viernes, 7 de mayo de 2021

La remesa mala: el universo Star Wars se expande (SPOILERS)


 


Quien iba a decir que, del que parecía el punto más bajo en la historia de la franquicia (como envidio a los que no conocen según qué cosas) Star Wars resurgiría con más fuerza que nunca.

Después del fracaso que fue la película de Clone Wars, mi hype por la serie no es que fuese demasiado alto. Aún no la había visto, pero ya había oído hablar del "huttito", y cuando vi los primeros 4 episodios (que Antena 3, fiel a su tradición, los emitió del tirón en prime time haciendo creer que era el largometraje) el personaje de la padawan Asokha Tano me resultaba demasiado infantil. 

Tampoco me convencía una animación 3D en ese momento demasiado tosca, echando de menos el personalísimo estilo de animación tradicional de Genndy Tartakovsky en la anterior serie que también Cartoon Network había emitido entre 2003-05. 

Pronto The clone wars fue evolucionando, siendo impensable poco tiempo atrás ver episodios como aquellos en que hubo que darse una imposible alianza entre Anakin Skywalker y Obi Wan Kenobi con el lord sith y líder separatista Dooku para huír de unos piratas espaciales que pretendían cobrar un elevado rescate por ellos. 



Pero sí, no es muy digno ser salvados por Jar Jar Binks


Otro punto de inflexión de la serie resulta de lo más curioso visto hoy en día en tanto parece haber marcado el actual tono de la saga: 

Si en su día George Lucas se basaba en antiguas historias de aventuras y ciencia ficción para sus películas (de hecho, su primera idea para la que llegó tarde fue la de hacerse con los derechos de Flash Gordon) la principal influencia de Dave Filoni (particularmente reflejado en The mandalorian) es la del western, y en el final de la T1 se nos presentaba a un nuevo antagonista recurrente cuya estética no podía ser más evidente: el mercenario Cad Bane, contratado por Jabba el hutt para liberar a su traidor tío Ziro.





Si bien la séptima temporada fue casi un spin off en sí mismo centrado en cerrar el arco argumental de Tano tras su abandono de la orden jedi, hubo otros personajes que llamaron la atención: los soldados de la experimental Fuerza clon 99 o lote malote la remesa mala, cuyos defectos de fabricación les hacían hiperdesarrollar determinadas aptitudes para el combate: los sentidos mejorados del líder Hunter, la precisión de Crosshair, la inteligencia de Tech, y Wrecker, estereotipo de forzudo con eternas ganas de pelea pero buen corazón. 

Tras la derrota y muerte del almirante Trench (otro enemigo habitual de la serie) a este particular batallón se unía Echo, antiguo miembro de la legión 501 que tras su desaparición en el asalto a la Ciudadela había sido convertido por los separatistas en una máquina con la que descifrar las estrategias de la república.




En diciembre de 2020, durante el investor day, se confirmaban los rumores y The bad batch sería la primera de muchas nuevas series de Star Wars que están por llegar en la plataforma Disney+, ambientada en uno de sus periodos más oscuros, el inmediato final de las guerras clon y la consolidación del imperio galáctico de Sheev Palpatine. 

Tras un gran secretismo en torno a su producción, el pasado 4 de mayo se ofrecía un preestreno especial de 70 minutos como parte de la celebración del "día de SW". Por supuesto, a partir de aquí hay SPOILERS, así que, si no la habéis visto, aquí os dejo con la poco conocida versión para adultos de Rasca y Pica.




Ya en la escena inicial queda claro como, frente a la confusión que hubo entre los diferentes directores y guionistas de la tercera trilogía, Filoni va estableciendo conexiones en su particular microuniverso dentro del mundo galáctico. 

Así, durante una de las batallas finales de la guerra en un planeta nevado, Hunter permite escapar a un pequeño padawan de otro batallón de clones ("norms", como son conocidos por toda "la 99") que habían sido llamados a la maligna orden 66. Se trata nada más y nada menos que de Kanan Jarrus, el que habría de ser el futuro maestro de Ezra Bridger.

De vuelta en Kamino, y tras oír el discurso de proclamación del nuevo orden de Palpatine (cabe destacar aquí el gran trabajo de traducción, con una fidelidad total al que en su día vimos en La venganza de los sith) llega el que, por primera vez desde la lejana Una nueva esperanza, será el villano principal de esta serie: Wilhuff Tarkin, por el que una vez Echo casi dio su vida, y por tanto sabe de su desdén hacia los clones.

Este desprecio se pone de manifiesto cuando, durante una pelea con unos robots de entrenamiento, Tarkin ordena que pasen a disparar con fuego real, algo a lo que consiguen sobrevivir no sin dificultad gracias a sus habilidades, llegando Tech a reprogramar uno de los mismos en tiempo record para que disparen al resto.




Para poner a prueba su lealtad, Tarkin envía a la remesa mala a combatir a una supuesta guerrilla separatista, que resultan ser civiles que están siendo protegidos por Saw Gerrera. De nuevo, Hunter decide desobedecer la orden, y tras ser arrestados, el gran moff, como si de Babidi se tratara, detecta la división que hay en el equipo, con Crosshair (completamente apegado a las normas) enfurecido por la "debilidad" de su jefe.

Su chip mental es manipulado pasando al control total del imperio, y esto obliga al resto de soldados a huir junto a Omega, una misteriosa niña que, a cargo de la enfermería, había ido desarrollando una gran amistad con los patrulleros. 

Y es que, al oír Tech que "solo quedaban 5 clones" de su tipo, comprende que ella tenía que estar entre los mismos, puesto que Echo era un "norm" salvo por sus implantes cibernéticos.





Más allá de inevitables preguntas que quedan en el aire sobre la posibilidad de que las habilidades de Omega puedan ir más allá de sus instintos de clon de Jango Fett y pueda llegar a ser sensible a la fuerza, o qué pasara ahora con Crosshair (mi teoría es que está destinado a ser uno de los primeros inquisidores, siendo que su enemistad hacia el resto surge de dejar escapar a un jedi) podemos estar ante un nuevo hito de la franquicia.

Aunque por supuesto tenemos una buena animación y acción, sobre todo este piloto se centra en el desarrollo de los personajes, con una estética imperial más inquietante que nunca, que evoca historias distópicas, así como un indudable carisma de los protagonistas, consiguiendo que un metraje tan elevado para una serie animada se pase volando y acabe dejando con ganas de más. Y es que, aunque la taquilla solo haya respondido a medias, Star Wars está más viva que nunca.

Y aquí estaremos en Joróbate Flanders para hablar de ello.

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