viernes, 14 de febrero de 2020

Momentos que nos impactaron de Dragon Ball

3 meses después, una vez más toca hablar en Joróbate Flanders de uno de nuestros temas preferidos, Dragon Ball. Aunque hacia el final de la serie Goku quedó demasiado por encima del resto llegando al tercer nivel de super saiyan (4 contando la no canónica pero reivindicable GT, y no hablemos ya de Super y el ki divino), hubo antes de eso no pocos momentos en que el argumento de este manganime no siempre iba por el camino fácil. Hoy analizaremos algunos de esos episodios inesperados.


Goku vuelve a perder el torneo





Según explicaba Akira Toriyama en uno de los imprescindibles "Compendios", al principio la serie no fue tan popular en Japón como podáis imaginar, nacida a la sombra de la preferida por muchos, Doctor Slump. Siendo que las competiciones de la peculiar Villa Pingüino como el "Grand Prix" solían tener buena acogida entre los lectores, optó por hacer que Goku y un nuevo personaje (primero rival y luego gran amigo), Krilin, entrenaran a las órdenes de "Duende Tortuga" o Mutenroshi para participar en el 21º torneo de artes marciales, que decidiría quien era el más fuerte del mundo.

Este primer torneo más que otra cosa mantuvo el tono cómico de la primera parte de la serie que tanto añoraría buena parte del fandom, con contrincantes de lo más peculiar como la joven Ranfan (que usa sus encantos personales para distraer al enemigo) o Bacterian, un gigantón de más de 2 metros que además despide un olor horrible, ganándole Krilin únicamente gracias a que su compañero saiyan le recuerda que no tiene nariz. 

La gran final enfrentaría a Goku con un misterioso anciano llamado Jackie Chun, que consigue ganar forzando un doble KO, pudiendo levantarse antes. Solo Nam (que perdió contra el saiyan en semifinales) descubre la verdad que Yamcha siempre sospechó: en realidad se trata del mismísimo Roshi, que no quiere que sus pequeños discípulos abandonen su preparación.






El 22º torneo 3 años después fue muy diferente, adelantando en cierto modo el tono más dramático que en adelante marcaría la historia de Dragon Ball. Sabiendo del gran papel que los alumnos de la "escuela Tortuga" habían hecho en la edición anterior, aparece el antiguo compañero y archienemigo de Roshi, Tsuru Sen´nin, el "Duende Grulla" con sus 2 discípulos.

Uno de ellos, Ten Shin Han, le rompe una pierna a Yamcha (que había pasado a entrenar junto a Krilin, mientras que Goku viaja por el mundo sin la ayuda de su Nube Kinton) cuando ya tenía ganado el combate de cuartos. La situación solo va a peor cuando, durante la pelea entre Krilin y el gran amigo de Ten, Chaoz (cuyos poderes psíquicos quedan rotos gracias a una sencilla pregunta de matemáticas) Goku reconoce el "dodonpa", la técnica del malvado Tao Pai Pai que hubiera acabado con su vida de no ser por la bola de dragón de 4 estrellas. El asesino a sueldo resultó ser el hermano del Duende Grulla, al que Ten aspira a suceder algún día.

Esta vez Goku tiene que enfrentarse en semis al propio Krilin (que, tras hacer quizá su mejor batalla en toda la serie, cae en la trampa de su amigo, que no le explicó que había entrenado su único punto débil, la cola) mientras que "Chun" abandona ante Ten Shin Han tras intentar hacerle ver lo equivocadas de las enseñanzas de su maestro. Esta vez no se trataba de una simple final, sino de cerrar definitivamente, no solo la rivalidad entre 2 escuelas, sino la larga lucha que Goku había tenido contra el temido ejército de la Red Ribbon para el que trabajaba Tao Pai Pai. Parecía que esta vez iba a ganar.

Sin embargo, tampoco esta vez fue así. Tras un duro pero justo combate, Ten, siendo consciente que su rival es algo mejor, lanza su ataque más poderoso, el "kikoho" destruyendo por completo el tatami, aprovechando así su gran ventaja, la capacidad de volar. Goku consigue gracias al kame hame ha el impulso suficiente para dar un último golpe, pero, cuando Ten está a punto de caer antes que él, ¡es atropellado por un coche y pierde de nuevo la final! Pero al menos consiguió otro buen amigo y aliado.






Vegeta escapa


 

Aunque ya mencioné esto en el artículo anterior, merece la pena desarrollarlo a fondo. Tras ganar Goku finalmente el 23º torneo contra Piccolo (y en semifinales, al propio Ten Shin Han) Toriyama intentó por primera vez acabar la serie. Una vez que Jump no le dejó, empezó, no el episodio 154 de Dragon Ball, sino el 1 de la nueva Dragon Ball Z, en el que llega a la Tierra Raditz, quien le cuenta a su hermano (realmente llamado Kakarot) su pasado. Tras sacrificarse para acabar con él, Goku entrena duramente junto a Kaito durante un año para la llegada de los mucho más fuertes camaradas de Raditz, Nappa y el príncipe saiyan Vegeta.

Una vez que Goku vuelve a la vida, ya han caído Yamcha, Chaoz, Ten y Piccolo, por lo que nadie más podría resucitar (al menos en la Tierra...) . Tras derrotar con facilidad a Nappa, el combate contra Vegeta resulta mucho más difícil. Solo la arriesgada técnica del "Kaioken" consigue poner en apuros al arrogante príncipe, que crea una luna artificial con la que transformarse en el mono gigante "ohzaru", lo que de entrada resulta de lo más traumático ya que le hace comprender como sus amigos le habían ocultado durante muchos años que fue él mismo el "monstruo" que mató a su propio abuelo adoptivo Son Gohan (cuyo nombre dio a su hijo) cuando solo era un niño.

Cuando todo aparece perdido, aparece por sorpresa Yajirobee (que, pese a entrenar con Kamisama, al principio quería huir de la batalla) que le corta la cola a Vegeta haciéndole perder su violenta transformación, pero solo quedan junto a él Krilin y un pequeño e inexperto Gohan para hacerle frente, ya que Goku está malherido.

Lo que queda de su genkidama consigue hacer algo de daño, pero no el suficiente, y es entonces cuando es Son Gohan el que se transforma en ohzaru (manteniendo, al contrario que Goku, un limitado raciocinio por su sangre terrícola) y consigue golpear duramente a Vegeta, al que no le queda más remedio que huir, siendo acorralado por un Krilin que sujeta la espada de Yaji. Pero, para su sorpresa, Goku le exige que le deje escapar. Quiere entrenar más y ser él quien le derrote algún día, ya que esa es la naturaleza de los saiyan aunque reniegue de ello. Esto desencadenaría la siguiente y aún más oscura saga de la que hablaremos a continuación.




La leyenda del super saiyan






Antes de ser asesinado por Nappa, Piccolo descubrió que no era un demonio como pensaba, sino uno de los supervivientes del planeta Namek, que había quedado casi deshabitado por cambios climáticos. En otra conexión con Superman, uno de los habitantes, Kattatsu, había enviado a su hijo en una nave espacial para salvarle de este apocalipsis, quien se convertiría en el Dios de la Tierra que posteriormente se separó de su parte malvada, Piccolo Daimaoh.

Una vez recuperado, Vegeta parte hacia allí con el objetivo de conseguir la inmortalidad, ya que piensa que en Namek existirán también las 7 bolas de dragón, como así resulta ser. De esa forma por fin podrá rebelarse contra Freezer y ser el emperador del universo.

Pero comete un error fatal al no comprender que, al igual que espió a Raditz a través del comunicador de su scouter, el tirano galáctico podía hacer lo mismo, y se le adelanta en la búsqueda. Además, uno de los hombres de Freezer, Cui (que hasta entonces estaba más o menos igualado con Vegeta) decide aprovechar esta traición para saldar viejas cuentas.






Esta breve pelea es la respuesta al por qué, por mucho que imitasen sus formas de entrenar, los guerreros Z jamás podrían superar a Goku. Es la propia lucha y la supervivencia lo que hace a los saiyans cada vez más poderosos. Durante esta larga historia (que ocupó más de 60 episodios del anime y 8 tomos del manga) Vegeta va afrontando combates cada vez más difíciles ante Dodoria, Zarbon y la tropa de élite de Freezer, el comando Ginew. De esta forma, está convencido de que, incluso una vez que no pudo pedir el deseo, será capaz de acabar con Freezer. Cree estar transformándose en lo que el emperador del mal más teme, el guerrero legendario que aparece cada 1000 años: el super saiyan.

Aunque inicialmente parece haber conseguido igualar las 530.000 unidades de Freezer, este resulta tener la capacidad de adoptar hasta 3 transformaciones cada vez más poderosas, y al final uno de sus rayos, el "freeza beam", acaba con Vegeta. Goku, que ha entrenado con 100 veces la gravedad de la Tierra en la remodelada nave en que llegó a la Tierra siendo un bebé, tampoco es rival, y su genkidama solo consigue enfurecer más al tirano, asesinando también a Krilin e hiriendo de gravedad al resucitado Piccolo. De repente, el pelo de un Goku fuera de control cambia extrañamente de color, y una ráfaga amarilla de ki rodea su cuerpo. De esta forma consigue derrotar a Freezer, no así evitar la destrucción de Namek.






Con el tiempo, Vegeta (esta vez sí) Gohan, y hasta unos Goten y Trunks que nunca habían combatido en serio conseguirían llegar a ser super saiyans (o superguerreros según el antiguo doblaje castellano) y surgirían, como ya he dicho, nuevas variantes de la transformación. Pero la sensación de hype que en su día sentimos los espectadores al ver por vez primera este episodio 95 de Dragon Ball Z resulta inolvidable después de tantos años.

De nuevo Toriyama tuvo que alargar el manganime con nuevas sagas (Cell, Boo, o los actuales Zamas y Moro, pasando por el parásito tsufur Baby o los dragones malignos en GT) y aunque algunas son mejores que otras, ya nada sería lo mismo.

Si hay otros momentos que queráis recordar, podéis sugerirlos en los comentarios.

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