lunes, 3 de septiembre de 2018

El debate de los 70 minutos

- Y decimos que han trasladado a las más peligrosas porque...
- Pero algunas no lo son, son más bien secundarias cómicas y...
- ¡LAS MÁS PELIGROSAS HE DICHO!


1990. Carlos Sainz senior gana el primero de sus 2 Mundiales de Rallys, Francis Ford Coppola se ve obligado a filmar la infravalorada El Padrino 3 acuciado por problemas financieros, y en España por fin se acaba con 34 años de monopolio estatal televisivo: empiezan a emitir Antena 3 Televisión, Tele5 y la hoy extinta Canal+ (sustituida en 2005 por Cuatro).

Durante todo ese tiempo, TVE1 se caracterizó por ofrecer series de alto presupuesto y grandes repartos con argumentos cerrados de una ó 2 temporadas. Producciones casi "de autor". La incipiente A3 (fundada como emisora de radio en 1982) no podía competir aún con esto, y optó por traer a nuestro país el modelo tan arraigado en EEUU de las "sitcom".

Durante 5 temporadas, Antonio Mercero (creador también de Verano azul o la TV Movie La cabina, aún hoy única producción patria ganadora de un Emmy) dirigió Farmacia de guardia. Los grandes exteriores de las series a las que estábamos acostumbrados eran sustituidos por sencillamente la decimonónica farmacia de Lourdes Cano (Concha Cuetos) y su trastienda, en 169 episodios de apenas 30 minutos.


Su gran éxito hizo que apenas 2 años después A3 apostara por otra sitcom, Los ladrones van a la oficina, con un extraordinario reparto que juntaba a veteranos actores como Fernando Fernán Gómez, Manuel Alexandre o José Luis López Vázquez con los entonces semidesconocidos Roberto Cairo (el añorado Desi de Cuéntame como pasó) o Anabel Alonso.

En 1995 llegó el "relevo". Una T5 en crisis que quería alejarse de la imagen de las "mamachicho" y Jesús Gil en un jacuzzi, apostando por una programación más blanca y familiar, empezaba a emitir el 15 de septiembre Médico de familia.

Esto marcó el punto de inflexión. Buscando estirar al máximo las grandes audiencias (el episodio de la boda entre los personajes de Emilio Aragón y Lydia Bosch en 1997 es aún hoy el más visto en la historia de la ficción española desde que existen los audímetros) pasábamos a 70 minutos. Esto rápidamente se convirtió en el estándar.
¿Quien dijo que Infinity war era el crossover más ambicioso de la historia?


Con el cambio de siglo, el modelo de las "dramedias" familiares fue cayendo en declive, y en el último lustro se ha empezado a apostar por formatos más arriesgados como El ministerio del tiempo, Vis a vis, La casa de papel...series pensadas para ese nuevo público que ya apenas ve "en directo" la tele, sino que apuesta por las plataformas de streaming. Poco a poco empezó a hablarse cada vez más de la "audiencia social", los comentarios en Twitter y demás redes, y ya es habitual ver hastags en pantalla en casi cualquier programa. Pero el tema de los 70 minutos seguía ahí, y las protestas tanto de espectadores como de guionistas cada vez eran mayores.
Buddy movie de Velázquez y Alonso de Entrerríos YA


En 2015, por fin llegó a España la plataforma Netflix. Y lo más visto aquí resultó no ser House of cards, Orange is the new black o Bojack Horseman, sino Velvet, el drama de época protagonizado por Paula Echevarría y Miguel Ángel Silvestre. Así que no tardaron en encargar un formato similar a la productora Bambú: Las chicas del cable, que esta vez se adaptaría a su habitual formato de 50 minutos. Y ahora todos querían eso.

Tras su buena acogida, la competencia Movistar en los últimos 2 años ha apostado por todo tipo de series españolas, incluyendo una secuela de la mencionada Velvet. Producciones de gran factura que casi evocan aquella TVE de los Verano azul, Los gozos y las sombras o Curro Jiménez. Sin embargo, la gran sorpresa llegó cuando Fox anunció una tercera temporada de Vis a vis, serie abruptamente cancelada en 2016 después de que varios cambios de horario lastraran su audiencia.

Dejando a un lado el hecho de que la protagonista Macarena Ferreiro (Maggie Civantos) solo haya aparecido en 2 episodios (aunque volverá en la T4), la euforia inicial entre el fandom conocido como "marea amarilla" fue decayendo. De repente todo se sentía demasiado precipitado, como si por pasar a episodios de 40 minutos hubiese demasiada prisa por querer contar lo que pasa, quedando algunas subtramas algo inconclusas. Y ahora es inevitable preguntarse si ocurrirá lo mismo cuando Netflix recupere La casa de papel, fenómeno social a nivel mundial.

Quizá el problema sea el número de capítulos exigido. En Reino Unido cada episodio de Sherlock dura 90 minutos, si bien sus temporadas son de apenas 3 episodios. Por contra, aquí vimos morir de éxito a ANHQV en una tercera temporada que se alargó de septiembre de 2004 a junio de 2005 (os guste o no LQSA, reconocedlo, lo de Belén y Paco en la quinta y última ya evidenciaba falta de ideas, era el momento de acabar en lo alto) algo que Telecinco llevó aún más al extremo emitiendo de forma casi ininterrumpida Aída de finales de 2011 a 2012.

Y los horarios también han cambiado. Volviendo a 1995, el piloto de Médico de familia se emitió a las 21:20, y tras eso una película a las 22:30. Por el contrario, los formatos de "access prime time" en la actualidad han ido creciendo de forma desmesurada, por lo que las series empiezan casi a las 11 de la noche. El que no disponga de otros medios para verlas, tiene que quedarse despiertos hasta unas horas en que en un tiempo no tan lejano solo quedaban delante del televisor los noctámbulos seguidores de Javier Sardá o Andreu Buenafuente.

La próxima temporada, todas las series de Atresmedia durarán 50 minutos. Espero que este nuevo modelo pueda funcionar bien.

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