martes, 11 de junio de 2019

Las series de verano

Aunque el clima de nuestro país aún parece que no se ha enterado, ya pasamos del "40 de junio", ya es verano. Aunque ahora ya tenemos tiempo de sobra para ver esa serie de Netflix que teníamos pendiente (spoiler: el 90% de las series que dejamos "para el verano" ya no vuelven a ser vistas. ¡Oh!) hubo un tiempo en que no existía el streaming, y hasta internet nos parecía algo lejano. Había que conformarse con lo que nos ponía nuestro programa preferido entre promoción y promoción en Aquopolis. Series que cada verano eran invariablemente las mismas. Hoy en Joróbate Flanders recordaremos algunas de estas producciones.




Spiderman





Asumámoslo. Mal que nos pese, se leen pocos comics. Y Marvel, siendo consciente de ello, ha buscado nuevas vías. Si hoy algunas de las películas del UMC están entre las más taquilleras de la historia, los 90 fue la era dorada de la animación, con producciones como X-Men, Iron Man, Hulk, Los 4 fantásticos y la que nos ocupa, que fue posiblemente la más popular en España.

Según parece, la idea de esta serie era la de dar la réplica a la cancelada película sobre el trepamuros que iba a dirigir James Cameron. Esto explicaría quizá su abrupta forma de empezar, que era una batalla contra el Lagarto, de forma que cada año creíamos siempre habernos perdido un supuesto primer capítulo que explicara como Peter Parker adquirió sus poderes, algo que se nos va desarrollando mediante flashbacks.

Quien hace memes sobre Oliver y Benji no ha visto Spiderman. Aquí había capítulos ¡dobles! ¡triples! ¡cuádruples! (de hecho, la segunda temporada era un gigantesco arco de 14 episodios llamado "pesadilla neogénica", que Antena 3 emitió más de una vez desordenado para mayor confusión) adaptando sagas como la de los padres de Peter, la del clon, o incluso Secret Wars, con cameos tanto de los personajes antes mencionados como de otros de la talla de Blade, Doctor Strange, Daredevil o Capitán América. Aunque no llegó al nivel de calidad de la serie de X-Men, merece la pena volver a verla si tenéis ocasión.







Tropical Heat





Muchas fueron las series que salieron a rebufo del éxito entre finales de los 80 y primeros 90 de Los vigilantes de la playa. Tropical Heat (o Calor tropical, como se le conoció aquí) era una de tantas típicas series policiacas (una especie de remake barato de Magnum PI) de ver y olvidar, que uno dejaba de fondo cuando no echaban algo mejor. Pero lo que le hace merecedor de este espacio en vez de, qué se yo, ¿Pacific Blue? es la historia que rodea a Rob Stewart (quien interpreta al protagonista Nick Slaughter, ex-agente de la DEA) , que parece escrita para una trama de Bojack Horseman.

Rob, que llevaba tiempo sin trabajo y vivía en casa de sus padres, buscó un día su nombre en Google, y descubrió para su sorpresa que tenía un gran número de fans en Facebook, pero lo más desconcertante es que la mayoría procedían de un mismo país. Y es que en los 90, debido a la guerra de los Balcanes y el consiguiente aislamiento, Tropical Heat era la única serie extranjera que se emitía en la ex-Yugoslavia. Nick Slaughter se convirtió en algo más que un personaje de una serie rancia: era todo un símbolo contra el régimen de Slobodan Milosevic.

Cuando nadie se acordaba ya de él en su país, Stewart se dio todo un baño de masas en Serbia, algo que le sirvió para filmar un documental sobre esta sorprendente historia llamado "Slaughter Nick for president". What a story, Mark!






Punky Brewster






Muchas fueron las sitcoms que llegaron a España con el nacimiento de las privadas. Una de las más repuestas fue Punky Brewster, que narra la historia de una niña (Soleil Moon Frye) que es abandonada por su madre junto a su perro Brandon, metiéndose a vivir en un apartamento vacío donde es descubierta por el dueño del mismo, Henry (George Gaynes, el comandante Eric Lassard de Loca academia de policía) quien acaba adoptándola.

Una cosa curiosa es que, aunque la serie se emitió orignalmente en NBC entre 1984 y 1988, aquí no llegó hasta ya mediados de los 90, de nuevo, como las 2 series anteriores, en A3. De esta manera, lo que primero vimos en TVE fue el spin off animado "It´s Punky Brewster" que sustituía las realistas y a veces muy dramáticas tramas de la serie original por una criatura con poderes mágicos que trasladaba a los protas a cualquier lugar del mundo. Por lo que sea, solo duró 2 temporadas. 

Ahora se ha anunciado que Moon Frye quiere rodar una secuela, en plena moda de los remakes. No se qué saldrá de esto, pero lo que es seguro es que todos acabaremos viendo aunque sea el piloto por curiosidad. Fueron demasiados años oyendo esa horriblemente pegadiza sintonía como para dejarlo pasar.








Reboot







Y terminamos con una serie que hoy pocos recuerdan, puesto que primero se emitió en Canal+ (en codificado) y después en las televisiones autonómicas, que aún eran escasas en los 90. Reboot fue una serie canadiense pionera de la animación 3D, ambientada en un mundo informático llamado Mainframe, que es atacado por el malvado virus Megabyte, que a su vez mantiene una rivalidad con su hermana Hexadecimal. 

Su principal obstáculo en la lucha por el dominio de esta realidad virtual es el guardián Bob, quien traba una gran amistad con Dot Matrix y su hermano, Enzo. Además de la lucha contra estos villanos, tienen que superar también los juegos que el misterioso "usuario" introduce en el sistema, que parodian títulos famosos de la época como Mortal Kombat.






Tras 2 temporadas más o menos autoconclusivas (salvo la incorporación de algún nuevo personaje, como Andraia) , la serie dio un sorprendente giro oscuro cuando Megabyte finalmente consigue su objetivo, atrapando a Bob en una dimensión llamada "la web". De esta forma, Enzo se convierte en el nuevo guardian, hasta que por primera vez pierde un juego, y se convierte en...bueno, en un héroe de los 90.


Le falta romper la cuarta pared


La serie terminó tras esta tercera temporada (con un curioso musical que resumía todo lo ocurrido), pero posteriormente tuvo una cuarta temporada (hasta el momento inédita en España) de 8 episodios que quedó con final abierto, y también fue adaptada a videojuego para Playstation, mientras que hoy en día lo único que podemos encontrar de la serie es un spin off de imagen real para Netflix.

Aunque ciertamente la animación no parece haber resistido bien el paso del tiempo, fue una de las primeras series a las que recuerdo de verdad estar enganchado, y espero que algún día algún canal de la TDT tenga a bien reponerla.






Si se os ocurren más series, podéis sugerirlas en los comentarios. Dedicado a la memoria de George Gaynes. 

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