoya a "los Dalís" (haciendo un brillante uso de ruptura de cuarta pared con el simbolismo que ha generado la propia serie) y la duración de los 8 episodios (que van entre 40 minutos y una hora) permite mantener la acción intacta sin tanta escena de relleno como había antes, además de nuevos y carismáticos personajes como "Palermo" (Rodrigo de la Serna) un antiguo amigo argentino de Berlín que ocupa su lugar.

Eso sí, la ya anunciada T4 (aún sin fecha) supone un final abierto y algo abrupto. Pero no me cabe duda de que la resolución estará a la altura, por lo que merece la pena esperar. Y aquí estaremos en Joróbate Flanders para contarlo. Dedicado a la memoria de Antonio Mercero y Eduardo Gómez.

jueves, 25 de julio de 2019

El comprador de Springfield. Especial Comic-Con

La pasada semana se celebró en San Diego la tradicional Comic-Con. Lo que durante años era algo que la mayoría (al menos fuera de EEUU) solo conocíamos de las menciones en un capítulo al año de The big bang theory ahora ya es una de las fechas clave de Hollywood en tanto el cine de superhéroes es hoy el que copa las taquillas. Y de eso toca ocuparnos en este especial de nuestro noticiario de Joróbate Flanders.







En primer lugar, tras meses y meses de intensa publicidad y un reestreno con escena cartoniana de Hulk (Mark Ruffalo) como único "atractivo", vimos como Vengadores: Endgame hizo historia al superar los casi 3000 millones de recaudación que en su día hizo Avatar (que ojo, también tuvo su reestreno) siendo la película más taquillera de la historia del cine.

Por supuesto, hay muchos matices que hacer a esto, como la inflación. Sería injusto también negar el legado que dejó la película de James Cameron, guste más o menos (en mi caso, aún no la he visto) , y en el fondo, no deja de ser un mero pique publicitario entre 2 películas de la misma factoría. Dicho esto, sería hipócrita negar que yo recibí con agrado la noticia por lo que representa, la confirmación de que este ha dejado de ser un género "de frikis" para tener la misma valoración y respetabilidad que otros tipos de película.








Pero, una vez estrenada Spiderman: lejos de casa (Tom Holland) toca ya pensar en la nueva era post-Thanos (Josh Brolin) , la fase 4. No esperábamos grandes sorpresas más allá de lo ya conocido, pero vaya si la hubo: Marvel, de alguna manera, ha querido cerrar el círculo con un reinicio del personaje que supuso el primer éxito cinematográfico de su historia, Blade, que esta vez estará protagonizada por el oscarizado Mahershala Ali.

El hecho de tener a un mapache parlante como miembro destacado de los Vengadores ha demostrado que cualquier cosa es ya posible en este cada vez más grande universo cinematográfico, y no me cabe duda que una peli de terror sobre vampiros será el enésimo melocotonazo. Por otro lado, es inevitable pensar que la elección del protagonista ha terminado ya de sepultar el proyecto de universo televisivo de Netflix, ya que se da la casualidad de que Ali interpretó al mafioso Cottonmouth en la primera temporada de Luke Cage. 



¿Te rieh?




Pero por supuesto, esto no significa ni mucho menos que Marvel renuncie a la pequeña pantalla. Si algo caracterizó a este panel de la comic-con fueron todo tipo de series para la futura plataforma Disney+ de lo más variopintas, desde una comedia protagonizada por Loki (Tom Hiddleston) a los "what if?", los comics donde el Vigilante nos narraba como habrían trascurrido los acontecimientos si determinados eventos clave no hubiesen ocurrido.

Pero la que más me llama la atención es una que, al igual que Blade, no conocíamos hasta ahora. Estoy hablando de Falcon and the Winter soldier, que además de por supuesto contar con Anthony Mackie y Sebastian Stan, tendrá el por lo menos para el que esto escribe el más esperado antagonista: nada menos que Helmut Zemo (Daniel Bruhl) el ex-militar sokoviano que, sin ningún tipo de don o habilidad especial, puso más en jaque que nadie a los héroes más poderosos, aparte de ser posiblemente el único aún con vida en conocer el código que controla a Bucky, del que aparentemente está curado...¿o no?.







Y no podíamos terminar este artículo sin hablar de la serie que da nombre a este blog, que era la gran incógnita tras el decepcionante panel del E3. Como ya dije, era de esperar que Disney no iba a dejar de apostar por esa permanente gallina de los huevos de oro que son Los Simpson, y su primer movimiento en ese sentido también ha sido de lo más sorpresivo, ya que 2 años después de su cancelación han decidido retomar la colección en DVD con la decimonovena temporada, la última aún animada en 4:3 antes de pasar al HD.

La primera pregunta parece obvia: si esta vez hay por fin una continuidad, ¿publicarán una nueva edición de la T20 ya con audiocomentarios y manteniendo el estilo de las otras, o se limitarían a relanzar aquella mediocre edición aniversario que salió hace casi 10 años? Por otro, ni esa (debido a lo mucho que ya entonces tardó Antena 3 en estrenarla) ni la 18 han visto a día de hoy la luz en España. Siendo que Disney ha completado series que aquí nunca fueron demasiado populares como Once upon a time o Lost (sí, asumidlo) hay una pequeña esperanza de que cambien la política de Fox con una tan mítica como la de Matt Groening. El tiempo dirá.

Si creéis que me he dejado algo en el tintero, podéis ponerlo en la caja de comentarios. Próximamente, más noticias en Joróbate Flanders. Dedicado a la memoria de Rutger Hauer.

miércoles, 17 de julio de 2019

Grandes rarezas de la historia de los videojuegos (3)

No, de momento no hablaré de Stadia



Tras la gran acogida que tuvo el artículo anterior, aquí tenéis la tercera parte del repaso de Joróbate Flanders a consolas poco conocidas:



PSX (Sony)







Antes de que os volváis locos al leer el encabezado, dejad que lo explique. Cuando Sony empezó a trabajar en su propia consola tras romper con Nintendo, el nombre provisional era Playstation X. Aunque finalmente se acortó, durante años las revistas especializadas la siguieron llamando PSX.

En diciembre de 2003 (cuando ya se había extendido el decir PSone, que era el nombre de la revisión de tamaño reducido de la máquina) Sony de pronto, para mayor confusión, decidió recuperar la marca PSX para un lujoso reproductor-grabador de DVD, así como editor de vídeo y audio, opción de reproducción de DVD-R, compatibilidad con la futura PSP... todo un gran centro de entretenimiento multimedia que además llevaba una PS2 integrada. 

Aunque en su día el lanzamiento tuvo cierto revuelo en los medios, el hype se evaporó de inmediato ante el elevado precio de lanzamiento (79.000 yenes, unos 657 euros) que no justificaban por el hecho de tener más opciones el cambiar una consola que ya era muy buena . No pasaron ni 2 años (febrero de 2005) antes de que Sony dejara de fabricarla sin haber salido en ningún otro país, convirtiéndose junto a Pocket Station (no confundir con PSP) en su primer gran patinazo dentro del mercado de los videojuegos.






Playdia (Bandai)

Bandai, ¡qué fail!





Después de la gran lucha que mantuvieron SNES y MD por el trono de las 16 bits, muchas fueron las compañías que intentaron competir en la siguiente generación ante las mayores opciones que daba el CD. Y de nuevo encontramos a una juguetera, en este caso Bandai, tan popular en los 90 por sus licencias como Dragon Ball, Power Rangers o Los caballeros del zodiaco.

Al igual que pasara con por ejemplo WonderSwan, la mayoría de juegos (que a su vez solían ser a menudo títulos interactivos FMV, como era tristemente habitual en la mayoría de los primeros sistemas con CD) eran licencias japonesas como Sailor Moon, Ultraman, Hello Kitty o Nintama Rantaro entre otros. 

Si por algo se recuerda esta consola en la actualidad (que, de nuevo, solo duró un par de años en el mercado y fue exclusiva del país nipón) es sin duda por Dragon Ball Shin Saiyajin Zetsumetsu Keikaku (algo así como "el plan para destruir a los saiyans"), adaptación una vez más a película interactiva en 2 partes del RPG Dragon Ball Z Gaiden de Famicom que narraba una historia original (al contrario que juegos anteriores, que se limitaban a adaptar la saga del momento) donde Goku, Vegeta y compañía debían hacer frente al dr.Raichi, un científico tsufur (los nativos del planeta Vegeta) que crea clones aparentemente invencibles de los enemigos anteriores tanto del anime como de algunas películas. 

A su vez estos juegos fueron adaptados a OVA (película directa a vídeo, al contrario que las otras de la serie de Toriyama, que sí se estrenaron en cines en Japón) y posteriormente fue remakeada como extra de DB Raging Blast 2 para PS3 y Xbox360. Una gran pieza de coleccionista para incondicionales.





SEGA Pico (SEGA)






Cuando de pequeño leía el Pequeño País (valga la redundancia) me gustaba ver la publicidad que casi siempre había en contraportada de los ordenadores Vtech (¡todavía existen!), que te hacían ver como algo apetecible lo que no querríamos en nuestras consolas: juegos educativos.

Y a SEGA se le ocurrió en 1993 mezclar ambos mundos con el lanzamiento de su quizá más desconocida consola, Pico, con licencias de Disney, de diversos manganimes, y hasta algún que otro Sonic exclusivo, que se manejaban tanto con un mando como con el llamado "bolígrafo mágico".

Aunque en Occidente pasó sin pena ni gloria, en Japón si tuvo una más que digna acogida manteniéndose a la venta hasta nada menos que 2005, cuando la compañía ya hacía 4 años que había pasado a ser third party.  Esta colaboración con otras compañías supuso que Pico tenga el honor de ser a día de hoy la única consola no-Nintendo en tener juegos (educativos, claro) nada menos que de Pokemon.







Panasonic Q (Panasonic)


Falta que lo anuncie George Clooney para parecer una cafetera




Desde siempre, la política de Nintendo (aunque antes de Wii quisieran competir con la tecnología más potente) ha sido la de hacer "consolas para jugar". De esta forma, no sorprendía ya que, cuando por fin dieron el salto al formato óptico con Game Cube, lo hicieran a su manera, con los mini DVD.

Realmente, esto no se puede comparar a la controvertida elección del cartucho en N64, ya que los juegos que aprovechaban al máximo su capacidad poco o nada tenían que envidiar a los de PS2, como demuestra por ejemplo Resident Evil 4, debiéndose atribuir su fracaso en ventas más bien a lo tarde que salió, con la consola de Sony ya consolidada y a las puertas de la primera Xbox.

Pero, en definitiva, la apuesta de PS2 por el DVD había sido el empujón que permitió a dicho formato dar el relevo al VHS que el laser disc no pudo lograr. Y Nintendo decidió ceder la licencia de GC a Panasonic (la compañía que junto a IBM había colaborado con la "gran N" en su desarrollo) para lanzar en Japón Panasonic Q (más conocida simplemente como Q) que era una revisión de la consola que tenía reproductor de DVD (pasando a tener bandeja frontal de discos, en vez de la carga vertical con la que contaba la original) y otras funciones multimedia como reproducción de MP3.

Como pasó con PSX, la acogida fue muy escasa, y finalmente se canceló su lanzamiento internacional dejando de fabricarse en 2003, lo que probablemente demuestra que, aunque Game Cube hubiera tenido DVD desde el principio, Nintendo ya salió derrotada antes de empezar en la sexta generación, mientras que, salvo el injusto fiasco de Wii U, ahora sí ha vuelto a encontrar su camino gracias a apostar por nuevas formas de jugar.






Como siempre, podéis sugerir más consolas en los comentarios.

sábado, 13 de julio de 2019

Grandes rarezas de la historia de los videojuegos (2)

Seguimos analizando en Joróbate Flanders algunas de las más extrañas o desconocidas consolas que han visto la luz:



Zeebo (Tec Toy)







Si hubo una generación donde Nintendo tuvo el reinado indiscutible, esa fue la de las 8 bits. Aunque en Europa la lucha con la Master System de SEGA estaba más igualada, en Japón y especialmente EEUU la NES era casi sinónimo de decir "consola" como hoy podría serlo Sony con sus Playstation.

Lo que no mucha gente sabe es que SEGA tenía su feudo particular en el continente americano. En Brasil la juguetera Tectoy se convirtió en la distribuidora de Master System, que alcanzó tal auge que llegó a sobrevivir a las posteriores generaciones, apareciendo revisiones exclusivas de la máquina como Master System 3 y adaptaciones de franquicias tan populares como Street Fighter 2 o Duke Nukem.

Aunque aún hoy día siguen distribuyendo versiones "mini" de MS y Mega Drive, en 2009 Tectoy quiso ampliar su modelo de mercado lanzando su propia consola, Zeebo, que presumía de tener nada menos que FIFA, Tekken, Need for speed y el mismísimo Resident Evil 4. 

La decepción llegaba una vez empezabas a jugar y te encontrabas con la triste realidad: en su mayoría eran meros ports de juegos de móvil. En un contexto en que Sony y Microsoft libraban la quizá más encarnizada batalla con PS3 y Xbox 360, Zeebo solo sobrevivió 2 años y hoy es considerada la peor consola de la historia. Y es que es preferible ser cabeza de ratón que cola de león.








HyperScan (Mattel)






Si, también en la séptima generación Mattel intentó regresar al mundo de los videojuegos tras su lejana intentona en los 70-80 con Intellivision. En esta ocasión, buscaban ser una alternativa para el público infantil mezclando la experiencia jugable con el coleccionismo, con tarjetas coleccionables que suponían diferentes mejoras para los juegos, en su mayoría adaptaciones de Marvel o Cartoon Network.

Sin embargo, los juegos (en formato CD) podían literalmente tardar más de una hora en cargar, los controles eran toscos y los gráficos parecían más propios de SNES o MD. De esta forma, HyperScan tuvo una existencia aún más efímera que Zeebo desapareciendo tras solo un año y 5 juegos a la venta.





N-Gage (Nokia)





Sí, el antiguo gigante de la telefonía móvil también intentó en 2003 entrar en la competitiva industria del videojuego. 

Esta consola (que en realidad era un teléfono de la serie Symbian S-60) parecía tenerlo todo para triunfar, con una intensa campaña publicitaria y dignas adaptaciones de importantes franquicias como Tomb Raider, Tony Hawk, Rayman o Sonic, con mayor potencia gráfica que GBA. Pero cometieron el mismo error que Atari muchos años atrás con Lynx: el diseño.

La cruceta era de lo más incómoda con respecto a la de otras consolas, y jugar con el teclado numérico resultaba algo confuso. Además, había que quitar la batería cada vez que querías cambiar de juego, y tampoco era práctico para hablar por teléfono (en definitiva, su función principal) teniendo que dejar la pantalla colgando para hablar por la posición del altavoz. El elevado precio de lanzamiento (249€) tampoco ayudaba.

Apenas pasaron 6 meses para el lanzamiento de N-Gage QD, que solucionaba buena parte de estos problemas, tenía un tamaño más ligero, y bajaba el precio hasta los 199. Pero ya era tarde para remontar el vuelo. 

Con el tiempo, el resto de móviles ya irían incluyendo también juegos descargables, y hoy este experimento de Nokia puede encontrarse expuesto en un museo del fracaso en Suecia junto con otras piezas tan variopintas como una lasaña congelada marca Colgate o un juego de mesa del actual Presidente de EEUU Donald Trump.









R-Zone (Tiger)




Si Nintendo dominó con mano de hierro en los tiempos de las 8 bits, no menos fuerte ha sido (y es) su predominio de las consolas portátiles. Aparte claro está de sus grandes competidoras en los 90 que fueron SEGA Game Gear y Atari Lynx, surgieron todo tipo de alternativas más económicas, como las "consolas tetris" tan típicas de las ferias de los pueblos, los juegos-reloj...destacando especialmente (?) Tiger con sus rudimentarias adaptaciones en pantalla LCD de los juegos de moda, que incluso se anunciaban en televisión.






De nuevo, como en el caso de Tectoy, esta compañía intentó crecer. Todos hemos oído hablar de GameCom, su híbrido de consola y PDA, todo hay que decirlo, interesantemente ambiciosa para la época. Pero entre medias la "gran N" tuvo el primer gran patinazo de su historia con Virtual Boy, que le costó el puesto a Gunpei Yokoi. En Tiger creyeron que esta supuesta realidad virtual era el futuro de los videojuegos, y se lanzaron a copiarla con R-Zone.

Si bien la consola de Nintendo fracasó fundamentalmente por lo incómodo que era jugar y los mareos que causaba, tenía juegos 3D de cierta calidad, como el primer Mario Tennis o el juego de lucha futurista Teleroboxer. Tiger en cambio se limitaba a ofrecer el mismo tipo de juegos que ya lanzaba como churros en máquinas individuales, con el añadido de hacerlo en una pantalla poco agradable en lo visual, rojo y negro como en Virtual Boy.

Aunque justo es decir que al menos ellos, al contrario que Nintendo, sí cuidaron de ponerle sujeción al visor para mayor comodidad, algo es algo.





Como siempre, podéis sugerir otras consolas en los comentarios.

viernes, 5 de julio de 2019

Los "parecía que sí" de la televisión: series que fracasaron

Tras los últimos artículos sobre videojuegos, retomamos el tema televisivo en Joróbate Flanders. Si hace algún tiempo hablamos de juegos con más hype que calidad, el artículo de hoy trata sobre series que no cumplieron las expectativas en audiencia y desaparecieron con más pena que gloria. De nuevo, no hablaré de las típicas como Ellas y el sexo débil o Piratas, sino producciones que de verdad parecían tenerlo todo para triunfar pero, por lo que fuera, no lo consiguieron.


Manolo y Benito Corporeision



Lalilolaloleiro, lalilo, lalaaaaa 🎼




Aunque, como ya vimos, las obras audiovisuales basadas en comics de Ibáñez han tenido suerte dispar, otros productos, sin ser adaptaciones oficiales, sí gozaron de éxito y aceptación.

Si en este siglo hemos visto todo tipo de "homenajes" a 13 Rúe del Percebe como son la película de Álex de la Iglesia La comunidad, y posteriormente los hermanos Alberto y Laura Caballero con Aquí no hay quien viva y La que se avecina, en los 90 fueron Pepe Gotera y Otilio quienes tuvieron sus dobles televisivos, los albañiles Manolo Jumilla (Ángel de Andrés López) y Benito Lopera (Carlos Iglesias, el entrañable "Pepelu" de Esta noche cruzamos el Misissippi) cuya extrema vagancia (que atribuía a una supuesta enfermedad o dolencia a la que llamaba "lo suyo") siempre causaba el desastre en las reformas que llevaban a cabo.





 Si bien Manos a la obra sufrió en su última temporada (2001) la competencia de la segunda edición del reality Gran Hermano, fue repuesta a menudo en años posteriores, y no eran pocos los nostálgicos que pedían su vuelta, hasta que llegó el año 2006. Parecía el momento ideal. Durante esa temporada, Antena 3, con mayor o menor fortuna, había recuperado diversos formatos clásicos como La ruleta de la suerte, El precio justo o Sorpresa sorpresa, y Carlos Iglesias era más popular que nunca gracias al éxito de Un franco, 14 pesetas, película protagonizada y dirigida por él. El 25 de diciembre de 2006 (no sin polémica por una curiosa campaña teaser en la que se utilizaba un suceso real como era el del incendio que arrasó el edificio Windsor en Madrid) se estrenaba Manolo y Benito Corporeision.

Las espectaculares audiencias del piloto (casi 4 millones y medio de espectadores y 25,8% de share) parecían confirmar las expectativas. Pero en solo una semana cayó en un 7%, sufriendo altibajos el resto de la temporada hasta caer a un 13% en el duodécimo y último episodio, lo que supuso que no renovara. ¿Qué pudo fallar?

Para empezar, de Andrés, Iglesias y Carmen Rossi (Carmina, la madre de Benito) fueron los únicos actores que se reincorporaron a esta nueva etapa, perdiéndose así a secundarios tan carismáticos como Tino (Fernando Cayo) o la fontanera polaca Tania (Kim Manning) . 

Por otra parte, la serie se volvió mucho más coral, y buena parte de las tramas ya no se centraban en los 2 protagonistas, sino en la renovada "corrala" donde vivían y trabajaban. Y aquí es donde volvemos al principio, ya que da la impresión de que, tras el repentino final de ANHQV a causa de la absorción por parte de Telecinco de la productora Alba Adriática, A3 quiso usar su otra sitcom mítica para emular aquella antes de que Mediaset estrenara su ya anunciada nueva versión. En ese sentido, el sonado fichaje de Loles León podría no ser casual. Y el público no fue capaz de aceptar esos cambios.









Los 80







Hubo un momento en 2004 en que, siempre que pusieras T5, sabías que te ibas a encontrar cuando hubiera publicidad. Pero no solo ahí. En la radio no paraba de sonar una versión de Chica de ayer, y las marquesinas de los autobuses nos preguntaban "¿donde estabas en los 80?". Mediaset, que aún seguía siendo referencia en la ficción nacional antes de que los realitys y Sálvame asolaran su parrilla, quería tener su propio Cuéntame como pasó, ambientándola en un periodo clave de la historia de España como la transición, y con actores de la talla de José Coronado y Aitana Sánchez Gijón.

De nuevo, el piloto (ambientado en el fallido golpe de estado de febrero de 1981) , que fue lo más visto del día con un 25% de share, tuvo críticas muy negativas por algunos fallos garrafales de documentación, así como el grupo musical con el que buscaban mediante versiones temas de la época como el ya mencionado de Nacha Pop repetir el éxito que Fran Perea había tenido gracias a Los Serrano.

El resto de capítulos se movería en torno al 20, media aceptable aunque lejos de los records que en aquella época batían los Alcántara. Finalmente, tras el sexto (que cayó al 18%, que, en la época pre-TDT, se consideraba suspenso) T5 retiró de pronto la serie, supuestamente con la intención de hacer cambios para mejorarla. Pero, salvo Los hombres de Paco, ninguna serie sale ya de "talleres", y Los 80 no fue una excepción. Teniendo en cuenta que varios años después fue A3 quien se la pegó a su vez con Los quien, quizá esta no sea una década que nos guste tanto como la publicidad y Stranger Things nos han hecho creer. Pero divago.







El pantano




Y volvemos a A3. cuyo periodo 2001-03 casi daría para artículo propio. Como de hecho, mejores webs que esta ya lo hicieron, me centraré en El pantano, una de las primeras series de producción nacional que tocaba un género tan complejo como el del thriller, protagonizada por Natalia Verbeke, Emma Suárez y Antonio Valero, entre otros.

Aunque esta vez la crítica sí fue positiva, la competencia fue durísima. Y es que esta serie fue la primera de muchas que se estrellarían ante Los Serrano, a lo que había que sumar el fútbol de TVE1. Tras pasar al late night, fue cancelada tras 8 episodios de los 13 inicialmente previstos, sin ni siquiera poder conocer el final. 

Posteriormente fue repuesta en FDF (que en aquella época era un canal de pago de Vía Digital y acogía series de todas las cadenas) y sorprendentemente allí encontró el éxito que no tuvo en la televisión generalista, lo que obligó a reunir de nuevo a todo el reparto para improvisar un episodio final, que al menos ya fue más de lo que tuvieron otras series de su productora. Como otra anécdota, Verbeke acabaría interviniendo en las temporadas finales de...Los Serrano.







Como siempre, podéis sugerir más series en los comentarios. 

jueves, 27 de junio de 2019

Las grandes transformaciones de los videojuegos (2)

Llega por fin la segunda parte de uno de los más exitosos artículos de Joróbate Flanders:




Banjo Kazooie


Mirad... los estragos de la edad


Tras años de desarrollar juegos de calidad, ejem, dudosilla para la inefable LJN, Rare vivió en la segunda mitad de los 90 su edad de oro gracias a su fructífera colaboración de Nintendo, tocando casi todos los palos, desde los plataformas a los shooters. Lo que pocos recuerdan es que también intentaron entrar en un terreno entonces inexplorado fuera de Japón como eran los RPGs.






"Project Dream" originalmente se pensó para SNES (al igual que Goldeneye) y era una aventura donde el protagonista, un joven llamado Edison, quedaba atrapado en un mundo pirata, usando el mismo sistema gráfico de la saga Donkey Kong Country. Pronto "el cerebro de la bestia" se quedó pequeño para albergar un desarrollo así, y pasaron a N64, llegando incluso a ser posible título de lanzamiento del fallido 64DD

Pero tampoco la flamante consola de 64 bits era capaz de mover aquello, y al ver los avances que otro equipo de Rare estaba haciendo con Conker (que también cambió considerablemente, pero ese es otro tema) , aparcaron sus ambiciones pasando a ser otro plataformas. Pero no fue el único cambio, ya que decidieron que Edison resultaba demasiado "genérico" y en su lugar dieron el papel protagónico al hasta entonces secundario oso Banjo, al que, para agilizar sus movimientos, unieron un pájaro, Kazooie. 

Así nació un título que, sin llegar al éxito de crítica del mítico Super Mario 64, fue un importante impulso para la consola, contando con una secuela (de la que ya adelantaban primeras imágenes si lo completabas al 100%, como si de las escenas postcréditos de Marvel se tratara) y una tercera mas un remake en Xbox 360, así como versiones en Game Boy Advance. Aunque ninguno llegase a tener la repercusión de la primera entrega, la popularidad de la que aún hoy gozan estos simpáticos personajes les ha permitido ser el próximo DLC de Smash Bros Ultimate en Switch.









Star Fox Adventures





Y continuamos con Rare, que como demuestran Conker bad fur day y el ya mencionado Banjo Tooie, trataron de exprimir Nintendo 64 hasta el último día, ya con las consolas de 128 bits abriéndose hueco en el mercado. Su último gran proyecto era Dinosaur Planet, un juego de aventuras bastante interesante visualmente hablando para la época que había sido una de las grandes sensaciones de la edición de 2000 del E3.

En una fase supuestamente muy avanzada del proyecto, de pronto se dejó de hablar del tema. Al igual que había pasado con otros títulos de la etapa final de la máquina como Resident Evil 0, se había cancelado para convertirlo en un juego de la siguiente consola de Nintendo, Game Cube. Aunque en un principio todavía se anunciaba bajo el título de Dinosaur Planet, finalmente se anunció un sorpresivo cambio: el protagonista (llamado Sabre) era sustituido por el mismísimo Fox McCloud.

De nuevo, como en su día con Donkey Kong, Nintendo encargaba a los hermanos Stamper una de sus franquicias más emblemáticas, Star Fox, rompiendo radicamente con los 2 juegos anteriores: aunque aún había fases de pilotaje, la mayor parte era a pie, en un sistema de juego similar al de Ocarina of time, lo que dividió al fandom de la saga.

La versión oficial del cambio ofrecida por Shigeru Miyamoto fue que los personajes de Fox y Sabre se parecían mucho entre sí. Pronto quedó claro que había algo más: Microsoft había dado todo un golpe de efecto al absorber la compañía británica, lo que suponía un gran impulso en EEUU, el mercado donde mejor había vendido N64, en buena parte gracias a sus juegos. Esta maniobra, aún con los riesgos que conllevaba, impidió que fuese una de las primeras grandes exclusivas de Xbox, cuyos usuarios tuvieron que conformarse con un remake de Conker y Grabbed by the ghoulies, que tuvo críticas muy negativas.










Super Smash Bros





De entre los muchos éxitos que tuvo Game Boy en su longeva existencia, uno de los primeros fue Kirby´s Dream Land, plataformas de HAL al que su gran facilidad no le impidió convertirse en uno de los personajes más populares de Nintendo, con un spin off para NES (que fue lo que estableció su color rosa después de que en la carátula de KDL e inclusive el anuncio estadounidense saliera en un fantasmal color blanco) y 2 secuelas directas, una de ellas exclusiva de Japón en Super Famicom (SNES) .

Como los juegos de sobremesa habían aparecido en los finales de la vida útil de sus respectivamente consolas, pasaron injustamente desapercibidos, y quizá por eso Masahiro Sakurai y Satoru Iwata empezaron desde el principio a trabajar en 2 proyectos para N64: el primer Kirby 3D y un juego de aventuras que estaría protagonizado por personajes Nintendo.







De nuevo (parece una triste constante en la historia de esta incomprendida consola) Kirby Air Ride fue sufriendo varios retrasos hasta finalmente salir en Game Cube (¡7! años después de verse por primera vez en el E3) así que, ante la necesidad de lanzar "algo" a la venta, decidieron reconvertir el otro título en un juego de lucha (el género donde más carencias sufría N64) que sería más fácil de terminar, mostrando una primera rudimentaria versión con personajes idénticos de diferente color a Miyamoto, que dio el visto bueno a que aparecieran Mario y compañía.

De esta forma tan accidentada había nacido una de las franquicias más lucrativas de la "Gran N", Super Smash Bros, que en 20 años ya cuenta con 6 entregas (todas exitosas) en N64, GC, Wii, Wii U, 3DS y Switch. Y en cierto modo se podría decir que Sakurai completó el círculo en Wii con Smash Bros Brawl, ya que el gigantesco modo historia "El emisario subespacial" era casi un segundo juego de aventuras en sí mismo.






Como siempre, podéis sugerir otros juegos en los comentarios. Dedicado a la memoria de Satoru Iwata.

"...Pero no es Logan"

Hacia 2005, aunque aún quedaba lejos la idea de expandir a la gran pantalla su gigantesco universo del comic, Marvel ya era la in...