martes, 18 de junio de 2019

Los periféricos más insólitos (2)

Seguimos repasando en Joróbate Flanders algunos de los accesorios más curiosos o extraños que hemos visto en la historia de los videojuegos:





Mario Paint






Hoy en día cuesta imaginarse un mundo en que no estemos eternamente conectados a internet mediante nuestro móvil, tablet o hasta consola para terror de los guionistas de Black Mirror. Sin embargo, aún en los 90 todavía un ordenador no estaba al alcance de todos los bolsillos, más allá de los típicos sistemas 8 bits tipo Spectrum, que, aunque se vendieran como algo educativo, al final en su gran mayoría solo se usaban para jugar.

Quizá por eso, el desaparecido Gunpei Yokoi produjo para Nintendo en 1992 (lo que le convirtió en casi juego de lanzamiento en España) uno de los más sorprendentes si cabe spin offs de su franquicia más popular. Mario Paint convertía la SNES en todo un PC (incluyendo un ratón y una alfombrilla que, una vez más, era un cacho de plástico) pudiendo hacer tus propios dibujos o colorear los que ya incluía la consola (como una bonita ilustración de Mario y Yoshi) , así como hacer diseños pixel a pixel, un sencillo pero adictivo minijuego donde matabas moscas (que tuvo remake en Wario Ware) y lo más celebrado, un modo para editar tus propias canciones, lo que, en la era de los emuladores, le ha dado una nueva vida gracias a la gente que comparte versiones de canciones de lo más diverso en Youtube.

Aunque tuvo unas más que respetables ventas (algo más de 2 millones de unidades) no fue hasta 2014 cuando se planteó una secuela para Wii U, que finalmente se fue modificando hasta convertirse en el Mario Maker que todos conocemos, que próximamente contará con una secuela para Switch.









Nintendo 64DD




Hoy en día nos hemos acostumbrado a que Nintendo haya dejado de competir con las superconsolas de la competencia y busque captar a públicos más casuales. Esto no siempre fue así: al contrario, Nintendo 64 buscó adelantar el salto generacional con sus 64 bits, "¡tecnológicamente superior!" como rezaban los anuncios. Pero esta hipotética ventaja tenía 2 problemas endémicos: la dificultad para programar, y la menor capacidad del cartucho sobre el CD de la Playstation de Sony que ellos mismos habían contribuido a crear. Si en SNES habían creado el chip FX para forzar los límites, esta vez optaron por la opción de crear una expansión que funcionaba con discos magnéticos y que además contaba con una pionera conexión a internet.

Aunque en un principio se anunciaban todo tipo de ambiciosos desarrollos (por ejemplo, el mismísimo Zelda Ocarina of time se anunció originalmente para 64DD) el lanzamiento fue retrasado varias veces hasta finalmente llegar en 1999, cuando ya se empezaban a oir los primeros rumores del proyecto "Dolphin", y con la Dreamcast de SEGA ya a la venta. Las escasas ventas hicieron que solo saliese en Japón tras solo 9 juegos, entre los que cabe destacar un editor de circuitos para F-Zero X y una "secuela espiritual" del mencionado Mario Paint llamado Mario Artist. La anunciada expansión de OOT (llamada "ura Zelda") terminaría convirtiéndose en Master Quest para Game Cube como extra de la edición coleccionista de Wind Waker.








Laser Scope





Un tipo de periférico que tenía mucho tirón en los 80 y 90 (aunque en el Hill Valley de 2015 no guste) era el de las pistolas de luz. Algunos juegos eran buenos, otros...no tanto. Como hablar de todos ellos nos ocuparía toda una serie propia de artículos, me centraré en una de las variantes más peculiares.

Diseñado nada menos que por Konami, el Laser Scope (o Gun Sight, como se le conocía en Japón) consistía en unos enormes auriculares, un visor y un micro, siendo compatible con títulos como Duck Hunt o Top Gun. En teoría consistía en disparar de forma supuestamente más precisa gritando "fire!" pero la triste realidad es que prácicamente reaccionaba a cualquier palabra y hasta al ruido de fondo. También existía la opción de desmontarlo y convertirlo en un auricular para la Game Boy, aunque no sea precisamente muy discreto que digamos.






Hey You Pikachu






Hasta la aparentemente inagotable gallina de los huevos de oro que es la franquicia Pokemon tiene sus pequeños borrones en su historial, como Pokemon Channel, la consola portátil Pokemon Mini (el gran fiasco de Nintendo en su eterno reinado dentro de este formato con permiso de Virtual Boy) o este juego que nos ocupa.

Hey You Pikachu, programado por un estudio de Nintendo llamado Ambrella  (que entre sus escasos siguientes desarrollos está...Pokemon Channel) era uno de los 2 únicos juegos compatibles con uno de los más desconocidos periféricos de N64, un sistema de reconocimiento de voz llamado VRU, que se conectaba al mando a través del cuarto puerto.

El juego era de lo más simple: tenías que cuidar e interactuar con un Pikachu salvaje encontrado por el profesor Oak. Si cumplías una serie de misiones, ganabas puntos que intercambiar por diferentes objetos. Una vez llegabas a 365 días de juego, debías abandonarle, y ahí acababa el juego, como si de un Tamagotchi se tratara. Otro juego que no llegó a España, pero sí a EEUU, al contrario que el otro juego para el VRU, Densha de Go! 2, que era un simulador de trenes.








Como siempre, podéis sugerir más periféricos en los comentarios. Próximamente, la tercera parte de juegos malos (o extraños) que deberías probar.

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